jueves, 8 de noviembre de 2018

IGLESIA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN (DELICIAS): LA PRIMITIVA DISTIBUCIÓN DE SUS CAPILLAS.

Vista del presbiterio de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen (Delicias) antes de la reforma.


La reforma llevada a cabo en los primeros años de la década de los 70 del siglo pasado (¿1973?) en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Carmen (Las Delicias) a raíz, como ocurrió en numerosos templos, de las prescripciones canónicas emanadas del Concilio Vaticano II o, por mejor decir, de las interpretaciones más o menos acertadas de las citadas prescripciones, cambió por completo la visión de dicho templo legándonos su actual distribución de imágenes y pinturas.

Hasta ahora, habían sido bastante escasas las referencias a la distribución de las distintas capillas que se encontraban en la Iglesia, salvo decir que las imágenes que están en la actualidad en el crucero estuvieron en otros tiempos presidiendo otras tantas capillas. La presente entrada es fruto de esos testimonios oídos a quienes lo vieron (en este caso debo hacer especial mención a Carmen Domínguez, mi madre, quien desde pequeño me lo ha comentado), también de la información proporcionada por personas cercanas a la Parroquia, en especial a D. José Bautista Galán con quien llegué a contactar gracias a la Cofradía de la Exaltación de la Santa Cruz y Nuestra Señora de los Dolores  y, también –como no puede ser de otra manera- de la observación y las “pistas” que el recinto sagrado ofrece.

Terminadas las obras de construcción del nuevo templo, comenzadas con la colocación de la primera piedra el 10 de octubre de 1937 y, como dicen diversas inscripciones en la iglesia, abierta al culto sin terminar el 6 de julio de 1947 y terminadas las obras el 3 de abril de 1949, fueron llegando –especialmente en los años 40- diversas obras de distinta procedencia para adornar el templo. Las fuentes fueron variadas como el Ayuntamiento, Arzobispado, Ejército, asociaciones y Cofradías establecidas en la Parroquia así como las suscripciones populares. Fruto de ello fue un total de diez capillas, como figuraba en el proyecto, a las que se sumaban los espacios del presbiterio y el baptisterio. 

"Nuestra Señora del Carmen"
Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Carmen (Delicias).
Valladolid.

Como se ha podido ver en diversas fotografías, el presbiterio estaba adornado con grandes frescos. El paño central (donde ahora está el Cristo de la Buena Muerte) mostraba una gloria de ángeles ofreciendo flores a Nuestra Señora del Carmen, titular de la Parroquia, cobijada bajo templete neogótico; bajo esta escultura, aparecía un manifestador (cuyas columnas sostienen ahora el altar bajo la imagen de San José) y, a los lados, las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús (una imagen distinta a la que se venera en el crucero) y el Inmaculado Corazón de María, además de otras esculturas de ángeles con aparatos de luz. El paño del lado del Evangelio (donde actualmente se encuentra la imagen de Nuestra Señora del Carmen) representaba un gran fresco con el tema de la Natividad de Nuestra Señora. Mientras, el paño del lado de la Epístola (en la actualidad el Sagrario) una escena que por el momento resulta un poco más difícil de identificar, parece que alusiva a la intercesión de Nuestra Señora del Carmen, singularmente de su escapulario, en favor de las Ánimas del Purgatorio, así en la parte superior aparecen tres ángeles, dos de ellos (de perfil) parecen elevar conjuntamente a la gloria lo que según algunos testimonios sería un alma del Purgatorio, mientras, otro ángel, de frente, parece sostener en sus manos escapularios carmelitas. Este tercer ángel se sitúa en un plano intermedio entre los primeros mencionados y un plano terrenal o tal vez el Purgatorio. Este plano terrenal o el posible Purgatorio es más complicada la identificación de las figuras que aparecen (un hombre de rodillas en actitud orante, una mujer mirando al cielo, ¿un fraile con un niño?...cabe preguntarse si serían representación de algunos santos/as también intercesores).


Detalle del paño central del presbiterio con la imagen titular y el manifestador.
Acompañan las imágenes de los Sagrados Corazones.

En la cornisa parece intuirse algunas letras formando una inscripción, sin embargo no he localizado el texto completo. Sobre esta cornisa, y ya en la bóveda del presbiterio, aparecía el Pantocrátor, escoltado por ángeles y en los extremos, la presencia de los evangelistas. Todo ello en técnica de fresco. 


Gran parte de este decoración pictórica parece que se perdió para siempre con la reforma. Tal vez la zona de la bóveda podría deparar alguna sorpresa, pero parece que los paños dedicados a la gloria de la Virgen del Carmen, la Natividad y las Ánimas se picaron (según testimonios) para poder fijar correctamente las placas de piedra que actualmente se muestran en este espacio. Con la reforma, se perdieron otras obras como una cátedra con escudo arzobispal (hoy parte de ella oculta en uno de los rincones de la iglesia) así como una balaustrada que cerraba el espacio. Por otro lado, fragmentos del antiguo altar mayor sostienen el altar bajo la Inmaculada Concepción. Y con ello, otras lápidas con inscripciones –similares a las que se conserva del altar de San José- que se veían en la embocadura del presbiterio (dos en el lado del Evangelio, bajo un cuadro de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y otra en el lado de la Epístola, ver fotografía) y que tal vez podrían hacer referencia a la donación de otros altares.

Detalle de la Cátedra que estaba en el presbiterio.

Con la reforma y colocación del Cristo de la Buena Muerte en el centro del presbiterio, se instaló otro retablo, hasta ahora de desconocida procedencia y tal vez formado por partes de distintos retablos. No obstante, cabe destacar la presencia de un emblema de Esclavitud (S con clavo), tal vez referencia a una Hermandad o Congregación con este título de Esclavitud.




Reconozco que aún no he podido localizar ni el tema concreto del espacio que actualmente se reserva al Sagrario como tampoco el nombre del pintor que ejecutó tales frescos. En cualquier caso, creo que las pinturas del presbiterio, al menos el panel central, se podría poner en relación con Valentín Orejas Vallés, al repetir ciertos detalles en los ángeles. Aunque por el momento, tampoco puedo decir con certeza que todos los frescos del presbiterio y baptisterio le correspondan (bien es cierto que para este último lugar pintó el “Bautismo de Cristo” aún conservado en la Iglesia por lo que podría pensarse que se le encargó la pintura de toda la estancia).

Comparativa entre los ángeles de las dos pinturas. Obsérvese la forma de resolver los perfiles y cabelleras.

En los pilares más próximos al presbiterio se levantaban dos púlpitos de los que los paneles (o algunos de ellos) que formaban la tribuna, se han colocado bajo el retablo del Cristo de la Buena Muerte en el presbiterio.

Por su parte, el baptisterio mostraba una estampa completamente distinta a la actualidad. Allí no estaban ni la Sagrada Familia ni la Virgen de la Soledad y, obviamente tampoco el Cristo de la Exaltación (éste último bendecido el 6 de noviembre de 1999). Era un espacio que, según los testimonios, contenía una alta carga pictórica. Por suerte, sobre todo si lo comparamos con lo ocurrido en otras partes del templo, la bóveda mantiene sus pinturas al fresco con la representación de las Virtudes teologales, es decir, Fe, Esperanza y Caridad, junto a una cartela con la inscripción “V DE JULIO MCMXLII”, fecha en que Mons. Antonio García, Arzobispo de Valladolid, bendice e inaugura la iglesia del Carmen aún sin terminar. En el frente o testero de la capilla (donde ahora está la Sagrada Familia) se disponía el cuadro del “Bautismo de Cristo” obra de Valentín Orejas Vallés (1942) que en la actualidad se encuentra en la nave de la Epístola. Está claro que cambiarlo de ubicación ha desvirtuado el contenido simbólico tanto del espacio en sí como de la obra en concreto. Bajo este cuadro, en un pequeño retablo, aparecía la imagen de Nuestra Señora del Carmen, titular de la Cofradía homónima establecida en dicha Parroquia, que se identifica con la que en la actualidad es portada a hombros en el Rosario de la Aurora.

Vista actual del Baptisterio de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen.

Frescos en la bóveda del baptisterio con la representación de las Virtudes.

"Bautismo de Cristo" (Valentín Orejas Vallés, 1942)

"Nuestra Señora del Carmen" (1941-1942). Titular de la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen.

En cada una de las naves laterales se abrían cinco capillas. Como se ha dicho algunas de las titulares de estas capillas se han concentrado en la zona del crucero o bien han encontrado acomodo en otros espacios, ya sea el presbiterio o el baptisterio. Y, junto a ellas, otras imágenes más pequeñas, algunas aún al culto, otras guardadas o bien dispersas por otros templos. Para la correcta distribución de estas capillas contamos con los testimonios de las personas que los vieron en su momento y, de manera especial, fuente cuasi-documental, de ciertos detalles que se pueden ver en las pinturas de los arcos de cada capilla.




Empezamos por el lado del Evangelio (nave izquierda según se entra por la puerta principal) con las capillas dedicadas a: Sagrada Familia, Sagrado Corazón de Jesús, Santa Teresa de Jesús, San José y Nuestra Señora de la Soledad. Y, en el lado de la Epístola dedicadas a: Santiago Apóstol, Inmaculada Concepción, Nuestra Señora del Pilar, San Antonio de Padua y el Cristo de la Buena Muerte. Esta distribución sería según las pinturas conservadas, pero veremos que hubo cierta modificación entre las de Santa Teresa y San José y por otro lado, Nuestra Señor del Pilar y San Antonio de Padua. Para las fotografías que ilustran esta entrada seguiremos las pinturas de los arcos.


¿Dónde estaban las Estaciones del Via Crucis, obra de Eugenio Ramos que ahora ocupa el espacio de los retablos? Todas ellas se agrupaban en lo alto de la nave central, el espacio que queda entre los arcos y las vidrieras. De hecho, aún es posible ver el lugar donde estuvieron colgadas, intuyéndose su distribución de siete estaciones a cada lado, en los cinco tramos donde se abrían capillas, con una sucesión de estaciones 2-1-1-1-2 (ejemplo, fotomontaje de los dos tramos finales del lado del Evangelio).

Vista actual del espacio donde se encontraban las Estaciones del Vía Crucis.

Fotomontaje del mismo espacio con las Estaciones que correspondían.

Es decir, teniendo presente todos los elementos que conforman cada uno de los tramos, en el lado del Evangelio -desde el crucero a la puerta- (el número entre paréntesis se corresponde con el espacio en la planta del templo que se adjunta) veríamos:

Primer tramo (1): Vidriera de la “Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel” (Segundo Gozo de Nuestra Señora). Debajo, y en el espacio que queda entre la vidriera y el arco, las Estaciones del Via Crucis I (Jesús sentenciado a muerte) y II (Jesús cargado con la Cruz). El arco tendría detalles alusivos a la Sagrada Familia, como herramientas de carpintero y el Hogar de Nazaret. Este espacio estaría dedicado y presidido por un retablo que contenía el conjunto escultórico “La Sagrada Familia”, hoy en el baptisterio, titular de la Hermandad Ferroviaria de la Sagrada Familia. 









Segundo Tramo (2): Vidriera “Epifanía y Adoración de los Pastores” (Tercer y Cuarto Gozo de Nuestra Señora). Con la III Estación “Jesús cae por primera vez”. El arco con Crismón, ancla con pez. Contenía un retablo con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús (hoy en el crucero), acompañado en la capilla por las imágenes del Niño Jesús de Praga y Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Por otro lado, desde 1992 hasta 1999 –bendición del Cristo de la Exaltación- este espacio estuvo dedicado a otro crucificado, el denominado Cristo del Amor.




Tercer tramo (3)*: Vidriera “Presentación en el Templo y Purificación de Nuestra Señora”, la Profecía de Simón (Primer Dolor de Nuestra Señora). La  IV estación “Encuentro con su Madre”. En el arco, los detalles muestran el escudo del Carmelo y pluma con libro. Retablo con la imagen de Santa Teresa de Jesús. Obra de una escultora rusa. En la peana se lee la inscripción Beklemicheff. Una posibilidad es que sea obra de la escultora rusa CLEOPATRA VLADIMIROVNA BEKLEMICHEVA, nacida el 9 de julio de 1898 en San Petersburgo (Rusia) y fallecida el 19 de octubre de 1976 en Essonne (Francia). Donada por el Arzobispado. Sería interesante conocer el origen de esta singular escultura.



Cuarto tramo (4)*: Vidriera de “La Huida a Egipto” (Segundo Dolor de Nuestra Señora). Con la V Estación “El Cirineo le ayuda a llevar la cruz”. En el arco, ramo de azucenas y herramientas de carpintero, sierra en un tronco de madera. Retablo dedicado a San José. Por una inscripción en el crucero (donde actualmente se encuentra también la imagen) se data en 1947.





Quinto tramo (5): Vidriera de “Jesús ante los Doctores” (El Niño perdido en el Templo, Tercer Dolor de Nuestra Señora) (Quinto Gozo de Nuestra Señora). Estaciones VI (La Verónica limpia el rostro de Jesús) y VII (Jesús cae por segunda vez). En el arco, anagrama de Ave María y Corazón con espadas. Era la capilla dedicada a Nuestra Señora de la Soledad, imagen de vestir procedente ya sea de San Antón (relacionada entonces con la Cofradía Penitencial de La Piedad) o bien de San Esteban El Real.







Mientras en el lado de Epístola (desde la puerta al crucero, siguiendo el esquema narrativo de las vidrieras y el Vía Crucis), estarían las capillas:

Primer tramo (6): Vidriera de la “Sagrada Familia”. Estaciones VIII (Jesús consuela a las mujeres) y IX (Jesús cae por tercera vez) del Via Crucis. En el arco, Corona de espinas, clavos y martillo / Cruz con sudario. Capilla dedicada al Cristo de la Buena Muerte, hoy en el presbiterio, también llamado Cristo de Las Delicias. Entre finales de 1943 y principios de 1944 parece que llega este crucificado, desde la Parroquia de San Esteban el Real, por medio de una donación de Emilio Álvarez.




Segundo tramo (7)*: Vidriera “Milagro de las Bodas de Cana”. Con la estación X (Despojado de las vestiduras) del Via Crucis. En el arco, en ambos casos, azucenas y libro. Dedicada a San Antonio de Padua. Altar bendecido el 13 de junio de 1947, costeado por suscripción popular. La talla del santo es una pieza interesante de la Iglesia que actualmente puede pasar un poco desapercibido por el lugar que ocupa. De escuela castellana y probablemente del siglo XVII no puede pasarse por alto la similitud que guarda con el San Antonio de Padua de Gregorio Fernández, de la Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián… En este caso, sí que me gustaría apuntar una hipótesis: es curioso que Casimiro González García Valladolid, cuando a principios del siglo XX (Valladolid, sus recuerdos y grandezas…T. I, pág. 636) describe la Iglesia Penitencial de Jesús Nazareno dice: “En el cuerpo de iglesia hay otro altar dorado y frente á él en un nicho abierto en el muro, un hermoso San Antonio de Pádua, vestido”. Este “altar dorado” estaría en el lado izquierdo según se entra y el autor lo identifica como dedicado al “Santo Cristo del Perdón” aunque en realidad sea el Cristo del Despojo. No es que abunden las referencias a esta imagen, pero bien podría proceder (al igual que San Pedro Regalado conservado en la Penitencial) del cercano Convento de San Francisco y que pudiera tener alguna relación con algunos datos que proporciona Juan Agapito y Revilla (La obra de los maestros de la escultura vallisoletana: papeletas razonadas para un catálogo. Tomo I, pág. 79), así que cabe preguntarse ¿Podría proceder del Nazareno?





Tercer tramo (8)*: Vidriera “El Calvario” (Quinto Dolor de Nuestra Señora). Estación XI (Aquí le clavaron en la cruz) del Via Crucis. En el arco, Aparición de la Virgen a Santiago y Basílica del Pilar. Capilla dedicada a Nuestra Señora del Pilar. Como detalle, ya colocada esta imagen de la Virgen del Pilar en el crucero, hubo años que durante la novena de la Virgen del Carmen (mes de julio) se la colocaba un manto.




Cuarto tramo (9): Vidriera del “Tránsito de Nuestra Señora”. Estación XII (Muerte del Señor) del Via Crucis. En el arco, AVE MARIA PURISIMA / SIN PECADO CONCEBIDA. Capilla dedicada a la Inmaculada Concepción (cuya escultura se encuentra en el crucero).




Quinto tramo (10): Vidriera de la “Asunción Gloriosa de Nuestra Señora” (Séptimo Gozo de Nuestra Señora). Estaciones XIII (Aquí le bajaron de la cruz) y XIV (Santo Sepulcro) del Via Crucis. En el arco, emblema de Caballería y Cruz de Santiago. Capilla dedicada a Santiago Apóstol, grupo escultórico donado por el Regimiento Farnesio. 




No obstante, como ya se ha apuntado, pese a lo visto de las pinturas, en algún momento hubo una variación en la distribución de las imágenes, señaladas con un asterisco (*), quedando: en el lado del Evangelio (nave izquierda según se entra por la puerta principal) con las capillas dedicadas a Nuestra Señora de la Soledad, Santa Teresa de Jesús, San José, Sagrado Corazón de Jesús y Sagrada Familia. Y, tras pasar por el presbiterio, seguirían las capillas del lado de la Epístola dedicadas a: Santiago Apóstol, Inmaculada Concepción, San Antonio de Padua, Nuestra Señora del Pilar, y el Cristo de la Buena Muerte. También podría ser que las pinturas de los arcos fueran anteriores a la bendición de los retablos, aunque se tenía previsto los titulares, y en el momento de colocación e inauguración de altares se decidiese una distribución distinta en éstos que ocupan los tramos centrales de las naves.



La mayoría de estas capillas tenían un retablo que se remataba con un doselete o chambrana neogótica similar al que actualmente cobija a la Sagrada Familia, con excepción de los retablos de San José y San Antonio de Padua, que eran distintos. Por otro lado, los retablos neogóticos no siempre se resolvían con esas columnillas laterales como se ve en el conservado, en otras ocasiones (Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Soledad) los laterales eran unas jambas que también enmarcaban el damasco que servía de fondo. Además, en la capilla del Cristo, aún se conservan en el suelo marcas del lugar que ocupaba la balaustrada que cerraba la capilla.

Junto a estas imágenes, se distribuían otras como: Nuestra Señora de Fátima (con los pastorcillos) y la de Nuestra Señora de Lourdes, junto a la Sagrada Familia; San Miguel Arcángel y San Fernando (Fernando III el Santo) con Santiago Apóstol; los ángeles que actualmente se muestran en la embocadura del presbiterio acompañarían a la Inmaculada Concepción; en esa misma nave de la Epístola, en las capillas de la Virgen del Pilar y de San Antonio de Padua estaban las imágenes de San Roque, San Antón, Santa Rita de Casia (ésta ahora  en el baptisterio) y Nuestra Señora de la Consolación. Mientras en la nave del Evangelio, en la Capilla del Sagrado Corazón, las imágenes de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (que a finales de mayo iba en peregrinación desde esta Parroquia hasta la Pequeña Obra-Misioneros del Sagrado Corazón) y el Niño Jesús de Praga (titular de su Archicofradía en la misma parroquia, imagen que en 2016 pudo verse en el altar del Corpus Christi levantado por la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen); también en esta misma nave, aunque en otra capilla, las imágenes de San Nicolás de Bari (hoy en el baptisterio) y de San Cayetano.

Hemos visto la presencia de dos pintores cuyas obras aún se ven el templo: Valentín Orejas y su “Bautismo de Cristo” y por otro lado Eugenio Ramos, autor del “Via Crucis” (en cuyos personajes, según comenta D. Luciano, párroco del Carmen, el pintor plasmó los rostros de distintos vecinos del barrio). Junto a ellos, es necesario citar a un pintor más, Germán Pérez Román, quien fue autor de una copia del “Pasmo de Sicilia” de Rafael Sanzio (o de Urbino como se menciona en la documentación) adquirida por el Ayuntamiento de Valladolid para ser donada a la Parroquia del Carmen, en el año 1942. Desconozco el paradero de este cuadro, que parece que estuvo colocado al lado del Cristo de la Buena Muerte.




A modo de reflexión…¿no sería interesante recuperar en la medida de lo posible esta distribución teniendo presente también la llegada de nuevas imágenes? Los espacios dedicados a capillas recuperarían su función original, cada imagen tendría espacio donde desarrollar su devoción, se podrían recuperar al culto algunas imágenes y crearía una visual más acorde a un templo para las naves laterales en lugar de una aglomeración de bancos.

Finalmente, elemento patrimonial destacado del que conviene también hacer memoria es el antigua paso procesional de Nuestra Señora del Carmen. Bendecido el 16 de julio de 1958 ha ido experimentando cambios –en algunos casos no muy acertados- en estás décadas. Cuando se bendijo, en 1958, podemos distinguir entre la escultura y paso procesional o carroza propiamente dicha. Figuraba la imagen de la Virgen del Carmen, donada por la señora viuda de don Teodoro Merino y hermana,  que procesiona actualmente en la tarde-noche de cada 16 de julio, y los primeros ángeles (fueron donados por los hijos de don Ángel Sobrino) eran distintos, de pequeño tamaño, los de delante aparecían arrodillados, mientras los de detrás en pie. Del paso, por su parte,  conocemos datos por la prensa así como fotografías antes de la intervención que lo modificó completamente. Consta que costó unas 30.000 pesetas fue sufragada por suscripción popular.  Se componía de una plataforma donde se asentaba todo el conjunto; en la parte central se levantaba un cuerpo formado por una primera peana o base recta sobre la que se asentaba otra con las esquinas cóncavas, aprovechándose esa curva como uno de los cuatro puntos de apoyo para las peanas de los ángeles de los ángulos de la carroza. En este cuerpo (que es de lo poco que ha mantenido en la carroza) iba también el escudo del Carmelo (también conservado en la actualidad). Luego se levantaba el pedestal, prismático, con relieves en sus cuatro caras, que representaban:
  • Nuestra Señora del Carmen estregando el escapulario a San Simón Stock, en presencia de Santa Teresa de Jesús (en este relieve está la firma “S. Villafañe”).
  • Nuestra Señora del Carmen librando almas del Purgatorio.
  • San Juan de la Cruz y san Elías Profeta ante el emblema de la Orden del Carmen.
  • Espíritu Santo.





Este pedestal se puede ver a día de hoy en la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, ya que es donde se coloca las andas de la Virgen del Carmen en la celebración de la Eucaristía con la que finaliza el Rosario de la Aurora. Como hemos dicho, es importante también porque es donde aparece la firma del autor. Este pedestal contaba con un mecanismo que permitía inclinar únicamente la imagen de la Virgen del Carmen para poder pasar por las puertas de la Parroquia.


Al año siguiente, en 1959, los primitivos ángeles serán sustituidos por otros cuatro, efigies del mismo tamaño que se presentaban de pie, vestidos con túnica rosa ribeteada en motivos dorados, sobre ella un escapulario en el que figuraba una cruz latina en cuyo centro aparecía el JHS. Presentaban levantado un brazo, señalando a la imagen de Nuestra Señora del Carmen, mientras en el otro portaban elemento para la iluminación del conjunto.


Este paso procesional o carroza de Nuestra Señora del Carmen fue sometido en 1995-1996 a una intervención, que no a una restauración como a veces se pretende, en la que se eliminó prácticamente todo, quedando reducido a su mínima expresión, el  espacio justo para la imagen de la Virgen y centros de flores, disminuyendo el conjunto tanto en altura como en anchura al eliminar casi todos los elementos, entre los que se cuentan los ángeles. Es una lástima que se optará por una intervención así y que no se intentase algún sistema hidráulico que permitirá bajar la altura del conjunto lo suficiente para poder salvar todas las puertas de la Parroquia, al igual que ocurre en otros pasos y carrozas de distintos titulares de Cofradías Penitenciales de Valladolid. Bien es cierto que, a través de los testimonios gráficos y de las piezas conservadas, siempre se podría intentar reconstruir el paso como se veía en su origen. Un paso especialmente singular como aquel del que estamos tratando, bien vale la pena hacerlo.