sábado, 23 de abril de 2016

San Vicente Ferrer y las Procesiones de Semana Santa

Capilla de San Vicente Ferrer con el Cristo de la Misericordia.
Convento de San Pablo.
Valladolid.

Sin pretender entrar en polémicas justificando o no la posible antigüedad de las procesiones de disciplina, germen de las de Semana Santa, de una ciudad o localidad frente a otra, puede ser interesante conocer un poco los pasos de este santo dominico (ahora que esta Orden se encuentra celebrando el VIII Centenario de su aprobación), pues en muchas ocasiones, el origen se establece en una “posible estancia de San Vicente Ferrer” sin aportar muchos más datos.

San Vicente Ferrer
Consta que nació en Valencia el 23 de enero de 1350, siendo hijo de Guillermo Ferrer  (notario público) y de Constancia Miguel, personas virtuosas y distinguidas en la caridad con los pobres. Tuvieron cinco hijas (Constanza, Inés, Francisca y dos más de las que parece no conocerse el nombre) y tres hijos (Pedro, Vicente y Bonifacio). Parece ser que fue bautizado el mismo día de su nacimiento en la Iglesia Parroquial de San Esteban Protomártir.
El 2 de febrero de 1367 entra en el Convento de la Orden de Predicadores de Valencia, tomando los hábitos tres días después, 5 de febrero. El 6 de febrero de 1368 emite sus votos como religioso dominico. Sus grandes dotes intelectuales le hacen comenzar un periplo por diversos lugares como Barcelona, Lérida, Toulouse (Francia). Es ordenado sacerdote en 1378. En el mes de marzo de este mismo año se produce un hecho de gran importancia en la Historia de la Iglesia, la muerte del Papa Gregorio XI, al mes siguiente, el Conclave reunido para elección de nuevo Pontífice elige a Bartolomeo Prignano, Arzobispo de Bari, que tomará el nombre de Urbano VI. Tumultos, presiones, entre ellas las de algunos monarcas europeos..., llevaron a hablar de falta de libertad en la elección, creciendo el descontento y la tensión hasta llegar al 20 de septiembre del mismo año, en el que los detractores de Urbano VI eligen un nuevo Papa, Roberto de Ginebra, conocido como Clemente VII, estableciendo su sede en Aviñón. En ese momento comienza el Cisma de Occidente, la Cristiandad quedaba divida en dos facciones, la de la obediencia aviñonense y el de la romana. A Clemente VII sucedió Pedro de Luna, Benedicto XIII, desde el 28 de septiembre de 1394, este mismo año, San Vicente Ferrer es nombrado su confesor, y al que apoyó hasta 1416, al negarse este Papa a renunciar a dicha dignidad en un momento en que había tres Papas (los otros dos eran Juan XXIII y Gregorio XII). En este momento, la elocuencia y labor de San Vicente Ferrer, junto con a la del Emperador Segismundo y el rey Fernando I de Aragón favorecen en gran medida el final del Cisma con la elección de Martín V (11 de noviembre de 1417) en el Concilio de Constanza.

Regresando a la vida de San Vicente Ferrer, el 3 de octubre de 1398, estando gravemente enfermo, tiene una visión sobrenatural, en ella ve a Cristo, acompañado de Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís: Cristo lo cura de su enfermedad y le encarga que se dedique a la evangelización. Al año siguiente, el 22 de noviembre de 1399, San Vicente Ferrer abandona Avignon iniciando sus misiones como “legatus a latere Christi” que le llevan a distintas partes de Europa. Desde ese momento se entregará completamente a la predicación y misiones, aunque fue requerido para acontecimientos de gran relevancia como ya se ha visto con el Cisma de la Iglesia o bien, en el Compromiso de Caspe (25 de junio de 1412), que proclama rey de Aragón a Fernando de Antequera, perteneciente a la Dinastía de Trastamara, la misma que reinaba en Castilla, al haber muerto sin sucesión Martín el Humano en 1410.

En 1416 San Vicente Ferrer sale por última vez de España, adentrándose en Francia siguiendo con sus misiones. Tres años más tarde, el 5 de abril de 1419, fallece en Vannes (Francia), siendo enterrado en la Catedral de aquella ciudad. Fue canonizado el 29 de junio de 1455 por Calixto III (Pontífice de origen valenciano, llamado Alfonso de Borja, que habí escuchado siendo niño al santo y éste había profetizado su elección papal). Tres años más tarde, el 1 de octubre de 1458, Pío II publica la Bula de Canonización.

A nivel particular de Valladolid, sí que es oportuno recordar que en diversas ocasiones estuvo aquí predicando. Una de las más conocidas es en 1390 y fruto de esta predicación es la conversión de Salemoh-Ha Leví, conocido como Pablo “El Burgense”, rabino,  una vez bautizado pasó a llamarse Pablo de Santa María. Hay constancia de otra presencia de San Vicente Ferrer en Valladolid en el año 1411.


La Escuela Espiritual de San Vicente y sus procesiones de disciplina ¿origen de las procesiones de Semana Santa?
Se transcribe la información aportada por Vidal y Micó, que parte del proceso de canonización.

Seguia a San Vicente, como à infigne Maeftro de la Vida Efpiritual, numerofo gremio de Dicipulos, compuefto de Varones Ecleliafticos, y Seculares de gran modeftia, y de piadofas mugeres dadas à la oración, y penitencia.
Para el govierno de efta fu Efpiritual Efcuela, y comitiva, estableció el Santo ciertas Ordenanzas, muy conformes al propofito de fervorizar en el amor a la penitencia, y confervar muy vivo el fanto temor de Dios. Sentó primeramente en los de fu compañía un refuelto amor a la Fanta Pobreza: y afsi difpufo que quantos entraffen en fu Efcuela, por mas ricos, ó nobles que fueffen, diftribuyeffen antes quanto tuvieffen entre pobres, firviendo a Chrifto en pobreza voluntaria, defprendidos de todo lo temporal. Afsi mifmo los Clérigos que le feguian, renunciavan primero fus Beneficios, y en pobreza Evangelica feguian a San Vicente, pobre de Chrifto, en fus caminos, y Mifsiones.
Con tal rigor hacia observar en fu Efcuela la fanta Pobreza, que fi algún dia fe recogia de limofna mas de lo que era precifro para el fuftento de aquel mifmo dia, no quería fe guardaffe para el siguiente; y afsi á la noche mandava fe dieffe a los pobres lo que fobrava. Tampoco queria que los fuyos recibieffen limosna alguna en efpecie de dinero, ni que admitieffen en otra efpecie mas limofna, que lo neceffario para el fuftento del dia prefente, fin penfar en mañana.
En efta Santa Efcuela nadie entrava fin que precedieffe riguroso examen de fu porte, y eftado, fegun dixo el mifmo Santo Maeftro, predicando el año 1411 en Ciudad Real. No admitía cafados, ni a los que tenían hijos de quien cuidar. Tampoco admitía a los que no reconocía muy refueltos à emprender una vida muy rigurofa, y penitente; y afsi todos eran muy dados a la mortificación, y afpereza de vida, aunque no todos eran iguales en las penitencias, moderándolas el Santo, fegun la complexión, y fuerzas de cada uno. Muchos tenian vigor para tomar cada dia la disciplina de fangre en la Procefsion, y eftos no por effo vivian menos, antes bien vivian muy fanos , y robuftos. […].Efta penitencia acompañavan con devota frequencia de los Santos Sacramentos, confeffando, y comulgando todos los Domingos, y Fieftas principales. Quantos componian efta devota Efcuela, afsi hombres como mugeres, veftian humilde paño buriel en trage de peregrinos.
En los viages que hacían, acompañando á fu Santo Maeftro, caminavan fiempre à pie, ordenados en forma de Proceffion, fin difperfarfe por effo de tomar quantos podían la diciplina de fangre por el mifmo camino. * Los Eclefiafticos rezavan en comunidad, y à coros con devotas ceremonias los Maytines, y las demàs Horas Canonicas. Quando llegavan à algun Lugar donde fe hofpedavan, no quería San Vicente eftuvieffen un punto ociofos, y afsi les decia: Vofotros los de la Compañía trabajad de vueftros Oficios, defpues de la Oracion , en las cafas donde eftuvieredes hofpedados.
Quando el Santo con fu devota Compañía arribava al Lugar donde avia de predicar, apeava de fu humilde Jumentillo, y arrodillado, con las manos devotamente compueftas, levantava al Cielo los ojos, y derretido en lagrimas (de las quales tuvo don de Dios) hacia oración a Dios, fuplicando le guardaffe de la fobervia, y vana gloria, que en las ocafionesde honra es pieza de batir contra los mas fuertes muros de la virtud ; y por los vecinos de aquel Pueblo, y lo mifmo executavan todos fus dicipulos. Hecha efta deprecación, immediatamente fe formava de la mifma Efcuela una devota Procefsion à la Iglefia principal, cantando los Eclefiafticos las Letanías con otras Oraciones , y rezando los demàs Dicipulos del Santo en voz baxa, y
llegando à la lglefia hacían las Eftacion. Éntre tanto el Jufticia, y Regidores del Lugar difponian el alojamiento de fu comitiva, diftribuyendo los Varones en cafa de hombres de buen exemplo, y las Peregrinas en las de las Señoras virtuofas, defeando todas hospedarlas para participar del merito de aquéllas penitentes mugeres, que feguian en fus largos caminos al Santo con tanta penitencia, y pobreza.
El mifmo dia del arribo formavan los de la Compañía de San Vicente la Procefsion devotifsíma de los diciplinantes, que fobre tarde falia de la Iglefia en efta forma. Precedíala una crecida Imagen de Chrifto crucificado, que llevava uno de la Efcuela, reveftido de una ropa larga como vefta. El fugeto, que la llevó en Tolofa, fe llamava Milán, ò Milon. Efte Cruzero para mas difpertar los afectos a la penitencia iva cantando unas Coplas en Lemofin, que el mifmo San Vicente avia compuefto. Parte de ellas hallé en el Poceffo de fu Canonización en la forma figuiente.

PEnfad con tierna atención
de Jefus en la Pafsion.
Ser quifo preffo, y atado,
y de Apoftoles dexado.
Quien pues fe podrà efcufar
de muy bien diciplinar;
Si quiere en Jefus penfar,
què tan delicado era?
Virgen Santa, quan bendita
fue la vueftra Concepcion
de Virginidad Caftillo.
Vos aveis Angel traido,
que a todos nos libertó
del lugar de perdición.

Seguían la Imagen del Crucifixo en bien ordenada Procefsion, diciplinandofe con manojos, y rofetas de plata, ò cobre los Dicipulos del Santo, interpolados con los vecinos del Lugar, que querían entrar à la parte, tomando también la disciplina de fangre. Eftos por lo regular eran en crecido numero (à vezes paffavan de trecientos) derramando mucha fangre, que les corría defde las efpaldas hafta el fuelo.
Ivan todos defcalzos con túnicas de lienzo, y cubiertos los roftros, conforme van aora el Viernes Santo. Expectaculo verdaderamente tierno, y que à los demàs excitava à lagrimas, y dolor de los pecados. Eftos devotos Penitentes acompañavan los duros golpes de la diciplina con suaves cánticos de Letanías, y otras devociones, fin las que cantava el Cruzero.
Seguiafe à efte trozo de Procefsion immediatamente un Guion (en cuyo lienzo fe expreffavan las principales infignias de la Paffion de Chrifto) que guiava el otro trozo, compuefto de piadofas mugeres vecinas del Lugar, y fu comarca, que atraídas del olor de las virtudes, que difundía el efpiritu de San Vicente, è inflamadas con fu predicacion à la penitencia, acudían à diciplinarfe, incorporandofe con las discípulas del Santo, las quales tenian la incumbencia de componerlas para que fueffen en la Proceffion con todo recato, y decencia, viftiendolas (en las cafas donde eftavan hofpedadas) de tunicas de lienzo blanco, y cubriendolas el roftro; y defpues en la Proceffion fe interpolavan con ellas, y las dirigían en el modo de diciplinarfe. Executavan efta penitencia con animo varonil, no folamente mugeres fuertes, y de complexión robusta; pero Damas muy Nobles, y regaladas, y doncellas tiernas, y delicadas, fegun el mifmo Santo ponderò alguna vez en el Pulpito, diciendo lleno de efpiritual alborozo: Domicelle delicatae fe difciplinabant […].

Rematava la Procefsion con otro Guion, cuyo lienzo contenia, de buen pincel, una devota
Imagen de la Sacratifsima Virgen de la Piedad con fu Hijo Jefus en los brazos, como difunto, y recien defclavado de la Cruz. Tras de efte Guion iva nueftro Padre San Vicente, y detras de èl infinito pueblo todos con velas, y cantando las Letanías. Tenia efta folemne Procefsion fus Governadores que la guiavan, y cuidavan fueffe muy bien ordenada, y compuefta, difcurriendo por toda ella, y de quando en quando decian con voz muy alta: En reverencia de la Santa Pafsiò de noftre Señor Jefu Chrift ,y en remifsiò de noftros pecats. Los diciplinantes tambien hacian fus paufas, y en ellas decían tres vezes con voz de clamor: Señor ver Deu Mifericordia.
Veniafe à concluir efta Procefsion ya de noche, reftituyendofe a la Iglefia de donde avia falido; en la qual preciffadas del Magiftrado, eftavan aguardando el Sermón las mugeres perdidas. Predicavalas un Sacerdote de la Efcuela del Santo, afeandolas el vicio, y exortandolas à penitencia de fus pecados. Acabado el Sermon fe levantava otro de la mifma Efcuela, y en voz alta, que repetia todo el Pueblo, decia las oraciones, para que afsi pudieffen fin rubor aprenderlas los hombres hechos, que quizà no las fabrian. Con efto fe cerrava todo el exercicio, que venia a durar como dos horas.
Por las mañanas, corriendo los dias de la Mifsion, mientras que el Santo predicava, recogía un Sacerdote de los de fu Efcuela todos los muchachos del Lugar a un puefto retirado, y les enfeñava la Doctrina Chriftiana con otras devotas inftrucciones, como que rezaffen dos vezes al dia, efto es, por la mañana, y à la tarde: que oyeffen Miffa antes de almorzar: que nada afirmaffen con juramento; y que quando el Sacerdote levanta el Cuerpo, y la Sangre de Jefu Chrifto, dixeffen adoramus te Chrifte.

Aproximación al recorrido en las misiones de San Vicente Ferrer
Para trazar este recorrido partimos de la obra de Vidal y Micó, que reunió información de distintos archivos de villas, conventos y templos, así como el proceso de canonización.

Ya hemos visto anteriormente como un 22 de noviembre de 1399, San Vicente Ferrer sale de la Corte Papal de Avignon para dedicarse a recorrer varios reinos en su misión de predicación “legatus a latere Christi”. Los primeros años los pasa principalmente por Francia, Suiza, Flandes, Italia, Escocia, Irlanda, y no será hasta 1406 cuando regrese y comience a hacerlo en España.

Corriendo el año 1405, pasó por Escocia, Irlanda y Francia, pasando desde éste último país a España comenzando por Valencia. En 1406 (día de Santa Tecla) ya está predicando en Valencia, donde pasa varios meses. Durante esta estancia en Valencia muere su hermana Francisca.

En 1407 comienzan sus misiones por los reinos de España, en primer lugar por Granada, siguiendo por Écija y Sevilla (“184 De Ezija partiò el Santo à Sevilla, en cuya Cathedral, y Capilla de nueftra Señora de la Granada fe conferva venerado el Pulpito en que predicò con una lapida al pie, que lo affegura como tradición conftante; y tambien lo es, que inftituyò en dicha Ciudad la Procefsion de la disciplina de la Semana Santa”. Vidal y Micó, fol. 136). De Sevilla pasará a Toledo, lugar en el que celebrando una Misa Solemne se le revela que en Valencia ha fallecido una hermana suya en aquel momento. Luego continuará por Guadalajara para finalizar en San Bartolomé de Lupiana (primer monasterio de la Orden Jerónima que hubo en España).

Al año siguiente, en 1408, San Vicente Ferrer se encuentra por Vizcaya, Álava (predicando en Vitoria), Guipuzcoa (con predicación el Tolosa, San Sebastián y Mondragón –donde instituyó la Cofradía General de San Miguel), de allí pasará a Galicia, registrándose su presencia en Santiago de Compostela y La Coruña. De tierras gallegas, entrará en Castilla, llegando el 3 de mayo de 1408  a Segovia, con referencias a procesiones en esta ciudad “è introduxo la disciplina de sangre en las procefsiones que fe hacian de noche” ( Vidal y Micó, fol. 138). Hacia finales de este mismo año, se desplazará a Cataluña y de allí a Francia, el 1 de noviembre de 1408 está en Perpignan en la inauguración del Concilio convocado por Benedicto XIII. Allí en Francia permanecerá hasta abril de 1409.

Como acabamos de decir, en abril de 1409 regresa de Francia, entrando primero en Gerona (donde predicó el 13 de abril), luego seguirán las localidades de Vich, Barcelona, Manresa, regresando nuevamente a Barcelona y de allí a Valencia, su tierra natal. En noviembre de este año visitará el Monasterio de Nuestra Señora de la Murta.

A comienzos de 1410 pretende viajar a Italia, pero a instancias del Infante Don Fernando de Antequera que ejercía la regencia en nombre de Juan II (que contaba con cinco años de edad), el Santo desiste de ir a Italia y se da la vuelta en Port Vendres, de allí a Barcelona (asolada por la peste), donde se verifica una procesión con penitentes. Posteriormente continuará por Caldets, Momboy, Tortosa (donde estaba en Semana Santa), Morella (donde llegó el 29 de marzo de 1410, aquí bendice la Fuente del Tinte, en la que –según la tradición- nunca ha faltado el agua). El siguiente lugar que visita es Catí (junio de 1410), luego Borriol, Nules, para entrar en Valencia el 23 de junio de 1410, ciudad en la que permanecerá hasta el 26 de agosto de dicho año. De allí marcha a Liria (hace brotar una caudalosa fuente que se había secado), Teulada, Denia, Valencia, Terrateix (valle de Albayda), Alicante, Elche, Fortuna, Abanilla y Orihuela.

A primeros de febrero de 1411 pasa de Orihuela a Murcia. En Murcia estuvo 20 días hasta el Miércoles de Ceniza (25 de febrero de 1411 según el libro de Francisco Vidal y Micó), el día 26 está en Lebriella y el 27 de febrero en Alambra. De allí marcha a Lorca donde estuvo hasta la fiesta de Santo Tomás de Aquino (vetus ordo, 7 de marzo). El 8 de marzo de 1411 vuelve de Lorca a Murcia donde está hasta  Pascua, despidiéndose de los murcianos el 14 de abril de 1411. El miércoles de Pascua está en Molina, los dos días siguientes en Cieza (jueves y viernes de Pascua) y los tres siguientes en Jumilla. Encontramos a San Vicente Ferrer en Hellín la víspera y día de San Jorge (22 y 23 de abril), luego en Tavara (víspera de San Marcos), Chinchilla (desde el día de San Marcos  hasta el 16 de mayo), Albacete (tres días), Villaverde (el inmediato a los anteriores) Alcaraz (día de la Ascensión, 21 de mayo, y los tres siguientes). El 25 de mayo de 1411, cae enfermo y no predica durante 18 días, salvo el Domingo y Lunes de las Pascua de Pentecostés en la Moraleja. Una vez recuperado, reinicia su labor de predicación en la villa de San Mateo (sede de la Orden de Montesa), Borriol, Ciudad Real  (14 a 24 de junio), Malagón (25 de junio), Santa María del Monte (26 de junio), Yebenes (27 y 28 de junio), Orgaz (29 de junio) y Nambroca (30 de junio) donde estuvo todo un mes entero. En agosto se encuentra en Bienquerencia, Yepes y de allí a Ocaña (donde estuvo la Octava de Santo Domingo y predicó la fiesta de San Lorenzo Mártir; en esta localidad hay constancia de procesión de rogativas). De aquí pasa a  Borox y luego a Illescas, donde le esperaba el Prior del Convento de San Pedro Mártir de Toledo, en ese momento vuelva a caer enfermo, seis semanas con fiebres, tiempo en que no pudo predicar y estuvo en Toledo, en ese momento de consagra la Iglesia de Santa María la Blanca (con el tiempo, a esta iglesia se iba en procesión con las imágenes de San Vicente y la Virgen de la Estrella). En Adviento de 1411 estuvo en Valladolid y, a finales de año y Navidad está en Ayllón (Corte del rey Don Juan y Doña Catalina de Alencastre, su madre) donde permanece hasta principios de enero de 1412. En 12 de enero de 1412 se encuentra en Simancas y del 13 al 18 de enero en Tordesillas (donde predicó durante la Octava de la Epifanía); el siguiente destino, aún en la provincia de Valladolid será, del 19 al 22 de enero, Medina de Rioseco (aunque otros autores dicen que fue Medina del Campo). De allí pasará a la provincia de Zamora, predicando primero en Toro.
Desde el 23 de enero en Zamora (en esta ciudad instituye la Cofradía de La Cruz que salía el Jueves Santo y el día de la Cruz de Mayo disciplinándose. Les dejo una campanilla con la que llamaba a las procesiones de disciplina, y existía la leyenda que esta campanilla tocaba sola y muy deprisa ocho días antes de la muerte de algún fraile del convento) y de esta ciudad pasa a Salamanca.

El 29 de marzo de 1412 debía estar en Caspe, pero se demora unos días y es a mediados de abril cuando se reúnen en aquella localidad todos los jueces, entre ellos San Vicente, que debían tratar sobre la sucesión de la Corona de Aragón, recayendo en el Infante Don Fernando (junio de 1412) como ya se ha señalado anteriormente. De Caspe pasa a Alcañiz, y después a Lérida  y a Valencia.

El 2 de octubre de 1412 predica en Llucena (obispado de Tortosa), posteriormente visita Castellón y Onda. Entre noviembre de 1412 hasta Cuaresma de 1413 predica por Valencia y alrededores, luego Barcelona, Mallorca, Tortosa, Campo de Tarragona, Tamarit, Zaragoza, Daroca, Morella, nuevamente Zaragoza, Calatayud…Sigue este tiempo por Aragón, Cataluña, pasando posteriormente a Perpignan, regresando nuevamente a Aragón para una breve misión y marchar de nuevo a Francia (1416) recorriendo varios lugares durante los tres últimos años de su vida.

Bibliografía.
FERRER DE VALDECEBRO, Andrés: Historia de la Vida maravillosa y admirable, del segundo Pablo, Apostol de Valencia, S. Vicente Ferrer. 1760 (corrige una edición anterior de la vida de este santo escrita por Mateo de Llanos en 1682).
VIDAL Y MICÓ, Francisco: Historia de la portentosa vida y milagros del valenciano apostol de Europa S. Vicente Ferrer. Con su misma Doctrina reflexionada. Valencia, 1735.

domingo, 3 de abril de 2016

En respuesta a la entrada sobre la revisión de la Semana Santa de Valladolid, por A. Romera


"Descendimiento" o "La Sexta Angustia".
Acuarela de A. Romera.

Al poco tiempo de publicar la anterior entrada, opinión sobre la futura revisión de la Semana Santa de Valladolid, llegó un correo el cual transcribo a continuación íntegramente pues resulta de gran interés la propuesta que formula y las razones sobre las que se sustenta. El mismo autor de este correo, A. Romera, es también quien ha realizado esta acuarela con una reconstrucción del Descendimiento de Angustias o Sexta Angustia, y que ha dado permiso para compartirlo en este blog, ahora que estamos por conmemorar el IV centenario de la hechura y entrega de dicho monumental “paso” procesional de la Ilustre Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de las Angustias.

Quiero agradecer sinceramente a A. Romera su punto de vista y su aportación.

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Buenas tardes,

Soy un seguidor de tu blog, por el cual te doy la enhorabuena, me parece una labor importantísima la que realizas a través de él para revitalizar el alma adormilada de esta Castilla nuestra. 

Sigo con interés a través de internet lo que ocurre en las principales Semana Santas de España, he podido presenciar en vivo algunas de ellas, sin embargo la de Valladolid todavía no, espero algún año poder pasar una Semana Santa allí, si Dios quiere. 

Te doy la enhorabuena por el valiente artículo que has publicado el pasado 30 de marzo, creo que Valladolid se merece un cambio drástico que mejoraría con creces su Semana Santa. Desde hace ya algún tiempo es cierto que la reforma de la que se habla en todos los medios apunta a una uniformidad de las diferentes Cofradías con la realización de Estación de Penitencia en la Catedral, la cual debería ser la meta de todo desfile procesional. Todavía me sorprende que haya gente que diga que eso es copiar a Sevilla cuando está demostrado documentalmente que de norte a sur, en Málaga, en Murcia, en Cuenca, en Zamora y también en Valladolid las cofradías hacían Estación en la Catedral o si no la hacían tomaban como meta estacional un Calvario o un vía Crucis, como la Congregación de Zamora o como realizaban antiguamente casi todas las cofradías de la Vera Cruz de las poblaciones pequeñas. Aquí es cuando cobra sentido la procesión. Coincido contigo en que parece que los "momentos" o "encuentros" con otras Cofradías están al final desprestigiando el acto devocional que constituye una Cofradía itinerante en la calle.

Por otro lado creo que es interesante la uniformidad procesional; sería un buen remedio para solucionar el caos procesional de Valladolid, y beneficiaría en una mayor dosificación de desfiles. No es buena tanta diversificación, al final todas las Cofradías salen perjudicadas. Sin embargo creo que hay un elemento que en esta propuesta debería tenerse en cuenta. Cuando se propone la única procesión se respeta la Procesión General por su importancia histórica. Sin embargo creo que hay otros modelos de procesión que en su momento fueron muy importantes, el antiguo esquema procesional de las cinco penitenciales. Como bien sabes la General fue una implantación sobre otro modelo procesional en el que cada penitencial hacía Estación en la Catedral. En su momento vino muy bien porque las Penitenciales a principios del XIX estaban de capa caída. Esto ocurrió también en otros lugares como en Madrid, o en Alcalá de Henares o incluso en Gerona (donde vivo). Esta "racionalización" de los diferentes cortejos unificándolos en uno acabó con un esquema tradicional propio de Castilla y Andalucía. El profesor Sánchez Herrero realizó un estudio muy interesante hace ya unos años en el que, analizando diferentes Ordenanzas de Hermandades Penitenciales de la provincia de Sevilla, distinguió tres tipos de Cofradías Penitenciales: 

Las de que hacían memoria de la Pasión y Muerte de Cristo, que procesionaban el Jueves Santo por la tardes o de Madrugada. Estas eran las Cofradías de la Vera Cruz. 

Las que hacían memoria de los padecimientos de Cristo en la Vía Dolorosa, bajo la advocación de Jesús Nazareno, que hacían procesión en la madrugada en del Jueves al Viernes.

Finalmente las que hacían memoria de la muerte y entierro de Cristo y la Soledad de la Virgen, que efectuaban su procesión en la tarde del Viernes Santo. 

Este esquema se cumple de forma más o menos exacta en Castilla y en Andalucía: 

En Cuenca tres son las Penitenciales históricas: La Vera Cruz (hoy las diferentes Cofradías que se escindieron de ésta se unifican bajo la Archicofradía de Paz y Caridad), que procesiona desde su fundación la tarde del Jueves Santo. La Cofradía de Jesús Nazareno, en la Madrugada, hoy conocida como Camino del Calvario y que por desgracia para esta procesión (compartida por otras muchas localidades), es conocida por "la de los borrachos". Finalmente la de la Soledad que salía el Viernes Santo por la tarde. El resto de procesiones se fueron adaptando a este esquema, pero éstas son las históricas.

En Zamora procesionan: el Jueves Santo la Vera Cruz, la madrugada la Congregación y el Viernes Santo el Santo Entierro y las Angustias.

En León Minerva y Vera Cruz originalmente salía el Jueves, la mañana el Dulcenombre de Jesús Nazareno, y el Viernes por la tarde Angustia y Soledad. Digo que originalmente salía el Jueves la Vera Cruz porque desde el siglo XIX, ante la carencia de medios, se llegó al acuerdo de que la procesión del Viernes, la del Santo Entierro, la organizaban años alternos la Vera Cruz y Angustias y Soledad. 

En Murcia, con sus peculiaridades también ocurría lo mismo, la Sangre salía el Miércoles Santo. Sin embargo, el Jueves ésta organizaba la procesión de la Soledad. En la mañana  sale la Cofradía de Jesús con los Salzillo y el Viernes el Santo Entierro y Servitas.

Podría seguir enumerando ejemplos de ciudades conocidas. Sin embargo, este esquema tuvo mucho calado en pequeñas poblaciones en las que sólo había una Cofradía. Hace unos años realicé un estudio sobre Cofradías Penitenciales en Guadalajara, en pequeñas poblaciones en el entorno de Brihuega y Tendilla. En estas poblaciones sólo había una Cofradía, la Vera Cruz, que por lo general en el XVIII cambió su advocación por Soledad. Éstas, como es de esperar, realizaban su procesión la tarde del Jueves, generalmente después del Oficio de Tinieblas. Sin embargo con el paso de los siglos se pasaron a organizar tres procesiones: la del Jueves, con los pasos pertenecientes a la Pasión del Señor, en el mejor de los casos representados con los cinco misterios del Rosario; la de la mañana de Viernes es un Vía Crucis, con un Cristo Crucificado en andas, o portado por una persona; y finalmente, el Viernes por la noche, la procesión del Entierro o del Silencio, con el Sepulcro (que en muchos casos previamente era desenclavado), y la Soledad.  

Quiero decir con ello, que Valladolid originalmente tenía este esquema. Tenía dos Cofradías de Pasión, la Vera Cruz y la Pasión que salían el Jueves Santo. Jesús Nazareno que lo hacía de Madrugada y finalmente el Viernes Santo salían las dos Cofradías de Entierro o Marianas de Valladolid, las Angustias y la Piedad (aunque ésta tuvo muchos problemas con la primera, llegando a procesionar fusionada con ella o en diferente jornada). Cada Cofradía sacaba en procesión pasos acordes con cada una de las jornadas. Los de la Pasión y la Vera Cruz eran de la Pasión de Cristo, incluso la segunda debió tener un paso de la Cena, acorde con la celebración Eucarística del Jueves. Es cierto que en la Vera Cruz el Descendimiento rompe un poco ese discurso. Jesús Nazareno tenía el discurso iconográfico, en mi opinión, más original y eficaz: todos sus pasos mostraban las Injurias y Soledad de Cristo camino del Calvario y en el Calvario. Las Angustias, posiblemente, fuera el más coherente; y, finalmente, la Piedad con un programa iconográfico de la Muerte de Cristo y Soledad de María que complemente a las Angustias.

Es cierto que desde que se implantó la General, y las posteriores reformas de Gandásegui, el panorama cofrade cambió sustancialmente. Pero creo que merece la pena no dejar de lado el discurso iconográfico que presentaba esta organización, que sigue una aproximación más o menos fiel a la sucesión de los hechos de la Pasión, algo que en Castilla todavía se sigue teniendo en cuenta. Es una posibilidad más.

Un saludo


A. Romera