sábado, 19 de enero de 2013

La Custodia Procesional del Convento de Nuestra Señora del Carmen de Valladolid, obra de Juan de Arfe y Villafañe


La Custodia procesional de la S.I. Catedral de Valladolid, realizada entre 1587 y 1590, de la que ya se ha tratado en otra ocasión, no fue la única de estas características (de asiento y procesional) que Juan de Arfe y Villafañe realizó para Valladolid. Dos años después, en 1592, y residiendo en Burgos, ya fuera porque se había alargado la realización de la Custodia procesional para aquella ciudad o porque tuviera nuevas obras, se le encarga la realización de una Custodia para el Convento del Carmen de Valladolid. 


Al residir en Burgos, Juan de Arfe otorgó poder a favor del escultor Esteban Jordán, por medio de un documento fechado en Burgos el 5 de marzo de 1592, para que dicho escultor pudiera actuar en su nombre ante el prior y Convento de Nuestra Señora del Carmen para fijar las condiciones y precio de este trabajo. En este documento se indica que el prior ya tenía en su poder las trazas de la Custodia: “[…] sobre Razon de hazer e que hare una Custodia de plata blanca de hasta treinta marcos de peso poco mas o menos para el dicho monasterio conforme a la traça que tiene el prior y conbento […]”.


La escritura de concierto entre el Convento de Nuestra Señora del Carmen de Valladolid con Juan de Arfe se firma el 13 de marzo de 1592, actuando, como se ha dicho, Esteban Jordán en nombre de Arfe. En esta escritura se vuelve a mencionar la traza de la obra, firmada por el Padre Vicario del Convento y Esteban Jordán, así como otros detalles de la pieza “[…] la qual dha custodia a de pesar hasta treinta marcos y en ella a de poner el dho Ju.º de arfee seis figuras redondas y a nra s.ª y seis ystorias de medio rreliebe las quales dhas figuras e historias seran las que se le ordenasen por p.te del dho conv.to o por el prior y para ella a de poner el dho Ju.º de arfee las plata neces.ª hasta los dhos treinta marcos […]”. Tras hablar de los distintos pagos que se darían al platero, se señala que la fecha de entrega de la obra sería el día de San Miguel del mismo año (29 de septiembre de 1592).


Ambos documentos fueron publicados por José Martí y Monsó en su obra Estudios histórico-artísticos: relativos principalmente a Valladolid, basados en la investigación de diversos archivos. No obstante, pensaba que dicha Custodia había desparecido. 


José Manuel Cruz Valdovinos, en su trabajo “La Custodia de Juan de Arfe del Museo de Santa Cruz de Toledo”, identificó esta Custodia del convento vallisoletano con la que se conserva desde 1961 en el Museo de Santa Cruz en Toledo. 


María Antonia Fernández del Hoyo en “Patrimonio perdido conventos desaparecidos de Valladolid”, ya varias veces citado y fuente imprescindible para conocer el patrimonio de esta ciudad, y del que esperemos algún día se publique el dedicado a los monasterios y conventos de religiosas, habla también de esta Custodia procesional (pág. 375). 


La Custodia es de tres cuerpos, tiene una altura de 1’12 m. Parte de una base hexagonal con pináculos y bolas doradas. Sobre esta, otra peana. A continuación el primer cuerpo con seis columnas jónicas, en cuyo interior se encuentra el viril u ostensorio en plata dorada, con las esculturas de San Pedro y San Pablo y otras pequeñas figuras representando a las Virtudes. El segundo cuerpo es de columnas dóricas y arcos de medio punto, en cuyo interior se encuentra la representación de la Asunción de María al cielo. En el tercer cuerpo, las columnas carecen de capitel y en su interior muestran la efigie de Jesús Resucitado. Se remata el conjunto con cúpula y cruz. 


Presenta dos marcas punzones, uno con las iniciales del Juan de Arfe, su autor y otro con las de Alonso Gutiérrez, marcador de Valladolid. 


De lo que ya no se pueden ofrecer datos, hasta el momento, es del día en que se utilizaba para llevar el Santísimo Sacramento en procesión (probablemente sería dentro de la Octava del Corpus como autorizaba la Constitución X de Gregorio XIII, de 11 de mayo de 1573), la forma en que era trasladada, si en andas o en un carro triunfante, si la procesión se hacía por las inmediaciones del convento o era una procesión claustral (según la citada Constitución podría celebrarse fuera de sus claustros), y cual era la participación de la Cofradía Sacramental que estaba erigida en este convento, aparte de la propia comunidad de religiosos.


lunes, 14 de enero de 2013

Función de Octava de Corpus Christi en el Convento de San Pablo y otras iglesias dominicas de Valladolid




El domingo siguiente al Corpus Christi se celebraba en el Convento de San Pablo la Octava del Corpus con Solemne Función Sacramental, que incluía una Procesión con el Santísimo Sacramento por la plaza que se abre ante la iglesia.

El Catecismo Litúrgico del P. Miguel Enguid (1799) aporta brevemente algunos datos interesantes para conocer el origen de esta práctica:

[...]
P. ¿Pueden los Regulares en algunos días del año hacer alguna Procesión pública fuera de sus Claustros sin licencia del Ordinario, ni del Parroco?
R. Pueden sin duda alguna hacerla en cualquiera dia de los de la Octava del Corpus sin excluir el Domingo, concediendolo asi á todos los Eclesiasticos tanto Seculares, como Regulares Gregorio XIII, por su constitucion, que empieza: Cum interdum. Sin que sobre esto puedan ser inquietados, ni molestados, ni por el Orden de Predicadores, ni por otra Persona alguna: de cuyas palabras infiere el Doctísimo Ursaya, que los Regulares pueden sin licencia alguna de los Ordinarios, ni los Parrocos hacer Procesiones fuera de sus Claustros en todos los dias de la Octava del Corpus.

P. ¿Por qué en la constitucion Gregoriana se hace particular mencion del Orden de Predicadores sobre no inquietar ni molestar á los demas Regulares en el uso de esta concesion?
R. La razon es, porque antes de esta constitucion, la Religion de Santo Domingo podia justamente impedir á cualquiera el hacer Procesion en la Dominica infraoctava, por ser este dia concedido exclusivamente por San Pio V. á dicha Religion, de modo que ninguno otro pudiese hacer procesion en este dia, sino unicamente los Religiosos Dominicos. Y como Gregorio XIII, Sucesor inmediato de San Pio V, reformó lo exclusivo del privilegio concedido por San Pio V. á su Religion, concediendo á todos los Regulares la facultad de hacer sus Procesiones en todos los dias de la Octava del Corpus, y también ipsa die Dominica infraoctavam, fue conveniente que en su constitucion hiciese particular mencion del Orden de Predicadores, para que en lo sucesivo se reconociese sin el derecho, que antes tenia en virtud de su privilegio, revocado ya por la constitucion Gregoriana en quanto á lo exclusivo del dia Domingo infraoctavo: pero es de advertir, que sin embargo de esta revocacion siempre quedó este dia señalado á los Regulares de Santo Domingo con alguna mayor propiedad, y derecho que á todos los demas; porque posteriormente Clemente VIII, en su constitucion Dum fælices, prohibio á todos los Clérigos el celebrar sus Procesiones en la Dominica infraoctava al mismo tiempo, y hora que los Religiosos de Santo Domingo: Ne dicto tempore et hora in dicta die Dominica. De que se infiere que los Regulares Dominicanos tienen derecho para elegir el tiempo y horas de celebrar su Procesion en la Dominica infraoctava del Corpus; pero de suerte, que no pueden, ni tienen derecho para mudar, ni dexar la hora que una vez eligieron desde el principio, como consta de la constitucion de Inocencio XII. Sua nobis. En causa controvertida entre los Religiosos de San Francisco y Santo Domingo.
[...]

Las constituciones enunciadas son: la de Pío V de 21 de junio de 1571, la de Gregorio XIII de 11 de mayo de 1573, la de Clemente VIII de 8 de marzo de 1592 y finalmente la de Inocencio XII de 1 de septiembre de 1696.


Estas consideraciones previas son importantes ya que no sólo en el Convento de San Pablo se celebraba una Procesión Sacramental en la Octava del Corpus, como veremos en la próxima entrada en la que se tratará sobre la Custodia procesional realizada por Juan de Arfe para el Convento de Nuestra Señora del Carmen, de Padres Carmelitas Calzados de Valladolid.

Gracias a Jesús Urrea, en su trabajo “Carros triunfales, sacros y profanos” podemos conocer algunos datos sobre la celebración de esta procesión en las primeras décadas del siglo XVII. El Santísimo Sacramento era procesionado en una Custodia obra de Francesco Cingasdo, de origen milanés; esta Custodia era portada sobre un carro triunfal mandado fabricar por el duque de Lerma en 1613 al ensamblador Melchor de Bella. (Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid, Nº. 31. Págs. 212-213). De esta custodia se dice que era de “oro, plata y un trozo de cristal de más de media vara de alto que remata en viril, todo lo cual dio S.E. y mereció conforme al dudoso gusto de la época ser elogiado por Quevedo en sus Musas”. (El Monasterio de San Pablo de Valladolid: noticias históricas y artísticas sacadas de varios documentos. Julián Paz Espeso. 1897. pág. 25)

Es probable que esta Procesión se celebrase mientras duró la vida conventual, salvo en momentos de inestabilidad. Y así llegaría hasta la exclaustración del convento dictada por disposición del Capitán General de Castilla la Vieja el 18 de agosto de 1835.

Tras varias décadas, la comunidad fue restaurada en 1893, erigiéndose en este templo diversas Cofradías y recuperándose tanto la Procesión Sacramental de Octava, en la dominica infraoctava, como la de Nuestra Señora del Rosario el primer domingo de octubre.

Habitualmente, en la Octava del Corpus, las celebraciones comenzaban a las 8 de la mañana con misa de comunión general, a la que acudían todos los socios de la V.O.T., todos los del Santísimo Rosario y demás Cofradías. A las 10:30 de la mañana misa solemne con exposición de S.D.M. quedando expuesto todo el día para ser velado por turnos de los socios de las Cofradías de San Pablo. A las 19:00 estación, rosario, ejercicio del mes del Corazón de Jesús (si era en junio), sermón, procesión solemne con el Santísimo Sacramento por la Plaza de San Pablo y reserva.

En los años 40 del siglo XX esta Procesión Sacramental visitaba los altares colocados en el Instituto, Colegio El Salvador y Capitanía General. (1947).

En 1961 ya no hay octava del Corpus “En virtud de de la supresión de la octava del Santísimo Corpus Christi, quedan derogadas todas las disposiciones de años anteriores sobre funciones eucarísticas durante los días siguientes a esta festividad”, no obstante, ese año se celebra la Procesión Sacramental de San Pablo, como se anuncia en el Diario Regional de 3 de junio de 1961 (pág. 13).- Procesión del Corpus en San Pablo. Procesión por la Plaza de San Pablo, altares en el Instituto, Colegio “El Salvador” y patio central de Capitanía General. Domingo día 4 de junio, por la mañana a las 9:30 misa de 1ª comunión y exposición de S.D.M. con turnos de vela hasta los cultos de la tarde. A las 19:30 misa, rosario, sermón y solemne procesión.

Tal vez, sería de las últimas ocasiones en que se celebrase.

Otro Monasterio de la Orden Predicadores en Valladolid en el que se celebraba Octava y Procesión Sacramental con motivo de la Solemnidad del Corpus Christi era precisamente el Monasterio del mismo nombre. En este caso, hay ocasiones en las que se celebra el domingo infraoctava del Corpus, o bien al finalizar el octavario que se dedicaba desde el jueves del Corpus.

En cuanto al primer caso, dominica infraoctava del Corpus, encontramos referencias en la prensa local en las décadas de los 60 hasta casi los 90 del siglo XIX, esto podría deberse a que, como hemos visto anteriormente, la vida conventual en San Pablo no se restaura hasta 1893, y mientras este privilegio dominicano se conservaría en otra iglesia o convento de la Orden, en este caso, parece ser el del Corpus Christi. Así nos encontramos:
1864 Dominica infraoctava del Corpus, en el Corpus procesión por el interior de la iglesia.
1867 Octavario desde el Corpus al Corazón de Jesús, este día procesión por la iglesia.
Domingo siguiente al Corpus y Minerva de 1883, procesión de octava en el Corpus. El octavario acabó el jueves 31/05/1883. Esta sería la última que se hiciera en el anterior emplazamiento del Monasterio del Corpus Christi, en la actual Acera de Recoletos, ya que el 5 de enero de 1884 comenzó a derribarse la antigua iglesia.
Una nueva referencia a esta celebración en el Monasterio del Corpus Christi se encuentra en el capítulo dedicado a este Monasterio por Casimiro González García Valladolid en Valladolid sus recuerdos y grandezas…, en concreto, al referirse a las solemnidades de su apertura en el nuevo emplazamiento:

"Terminada la obra de la iglesia el año 1889, el día 18 de junio la bendijo el M.I.Sr. Provisor de este arzobispado Don Felipe Amo Luis: el día 20 se inauguró con Misa solemne y sermón que predicó el M.I.Sr.Lic. Don Manuel de la Cuesta, Canónigo Lectoral de esta Santa Iglesia Metropolitana, celebrando la Iglesia en dicho día la fiesta del Santísimo Corpus Christi, y continuando las religiosas el Octavario con la solemnidad de costumbre en dicha comunidad los días siguientes. El día 28, festividad del Sagrado Corazón de Jesús, dieron fin tan extraordinarias funciones con Misa solemne y sermón predicado por el M.I.Sr. Don Mariano Cidad Olmos, canónigo Penitenciario, luego Obispo de Arquelaida y primer auxiliar de Valladolid, y por la tarde asistió el excelentísimo Sr. Arzobispo de la diócesis, Dr. Don Benito Sanz y Forés, de medio pontifical, predicando y llevando procesionalmente á S.D.M. en la visita de altares; siendo dignos de los mayores elogios por su celo y grandes trabajos en todo lo realizado, además del maestro de obras Don Pablo Luis, la reverenda Madre, hoy Superiora de la comunidad, Sor Venancia Salazar, y los presbíteros Don Hipólito Luis y Don Miguel Sanz". 

sábado, 5 de enero de 2013

Cofradía del Santísimo Sacramento y Ánimas o Cofradía Sacramental de Minerva y Ánimas de la Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián. La Procesión de Octava de San Miguel.



Detalle del estandarte de la Cofradía Sacramental de Minerva y Ánimas.
Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián y Santa Basislisa.
Procesión del Corpus Christi, 10 de junio de 2007.
Valladolid



Desde comienzos del siglo XVI se asiste en España a la fundación de numerosas Cofradías del Santísimo Sacramento, promovidas por Doña Teresa Enríquez, en virtud de la Bula Pastoris Aeternis (Roma, 21 de agosto de 1508) del Papa Julio II.


En 1538, fr. Tomás Stella, O.P. estableció en la Iglesia de Santa María Sopra Minerva de Roma una Cofradía del Santísimo Sacramento aprobada por la Bula Dominus noster Iesu Christus transiturus de hoc mundo ad patrem del 30 de noviembre de 1539, firmada por el Papa Paulo III. El origen de esta Cofradía se encuentra, como señala la propia Bula, en “algunos ciudadanos romanos y cortesanos devotos de Jesucristo, piadosamente considerando que el Santísimo Sacramento de la Eucaristía en las iglesias parroquiales de la dicha ciudad de Roma era tenido en lugares no tan decentes ni con el debido honor y reverencia que se requería, y cuando se había de llevar por la ciudad para la comunión de los enfermos era llevado por un capellán solo, sin palio, con poca veneración; y movidos por singular devoción, deseando proveer las cosas sobredichas y que se diese a tan santo Sacramento el debido culto y veneración según su posibilidad, ordenaron y establecieron una hermandad y cofradía, así de hombres como de mujeres, con título e invocación del Santo Sacramento del Sacratísimo Cuerpo de Jesucristo en la dicha iglesia de la Minerva”.


A esta Cofradía le fueron concedidos gracias, privilegios e indulgencias por los Pontífices, que eran extensivos a las Cofradías del Santísimo Sacramento que a imitación de ésta se fundaron en otros lugares, o bien las ya existentes que se agregaban a la misma.


Como se ha dicho, estas Cofradías de Minerva tenían las mismas obligaciones y se beneficiaban de los mismos privilegios e indulgencias que la de Roma. Entre las primeras, las obligaciones, según la bula de aprobación de Paulo III en 1539 estaban:

[…] procurasen que el Santísimo Sacramento, así en la dicha iglesia de Santa María de la Minerva, como en todas las otras iglesias parroquiales de Roma, fuese conservado y se conservase con aquella veneración que conviene, en lugares decentes y honestos, con lumbres encendidas de día y de noche, y si las rentas de las dichas iglesias para esto no bastasen, los mismos cofrades proveyesen de las cosas necesarias para lo sobredicho, y así mismo para comprar un palio para cada una de las dichas iglesias, con el cual fuese llevado el Santísimo Sacramento todas las veces que se hubiese de sacar fuera de la iglesia para comunión de los enfermos, y que el rector o presidente de cualquiera de las dichas iglesias o su lugarteniente, todas las veces que fuere necesario llevar el Santísimo Sacramento a casa de algún enfermo, fuese obligado a hacer tañer ciertas veces la campana de la iglesia para que los cofrades vecinos de la parroquia de la dicha iglesia supiesen eran llamados y convocados para acompañar el Santo Sacramento, y fuesen obligados por sí mismos, si legítimo impedimento no les ocupase, donde no por uno de los principales de su familia a acompañarle hasta la casa del dicho enfermo con candelas encendidas; y que las personas de la dicha cofradía, cofrades así hombres como mujeres, que fuesen en cualquier tiempo, cada domingo tercero de cada mes de todo el año fuesen obligados de juntarse en la dicha iglesia de la Minerva, y allí hacer decir una misa cantada o rezada y tener candelas encendidas al tiempo que se alzase el Santísimo Sacramento; y así mismo el primer día de viernes siguiente después de la fiesta de Corpus Christi de cada un año hacer una procesión fuera y alrededor de la dicha iglesia de la Minerva llevando el Santísimo Sacramento con toda veneración y devoción, con candelas encendidas […]


A las que hay que unir la obligación de rezar: Así mismo, los cofrades de la cofradía susodicha, así hombres como mujeres, fuesen obligados a rezar devotamente cinco veces la oración del Paternoster con la oración del Avemaría en conmemoración y reverencia del Santo Sacramento cada semana de todo el año. Y a las mujeres cofradas de la dicha cofradía, a las cuales era cosa no decente ir por las calles de la dicha ciudad de Roma, que todas las veces que oyeren el señal de la campana, hincadas de rodillas, rezando cinco veces como está dicho la oración del Paternoster con la oración del Avemaría alcanzasen y consiguiesen todas las gracias e indulgencias concedidas en cualquier tiempo a los cofrades de la dicha cofradía... 


Y en cuanto a las indulgencias que se conceden en esta Bula de 1539 se encuentran: Así mismo, a los dichos fieles de Jesucristo que entraren en la dicha cofradía del Santísimo Sacramento, en el día que entraren en la tal cofradía les concedemos y otorgamos misericordiosamente en el Señor indulgencia plenaria a manera de jubileo, y estando primeramente confesados y habiendo recibido devotamente el Santo Sacramento semejantemente indulgencia plenaria de todos sus pecados tres veces en la vida ...


Las cuales serían aplicables a cualquier otra Cofradía de estas características que se fundasen o se agregasen a la de Minerva: Y otrosí, porque la devoción de los fieles para tan santo y saludable Sacramento crezca con mayor fervor y los cristianos sean despertados y levantados por veneración de él y para otras semejantes obras de caridad, concedemos y otorgamos, establecemos y ordenamos que todas las otras cualesquiera cofradías, y cada una de ellas, bajo la invocación del Santísimo Sacramento, en cualquier lugar o ciudad instituidas, usen, gocen y consigan, y puedan y deban usar, conseguir y gozar por la autoridad sobredicha y tenor de las presentes letras, de los mismos privilegios, concesiones, indulgencias, facultades, gracias e indultos a la cofradía instituida en la iglesia de la Minerva por Nos concedidos y por conceder...


Este tipo de Cofradías, agregadas a la de Minerva, se caracterizaban por las siguientes funciones: 
  • Misa de Minerva.- Se celebra el tercer domingo de mes. En el momento de la Consagración los cofrades acompañan al celebrante con antorchas (velas, cirios, hachones) encendidos. Terminada la eucaristía se celebra una procesión con el Santísimo Sacramento bajo palio por el interior (es más habitual) o alrededor del templo, haciendo estación en distintos altares, tres normalmente. Termina con la bendición y reserva solemne.
  • Celebraciones de Semana Santa.- Vela ante el Santísimo Sacramento el Jueves Santo y Viernes Santo.
  • Solemnidad del Corpus Christi.- Fiesta principal y solemne de las Cofradías de esta advocación.
  • Procesión de Minerva.- Especialmente cuando el Corpus Christi aún se celebraba en jueves, al día siguiente, viernes, salían en procesión con el Santísimo Sacramento por las calles.



Para tratar de su implantación en Valladolid, habrá que tener presente primero la fundación de Cofradías Sacramentales en las parroquias de España, más concretamente el auge de estas fundaciones desde 1508 año en que D.ª Teresa Enríquez de Alvarado funda la Cofradía del Santísimo Sacramento en Torrijos (Toledo) y a partir de allí otras muchas en diversas ciudades y pueblos de España, de manera que pocos años después de su muerte (Torrijos, 4 de marzo de 1529) se afirmaba que en cada parroquia de la mayor parte de España, hay una Cofradía del Santísimo. 


Por diversas Bulas que se conservan en el archivo de la Parroquial de San Miguel y San Julián se puede precisar un poco más las fechas. Hay una Bula de Paulo III de 1534 a favor de la Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva (incluir el título de Minerva en este momento debe ser un error ya que la Cofradía de Minerva en Roma fue confirmada por Bula de Paulo III de 30 de noviembre de 1539; la Cofradía existía con anterioridad a la aprobación Papal, sin embargo fue instituida en tiempo de este Pontífice cuyo pontificado abarca del 13 de octubre de 1534 al 10 de noviembre de 1549, fecha de su muerte), de 1547 hay otra bula concediendo indulgencias; posteriormente, otra de Pío V concediendo indulgencias que data de 1567 y una más de Gregorio XV en 1621 concediéndola indulgencias, éstas dos con a nombre de Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva. (Censo-Guía de Archivos de España e Iberoamérica).

Según la información publicada en El Norte de Castilla, 16 de junio de 1922, su agregación a la de Minerva de Roma se produciría a finales de la década de los 60 del siglo XVI, por una Bula de San Pío V, de 26 de abril de 1568. Desde entonces vendría celebrando esta función en la parroquia, siendo acompañada en las procesiones por el resto de Cofradías y Hermandades establecidas en ella.

En el segundo cuarto del siglo XVIII, Manuel Canesi habla de esta Cofradía […] la de la Minerva se sabe ser la más antigua, que el Viernes de Corpus celebra una procesión muy solemne en honor a la Minerva en que va nuestra Señora de la Esperanza, que tiene su capilla al lado de la Epístola […] (Tomo I, Libro I, Cap. X, 179-181). Aunque parece ser que realmente se encontraba en el lado del Evangelio.
Hay que recordar que entre las Cofradías que existían en San Miguel, se encontraba la de Nuestra Señora de la Esperanza, fundada el 12 de septiembre de 1555, y que aún existía en 1792.


Durante el siglo XIX se siguió celebrando, incluso en momentos de situación complicada en el país y ciudad. Hay que destacar en este sentido el año 1808, como se recoge en “Noticias de casos particulares ocurridos en la ciudad de Valladolid” donde aparece: Minerva de San Miguel. La Sacramental de San Miguel que acostumbra en virtud de privilegio hacer su función de octava el día después de Corpus, no pudo con motivo de la estancia de los franceses, pero se verificó en el día 16 de Octubre de dicho año de 1808. (Valladolid, Diarios Curiosos, 1807-1841. Pág. 144). Según el mismo Diario, al año siguiente, en 1809, al hablar de la Procesión del Corpus (1 de junio) también se hace eco de: “La de San Miguel. Al día siguiente salió la procesión de octava de San Miguel, en la misma forma que otros años, habiendo acompañado parte de tropa francesa” (pág. 172).


Durante años, en este mismo siglo XIX parece deducirse que incluso la procesión del viernes siguiente al Corpus Christi tuvo que celebrarse en el interior de la iglesia. Así en 1872 la  procesión es por el interior del templo, y en 1874 se menciona como procesión “en derredor del templo”.


Una de las primeras ocasiones en las que se encuentra en recorrido de la procesión en la prensa local es en el año 1883 (indicando que es el recorrido de costumbre).- San Ignacio, San Benito, Milicias, Plaza de los arces, Zapico, Val, Especería, Platerías, Guadamacileros, Arces, Plaza de San Miguel y Concepción (El Norte de Castilla, jueves 24/05/1883, denominándola Real Sacramental de Minerva) aunque no salió por la lluvia.


El jueves 1 de junio de 1893, Solemnidad del Corpus Christi, se anuncia la Minerva para el día siguiente. A las 6 de la tarde, procesión recorriendo las calles San Ignacio, San Benito entrando en este templo donde saldrá después incorporándose una comisión de la VOT de Nuestra Señora del Carmen con su efigie pequeña, siguiendo por las calles de Milicias, Zapico, Especería, Platería, Guadamacileros, Damas, Arces, Plazuela de San Miguel, Concepción en dirección al templo, donde se concluye con la reserva.


En 1900 las crónicas recogen que “Rompía la marcha un piquete de la guardia civil, en pos del cual marchaban las imágenes de San Luis Gonzaga, Santa Basilisa y San Julián, San Miguel, San Antonio y Nuestra Señora del Rosario, á continuación el clero parroquial con cruz alzada, y el Santísimo Sacramento bajo palio”. “Una banda de músicos ejecutó varias marchas durante la procesión y cerraba el paso una compañía del regimiento de Toledo”. Apunta la crónica que los balcones estaban engalanados y se arrojaban flores al paso de las imágenes (El Norte de Castilla, 17 de junio 1900).

San Miguel Arcángel. Imagen Procesional.
Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián y Santa Basilisa.
Valladolid


En 1904, las efigies fueron San Estanislao, San Luis, San Antonio, la Virgen, San Julián y Santa Basilisa, San Miguel y la Cruz y el Santísimo bajo palio.

San Julián y Santa Basilisa
Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián y Santa Basilisa
Valladolid


Los años siguientes sigue el mismo recorrido que hemos visto anteriormente, las crónicas aportan algunos datos más, tal es el caso de 1906 donde se dice que entró en la Penitencial de la Santa Vera Cruz donde se cantó un motete (algo que se menciona en los años sucesivos); o bien, en 1908 que la procesión de Octava de San Miguel se suspendió a causa de la lluvia.


Al menos en 1912 ya se recoge un cambio de recorrido: Calles de San Ignacio, San Benito, Malcocinado, Conde Ansúrez (entrando en la iglesia de la Cruz), Guadamacileros, Damas, Arces, Plazuela de San Miguel, Concepción (entrando en la iglesia) y terminará en la parroquia con la visita de altares y reserva (El Norte de Castilla,  6 de junio de 1912.). El mismo que recorrerá en 1913, año este último del que conocemos también algunas de las imágenes que participaron en la procesión: Imagen de la Virgen (no se identifica advocación), San Miguel y San Antonio entre otras imágenes.


Para conocer cómo eran los cultos el día de la Octava de San Miguel (viernes, día siguiente del Corpus Christi), se transcribe el anuncio publicado en el Diario Regional de 10 de junio de 1914 (la Octava fue el 12 de junio): En la parroquia de San Miguel. Los cultos de la Octava. Por la Cofradía Sacramental establecida en la parroquia de San Miguel. Desde primeras horas de la mañana misas rezadas. A las 8 misa de comunión general de Regla. A las 10 la mayor con S.D.M. expuesto, y sermón que predicará el doctor don Félix González, profesor de la U.P.
Por la tarde, a las seis, después de rezar la estación y santo rosario, saldrá la procesión de Octava, recorriendo las calles de San Ignacio, San Benito (entrando en la iglesia del mismo nombre), General Almirante (entrando en la Penitencial de la Cruz), Guadamacileros, Leopoldo Cano, Arces, Plaza de San Miguel, Concepción (entrando en la iglesia del mismo nombre), plazuela de Fabioneli a entrar en la parroquia, terminándose con solemne reserva. 
Este mismo año, el recorrido anunciado en El Norte de Castilla de 10 de junio de 1914 es: Calle de San Ignacio, San Benito (haciendo estación en la Iglesia del mismo nombre), General Almirante, Zapico, Conde Ansúrez (entrando de la Penitencial de la Cruz), Guadamacileros, Leopoldo Cano, Arces, Plazuela de San Miguel, Concepción (entrando en la Iglesia del mismo nombre) y Plaza de Fabio Heli, regresando a la parroquia donde se hará la reserva solemne.

Cuando la procesión entraba en la parroquia se hacia la vista de altares.


A la procesión asistían, además de la Cofradía Sacramental, el resto de Cofradías establecidas en la Parroquia, incluso las que se encontraban en los templos del territorio parroquial (Vera Cruz, San Benito), también las catequesis y la Academia de San Carlos. Además de los titulares del templo (San Miguel Arcángel y San Julián y Santa Basilisa) se ha podido ver en las crónicas a Nuestra Señora del Rosario y San Antonio de Padua, ambas de la parroquia de San Miguel que contaban con sus propias Cofradías. Por su parte, la Penitencial de la Vera Cruz portó en ocasiones la imagen de Nuestra Señora de la Paz o puede que también el Lignum Crucis, ya que en algunas crónicas se menciona La Cruz precediendo al Santísimo Sacramento, como se ha visto en el año 1904, año en que por cierto, el Lignum Crucis participó en la Procesión del Corpus Christi. Y también, la V.O.T del Carmen, con alguna imagen de Nuestra Señora del Carmen.


En esta ocasión, 1914, aparecen las imágenes que formaron en el cortejo (Diario Regional, sábado, 13 de junio de 1914): Nuestra Señora de la Paz – que se venera en la iglesia de la Cruz-, San Miguel Arcángel, San Julián y Santa Basilisa, San Antonio, Nuestra Señora del Rosario y el Santísimo Sacramento, escoltado por la guardia civil, llevado bajo palio por el celoso y virtuoso cura ecónomo, don Daniel Llorente.
Detrás marchaban la cofradía de la Santa Vera Cruz y la Sacramental de San Miguel con mazas y cetros.


Mientras, en 1915 (Dirario Regional, sábado 5 de junio de 1915), las imágenes fueron: San Antonio de Padua, San Julián y Santa Basilisa, San Miguel Arcángel, Santísima Virgen del Rosario, La Cruz y el Santísimo Sacramento, que “era llevado bajo palio por el celoso cura ecónomo don Daniel Llorente, dándole guardia un piquete de la guardia civil”. El recorrido fue el mismo que en los años anteriores, haciendo entando en las iglesias de San Benito, Penitencial de la Cruz y Concepción donde se haría estación y se cantarían motetes.


Resulta interesante para aportar datos a la historia de esta Cofradía Sacramental el anuncio de los cultos publicado por El Norte de Castilla de 16 de junio de 1922, ya que se conoce el momento en que se la concede la celebración de esta fiesta y procesión: “Esta tarde, á las seis, rezada la estación y santo rosario, saldrá la procesión de octava, por privilegio especial concedido á esta Cofradía Sacramental de Minerva por San Pío en bula dada el 26 de abril de 1568”. Recorrido: San Ignacio, San Benito (entrando en la iglesia, recibida por los carmelitas y cofradías establecidas en la misma), Zarandona, Conde Ansurez, visita a la Penitencial de la Cruz, Guadamacileros, Arces, Plaza de San Miguel, Concepción (iglesia), Fabioneli y parroquia”.


Como ocurrió en las Procesiones de Octava de otras parroquias de Valladolid, a raíz de que en 1925 salen por última vez imágenes en la Procesión del Corpus Christi, se va extendiendo esa norma al resto de procesiones sacramentales. Así en esta época ya no hay mención a ninguna de ellas, ya sean los titulares del templo u otras imágenes que gozaban de gran devoción en el mismo.


La última crónica, antes del paréntesis de los años 30 del siglo XX, procede del Diario Regional de 21 de junio de 1930. El recorrido fue: Calles San Ignacio, San Benito, Zarandona, Conde Ansúrez, Guadamacileros, Arces, Plaza de San Miguel, Doctor Cazalla, regresando a la iglesia por la de San Ignacio.

Formaba el cortejo religioso una sección de la Guardia Civil montada, colegios particulares de niños enclavados en los límites de la parroquia, Asociaciones del Sagrado Corazón, San Antonio y Sacramental con sus respectivos estandartes y representaciones de Cofradías del San Benito el Real y la iglesia de la Cruz, en la que hizo estación la procesión.
El párroco don Agustín Mostaza, asistido de los señores Urdiales y Samaniego, llevaba el Santísimo Sacramento bajo palio, cuyas varas eran sostenidas por varios caballeros. Daban escolta al Señor cinco números de la Guardia Civil.”

Participaron también la Banda de Música del Hospicio Provincial, una sección de la Guardia Municipal y un piquete del Regimiento de Infantería de Isabel II.


Desde entonces, la función de Octava se celebraba dentro de la iglesia de San Miguel, con visita de altares y terminando con la Reserva Solemne.


La Cofradía del Santísimo Sacramento y Ánimas  (o Sacramental de Minerva y Ánimas) de la Parroquia de San Miguel ha seguido participando en las Procesiones del Corpus Christi hasta hace poco tiempo, incluso celebrando también su función de Octava, aunque ésta última por el interior del templo.