sábado, 16 de febrero de 2019

LA REFORMA DE LA PENITENCIAL DE JESUS NAZARENO EN LOS AÑOS 40. ESTANCIA DE LA SAGRADA IMAGEN EN LA PARROQUIAL DE SANTIAGO APÓSTOL.

Cuando quedan pocos días para una de las citas más relevantes en el ambiente devocional –más allá del cofrade- de Valladolid, como es el solemne y tradicional besapié a Nuestro Padre Jesús Nazareno, se han ido sucediendo los anuncios y comunicados por parte de su Cofradía titular con algunas modificaciones debido a los inconvenientes producidos por las obras de los accesos al aparcamiento de la Plaza Mayor. Como bien es sabido, desde hace unos meses la calle Jesús se encuentra cortada a la circulación y el acceso al templo debe hacerse por una puerta lateral, abierta en la calle Peso. Obviamente, el número de cofrades, devotos y visitantes que cada primer viernes de marzo se acercan ante la Venerada Imagen hacen imposible celebrar allí este año 2019 su besapié, por lo que la Cofradía ha optado por trasladarla a la Parroquial de Santiago Apóstol.

La estancia de la Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, aunque extraordinaria, no es un acontecimiento novedoso en la historia de esta Imagen y su Cofradía. Pero en esta ocasión vamos a recordar una de las estancias más prolongadas y que a la vez se produjo en un momento de modificación del propio templo penitencial. Esto es, vamos a remontarnos a los primeros años 40 del siglo XX.

Según la prensa, en mayo de 1941 se trasladó la Imagen a Santiago Apóstol para proceder a la restauración de la iglesia, construcción de un nuevo coro (sobre arco de hormigón diseñado por el cofrade ingeniero D. Luis de Llanos) y eliminación de algunos retablos con la consiguiente reorganización o reubicación de algunas imágenes de la Penitencial.

En el artículo escrito por Ángel de Pablos, titulado “La vieja iglesia Penitencial de Jesús, restaurada”, publicado en el Diario Regional de 25 de febrero de 1942, fecha en que se produce el traslado de regreso de la Imagen a su templo, dice que se han suprimidos los altares laterales, y lo recoge en estos términos: “Del altar suprimido de la izquierda se ha trasladado la talla -¿Gregorio Fernández?- del Cristo del Despojo que en él se veneraba, al altar frontal del mismo lado, en el crucero. El San José que en éste había, ha pasado al otro lado, donde antes estaba la Virgen de los Remedios, sin colocar. De las dos capillas laterales, continúa en la de la izquierda la imagen de una Soledad, con la urna de un Cristo Yacente a sus pies, y en la de la derecha, el famoso Cristo de la Agonía, de Juan Antonio de la Peña. El retablo del altar mayor, vacio en su hornacina, con las dos grandes estatuas de San Pedro y San Pablo a ambos lados, aguarda la llegada solemne de Jesús Nazareno”. Se ilustra con dos fotografías, una con la presencia del púlpito, al lado de la epístola, cerca de la imagen de San Pablo y otra del retablo mayor, son las esculturas de San Pedro y San Pablo pero con la hornacina central vacía.

Para entender estos cambios podemos consultar la descripción que hace Casimiro González García Valladolid en su obra (Recuerdos y Grandezas), t. I, págs. 636-637. “El retablo mayor y los colaterales son de orden corintio, muy sencillos, y forman juego los tres. El presbiterio está estucado todo él y le cierra una preciosa verja de hierro de esquisito gusto y esmerada ejecución. Los retablos colaterales tienen en su trono central las imágenes de San José, en talla de tamaño natural, y de la Santísima Virgen de los Remedios de igual tamaño, de bastidores, respectivamente. En el crucero, al lado del evangelio, hay un gran retablo dorado con una preciosa imagen de la Soledad, de bastidores, y el Santo Sepulcro de talla; frente á éste, al lado de la epístola, se ve un retablo corintio, semejante á los colaterales, consagrado al Santísimo Cristo de la Agonía, cuya efigie en madera, de tamaño natural, ocupa su único trono: a la izquierda de este altar existe otro dorado pequeño con San Pedro Regalado, de bastidores. En el cuerpo de iglesia hay otro altar dorado y frente á él en un nicho abierto en el muro, un hermoso San Antonio de Pádua, vestido.
Esta iglesia, aparte de las buenas imágenes de la Soledad y del Santísimo Cristo de que dejamos hecho mérito, encierra otras dos obras de arte de extraordinario valor, debidas á la inteligente mano del inmortal escultor Gregorio Hernández: son éstas el inspiradísimo Jesús con la cruz á cuestas que ocupa el arco del retablo mayor y el Santo Cristo del Perdón á quien está dedicado el altar del cuerpo de iglesia, al lado izquierdo según se entra en ella”. A continuación, el cronista describe las dos esculturas, mencionando que ambas participaban en la Procesión del Santo Entierro. Llama la atención la autoría asignada a las tallas así como el dar al Cristo del Despojo el nombre del Perdón, pero se identifican claramente a qué tallas se está haciendo referencia.

De estos datos puede desprenderse que donde hoy se encuentran las pinturas de la Oración del Huerto y Jesús con la Cruz a Cuestas estuvo el retablo del Cristo del Despojo que una vez suprimido, la imagen se trasladó a su lugar actual, el colateral del lado del Evangelio, hasta entonces dedicado a San José, imagen del Glorioso Patriarca con gran devoción en la Penitencial, que pasó al otro colateral (epístola) donde se venera actualmente y que hasta ese momento había estado dedicado a la Virgen de los Remedios, de vestir. Al mencionar que esta imagen de la Virgen era de tamaño natural se podría pensar en algún tipo de peana o suplemento que alterase la verdadera altura de la imagen. Del templo se eliminan dos imágenes, San Pedro Regalado y San Antonio de Padua, ambas de vestir y que tal vez podrían relacionarse con el vecino Convento de San Francisco, la imagen del Patrono de Valladolid se conserva aún en la Penitencial. En cuanto al San Antonio, no se puede pasar por alto las fechas de las que estamos hablando, 1942, año en que se inaugura la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Carmen (Delicias) donde llegaron imágenes de otros templos; en esta Iglesia de las Delicias se conserva un San Antonio de Padua con el Niño, imágenes de vestir, que recuerdan el modelo creado por Gregorio Fernández (ejemplo, actual Real Iglesia de San Miguel y San Julián y Santa Basilisa).

Volvemos al traslado de la Imagen del Nazareno. Se anuncia en el Diario Regional de 24 de febrero de 1942, señalando que será al día siguiente, 25 de febrero, a las 19:30 h. Aunque no menciona el recorrido, hay detalles interesantes como el orden de la procesión y el ceremonial de recibimiento de la Imagen en su templo.

En cuanto al orden de la procesión figuraba: “Piquete de la Guardia Civil, Cruz y ciriales; pendoneta de la Cofradía; representaciones de los Luises, de la J.O.C., Asociaciones masculinas de la parroquia, Acción Católica, Asociación de Padres de Familia, Hermandad de Docentes, Sagrada Familia, Cofradías de la Santa Cena, Oración del Huerto, Las Siete Palabras, La Preciosa Sangre, del Perdón, La Piedad, Santo Entierro, El Descendimiento, la Vera Cruz, Nuestra Señora de las Angustias, Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno (con túnica), Hermanas de Devoción, clero parroquial revestido con ornamentos sagrados, excelentísimo y reverendísimo señor Arzobispo, acompañado del Ilustrísimo señor Vicario General y del muy ilustre señor Secretario de Cámara y excelentísimas autoridades civiles y militares. Se entonarán cánticos de penitencia y durante la procesión se rezará el Santo Rosario. A la llegada al templo, complemente desalojado, primero entrará triunfalmente Jesús Nazareno, acompañado del Arzobispo, clero, y autoridades, seguido de representaciones de cofradías por el mismo orden”.
El mismo día de la llegada a su templo se inaugura y erige el Via Crucis por el arzobispo, luego se celebró un  Via Crucis cantado y besapié al Nazareno. Finalmente, los días siguientes a la llegada tuvo lugar un Triduo en la Penitencial.

En la misma década habrá otros traslados para la celebración de los cultos al Nazareno en la Parroquia de Santiago, así en el Diario Regional de 21 de febrero de 1945 se anuncia el novenario a Jesús Nazareno en la Iglesia de Santiago, del 24 de febrero al 4 de marzo, éste último día con besapié.

Regresando a la actualidad, la Insigne Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno hizo público un comunicado fechado el 7 de febrero de 2019, anunciando que por motivo de las obras en la calle Jesús, la Sagrada Imagen sería trasladada, portada a hombros, a la Parroquia de Santiago Apóstol para la celebración del Pregón Nazareno (este año a cargo de D. Eduardo Carazo Lefort) y el Solemne y Tradicional Besapié, el primer viernes de marzo, día 1 de dicho mes. Para ello, habrá dos traslados:
  • Día 23 de febrero de 2019, a las 20 h., desde la Penitencial de Jesús Nazareno, con el recorrido: Peso, Correos, Reina, Pasión, Plaza Mayor, Santiago y Atrio de Santiago hasta la Parroquial de dicho nombre.
  • Día 2 de marzo de 2019, a las 18:30 h., saliendo de Santiago, por Atrio de Santiago, Santiago, Plaza Mayor, Viana y Peso hasta la Penitencial de Jesús.


jueves, 8 de noviembre de 2018

IGLESIA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN (DELICIAS): LA PRIMITIVA DISTIBUCIÓN DE SUS CAPILLAS.

Vista del presbiterio de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen (Delicias) antes de la reforma.


La reforma llevada a cabo en los primeros años de la década de los 70 del siglo pasado (¿1973?) en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Carmen (Las Delicias) a raíz, como ocurrió en numerosos templos, de las prescripciones canónicas emanadas del Concilio Vaticano II o, por mejor decir, de las interpretaciones más o menos acertadas de las citadas prescripciones, cambió por completo la visión de dicho templo legándonos su actual distribución de imágenes y pinturas.

Hasta ahora, habían sido bastante escasas las referencias a la distribución de las distintas capillas que se encontraban en la Iglesia, salvo decir que las imágenes que están en la actualidad en el crucero estuvieron en otros tiempos presidiendo otras tantas capillas. La presente entrada es fruto de esos testimonios oídos a quienes lo vieron (en este caso debo hacer especial mención a Carmen Domínguez, mi madre, quien desde pequeño me lo ha comentado), también de la información proporcionada por personas cercanas a la Parroquia, en especial a D. José Bautista Galán con quien llegué a contactar gracias a la Cofradía de la Exaltación de la Santa Cruz y Nuestra Señora de los Dolores  y, también –como no puede ser de otra manera- de la observación y las “pistas” que el recinto sagrado ofrece.

Terminadas las obras de construcción del nuevo templo, comenzadas con la colocación de la primera piedra el 10 de octubre de 1937 y, como dicen diversas inscripciones en la iglesia, abierta al culto sin terminar el 6 de julio de 1947 y terminadas las obras el 3 de abril de 1949, fueron llegando –especialmente en los años 40- diversas obras de distinta procedencia para adornar el templo. Las fuentes fueron variadas como el Ayuntamiento, Arzobispado, Ejército, asociaciones y Cofradías establecidas en la Parroquia así como las suscripciones populares. Fruto de ello fue un total de diez capillas, como figuraba en el proyecto, a las que se sumaban los espacios del presbiterio y el baptisterio.

Entre estas primeras fechas a reseñar, destaca la de la inauguración de la iglesia el 5 de julio de 1942, a falta de terminar, entre otras cosas, la mitad de la torre (que se da por finalizada el 14 de septiembre de 1944 cuando se bendicen las campanas, sus nombres son Nuestra Señora del Carmen, Nuestra Señora del Pilar y Santa Marina, y el reloj); y es interesante que en la crónica, seguimos hablando de julio de 1942, se mencione los nombres del arquitecto (Ramón P. Lozana) y del pintor Rey Padilla. 

"Nuestra Señora del Carmen"
Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Carmen (Delicias).
Valladolid.

Como se ha podido ver en diversas fotografías, el presbiterio estaba adornado con grandes frescos. El paño central (donde ahora está el Cristo de la Buena Muerte) mostraba una gloria de ángeles ofreciendo flores a Nuestra Señora del Carmen, titular de la Parroquia, cobijada bajo templete neogótico; bajo esta escultura, aparecía un manifestador (cuyas columnas sostienen ahora el altar bajo la imagen de San José) y, a los lados, las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús (una imagen distinta a la que se venera en el crucero) y el Inmaculado Corazón de María, además de otras esculturas de ángeles con aparatos de luz. El paño del lado del Evangelio (donde actualmente se encuentra la imagen de Nuestra Señora del Carmen) representaba un gran fresco con el tema de la Natividad de Nuestra Señora. Mientras, el paño del lado de la Epístola (en la actualidad el Sagrario) una escena que por el momento resulta un poco más difícil de identificar, parece que alusiva a la intercesión de Nuestra Señora del Carmen, singularmente de su escapulario, en favor de las Ánimas del Purgatorio, así en la parte superior aparecen tres ángeles, dos de ellos (de perfil) parecen elevar conjuntamente a la gloria lo que según algunos testimonios sería un alma del Purgatorio, mientras, otro ángel, de frente, parece sostener en sus manos escapularios carmelitas. Este tercer ángel se sitúa en un plano intermedio entre los primeros mencionados y un plano terrenal o tal vez el Purgatorio. Este plano terrenal o el posible Purgatorio es más complicada la identificación de las figuras que aparecen (un hombre de rodillas en actitud orante, una mujer mirando al cielo, ¿un fraile con un niño?...cabe preguntarse si serían representación de algunos santos/as también intercesores).


Detalle del paño central del presbiterio con la imagen titular y el manifestador.
Acompañan las imágenes de los Sagrados Corazones.


Fresco de la Natividad de la Virgen: Santa Ana, madre de la Virgen María, tumbada en cama (1); conjunto de al menos dos parteras, asean a la Virgen recién nacida (2); Personajes que contemplan la escena (3); gloria formada por el Espíritu Santo y un ángel (4). El pintor podría haberse inspirado en el “Nacimiento de la Virgen” de Juan Pantoja de la Cruz (1603) conservado en el Museo del Prado (Madrid).


Fresco de Santos/as y el Escapulario Carmelita intercesores de las Ánimas del Purgatorio (Nota: Este fresco es el que presenta más dificultades para su correcta identificación por lo que se ofrece una hipótesis): San Antonio de Padua con el Niño Jesús (1); Santa Marina (2); Santo arrodillado en actitud orante o arrepentimiento (3); santo sin identificar parece inclinado en un bastón, vara u otro objeto (4); ángel con escapulario carmelita (5); ¿ángeles elevando un alma del Purgatorio al cielo?(6).

En la cornisa parece intuirse algunas letras formando una inscripción, sin embargo no he localizado el texto completo. Sobre esta cornisa, y ya en la bóveda del presbiterio, aparecía el Pantocrátor, escoltado por ángeles y en los extremos, la presencia de los evangelistas. Todo ello en técnica de fresco. 



Frescos bóveda del presbiterio: Cristo en majestad (1); ángeles (2); evangelistas (3); e inscripción (4).

Gran parte de este decoración pictórica parece que se perdió para siempre con la reforma. Tal vez la zona de la bóveda podría deparar alguna sorpresa, pero parece que los paños dedicados a la gloria de la Virgen del Carmen, la Natividad y las Ánimas se picaron (según testimonios) para poder fijar correctamente las placas de piedra que actualmente se muestran en este espacio. Con la reforma, se perdieron otras obras como una cátedra con escudo arzobispal (hoy parte de ella oculta en uno de los rincones de la iglesia) así como una balaustrada que cerraba el espacio. Por otro lado, fragmentos del antiguo altar mayor sostienen el altar bajo la Inmaculada Concepción. Y con ello, otras lápidas con inscripciones –similares a las que se conserva del altar de San José- que se veían en la embocadura del presbiterio (dos en el lado del Evangelio, bajo un cuadro de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y otra en el lado de la Epístola, ver fotografía) y que tal vez podrían hacer referencia a la donación de otros altares.

Detalle de la Cátedra que estaba en el presbiterio.

Con la reforma y colocación del Cristo de la Buena Muerte en el centro del presbiterio, se instaló otro retablo (en origen contuvo el cuadro del Bautismo de Cristo en el Baptisterio), hasta ahora de desconocida procedencia y tal vez formado por partes de distintos retablos. No obstante, cabe destacar la presencia de un emblema de Esclavitud (S con clavo), tal vez referencia a una Hermandad o Congregación con este título de Esclavitud.




Reconozco que aún no he podido localizar el tema concreto del espacio que actualmente se reserva al Sagrario, aunque se apunta la hipótesis mencionada anteriormente. En cuanto al autor de los mismos, su nombre aparece -como hemos visto- en la prensa de la época "el inspirado pintor de técnica moderna religiosa, de discretos tonos, señor Rey Padilla" (Diario Regional de 07/07/1942, pág. 3). Casi seguro, las pinturas de la bóveda del Baptisterio también le correspondan.

En los pilares más próximos al presbiterio se levantaban dos púlpitos de los que los paneles (o algunos de ellos) que formaban la tribuna, se han colocado bajo el retablo del Cristo de la Buena Muerte en el presbiterio. Estos púlpitos se bendijeron en 1946, uno de ellos el día de la Ascensión (al tiempo que el balaustre del presbiterio y el comulgatorio) y el otro el 16 de julio, fiesta de Nuestra Señora del Carmen, éste último, según la prensa de la época mostraba relieves de San Francisco Javier, San Francisco de Sales, Santo Domingo de Guzmán y San Agustín.


Por su parte, el baptisterio mostraba una estampa completamente distinta a la actualidad. Allí no estaban ni la Sagrada Familia ni la Virgen de la Soledad y, obviamente tampoco el Cristo de la Exaltación (éste último bendecido el 6 de noviembre de 1999). Era un espacio que, según los testimonios, contenía una alta carga pictórica. Por suerte, sobre todo si lo comparamos con lo ocurrido en otras partes del templo, la bóveda mantiene sus pinturas al fresco con la representación de las Virtudes teologales, es decir, Fe, Esperanza y Caridad, junto a una cartela con la inscripción “V DE JULIO MCMXLII”, fecha en que Mons. Antonio García, Arzobispo de Valladolid, bendice e inaugura la iglesia del Carmen aún sin terminar (de hecho, en las fotografías se puede ver que falta por levantar la mitad de la torre). En el frente o testero de la capilla (donde ahora está la Sagrada Familia) se disponía el cuadro del “Bautismo de Cristo” obra de Valentín Orejas Vallés (1942) que en la actualidad se encuentra en la nave de la Epístola. Está claro que cambiarlo de ubicación ha desvirtuado el contenido simbólico tanto del espacio en sí como de la obra en concreto. Bajo este cuadro, en un pequeño retablo, aparecía la imagen de Nuestra Señora del Carmen, titular de la Cofradía homónima establecida en dicha Parroquia, que se identifica con la que en la actualidad es portada a hombros en el Rosario de la Aurora.

Fotomontaje del testero del Baptisterio, a partir de la información de J.B. Galán.

Vista actual del Baptisterio de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen.

Frescos en la bóveda del baptisterio con la representación de las Virtudes.

"Bautismo de Cristo" (Valentín Orejas Vallés, 1942)

"Nuestra Señora del Carmen" (1941-1942). Titular de la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen.

En cada una de las naves laterales se abrían cinco capillas. Como se ha dicho algunas de las titulares de estas capillas se han concentrado en la zona del crucero o bien han encontrado acomodo en otros espacios, ya sea el presbiterio o el baptisterio. Y, junto a ellas, otras imágenes más pequeñas, algunas aún al culto, otras guardadas o bien dispersas por otros templos. Para la correcta distribución de estas capillas contamos con los testimonios de las personas que los vieron en su momento y, de manera especial, fuente cuasi-documental, de ciertos detalles que se pueden ver en las pinturas de los arcos de cada capilla.

Con respecto a bendición de altares parece intuirse cierta diferencia incluso en la prensa cuando se trata de altares para imágenes ya existentes (que no suele mencionar su procedencia) y altares con imágenes nuevas (que suele decir, incluso en el titular, “Inauguración de altar e imágenes”).




Empezamos por el lado del Evangelio (nave izquierda según se entra por la puerta principal) con las capillas dedicadas a: Sagrada Familia, Sagrado Corazón de Jesús, Santa Teresa de Jesús, San José y Nuestra Señora de la Soledad. Y, en el lado de la Epístola dedicadas a: Santiago Apóstol, Inmaculada Concepción, Nuestra Señora del Pilar, San Antonio de Padua y el Cristo de la Buena Muerte. Esta distribución sería según las pinturas conservadas, pero veremos que hubo cierta modificación entre las de Santa Teresa y San José y por otro lado, Nuestra Señor del Pilar y San Antonio de Padua. Para las fotografías que ilustran esta entrada seguiremos las pinturas de los arcos.


¿Dónde estaban las Estaciones del Via Crucis, obra de Eugenio Ramos que ahora ocupa el espacio de los retablos? Todas ellas se agrupaban en lo alto de la nave central, el espacio que queda entre los arcos y las vidrieras. De hecho, aún es posible ver el lugar donde estuvieron colgadas, intuyéndose su distribución de siete estaciones a cada lado, en los cinco tramos donde se abrían capillas, con una sucesión de estaciones 2-1-1-1-2 (ejemplo, fotomontaje de los dos tramos finales del lado del Evangelio). Como curiosidad, del 17 al 25 de diciembre de 1948 estuvo expuesto en el Ayuntamiento el Via Crucis pintado por Eugenio Ramos y su hija Elvira. Este Via Crucis sería bendecido el 3 de abril de 1949, dando por concluidas las obras.

Las vidrieras son de “Unión de Artistas Vidrieros de Irún”.

Vista actual del espacio donde se encontraban las Estaciones del Vía Crucis.

Fotomontaje del mismo espacio con las Estaciones que correspondían.

Es decir, teniendo presente todos los elementos que conforman cada uno de los tramos, en el lado del Evangelio -desde el crucero a la puerta- (el número entre paréntesis se corresponde con el espacio en la planta del templo que se adjunta) veríamos:

Primer tramo (1): Vidriera de la “Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel” (Segundo Gozo de Nuestra Señora). Debajo, y en el espacio que queda entre la vidriera y el arco, las Estaciones del Via Crucis I (Jesús sentenciado a muerte) y II (Jesús cargado con la Cruz). El arco tendría detalles alusivos a la Sagrada Familia, como herramientas de carpintero y el Hogar de Nazaret. Este espacio estaría dedicado y presidido por un retablo que contenía el conjunto escultórico “La Sagrada Familia”, hoy en el baptisterio, titular de la Hermandad Ferroviaria de la Sagrada Familia. Este grupo se bendice el 17 de enero de 1946 en el Santuario de La Gran Promesa durante el primer día del triduo que dedicaba la Hermandad Ferroviaria a su titular, “Con este motivo [está hablando del triduo] el Excmo y Revdmo. sr. arzobispo, que asistía a los cultos, bendijo un magnífico grupo escultórico de la Sagrada Familia que ha de servir en adelante a la devoción de la citada Hermandad” (El Norte de Castilla, 18 de enero de 1946, pág. 4). Unos días más tarde, el domingo 20 de enero, es trasladado procesionalmente desde el Santuario de La Gran Promesa hasta la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Carmen (Delicias). Finalmente, su altar de bendijo el 27 de octubre de 1946 en el marco de una peregrinación de Hermandades Ferroviarias al Santuario de La Gran Promesa.









Segundo Tramo (2): Vidriera “Epifanía y Adoración de los Pastores” (Tercer y Cuarto Gozo de Nuestra Señora). Con la III Estación “Jesús cae por primera vez”. El arco con Crismón, ancla con pez. Contenía un retablo con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús (hoy en el crucero), altar bendecido el 10 de junio de 1945, acompañado en la capilla por las imágenes del Niño Jesús de Praga y Nuestra Señora del Sagrado Corazón. En mayo de 1945 la Asociación de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, bendice una nueva imagen de Nuestra Señora del Sagrado Corazón en la Parroquia de Santiago, sería interesante saber qué fue de la imagen que salía en la Peregrinación procesional de finales de mayo desde la Parroquia del Carmen y que podría pensarse que fuera la primitiva titular de esta asociación, y si tal vez quedase por entonces “en depósito” en el Carmen. En la procesión del Carmen de 1946 ya figura, y por comparación con otras crónicas, debe se por primera vez la imagen del Niño Jesús de Praga. Por otro lado, desde 1992 hasta 1999 –bendición del Cristo de la Exaltación- este espacio estuvo dedicado a otro crucificado, el denominado Cristo del Amor.




Tercer tramo (3)*: Vidriera “Presentación en el Templo y Purificación de Nuestra Señora”, la Profecía de Simón (Primer Dolor de Nuestra Señora). La  IV estación “Encuentro con su Madre”. En el arco, los detalles muestran el escudo del Carmelo y pluma con libro. Retablo con la imagen de Santa Teresa de Jesús. Obra de una escultora rusa. En la peana se lee la inscripción Beklemicheff. Una posibilidad es que sea obra de la escultora rusa CLEOPATRA VLADIMIROVNA BEKLEMICHEVA, nacida el 9 de julio de 1898 en San Petersburgo (Rusia) y fallecida el 19 de octubre de 1976 en Essonne (Francia). Donada por el Arzobispado. Sería interesante conocer el origen de esta singular escultura.



Cuarto tramo (4)*: Vidriera de “La Huida a Egipto” (Segundo Dolor de Nuestra Señora). Con la V Estación “El Cirineo le ayuda a llevar la cruz”. En el arco, ramo de azucenas y herramientas de carpintero, sierra en un tronco de madera. Retablo dedicado a San José. Retablo que se bendijo el 13 de diciembre de 1946 (aquí habla del altar, no menciona si la imagen se bendice al mismo tiempo o si ya estaba, en cualquier caso, sería sustituida en 1948). Fue donación de don José Elechiguerra Moro, don José Rivero Meneses, don José Falcón Miñón y don José del Toro Gallego, que asistieron al piadoso acto en unión del señor coadjutor don Félix Monedero Vázquez. No obstante, parece que este altar fue sustituido al año siguiente. En el crucero, bajo la imagen del Santo, hay una inscripción con el nombre de los donantes y el año 1947, consta que dicho año se bendijo un nuevo altar y más tarde, el 19 de marzo de 1948 una nueva imagen de San José donada por estos mismos señores. Cabe recordar parte de la crónica de la bendición del altar en 1946 donde se dice: “La imagen de San Antonio necesita un altar y están sin terminar el de Nuestra Señora de la Soledad y Santa Teresa de Jesús”, lo que nos habla ya de la presencia de estas imágenes en el templo.





Quinto tramo (5): Vidriera de “Jesús ante los Doctores” (El Niño perdido en el Templo, Tercer Dolor de Nuestra Señora) (Quinto Gozo de Nuestra Señora). Estaciones VI (La Verónica limpia el rostro de Jesús) y VII (Jesús cae por segunda vez). En el arco, anagrama de Ave María y Corazón con espadas. Era la capilla dedicada a Nuestra Señora de la Soledad, imagen de vestir procedente muy probablemente de San Antón (entonces estaría relacionada con la Cofradía Penitencial de La Piedad). Se podría descartar, en principio, la que recibía culto en San Esteban El Real (luego Santuario Nacional de La Gran Promesa) y que era visitada por la Corte de María el día 3 de cada mes, ya que hay constancia que continúa la visita a dicha imagen cuando la Virgen de la Soledad ya se encontraba en Las Delicias. Por otro lado, cabe preguntarse cuándo llega esta imagen de la Virgen de la Soledad al Carmen: es muy probable que fuera a finales del año 1942 o todo lo más antes de la Semana Santa de 1943 y casi seguro acompañando al Cristo de la Buena Muerte. Consta que en 1943, el Viernes Santo, ya se celebra en Las Delicias el Sermón de la Soledad, acto que se repite después todos los años, de manera similar a la posterior instauración del Via Crucis con el Cristo de la Buena Muerte, bien es cierto que mientras sí que hay constancia de la salida procesional de este Crucificado, no ocurre lo mismo en el caso de la Soledad. Por otro lado, a finales de 1946, sabemos por la prensa que aún estaba sin terminar el altar de la Virgen de la Soledad (al igual que el de Santa Teresa y falta el retablo o altar de San Antonio de Padua).







Mientras en el lado de Epístola (desde la puerta al crucero, siguiendo el esquema narrativo de las vidrieras y el Vía Crucis), estarían las capillas:

Primer tramo (6): Vidriera de la “Sagrada Familia”. Estaciones VIII (Jesús consuela a las mujeres) y IX (Jesús cae por tercera vez) del Via Crucis. En el arco, Corona de espinas, clavos y martillo / Cruz con sudario. Capilla dedicada al Cristo de la Buena Muerte, hoy en el presbiterio, también llamado Cristo de Las Delicias. Entre finales de 1942 y principios de 1943 parece que llega este crucificado, desde la Parroquia de San Esteban el Real, por medio de una donación de Emilio Álvarez. Es más probable que sea en 1942 y que como ocurrió con otras imágenes, al principio pudiera tener una ubicación provisional. A finales de dicho año, 1942 encontramos “Se necesita para fondo de un altar con una antigua y artística imagen de Jesús Crucificado, cuyo fondo mide dos metros setenta y cinco centímetros de alto por dos metros de ancho, tela de damasco, terciopelo o cosa análoga color granate. Si alguna persona quisiese regalarlo, se le agradecería” (Diario Regional de 24/11/1942, pág. 2) y un mes antes también se recogen donativos para la realización de un altar, aunque no se menciona cual, pero parece probable que sea el del Crucificado. En 1944, junto a la constitución de la Cofradía de la Exaltación y que será el paso que procesionen en Semana Santa, también se menciona el Via Crucis por el barrio de Las Delicias con el Crucificado. En el año 1945, nuevamente se menciona en Semana Santa un Via Crucis por las calles de las Delicias el Jueves Santo. En la Semana Santa de 1946 se anuncia dos Via Crucis por el barrio de Las Delicias, uno el Martes Santo y otro el Jueves Santo. En 1947, el Via Crucis fue también el Martes Santo. En 1948 pasa a celebrar el Lunes Santo, repitiéndose el mismo día en 1949. 




Segundo tramo (7)*: Vidriera “Milagro de las Bodas de Cana”. Con la estación X (Despojado de las vestiduras) del Via Crucis. En el arco, en ambos casos, azucenas y libro. Dedicada a San Antonio de Padua. Altar bendecido el 13 de junio de 1947, costeado por suscripción popular. Aunque ésta sea la fecha de bendición, la imagen estaba en la Iglesia con anterioridad, como puede desprenderse del Diario Regional de 14 de diciembre de 1946, pág. 2 “La imagen de San Antonio necesita un altar y están sin terminar el de Nuestra Señora de la Soledad y Santa Teresa de Jesús, en espera de donantes, que bien pueden ser algunas personas de esos nombres”. La talla del santo es una pieza interesante de la Iglesia que actualmente puede pasar un poco desapercibido por el lugar que ocupa. De escuela castellana y probablemente del siglo XVII no puede pasarse por alto la similitud que guarda con el San Antonio de Padua de Gregorio Fernández, de la Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián… En este caso, sí que me gustaría apuntar una hipótesis: es curioso que Casimiro González García Valladolid, cuando a principios del siglo XX (Valladolid, sus recuerdos y grandezas…T. I, pág. 636) describe la Iglesia Penitencial de Jesús Nazareno dice: “En el cuerpo de iglesia hay otro altar dorado y frente á él en un nicho abierto en el muro, un hermoso San Antonio de Pádua, vestido”. Este “altar dorado” estaría en el lado izquierdo según se entra y el autor lo identifica como dedicado al “Santo Cristo del Perdón” aunque en realidad sea el Cristo del Despojo. No es que abunden las referencias a esta imagen, pero bien podría proceder (al igual que San Pedro Regalado conservado en la Penitencial) del cercano Convento de San Francisco y que pudiera tener alguna relación con algunos datos que proporciona Juan Agapito y Revilla (La obra de los maestros de la escultura vallisoletana: papeletas razonadas para un catálogo. Tomo I, pág. 79), así que cabe preguntarse ¿Podría proceder del Nazareno?





Tercer tramo (8)*: Vidriera “El Calvario” (Quinto Dolor de Nuestra Señora). Estación XI (Aquí le clavaron en la cruz) del Via Crucis. En el arco, Aparición de la Virgen a Santiago y Basílica del Pilar. Capilla dedicada a Nuestra Señora del Pilar. Como detalle, ya colocada esta imagen de la Virgen del Pilar en el crucero, hubo años que durante la novena de la Virgen del Carmen (mes de julio) se la colocaba un manto.




Cuarto tramo (9): Vidriera del “Tránsito de Nuestra Señora”. Estación XII (Muerte del Señor) del Via Crucis. En el arco, AVE MARIA PURISIMA / SIN PECADO CONCEBIDA. Capilla dedicada a la Inmaculada Concepción (cuya escultura se encuentra en el crucero). Altar e imágenes bendecidas el 11 de junio de 1944, siendo los donantes la señora Marquesa de la Cueva del Rey y las señoras viuda e hijos de don Evencio Tranque y don Zacarías Cámara.




Quinto tramo (10): Vidriera de la “Asunción Gloriosa de Nuestra Señora” (Séptimo Gozo de Nuestra Señora). Estaciones XIII (Aquí le bajaron de la cruz) y XIV (Santo Sepulcro) del Via Crucis. En el arco, emblema de Caballería y Cruz de Santiago. Capilla dedicada a Santiago Apóstol, grupo escultórico donado por el Regimiento Farnesio. Altar e imágenes (veremos que estaba acompañado de San Fernando y San Miguel Arcángel) fueron bendecidas el 5 de agosto de 1945. 




No obstante, como ya se ha apuntado, pese a lo visto de las pinturas, en algún momento hubo una variación en la distribución de las imágenes, señaladas con un asterisco (*), quedando: en el lado del Evangelio (nave izquierda según se entra por la puerta principal) con las capillas dedicadas a Nuestra Señora de la Soledad, Santa Teresa de Jesús, San José, Sagrado Corazón de Jesús y Sagrada Familia. Y, tras pasar por el presbiterio, seguirían las capillas del lado de la Epístola dedicadas a: Santiago Apóstol, Inmaculada Concepción, San Antonio de Padua, Nuestra Señora del Pilar, y el Cristo de la Buena Muerte. También podría ser que las pinturas de los arcos fueran anteriores a la bendición de los retablos, aunque se tenía previsto los titulares, y en el momento de colocación e inauguración de altares se decidiese una distribución distinta en éstos que ocupan los tramos centrales de las naves.



La mayoría de estas capillas tenían un retablo que se remataba con un doselete o chambrana neogótica similar al que actualmente cobija a la Sagrada Familia, con excepción de los retablos de San José y San Antonio de Padua, que eran distintos. Por otro lado, los retablos neogóticos no siempre se resolvían con esas columnillas laterales como se ve en el conservado, en otras ocasiones (Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Soledad) los laterales eran unas jambas que también enmarcaban el damasco que servía de fondo. Además, en la capilla del Cristo, aún se conservan en el suelo marcas del lugar que ocupaba la balaustrada que cerraba la capilla.

Para hacernos una idea se ofrecen los siguientes fotomontajes a partir del altar conservado. En el caso del de Nuestra Señora del Pilar, a modo de pequeña licencia, se presenta otra  vista con manto, pues hubo años que durante la novena del Carmen se ponía este elemento a la imagen, aunque desconozco si en su altar lo tuvo. Obviamente, no tendrían delante la pila bautismal. Por otro lado, el fondo no era de damasco, sino madera.






Junto a estas imágenes, se distribuían otras como: Nuestra Señora de Fátima (con los pastorcillos) y la de Nuestra Señora de Lourdes, junto a la Sagrada Familia; San Miguel Arcángel (donada por D. Juan Escribano y señora en memoria de su sobrino Miguel muerto en la guerra) y San Fernando (Fernando III el Santo, obsequio de la Jefatura de Distrito del Frente de Juventudes) con Santiago Apóstol; los ángeles que actualmente se muestran en la embocadura del presbiterio acompañarían a la Inmaculada Concepción; en esa misma nave de la Epístola, en las capillas de la Virgen del Pilar y de San Antonio de Padua estaban las imágenes de San Roque, San Antón, Santa Rita de Casia (ésta ahora  en el baptisterio) y Nuestra Señora de la Consolación. Mientras en la nave del Evangelio, en la Capilla del Sagrado Corazón, las imágenes de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (que a finales de mayo iba en peregrinación desde esta Parroquia hasta la Pequeña Obra-Misioneros del Sagrado Corazón) y el Niño Jesús de Praga (titular de su Archicofradía en la misma parroquia, imagen que en 2016 pudo verse en el altar del Corpus Christi levantado por la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen); también en esta misma nave, aunque en otra capilla, las imágenes de San Nicolás de Bari (hoy en el baptisterio) y de San Cayetano.

Hemos visto la presencia de tres pintores con obras relacionadas con este templo: Rey Padilla, Valentín Orejas y su “Bautismo de Cristo” y Eugenio Ramos, autor del “Via Crucis” (en cuyos personajes, según comenta D. Luciano, párroco del Carmen, el pintor plasmó los rostros de distintos vecinos del barrio). Junto a ellos, es necesario citar a un pintor más, Germán Pérez Román, quien fue autor de una copia del “Pasmo de Sicilia” de Rafael Sanzio (o de Urbino como se menciona en la documentación) adquirida por el Ayuntamiento de Valladolid para ser donada a la Parroquia del Carmen, en el año 1942. Desconozco el paradero de este cuadro, que parece que estuvo colocado al lado del Cristo de la Buena Muerte.




A modo de reflexión…¿no sería interesante recuperar en la medida de lo posible esta distribución teniendo presente también la llegada de nuevas imágenes? Los espacios dedicados a capillas recuperarían su función original, cada imagen tendría espacio donde desarrollar su devoción, se podrían recuperar al culto algunas imágenes y crearía una visual más acorde a un templo para las naves laterales en lugar de una aglomeración de bancos.

Finalmente, elemento patrimonial destacado del que conviene también hacer memoria es el antigua paso procesional de Nuestra Señora del Carmen. Bendecido el 16 de julio de 1958 ha ido experimentando cambios –en algunos casos no muy acertados- en estás décadas. Cuando se bendijo, en 1958, podemos distinguir entre la escultura y paso procesional o carroza propiamente dicha. Figuraba la imagen de la Virgen del Carmen, donada por la señora viuda de don Teodoro Merino y hermana,  que procesiona actualmente en la tarde-noche de cada 16 de julio, y los primeros ángeles (fueron donados por los hijos de don Ángel Sobrino) eran distintos, de pequeño tamaño, los de delante aparecían arrodillados, mientras los de detrás en pie. Del paso, por su parte,  conocemos datos por la prensa así como fotografías antes de la intervención que lo modificó completamente. Consta que costó unas 30.000 pesetas fue sufragada por suscripción popular.  Se componía de una plataforma donde se asentaba todo el conjunto; en la parte central se levantaba un cuerpo formado por una primera peana o base recta sobre la que se asentaba otra con las esquinas cóncavas, aprovechándose esa curva como uno de los cuatro puntos de apoyo para las peanas de los ángeles de los ángulos de la carroza. En este cuerpo (que es de lo poco que ha mantenido en la carroza) iba también el escudo del Carmelo (también conservado en la actualidad). Luego se levantaba el pedestal, prismático, con relieves en sus cuatro caras, que representaban:
  • Nuestra Señora del Carmen estregando el escapulario a San Simón Stock, en presencia de Santa Teresa de Jesús (en este relieve está la firma “S. Villafañe”).
  • Nuestra Señora del Carmen librando almas del Purgatorio.
  • San Juan de la Cruz y san Elías Profeta ante el emblema de la Orden del Carmen.
  • Espíritu Santo.





Este pedestal se puede ver a día de hoy en la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, ya que es donde se coloca las andas de la Virgen del Carmen en la celebración de la Eucaristía con la que finaliza el Rosario de la Aurora. Como hemos dicho, es importante también porque es donde aparece la firma del autor. Este pedestal contaba con un mecanismo que permitía inclinar únicamente la imagen de la Virgen del Carmen para poder pasar por las puertas de la Parroquia.


Al año siguiente, en 1959, los primitivos ángeles serán sustituidos por otros cuatro, efigies del mismo tamaño que se presentaban de pie, vestidos con túnica rosa ribeteada en motivos dorados, sobre ella un escapulario en el que figuraba una cruz latina en cuyo centro aparecía el JHS. Presentaban levantado un brazo, señalando a la imagen de Nuestra Señora del Carmen, mientras en el otro portaban elemento para la iluminación del conjunto.


Este paso procesional o carroza de Nuestra Señora del Carmen fue sometido en 1995-1996 a una intervención, que no a una restauración como a veces se pretende, en la que se eliminó prácticamente todo, quedando reducido a su mínima expresión, el  espacio justo para la imagen de la Virgen y centros de flores, disminuyendo el conjunto tanto en altura como en anchura al eliminar casi todos los elementos, entre los que se cuentan los ángeles. Es una lástima que se optará por una intervención así y que no se intentase algún sistema hidráulico que permitirá bajar la altura del conjunto lo suficiente para poder salvar todas las puertas de la Parroquia, al igual que ocurre en otros pasos y carrozas de distintos titulares de Cofradías Penitenciales de Valladolid. Bien es cierto que, a través de los testimonios gráficos y de las piezas conservadas, siempre se podría intentar reconstruir el paso como se veía en su origen. Un paso especialmente singular como aquel del que estamos tratando, bien vale la pena hacerlo.