martes, 30 de octubre de 2012

La Custodia Procesional de la S.I. Catedral de Valladolid, obra de Juan de Arfe y Villafañe





Mientas residía en Sevilla, recibió el encargo de una custodia para Valladolid, su segunda patria; el 11 de septiembre de 1587, en la collación hispalense de Santa María, otorga poder a un platero vallisoletano para que trate con el cabildo; el 3 de octubre queda firmado el concierto; son condiciones; trabajarla en Valladolid y darla hecha un mes antes del Corpus de 1590. La carta de pago la firmó en Valladolid, llamándose vecino de Sevilla, el 3 de agosto de este último año. (1) 


Así recoge Francisco Javier Sánchez Cantón los primeros contactos entre el Cabildo vallisoletano y Juan de Arfe para la realización de la Custodia procesional de la entonces Colegiata de Valladolid. 


El poder arriba mencionado, realizado ante Juan de Velasco, escribano de Sevilla, está librado a favor de su compañero el platero José de Madrid, vecino de Valladolid, para que le representara en todas las gestiones ante el Cabildo colegial. El concierto de las condiciones que fue firmado el 3 de octubre de 1587, fue ratificado y aceptado por Juan de Arfe en Valladolid el 18 de enero de 1588. 


El importe total del trabajo, según se desprende de la carta de pago, fechada el 3 de agosto de 1590, fue 1.518.092 maravedis, en los 210 marcos de marcos de plata en que se fijaron las condiciones de realización de la custodia pagados a 16 ducados cada uno, a los que hubo que añadir, con aprobación del cabildo, otros setenta y dos marcos y siete ochavas, para mayor perfección de la obra, a 66 reales. Más 16.286 ducados y 86 maravedis gastados “en el oro del rrelicario la peana de madera de nogal del banco [y otras cosas]”. (2) 


La descripción de la Custodia antes de las reformas realizadas en 1846 la encontramos en Antonio Ponz: Lo que hermana grandemente con la arquitectura de este Templo, es la Custodia de Juan de Arfe, que se guarda en la Sacristía, cuyo primer cuerpo ochavado con columnas, baxos relieves, y otras labores muy bien hechas, contiene en el medio dos estatuitas de Adan y Eva, arrimados al Árbol del Paraíso. El segundo cuerpo, que es redondo con iguales ornatos, es donde se coloca el viril: lo mismo se observa en quanto á trabajo diligente, y labores en el tercer cuerpo ochavado, en medio del qual esta colocada la Imagen de nuestra Señora de la Concepción. Dentro del último redondo hay una campanilla. (3) 


El grupo de Adán y Eva fue sacado del primer cuerpo para ser colocado delante en la Custodia en 1846 (4), al tiempo que se realizaba una nueva gradilla en plata, en sustitución de la de madera plateada que se empleaba hasta la fecha. A esta gradilla probablemente se refiera Casimiro González García Valladolid (5) cuando describe “La plataforma rectangular ochavada sobre la que descansa toda la custodia, no es de la época de esta ni tampoco de su autor; es un añadido con el solo objeto de darla mayor altura y aunque también de plata con adornos cincelados y en los ángulos tiene los bustos de los Apóstoles San Andrés, San Pedro, Santo Tomás y San Bartolomé, su mérito es infinitamente inferior al de la custodia y desdice mucho de ella”. 


La separación de este grupo y la nueva ubicación del viril con el Santísimo Sacramento suponen una nueva distribución de los grupos escultóricos de la Custodia recogida por José Carlos Brasas Egido. (6) 


Para hacernos una idea. En el primer cuerpo, se extrae el grupo de Adán y Eva, como ya se ha mencionado, y se coloca el viril u ostensorio rodeado de pequeñas figuras en actitud de adorar al Santísimo Sacramento y que procederían del segundo cuerpo, lugar que como hemos visto en la descripción de Antonio Ponz, estaba reservado en su origen para la colocación del Santísimo. En el segundo cuerpo se coloca la representación de la Inmaculada Concepción, en el tercero el Espíritu Santo y en el cuarto una campanilla. 


Ya a comienzos del siglo XX, Casimiro González García-Valladolid (7) describe así el conjunto de Custodia y Carro Triunfal: 

Es obra del famoso artífice platero Juan de Arfe y Villafañe, leonés, autor de las hermosas custodias de Ávila, Osma y Sevilla, la mejor de todas las de las iglesias de España. 
Es toda de plata; tiene de alto un metro sesenta y siete centímetros y pesa ochenta y dos marcos y siete octavas: costó cuarenta y cuatro mil seiscientos cuarenta: y nueve reales y veintiséis maravedis y fué construida el año 1590. 
Afecta la forma de una esbelta y elegante torre de cuatro cuerpos. El primero es un templete octógono constituido por veinticuatro columnas jónicas estriadas formando arcos dobles y salientes en cada uno de sus. costados, diferentes bajo relieves representando pasajes de las Sagradas Escrituras, otras labores y adornos en el basamento y cuatro figuritas de cuerpo entero en actitud adoradora; en el centro de este cuerpo se coloca el viril. El segundo es del mismo orden y decorado que el anterior: se compone de doce columnas, su centro se halla ocupado por una lindísima estátua de la Purísima Concepción y del punto medio de los arcos cuelgan unas pequeñas campanillitas. El tercer cuerpo, de la misma forma que los anteriores, está formado por otras doce columnas y del centro de su bóveda pende una paloma representando el Espíritu Santo. Constituye el cuarto y último cuerpo una rotonda de ocho columnas; del centro de la cúpula cae una campanilla y le sirve de remate una pequeña pirámide que sostiene en su vértice una bola que lleva encima una cruz. En la plataforma que hace de base, se lee la inscripción siguiente: «Juan de Arfe y Villafañe f . MDXC". Toda la obra, de orden jónico, está primorosamente cincelada, las estátuas son bellísimas y sobresalen por la delicadeza y habilidad de su esmerada ejecución


Hay que hacer constar el error en el peso proporcionado en esta descripción al decir que pesa ochenta y dos marcos y siete octavas cuando el peso final fue de doscientos ochenta y dos marcos y siete ochavas (octavas). Para su peso en kilogramos, hay que tener presente las siguientes equivalencias: 

1 marco de plata = 230,046 gr. 
1 ochava = 1/8 de onza 
1 onza = 1/8 de marco de plata = 28, 75 gr. 

Por lo que los doscientos ochenta y dos marcos y siete ochavas (octavas) arrojan un peso redondeado de 64,90 Kg. 


La altura (1,67 m.) coincide con la facilitada también por José Carlos Brasas Egido. 


La forma de portar esta Custodia en la Procesión del Corpus Christi ha variado a lo largo de los años. Señala Lourdes Amigo Vázquez (8) que a principios del siglo XVII la Custodia era portada a hombros sobre andas. Estas andas se deshicieron en 1632, año en que se construye un carro. Realmente, como señala Jesús Urrea (9), lo que se deshace son unos cañones de plata de las mencionadas andas para realizar, junto con otras alhajas, unos cetros de plata. 


Aunque no siempre se utilizó esta Custodia procesional para portar el Santísimo, hay años en los que el Santísimo Sacramento era llevado, bajo palio, en las manos del Obispo o quien presidiese la celebración. No obstante, y como publicó Juan Agapito y Revilla en Las Custodias sobre andas, en 1684 el Nuncio Pedro Millini suprimió la costumbre de portar el Santísimo en andas o carrozas. El Procurador de los Obispos españoles reclamó esta prohibición ante la Sagrada Congregación de Ritos, siendo levantada por decreto de la Congregación de Ritos de sesión de 4 de mayo de 1686 para que continuase en las iglesias de España «la antigua costumbre de llevar el Santísimo Sacramento en las solemnes procesiones del Corpus Christi sobre los hombros de los sacerdotes revestidos de ornamentos sagrados […]». Pese a lo que se acaba de decir, parece ser que en Valladolid continuó la costumbre de llevar el Santísimo Sacramento en manos del Obispo, esto sería en una Custodia de tipo sol; así también hay referencias durante el siglo XVIII, gracias a Ventura Pérez, sabemos que en 1729 fue llevado por “el Ilmo. Señor Domínguez, que el primer año de su obispado”. En 1769 lo llevó el entonces obispo de la ciudad D. Manuel Rubin de Celis. Probablemente de esta forma saldría hasta el estreno del nuevo y actual Carro Triunfal en 1793. 


Del actual Carro Triunfal que posee la Catedral de Valladolid, Jesús Urrea (10) ha publicado datos sobre su realización. Se estrenó en la Procesión del Corpus Christi celebrada el 30 de mayo de 1793. Dicho Carro fue realizado por el escultor Pedro León de Sedano, por encargo de Manuel García Zaonero, dignidad de Chantre y canónigo de la Catedral; además en la obra intervinieron Miguel García y su hijo Cesáreo (platear broncear y barnizar el Carro); el cerrajero Lorenzo Sánchez; las labores de cordonería y pasamanería por Francisco Díez y los bordados de Dionisio Montero. 


El Carro Triunfante fue restaurado por el pintor y dorador Sixto Vallejo, que finalizó su trabajo en 1908 (Diario Regional, 26 de mayo de 1908). 


Así pues, el conjunto que vemos hoy en día por las calles de Valladolid el día del Corpus Christi, en resumen, está formado por: 
Carro Triunfal, obra de Pedro de León Sedano (1793) del que se acaba de hacer mención; sobre él la gradilla de plata rectangular ochavada de 1846, en la que se asientan los candeleros, serafines, jarras y otras gradas, todo ello en plata, sobre las que se presenta Custodia, realizadas por Gregorio Izquierdo en 1793. Y finalmente la Custodia de plata de Juan de Arfe (1590), en forma de torre, compuesta de cuatro cuerpos, del inferior al superior: el primero de planta hexagonal estrellada, donde va el Santísimo Sacramento y pequeñas figuras en actitud de adorarlo, con veinticuatro columnas jónicas que sostienen los característicos arcos ya descritos por otros autores, en el pedestal de este cuerpo se disponen “treinta relieves apaisados de temas del Antiguo Testamento, episodios relativos a las historias de Abraham, Isaac, Moisés, David, Salomón y Elías fundamentalmente, todos ellos con escenas que prefiguran el sacramento de la Eucaristía”. El segundo cuerpo es de planta circular, con doce columnas de orden corintio, albergando en su interior la representación de la Inmaculada Concepción. El tercer cuerpo repite la planta y tipo de arcos del primer cuerpo, donde emplea pilastras con columnas de orden compuesto adosadas y hay grupos de mujeres que tocan instrumentos musicales alternando con pirámides. El cuarto y último cuerpo es, nuevamente, de planta circular, con veintidós columnas toscanas, con una campana en su interior. Culmina el conjunto con una pirámide calada rematada en esfera y cruz.(11).





Fotografías: 

1.- Custodia, gradas y gradillas, candeleros, jarras. Diciembre 2010. Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid. 

2.- Custodia en Carro Triunfante. Procesión del Corpus Christi, 6 de junio de 2010, a su paso por la Plaza Mayor. 

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(1) SÁNCHEZ CANTÓN, Francisco Javier: Los Arfes: escultores de plata y oro (1501-1603). Saturnino Calleja. Madrid, 1920. Pág. 63 

(2) MARTÍ Y MONSÓ, José: Estudios histórico-artísticos: relativos principalmente a Valladolid, basados en la investigación de diversos archivos. Imprenta de Leonardo Miñón. Valladolid, 1901. Págs. 293-296. 

(3) PONZ, Antonio: Viage de España: en que se da noticia de las cosas mas apreciables y dignas de saberse que hay en ella. Tomo XI. Carta Segunda. Imp. Joaquín Ibarra. Madrid, 1783. Págs. 45-47. Recoge que “El peso de esta Custodia es de doscientos ochenta y dos marcos de plata y siete ochavas: se concluyó en el año de 1590: su altura es de dos varas”. 

(4) URREA FERNÁNDEZ, Jesús: Carros Triunfales, Sacros y Profanos. En Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid. Número 31, año 1996. Pág. 215. En este mismo artículo publica el nombre del autor del Carro Triunfal que se puede ver en la Procesión del Corpus Chisti, obra del escultor Pedro León de Sedano. Págs. 211-218. 

(5) GONZÁLEZ GARCÍA-VALLADOLID, Casimiro: Custodia de plata de la Iglesia Catedral. En Valladolid Recuerdos y Grandezas (1900-1902). Tomo I. Imprenta Juan Rodríguez Hernando. Valladolid, 1900-1902. Pág. 217-218. 

(6) BRASAS EGIDO, José Carlos: En el IV Centenario de Juan de Arfe. Su vida y su obra en Valladolid. En Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid. Número 37, año 2002. Págs. 59-74. 

(7) GONZÁLEZ GARCÍA-VALLADOLID, Casimiro: Custodia de plata de la Iglesia Catedral… 

(8) AMIGO VÁZQUEZ, Lourdes: “Una plenitud efímera. La fiesta del Corpus en el Valladolid de la primera mitad del siglo XVII”, en Religiosidad y Ceremonias en torno a la Eucaristía, Actas del Simposium, San Lorenzo del Escorial (II), 1/4-IX-2003, tomo II, San Lorenzo de El Escorial, 2003, pp. 777-802. Nota 50. 

(9) URREA FERNÁNDEZ, Jesús: Orfebrería de la Catedral de Valladolid. En Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid. Número 44, año 2009. Pág. 98. 

(10) URREA FERNÁNDEZ, Jesús: Carros Triunfales, Sacros y Profanos… 

(11) Ver la descripción de la Custodia en BRASAS EGIDO, José Carlos: En el IV Centenario de Juan de Arfe. Su vida y su obra en Valladolid….

miércoles, 24 de octubre de 2012

Origen de la Solemnidad del Corpus Christi

Procesión del Corpus Christi en Valladolid


Se inicia con esta entrada una serie dedicada a la celebración de la Solemnidad del Corpus Christi en Valladolid, a lo largo de la misma se darán conocer preparativos y cultos, plantas procesionales, imágenes en el cortejo etc., apoyado, fundamentalmente, en la prensa local. Aunque antes de ello, conviene aportar algunas notas sobre el origen de la Solemnidad del Corpus Christi.


Para empezar, hay remontarse a la segunda mitad del siglo XIII, concretamente a la Abadía de Cornillón en Lieja (Bélgica) momento y lugar en que se funda un Movimiento Eucarístico que fue el origen de costumbres tales como la Exposición y Bendición con el Santísimo Sacramento, el uso de las campanillas durante la elevación en la Misa y la fiesta del Corpus Christi.


Aquí surge la figura de Santa Juliana de Mont Cornillón (* Retines cerca de Liège, Bélgica, 1193 - † Fosses, 5 de abril de 1258), quien ya desde joven tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento, deseando que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo parece que aumentó por una visión que tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad. Esta visión fue comunicada por la Santa a Mons. Roberto de Thorete, obispo de Lieja, también a Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos y a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Lieja, más tarde Papa Urbano IV.
El obispo Roberto se impresionó favorablemente y, como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; al mismo tiempo el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan escribiera el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.
Mons. Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez al año siguiente el jueves posterior a la fiesta de la Santísima Trinidad. Más tarde un obispo alemán conoció la costumbre y la extendió por toda la actual Alemania.


Pocos años después tiene lugar otro prodigio que propiciará la expansión de esta Fiesta del Corpus Christi por toda la Iglesia: el conocido Milagro Eucarístico de Bolsena, que tuvo lugar en 1263 ó 1264. Esta localidad, Bolsena, se encuentra cerca de Orvieto, que por entonces era sede de la Corte Papal de Urbano IV (Jacques Pantaleón de Court-Palais, * Troyes, h. 1195 - † Perugia, 2 de diciembre de 1264). En pocas palabras el Milagro que se produjo fue que un sacerdote llamado Pedro de Praga se encontraba de peregrinación a Roma ya que tenía dudas de que la Consagración fuera algo real, estando en Bolsena en la Iglesia de Santa Cristina pidió celebrar la Santa Misa, y al momento de partir la Sagrada Forma, vio salir de ella sangre de la que se fue empapando en seguida el corporal. La venerada reliquia fue llevada en procesión a Orvieto el 19 junio de 1264. Hoy se conservan los corporales -donde se apoya el cáliz y la patena durante la Misa- en Orvieto, y también se puede ver la piedra del altar en Bolsena, manchada de sangre. 


El Santo Padre movido por el prodigio, y a petición de varios obispos, hace que se extienda la fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia por medio de la bula "Transiturus" (o Transiturus de hoc mundo) de 8 septiembre de 1264, fijándola para el jueves después de la octava de Pentecostés y otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la Santa Misa y al oficio. En esta bula también se condenaba la herejía de Berengario de Tours (*Tours, Francia, c. 1000 – † Saint Cosmas, Tours, Francia, 1088) sobre la transubstanciación eucarística (en 1215, en el IV Concilio Laterano, la transustanciación se convirtió en dogma de fe).


El mismo Pontífice encargó un oficio -la liturgia de las horas- a San Buenaventura y a Santo Tomás de Aquino; cuando el Pontífice comenzó a leer en voz alta el oficio hecho por Santo Tomás, San Buenaventura fue rompiendo el suyo en pedazos.


La muerte del Papa Urbano IV (Perugia, 2 de diciembre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V (Bertrand de Got,  Villandraut, 1264 – † Avignon, 20 de abril de 1314) tomó el asunto en sus manos y, en el Concilio General de Vienne (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta e incluso se dará las normas para regular el cortejo procesional en el interior de los templos señalando el lugar que deberán ocupar las autoridades que quisieran añadirse al desfile. En 1317 se promulga una recopilación de leyes -por Juan XXII (Jacques Duèze, * Cahors, 1249 – † Avignon, 4 de diciembre de 1334)- y así se extiende la fiesta a toda la Iglesia. Este mismo Pontífice, el año anterior, 1316, introduce la Octava con exposición del Santísimo Sacramento.


La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. 


Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones se hicieron bastante comunes a partir del siglo XIV y fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V (Oddone Colonna, Genazzano, c. 1368 – Roma, 20 de febrero de 1431) y su sucesor Eugenio IV (Gabriele Condulmer, (Venecia, 1383 - Roma, 23 de febrero de 1447). Pero el gran impulso vendrá dado por el Papa Nicolás V (Tommaso Parentucelli, * Sarzana, 15 de noviembre de 1397 – † Roma, 24 de marzo de 1455), cuando en la festividad del Corpus Christi del año 1447, sale procesionalmente con la Hostia Santa por las calles de Roma.


Finalmente, el Concilio de Trento (1545-1563) también se ocupó de este tema en  “EL SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA, SESIÓN XIII. Que es la III celebrada en tiempo del sumo Pontífice Julio III en 11 de octubre de 1551
CAP. V. Del culto y veneración que se debe dar a este santísimo Sacramento.
No queda, pues, motivo alguno de duda en que todos los fieles cristianos hayan de venerar a este santísimo Sacramento, y prestarle, según la costumbre siempre recibida en la Iglesia católica, el culto de latría que se debe al mismo Dios. Ni se le debe tributar menos adoración con el pretexto de que fue instituido por Cristo nuestro Señor para recibirlo; pues creemos que está presente en él aquel mismo Dios de quien el Padre Eterno, introduciéndole en el mundo, dice: Adórenle todos los Angeles de Dios; el mismo a quien los Magos postrados adoraron; y quien finalmente, según el testimonio de la Escritura, fue adorado por los Apóstoles en Galilea. Declara además el santo Concilio, que la costumbre de celebrar con singular veneración y solemnidad todos los años, en cierto día señalado y festivo, este sublime y venerable Sacramento, y la de conducirlo en procesiones honorífica y reverentemente por las calles y lugares públicos, se introdujo en la Iglesia de Dios con mucha piedad y religión. Es sin duda muy justo que haya señalados algunos días de fiesta en que todos los cristianos testifiquen con singulares y exquisitas demostraciones la gratitud y memoria de sus ánimos respecto del dueño y Redentor de todos, por tan inefable, y claramente divino beneficio, en que se representan sus triunfos, y la victoria que alcanzó de la muerte. Ha sido por cierto debido, que la verdad victoriosa triunfe de tal modo de la mentira y herejía, que sus enemigos a vista de tanto esplendor, y testigos del grande regocijo de la Iglesia universal, o debilitados y quebrantados se consuman de envidia, o avergonzados y confundidos vuelvan alguna vez sobre sí.”



Ya en el siglo XIII hay datos de la celebración de la Festividad del Corpus Christi en algunos lugares de España. Así Alfonso X participó en la celebración del Corpus en Toledo en el año 1280, y de dos años más tarde, 1282, hay referencias de la celebración de la Fiesta en Sevilla


Hay constancia documental de la procesión del Corpus Christi por el exterior de los templos, en el siglo XIV: en Barcelona tuvo lugar la primera en 1319; también en el primer tercio de este siglo es cuando comienza a celebrarse en Toledo, en especial durante el episcopado del arzobispo don Jimeno de Luna (1328-1337); en el caso de Valencia, la primera procesión tuvo lugar en 1355 y continuadamente se hace desde 1372.


Por estas fechas se iría extendiendo por toda la península por aquellas localidades en que hubiera Catedral o Iglesia Colegial, y por tanto, sería cuando comenzara a celebrarse en Valladolid.


Desde la adopción de la Fiesta del Corpus Christi, o mejor dicho desde que se comienzan a realizar procesiones públicas, el Santísimo Sacramento era portado en un rica arca para la ocasión o bien en un copón cerrado. No es hasta el siglo XIV cuando se desarrolla el ostensorio (de ostendere, “mostrar”) cuya forma parece derivar, según algunos autores, de los relicarios (se dio casos de imágenes con tecas para colocar en ellas la Sagrada Forma), surgiendo estas primeras custodias en Prusia, y será a mediados del siglo XVI cuando adopten la forma conocida de sol. Posteriormente comenzaría la costumbre de introducir estos ostensorios en templetes, al principios simples y luego cada vez más complejos presentándose como torres arquitectónicas realizadas en ricos materiales, plata habitualmente. Durante los siglos XV y XVI las Catedrales e Iglesias Colegiatas “competirán” en la construcción de Custodias procesionales, destacando en su realización España. Esta evolución se daría seguramente en Valladolid. Primero el Santísimo Sacramento sería procesionado en un arca, para ya en el siglo XVI (probablemente a mediados) iría en un ostensorio en manos del abad, hasta la construcción de la Custodia de Juan de Arfe.


Momento importante fue el siglo XVI por el auge de las Cofradías Sacramentales. A este respecto hay que considerar que en esta época existía una Cofradía del Corpus Christi en la S.I. Catedral, formada por labradores y hortelanos, cuya Regla había sido aprobada en 1574. Seguramente unos años antes, a mediados de ese mismo siglo, se autorizaría en Valladolid la creación de la Cofradía de Minerva, siguiendo la que se había fundado en Roma en 1539 en Santa María Supra Minerva. Además, se fundan Cofradías Sacramentales en Parroquias y Conventos, propiciado en gran medida por la obra de Teresa Enríquez de Alvarado (*Valladolid o Medina de Rioseco, c.1540- † Torrijos, 4 de marzo de 1529) quien por la bula Pastoris Aeternis dada en Roma el 21 de agosto de 1508 por el Papa Julio II se la concedía fundar Cofradías Sacramentales bajo su patrocinio.


En 1989, por acuerdo del Gobierno de España con la Conferencia Episcopal, la Solemnidad del Corpus fue trasladada al domingo siguiente, pasando el jueves a ser día laborable. Aunque la solemnidad litúrgica sea en domingo, diversas localidades celebran la procesión en el jueves tradicional, que es declarado fiesta local por sus respectivos ayuntamientos. 


Lo cierto es que sería interesante la recuperación de esta Solemnidad en jueves, relacionándola así con el Jueves Santo, celebración de la Institución de la Eucaristía, como históricamente ha sido celebrada. Así, cabe citar en este momento las reflexiones del Cardenal Antonio Cañizares Llovera en junio de 2011, siendo Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en la que además de manifestar su deseo personal de volver a la celebración en jueves, argumentaba “Creo que exaltar la fiesta de Corpus por sí misma separada del domingo sería una realidad muy gozosa y muy esperanzadora porque supondría en medio de la semana decir a todas las gentes que verdaderamente Cristo es el centro de todo”, y deseaba que “se pueda volver a celebrar de nuevo, como históricamente ha sido, la fiesta de Corpus en jueves, que evoca, de alguna manera, el Jueves Santo”.


martes, 9 de octubre de 2012

Nuestra Señora de San Lorenzo en Sevilla



Traslado Procesional de Nuestra Señora de San Lorenzo en Sevilla, 16 de abril de 1971.
Diario Regional de 20 de abril de 1971.


En varias localidades de la geografía española se han entronizado copias de la imagen de Nuestra Señora de San Lorenzo, recordemos el caso de Consuegra, en la provincia de Toledo (entronizada el 18 de junio de 2005); también en el Santuario de Torreciudad (23 de abril de 2006). Pero antes, a principios de la década de los 70 del pasado siglo XX, se entronizó una copia en Sevilla.

La idea surge de un grupo de vallisoletanos asentados en Sevilla que deseaban tener en aquella ciudad una réplica de la imagen de la Patrona, En sesión municipal del Ayuntamiento de Valladolid a principios de 1971 se acordó conceder y regalar a la colonia vallisoletana en Sevilla una copia de la imagen. Esta copia es obra del escultor José Luis Núñez Solé (Zamora, 10/12/1927 – † Valladolid, 23/12/1973).

Antes de relatar los actos que tuvieron lugar con motivo de la bendición y entronización de la imagen, conviene tener presentes las palabras del entonces párroco de San Lorenzo Mártir y autor del libro Historia de la Virgen Santísima de San Lorenzo, Patrona de Valladolid, David Sánchez del Caño, en cuanto a quien parece que tuvo gran relevancia en estos actos: “Alma y vida de cuanto reseñamos a continuación fue el joven vallisoletano Ramón García del Castillo, secundado por la Cofradía de Servitas en Sevilla y por la no menos célebre Hermandad del Santo Cristo de Pasión” (Pág.160).

El primer acto fue la recepción oficial a los peregrinos de Valladolid en la tarde –noche del 15 de abril en los Reales Alcázares de Sevilla.

Al día siguiente, 16 de abril, a las 9 de la mañana se celebró una Eucaristía en la S.I. Catedral de Sevilla ante la imagen de Nuestra Señora de los Reyes, Patrona de la Archidiócesis de Sevilla. A la una de la tarde, la “expedición vallisoletana” (Alcalde de Valladolid, miembros de la colonia vallisoletana en Sevilla y muchos fieles que habían llegado a la ciudad) se encontraba en la Basílica de Nuestra Señora de la Esperanza Macarena, donde rezaron ante su Titular y se entonó la Salve, teniendo lugar la ofrenda de un ramo de claveles y rosas. Posteriormente rezaron un responso ante la tumba del General Gonzalo Queipo de Llano y Sierra (Tordesillas, Valladolid, 5 de febrero de 1875 – † Sevilla, 9 de marzo de 1951), en la que depositaron una corona de laurel.

También un grupo de vallisoletanos fue a San Juan de Aznalfarache al sepulcro del Cardenal Pedro Segura, vinculado a Valladolid y de forma especial a la Coronación Canónica de Nuestra Señora de San Lorenzo.

Ese mismo día 16 de abril de 1971, a las ocho de la tarde, el Cardenal D. José María Bueno Monreal bendijo la réplica de Nuestra Señora de San Lorenzo en la Capilla de Nuestro Padre Jesús de Pasión, en la Iglesia Colegial del Divino Salvador. Como padrinos de la bendición actuaron el alcalde de Sevilla D. Juan Fernández Rodríguez, con doña Covadonga Benito de Santos, esposa del alcalde de Valladolid, don Martín Santos Romero. También asistió el primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Valladolid, D. José Martín Elvira, y el concejal más antiguo de la Corporación D. Francisco Lesmes, con sus respectivas esposas. Representando a la Hermandad de Nuestra Señora de San Lorenzo fueron el Hermano Mayor de la Cofradía, D. Pedro Pardo Mazariegos, el párroco de San Lorenzo Mártir D. David Sánchez del Caño y cuatros miembros de la Junta Directiva (D. Flaviano Gómez Hidalgo, D. Santos Román Herrero, D. Luis Martín Usillos y D. Ángel Duque Herrero).

La elección de la capilla de Jesús de Pasión como lugar para la bendición de la imagen se debe a que la historia de esta Archicofradía sevillana (Archicofradía del Santísimo Sacramento y Pontificia y Real de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Pasión y Nuestra Madre y Señora de la Merced) se encuentra vinculada a la de la Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo de Valladolid.

A la Eucaristía también asistieron representantes de la Archicofradía de Pasión y de la Hermandad de Servitas (Real, Ilustre y Venerable Hermandad de Nazarenos y Primitiva Cofradía Servita de Nuestra Señora de los Dolores, Santísimo Cristo de la Providencia, María Santísima de la Soledad y San Marcos Evangelista) con su Hermano Mayor D. Francisco García Galván.

El Cardenal dijo la misa y elogió en su homilía la grata convivencia del acto que se celebraba, y más en Sevilla, ciudad mariana por excelencia y jardín florido de María.
Destacó el amor de España a la Santísima Virgen y cómo cada pueblo aporta un matiz y un relieve especial a esta devoción tan rica en manifestaciones y peculiaridades.
Habló por último de las devociones que reciben culto en el templo del Salvador, y cómo ellas son expresión de la honda fe española” (Diario Regional, 20 de abril de 1971).

Concluida la homilía fueron recibidos como hermanos de la Archicofradía de Pasión el alcalde de Valladolid y su esposa.

Al finalizar la Eucaristía se cantó la Salve a la Santísima Virgen de San Lorenzo y la imagen fue colocada en las andas de Nuestra Señora de las Aguas, de la Iglesia Colegial del Divino Salvador, con la corona de la Coronación (Otero y Riopérez, 1917) y el manto, llevados desde Valladolid expresamente para los actos de bendición y traslado procesional.

Como se acaba de mencionar, la imagen fue portada en el palio de tumbilla de Nuestra Señora de las Aguas. El exorno del “paso” estuvo compuesto de claveles y gladiolos, y marchaba escoltado por la Guardia Municipal de gala. El acompañamiento musical corrió a cargo de la Banda Municipal.

Las Cofradías y Hermandades establecidas en el Salvador acompañaron a la imagen de Nuestra Señora de San Lorenzo con estandartes, cirios y varas, añadiendo las crónicas de la prensa que al cortejo se sumaron muchos sevillanos y vallisoletanos.

Durante la procesión se hizo un alto en el convento de las Hermanitas de la Cruz donde las religiosas interpretaron cánticos a la imagen de Nuestra Señora de San Lorenzo.

Ya en la capilla de los Servitas, el alcalde de Valladolid hizo entrega de la imagen al Hermano Mayor de aquella Hermandad. Posteriormente, la Cofradía de Servitas nombró Hermanos de Honor al Alcalde de Valladolid y a su esposa, así como al Párroco de San Lorenzo (David Sánchez del Caño)

El domingo 18, la imagen estuvo expuesta en besamanos en la capilla de Servitas. Este día, como despedida, a las 12 del mediodía, santa Misa, Salve y besamanos.


Nuestra Señora de San Lorenzo (José Luis Núñez Solé, 1971).
Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, Real Hermandad de Sevitas, Sevilla.
(Fotografía, F.J. Juárez, 2006)



Desde entonces esta réplica de la Patrona de Valladolid se venera en la Capilla de los Servitas. Destacamos como particularidad que la imagen que se presenta con manto y toca, además de una corona con el escudo de Valladolid. Una especie de solución intermedia entre imagen vestida como anterior a 1956 y completamente desprovista de manos como se puede ver en la actualidad, una solución aplicada a otras imágenes tales como la de Nuestra Señora del Sagrario (S.I. Catedral de Valladolid), Nuestra Señora de Prado (Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari, Valladolid), Nuestra Señora de la Soterraña (Olmedo, Valladolid), Nuestra Señora de Sacedón (Pedrajas de San Esteban, Valladolid), Nuestra Señora del Henar (Cuéllar, Segovia)… 

En cuanto a los cultos que Real, Ilustre y Venerable Hermandad de Nazarenos y Primitiva Cofradía Servita de Nuestra Señora de los Dolores, Santísimo Cristo de la Providencia , María Santísima de la Soledad y San Marcos Evangelista dedica a Nuestra Señora de San Lorenzo, quedan recogidos en el Capítulo V (Vida de Hermandad) Regla 44ª.- “Siendo piadosa costumbre de esta Hermandad celebrar Misa rezada en las conmemoraciones festivas de la Santísima Virgen y con motivo de la concordia de esta Hermandad en fecha 16 de Abril de 1.971 con los Excelentísimos Ayuntamientos de Valladolid y Sevilla, se dedicará a la Santísima Virgen de San Lorenzo, Patrona de aquella Ciudad, Misa Solemne el día 8 de Septiembre, Festividad de la Natividad de la Santísima Virgen o el Sábado inmediato, invitándose a la misa a la colonia vallisoletana en nuestra Ciudad”.

Como último apunte señalar que en el Paso de Palio de Nuestra Señora de la Soledad de dicha Hermandad sevillana, figura un templete con una miniatura de Nuestra Señora de San Lorenzo, realizada por Manuel Ríos en 1983 en plata y marfil. 



Bibliografía:
ABC, edición Andalucía, días 16 y 17 de abril de 1971.
DIARIO REGIONAL, 20 de abril de 1971.
SÁNCHEZ DEL CAÑO, David: Historia de la Virgen Santísima de San Lorenzo, Patrona de Valladolid.
Web de la Real, Ilustre y Venerable Hermandad de Nazarenos y Primitiva Cofradía Servita de Nuestra Señora de los Dolores, Santísimo Cristo de la Providencia , María Santísima de la Soledad y San Marcos Evangelista

domingo, 7 de octubre de 2012

La Procesión de Octava en la Iglesia Parroquial de San Lorenzo Mártir y La Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen.



En esta ocasión sólo se podrá tratar de la Procesión de Octava en esta Parroquia desde mediados del siglo XIX aproximadamente, ya que hasta ahora no he podido localizar datos de fechas anteriores. Puede que con anterioridad se celebrase Función o Procesión de Octava, pero de alguna forma a mediados del siglo XIX pasaría a celebrarse el día de Nuestra Señora del Carmen, con el establecimiento de la V.O.T. del Carmen, que como veremos al tratar de la imagen de Nuestra Señora del Carmen, se fundó en el Convento del Carmen Calzado y tras la exclaustración pasó primero por San Ildefonso y posteriormente, en 1848, a San Lorenzo.

Así, ya hay constancia que en el década de los 60 del siglo XIX, el día 16 de julio, como final de la Novena que en honor a Nuestra Señora del Carmen celebraba la V.O.T. del Carmen, se celebraba Procesión de Octava. Por ejemplo, en 1862 y 1863, la Novena se celebró del 8 al 16 de julio, celebrándose el día de la Titular la mencionada Procesión de Octava. En 1864, la Novena comenzó el 23 de julio.

Durante este periodo, hasta 1893 en que la V.O.T. del Carmen está establecida en la Parroquia de San Lorenzo, se conocen otros detalles, tales como que esta asociación celebraba sus cultos mensuales el tercer domingo de mes, que la Novena se celebraba, salvo excepciones, del 8 al 16 de julio, siendo este último día, la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen, día en que se podía ganar jubileo plenísimo concedido por Benedicto XIV, se verificaba la Procesión de Octava y culminaba con la Bendición Papal.


La Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen

En 1893, la V.O.T. del Carmen se hace cargo de la Iglesia Conventual de San Benito El Real, trasladando allí, no sin oposición de los parroquianos de San Lorenzo, la imagen de su Titular Mariana, Nuestra Señora del Carmen, tallada por Claudio Cortijo en 1797. 

Como compensación y para terminar con el pleito promovido por los parroquianos incoado el 24 de febrero de 1893 que se resolvió en el mes de marzo del mismo año a favor de la V.O.T., se concedió por Real Orden de 9 de mayo de 1893 una imagen que en origen representaba a Nuestra Señora de la Merced y que fue modificada para recibir culto como Nuestra Señora del Carmen,  entronizada el 23 de julio de 1893, que es la que actualmente se venera en la Parroquia de San Lorenzo Mártir.

En estos meses D. Antonio María de Cascajares, Arzobispo de Valladolid, aprueba la erección de la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen en la Iglesia Parroquial de San Lorenzo Mártir. Esta Archicofradía marcará, en algunos aspectos, la continuación de los cultos que en honor de la Virgen del Carmen celebraba hasta ese momento la V.O.T. Así, también tendrá sus cultos mensuales el tercer domingo de cada mes. Se encargará de organizar la Novena y Procesión de Octava en San Lorenzo, bien es cierto que adelantando las fechas, tal vez en una suerte de concordia para no coincidir con la celebración de la Procesión del Carmen de la V.O.T. que ya desde el 16 de julio de 1893 partiría desde San Benito El Real.

No obstante, parece que en 1893 no hubo Procesión de Octava en San Lorenzo, y ya será en 1894 cuando encontremos referencias a la celebración; el día 29 de junio de aquel año se anuncia el inicio de la Novena y la Procesión tiene lugar el 8 de julio. Viendo las crónicas de la prensa local de aquellos años, esta Procesión de Octava siempre tiene lugar un domingo, sobre el 8 de julio.

En el cambio de siglo hay otros actos que se conocen de esta fiesta como es la celebración del Jubileo de las Cuarenta Horas el día de la Función de Octava.

Interesente es la crónica del año 1902, en la que aparece el recorrido de la Procesión: Calle San Lorenzo, Pasión, Plaza Mayor, Calle Nueva, Plazuela de la Comedia y el Poniente volviendo a entrar en la iglesia.

Y no será hasta la crónica de 1904 en la que encontremos las imágenes que participaban en la Procesión: Beato Simón de Rojas, San Lorenzo y la Virgen del Carmen. Aquel año la parte musical corrió a cargo de la Banda de Isabel II.

No variaría en exceso el tradicional recorrido de la Procesión ya que no hay crónicas que en este sentido se pronuncien, además hay reseña de la visita a los templos que se encontraban en el recorrido como ocurre en la procesión, que se celebró el 12 de julio de 1908, que visitó el Convento de Santa Ana y la Penitencial de La Pasión (Diario Regional, 13 de julio de 1908.)

Al año siguiente, 1909, esta procesión salió el domingo 11 de julio, se mencionan las mismas imágenes y orden. El Santísimo Sacramento era llevado bajo palio, por el señor párroco don Manuel Gutiérrez. Ocuparon la presidencia los concejales señores Peña y Rodríguez Pardo y cerraba la comitiva la Banda de Isabel II (Diario Regional, 12 de julio de 1909.)

En la crónica publicada en El Norte de Castilla de este año, menciona las imágenes de Santo Domingo de Guzmán, San Lorenzo y la Virgen del Carmen, más el Santísimo bajo palio, y que entró en la capilla del convento de Santa Ana donde se cantó un motete (ENC, 13 de julio de 1909 edición tarde). No sería de extrañar la confusión entre las imágenes de Santo Domingo de Guzmán y el Beato Simón de Rojas por lo parecido de ambos hábitos religiosos, a excepción de la cruz trinitaria en el último, no obstante, debe ser una confusión ya que tanto en la Procesión de Octava como posteriormente en la de San Pedro Regalado, siempre se hace referencia a la imagen del Beato Simón de Rojas con el clero de la Parroquial de San Lorenzo.

En 1910 (10 de julio) y 1911 (9 de julio) salen las mismas imágenes, de este último año se sabe que el Santísimo Sacramento fue portado por el párroco don Manuel Gutiérrez y que las borlas del estandarte de la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen eran llevada por los niños Pepito y Ricardo Burgos que vestían de ángeles  (Crónicas publicadas en Diario Regional de 11/07/1910 y 10/07/1911), el Santísimo llevaba escolta de la guardia de seguridad y dos números del 6º Montado de Artillería, acompañó la Banda de Isabel II que entre otras interpretó el Himno del Congreso Eucarístico.
De este primer año, 1910, nuevamente se dice que entra la Procesión en la Capilla del Convento de Santa Ana donde se cantaron motetes; banda Isabel II y regimiento infantil (ENC 11/07/1910). Y nuevamente habla de una imagen de santo Domingo, San Lorenzo y Nuestra Señora del Carmen, además del Santísimo bajo palio. Una vez tratada la confusión entre ambas imágenes, también se puede considerar que en Santa Ana (ya sea por el número de imágenes que figuraban en la procesión, portadores, cofrades, etc.) sólo entrase el Santísimo Sacramento bajo palio, para hacer estación.

Conocemos el recorrido de la Procesión en 1912: Calles de San Lorenzo, plazuela de Santa Ana, Pasión, parte de la Plaza Mayor, Campanas, entrando de nuevo en la iglesia” (Diario Regional, 8 de julio de 1912). En la crónica de la procesión aparecida en El Norte de Castilla menciona “Procesión de Minerva con la que termina la novena del Carmen en San Lorenzo con imágenes y Santísimo”.

En 1913 la procesión fue el domingo 13 de julio, y por primera vez pasó por la calle del Poniente. Se menciona que entre las imágenes iban las de San Lorenzo y la de la Virgen del Carmen. Hizo estación en Santa Ana y Pasión.

El Diario Regional de 04/07/1914 anuncia que comienza la novena a la Virgen del Carmen por la Archicofradía de la Santísima Virgen del Carmen en San Lorenzo. Todos los días misas rezadas y a las 9 la solemne con exposición de S.D.M. y novena. 19:00 Santo rosario, sermón, novena y reserva. Día 12 de julio (último y fiesta principal) A las 7 de la mañana misa de comunión general. A las 10 la solemne con sermón panegírico que predicará don Cipriano Isla Zorrilla. A las 18:30 procesión de octava por las calles de la parroquia. Según la crónica de El Norte de Castilla de este año, en la procesión iban los niños de la catequesis con sus imágenes, la Cofradía de la Virgen (sin mencionar advocación, aunque se entiende que sea la de la Virgen del Carmen) con hachas y las imágenes del titular de la parroquia, San Lorenzo, la Virgen del Carmen y finalmente el Santísimo Sacramento.

En la crónica de la procesión publicada en El Norte de Castilla de 12/07/1915 indica que las imágenes que procesionaron fueron las de San Lorenzo, la Virgen del Carmen y el Niño Jesús.

Durante los años siguientes, la Procesión de Octava se sigue celebrando de la misma manera, el último día de la Novena en honor de Nuestra Señora del Carmen, participando esta imagen junto otras de gran devoción del templo, entre ellas el Titular, y era una Procesión de carácter sacramental cerrando el cortejo el Santísimo Sacramento bajo palio. Así llegará hasta 1924. A partir del año siguiente, 1925, lo mismo que dejaron de participar imágenes de titulares en la Procesión General del Corpus Christi, también dejan de participar en las Procesión de Octava de las distintas Parroquias, saliendo sólo el Santísimo Sacramento

Luego llegaría el paréntesis de los años 30, y la Procesión dejaría de salir a las calles, celebrándose en el interior de la iglesia, así hasta la fecha del hundimiento y cierre del viejo templo de San Lorenzo Mártir (hay constancia de la Procesión por dentro del templo en la década de los años 40 y 50).

Durante los años que estuvo cerrado el antiguo templo de San Lorenzo, los cultos de trasladaron a la Iglesia Conventual de Santa Ana. Incluso en estas fechas, ya en los años 70, la Novena no finalizaba el día 16 de julio, Fiesta de la Virgen del Carmen, solía celebrarse para que concluyese una semana antes. 

Actualmente, la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen sigue establecida en la Iglesia Parroquial de San Lorenzo Mártir, celebrando un Novenario del 8 al 16 de julio, culminando con imposición de Escapularios y Besapie a la imagen de Nuestra Señora del Carmen, que por aquellas fechas ocupa un lugar destacado en el presbiterio del templo parroquial.
Una de las últimas adquisiciones de esta Archicofradía ha sido un estandarte, con la efigie de su Titular mariana y en el reverso la leyenda “ARCHICOFRADÍA DE NTRA SRA DEL CARMEN DE SAN LORENZO / VALLADOLID / 16-7-2008” que se puede contemplar en la iglesia durante esos días y con el que han participado en ocasiones en la Procesión del Corpus Christi.

Estandarte de la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen.
Iglesia Parroquial de San Lorenzo Mártir.
Valladolid



Sobre las Imágenes que participan en la Procesión de Octava de la Parroquia de San Lorenzo Mártir:

Beato Simón de Rojas:

En la página 84 de Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid (Parte I) de Juan José Martín González y Jesús Urrea Fernández, se menciona “El beato Simón de Rojas, obra de vestir del siglo XVIII”.

Esta imagen actualmente no se encuentra al culto en la Parroquial de San Lorenzo. Sin embargo, con los datos que aporta el catálogo, además que tener presente que el Convento de la Santísima Trinidad (Trinitarios Calzados) se encontraba dentro del ámbito territorial de la Parroquia de San Lorenzo y que esta imagen salía en procesiones, conviene recordar la imagen que del Beato se estrenaría en 1766 para las celebraciones de su Beatificación.

Como se indica, con motivo de las Fiestas de Beatificación del P. Fr. Simón de Rojas (Beatificado por Clemente XIII el 16 de mayo de 1766) que se celebraron en Valladolid dando comienzo el 21 de septiembre de 1766, ese mismo día a las cuatro de la tarde se llevó la imagen del nuevo Beato hasta la S.I. Catedral, se trataba de una “imágen de escultura del beato Simón de Rojas, de vestiduras naturales, de tela de oro, sembrado por todo el manto negro y una estrella, escrito en ella el Ave-María, con su diadema; en una mano, que era la izquierda, un cerco con el Ave-María, y en la derecha unos rosarios”. (Ventura Pérez, Diario de Valladolid, pág. 393). Estas fiestas se prolongaron hasta el día 24 de septiembre, fecha en que en Procesión General volvió la imagen del Beato Simón de Rojas al Convento de los Trinitarios Calzados.

La imagen, revestida, del Beato Simón de Rojas, que se venera en el altar del lado de la Epístola, en la capilla de la Sagrada Familia, procede de la iglesia del convento de PP. Trinitarios Calzados, que existió en la calle de doña María de Molina, y del que fue Prior dicho Beato” Casimiro González García Valladolid (Compendio histórico-descriptivo y guía general de Valladolid. Pág. 44).

La imagen de este Beato, acompañado por el clero de la Parroquia de San Lorenzo  no sólo formaba entre las imágenes de la Procesión de Octava de la Parroquia de San Lorenzo Mártir, participó también en la Procesión de San Pedro Regalado, el 13 de mayo, de 1929 y 1930.

A día de hoy, habría que modificar su denominación y en lugar de Beato, identificarla como San Simón de Rojas, ya que fue canonizado el 3 de julio de 1988 por S.S. Juan Pablo II.

Sería interesante la recuperación de la esta imagen, no sólo para su puesta al culto, también para fomentar el conocimiento de los Santos de la Archidiócesis, e incluso para volver a reintegrarla a su uso procesional.

Grabado del Beato Simón de Rojas.
Puede darnos una idea aproximada de la imagen que se veneró en San Lorenzo Mártir.




San Lorenzo Mártir

Se trataba de una imagen de un santo jesuita que había sido revestido como San Lorenzo. 
Catalogada como una imagen del siglo XVIII (Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid (Parte I) de Juan José Martín González y Jesús Urrea Fernández, pág. 84).
En la fiesta de San Lorenzo Mártir de 1908, las imágenes de la Patrona de Valladolid y San Lorenzo lucían ricas vestiduras de raso encarnado recamadas de oro (El Norte de Castilla, 11/08/1908).
En las Procesiones, como en la del Corpus Christi, así como en los primeros años del nuevo templo de San Lorenzo se presentaba en las andas de Nuestra Señora de San Lorenzo (Manuel de Miranda, h. 1726).

Antigua Imagen procesional de San Lorenzo Mártir.




Nuestra Señora del Carmen

En 1836, tras la exclaustración definitiva, la V.O.T. del Carmen que se encontraba establecida en el Convento del Carmen Calzado, a través de su tesorero Zacarías Ilera, trasladó su imagen titular (nos referimos a la Virgen del Carmen de Claudio Cortijo, 1797, que actualmente se venera en el retablo mayor de San Benito El Real) en primer lugar a la Parroquia de San Ildefonso, y de allí pasaría a la de San Lorenzo Mártir en 1848.
En 1893 se entrega la iglesia de San Benito el Real a los Carmelitas Descalzos y se traslada la imagen desde San Lorenzo a San Benito, a pesar de la oposición y pleito de los feligreses de San Lorenzo. Por Real Orden de 9 de Mayo de 1893 se entregó a la parroquia una imagen de la Virgen de la Merced (primer tercio del siglo XVIII), procedente del Museo Provincial de Bellas Artes, que fue convenientemente transformada en la Virgen del Carmen. De estas fechas será la imagen del Niño Jesús que porta la Virgen en sus brazos.

Nuestra Señora del Carmen (primer tercio del siglo XVIII), la imagen del Niño de ¿1893?
Iglesia Parroquial de San Lorenzo Mártir
Valladolid