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lunes, 26 de julio de 2021

LA (CASI) RECUPERADA PROCESIÓN DE SANTIAGO APÓSTOL, PATRÓN DE ESPAÑA

Jesús les dijo: “Mi cáliz lo beberéis; 
pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, 
es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre”.



La piadosa tradición sostiene que Santiago El Mayor, hijo de Zabedeo, habría predicado el mensaje y evangelio de Cristo en las tierras de Hispania y que aquí obtuvo la singular gracia de ser visitado en Caesaraugusta, a las orillas del rio Ebro, por María Santísima, cuando aún vivía, en la noche del 2 de enero del año 40 d.C. (episodio que se puede ver en el remate del retablo mayor de la Parroquia). Estos serían los últimos años de vida del apóstol y se cumpliría la profecía de Jesús, aquella que beberían el mismo cáliz, siendo el primer apóstol en dar testimonio de la fe con su sangre: “Por aquel tiempo, el rey Herodes decidió arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan” (Hechos de los Apóstoles 12, 1-2). Esto ocurriría entre los años 43 – 44.



Continuando con la tradición, los discípulos de Santiago recogieron su cuerpo tras su decapitación, así como el hacha utilizada para el martirio, y los trasladaron a Hispania, cumpliendo –según parece- la voluntad del apóstol. Posteriormente, parece que se pierde la memoria del lugar de entierro y no será hasta pasados varios siglos, y en un momento francamente singular, cuando se produzca la invención o hallazgo milagroso: así, establece la tradición compostelana que, hacia el año 825 (aunque a veces se adelanta hasta el 813), un eremita de nombre Pelayo (Paio o Pelagio) quedó sorprendido por unas luces llamativas que surgían de la tierra. Avisó al obispo Teodomiro de Iria Flavia quien descubrió que las luces indicaban el lugar exacto donde los discípulos (los denominados Varones Apostólicos) habían enterrado el cuerpo del decapitado Santiago el Mayor –junto con dos de sus discípulos, Teodoro y Atanasio-, oculto tras una densa vegetación. Se trataba de una estrella brillante y fija (de donde deriva Campus Stellae, Compostela, elemento que aún figura en el escudo de la ciudad) que indicó donde se encontraba el sepulcro. El Obispo informó de ello al rey Alfonso II de Asturias, reino que por entonces se extendía desde la frontera con el Reino de Pamplona hasta Finisterre y paulatinamente iría ganando terreno hasta consolidar el río Duero como frontera natural del reino. El hallazgo del sepulcro del apóstol, en este momento (enmarcado en lo que conocemos como Reconquista) y en estas tierras, núcleo de resistencia frente a la ocupación musulmana y su comienzo como lugar de peregrinación, creará una identidad autóctona frente a los conquistadores o una unidad basada en el cristianismo, un hecho que se reforzará aún más unos años más tarde con la legendaria intervención del Apóstol Santiago en la Batalla de Clavijo (La Rioja), acaecida el 23 de mayo del 844, en la que el apóstol alentó a las tropas cristianas, dando lugar así a otra de sus características iconografías, la de caballero sobre corcel blanco, al frente de tropas y portando su estandarte, que se completaría con adversarios a sus pies. Todo ello habría que entenderlo como una ayuda o auxilio espiritual de las tropas, no queriendo significar por ello que realmente hiriese a nadie (tal vez, las historias en este sentido vayan relacionadas con ciertas elaboraciones posteriores que intentaban engrandecer una gesta), aunque obviamente, en un campo de batalla habría heridos y muertos de ambos bandos. De su ayuda, se derivó el Voto del Apóstol y más tarde su patronazgo sobre España ( que luego sería compartido con la Virgen María –Inmaculada Concepción- y otros santos/as) conservando aún dicho honor así como la tradición de la ofrenda (por Reyes, miembros de la Familia Real o Delegados Regios) en el día de su solemnidad. Los apóstoles, siguiendo el ejemplo de Jesús, la única sangre que derramaron fue la propia en sus martirios; creo que sólo hay un caso en sentido contrario, cuando en Getsemaní, San Pedro hiere a Malco, pero Cristo reprende la actitud de Pedro y restablece la salud al herido; una muestra de lo que debería ser su comportamiento futuro.


Me he permitido esta explicación no como una introducción a la entrada, más bien como una reflexión sobre ciertas actitudes que en los últimos años se están dando con respecto a la iconografía caballeresca del Apóstol Santiago, que hay que enmarcarla en su contexto, en un periodo importante y amplio temporalmente de nuestra historia, que lo convirtió en referente espiritual de una nación que se iba forjando y como centro de peregrinación en el que confluían diversos caminos que sirvieron para unir distintos territorios europeos y la expansión de conocimientos que en ellos se desarrollaban. Pero, de un tiempo a esta parte, en una corriente de ser políticamente correcto cuando no de un absurdo “buenismo”, casi infantilizando a quienes contemplan estas imágenes, en lugar de hacer un esfuerzo por explicarlo, se ha optado por tapar ciertas partes de estos grupos escultóricos, cuando no de retirarlos completamente, condenados a una especie de reclusión…no voy a decir de una suerte de “damnatio memoriae” ya que se refiere sólo a una iconografía concreta y no tanto a la vida y labor del personaje en cuestión, en este caso del Apóstol, aunque hay quienes, tergiversando la realidad, es lo que han buscado de una manera interesada.

Sin ir más lejos, esta ocultación de obras de este tema se ha dado en la propia Catedral de Santiago de Compostela con el grupo procesional de Santiago Apóstol, obra de José Gambino (O Faramello, Rois, La Coruña, 14/05/1719–Santiago de Compostela, La Coruña, 25/08/1775), madera policromada, encargada por el gremio de azabacheros y realizada entre 1751-1753, (aunque ahora no sale en procesión), en el que se suscitó una polémica por tapar algunas efigies (ocurre desde el año 2006 aproximadamente).

Ahora, una vez reflexionado sobre lo anterior, nos centramos más en el intento de recuperación de esta procesión en la Parroquia de Santiago Apóstol.

El día 16 de julio de 2021, festividad de Nuestra Señora del Carmen, la Cofradía de las Siete Palabras hacía público en sus redes sociales la noticia de realizar una procesión en honor a Santiago Apóstol el día 25 de julio: “Por las crónicas sabemos que desde mediados del siglo XIX hasta 1943, la Función y Procesión de Octava en la Parroquia de Santiago Apóstol, tuvo un gran arraigo en nuestra ciudad, participando en ella gran número de imágenes y cofradías. Por ello, la Cofradía de las Siete Palabras, con la Parroquia de Santiago Apóstol, deseamos, en la medida de lo posible, recuperar esta tradición los Años Santos Jacobeos, como es este en el que nos encontramos.
Así, en la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, tendrá lugar Solemne Triduo en Honor a Santiago Apóstol, Patrón de España, los días 22, 23 y 24 de julio a las 20:00 horas; el domingo 25 de julio, Solemnidad de Santiago Apóstol, Patrón de España, a las 11:15 horas Procesión, portando a hombros la imagen de Santiago en la Batalla de Clavijo (Juan de Ávila, 1681), teniendo lugar a las 12:00 horas Solemne Eucaristía, presidida por S.E.R. D. Ricardo Blázquez Pérez, Cardenal-Arzobispo de Valladolid.
El acompañamiento musical estará a cargo de nuestros Hermanos de Honor, la Banda Sinfónica de Arroyo”.

Ello sería un hito no sólo en la historia de la Cofradía, también de la parroquia, pues supondría la recuperación de la antigua función y Procesión de Octava de la Parroquia, de la que ya hemos tratado en otra ocasión (enlace).

Unos días más tarde, el 19 de julio, en vísperas de la suspensión de la procesión, publicaban la primera fotografía de parte del grupo procesional del Apóstol, sobre las andas de la Cofradía de las Siete Palabras, en las que porta a Nuestra Señora de la Salve en su festividad de las Candelas cada 2 de febrero. Así se pudo contemplar en la Parroquia durante la celebración del Triduo en honor a Santiago.

Afortunadamente, este grupo procesional, tal vez no muy conocido por estar en la hornacina de la cajonera de la sacristía de la Parroquia de Santiago Apóstol, está siendo protagonista en este Año Santo Compostelano (Xacobeo) en diversas celebraciones. Recordemos que en la Solemnidad del Corpus Christi, al no poderse celebrar procesiones por las calles, se realizó una por el interior de la Parroquia, disponiendo en la parte posterior del templo un altar con este motivo, conformado por un Sagrario, elementos eucarísticos y las imágenes de San José (al estar en el Año dedicado al Santo Patriarca convocado por el Papa Francisco) y el grupo procesional de Santiago Apóstol (Juan de Ávila, 1681-1682), ver enlace.







Como ya ocurriera en el altar del Corpus Christi, el grupo de Santiago no se presentó completo. Parece ser que el deficiente estado de conservación del grupo, especialmente de algunas de sus piezas explicaba la ausencia de ciertas tallas del conjunto, más que ocultarlos o suprimirlos por evitar herir sensibilidades. Tal vez, y sólo tal vez, tras la suspensión de la procesión a raíz de las normas dictadas por las autoridades debido a la situación sanitaria, la altura a la que se mostraba el grupo y la ausencia de otros movimientos (procesión), podría haberse considerado exponer el grupo completo, incluyendo las figuras caídas que lo completan.

En la Solemnidad del Apóstol Santiago, la Misa Solemne con presencia de autoridades fue presidida por S.Emma. Rvda. Cardenal Ricardo Blázquez, Arzobispo de Valladolid, asistido por D. José Heras, párroco de Santiago. La suspensión de la procesión hace que no sea posible dar más detalles sobre su recorrido, planta del cortejo, etc.




Como un último apunte cabe recordar lo que decía el comunicado anunciando la procesión “deseamos, en la medida de lo posible, recuperar esta tradición los Años Santos Jacobeos, como es este en el que nos encontramos”. Ya es de agradecer el esfuerzo que supone una recuperación así, pero bien es cierto que tal vez podría ser aconsejable mantenerla de forma constante, anualmente y no sólo en los Años Xacobeos (aunque en estos se pudiera hacer algo con un carácter extraordinario). El periodo de tiempo comprendido entre los distintos años, así como los cambios de responsables que podría haber al frente de las entidades que lo organizan y la falta de costumbre en su celebración, podría llevar al traste los esfuerzos dedicados a su recuperación.

No se puede terminar una entrada sobre una procesión al apóstol Santiago en Valladolid sin tener un recuerdo para la Casa de Galicia, que anualmente (salvo en este periodo de pandemia) celebra su procesión anual con la imagen sedente del santo que conservan en su sede.

Vemos que, investigando sobre nuestra propia historia podemos recuperar muchas costumbres, perdidas hace algunas décadas. Las Cofradías pueden, o incluso deben, ser un buen apoyo para ello, sobre todo aquellas que tienen su sede en templos parroquiales. Ya lo hicieron otras en su momento, cabe citar la Sagrada Cena con la Procesión de San Pedro Apóstol (recuperada en 2015).



Nota.- Viendo estos grupos escultóricos con la presencia de caballo, habitualmente en corveta, siempre me viene a la mente una ausencia que tenemos en nuestra Semana Santa, que también lo podríamos calificar de deuda histórica, la recuperación de la Lanzada de Longinos, de la Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de La Piedad.

martes, 26 de febrero de 2013

Procesión de Octava en la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol


I.- Algunas notas sobre Santiago el Mayor, Patrón de España

Santiago el Mayor (Betsaida, Galilea, 5 a.C. -† Jerusalén, Judea, 44).Fue hijo de Zebedeo y Salomé, y hermano mayor de Juan el Apóstol. Ambos hermanos, con Pedro y Andrés se dedicaban a la pesca cuando fueron llamados por Jesús. A los dos hermanos (Santiago  y Juan) les puso el sobrenombre de «Boanerges», que significa «hijos del trueno» por su fuerte temperamento. Junto con su hermano Juan y Pedro, fueron testigos de los momentos más relevantes en la vida de Jesús como la resurrección de la hija de Jairo, la Transfiguración en el monte Tabor y la oración en el Huerto de los Olivos.

Tras el Pentecostés, Santiago se encaminó a Hispania para predicar las enseñanzas de Jesús de Nazaret. En estas tierras, cuenta la tradición, recibió en dos ocasiones la visita de María, la Madre de Jesús, la primera en Caesaraugusta (2 de enero del año 40) sobre un pilar, dando origen a la devoción de Nuestra Señora del Pilar. La otra tendría lugar en Muxía. En ambos casos el motivo de la visita de María era reconfortar al Apóstol cuando su ánimo decaía.

Tiempo después regresaría a Jerusalén donde fue arrestado y martirizado en el año 44 por orden de Herodes Agripa I: “Por aquel tiempo, el rey Herodes comenzó a perseguir a algunos de la iglesia. Ordenó matar a filo de espada a Santiago, el hermano de Juan; y como vio que esto había agradado a los judíos, hizo arrestar también a Pedro”. Hechos 12:1-3. Según el Códice Calixtino, padeció martirio el 25 de marzo.

Sus restos saldrían desde el Puerto de Jaffa en Jerusalén el 30 de diciembre y llegarían milagrosamente hasta Hispania, a Iria Flavia, desde donde fueron trasladados hasta el monte Libredón (Compostela) traslado que, según el Códice Calixtino, tuvo lugar el día 25 de julio, allí se perdió el recuerdo de ellos hasta que un eremita de nombre Paio vio una noche una luz que mostraba el lugar del hallazgo. Esto sería en el año 813 (aunque otros autores lo sitúan en el 820 e incluso en el 830).

Sólo unos pocos años más tarde tiene lugar la intervención del Apóstol en la Batalla de Clavijo (23 de mayo de 844), apareciendo ante el rey Ramiro I y otros monarcas cristianos, sobre un caballo blanco, ayudando a sus tropas contra las de Abderramán II.

Desde entonces, siglo IX, los reyes establecieron el Voto de Santiago, por el cual todos los años los territorios que se iban reconquistando tenían que hacer una ofrenda a la Catedral de Santiago como agradecimiento a la intervención del Apóstol. Fue declarado oficialmente Patrón de España en 1630 por Urbano VIII. Finalmente, en 1646 las Cortes establecieron que ese Voto fuera ofrenda de los reyes, príncipes y del arzobispo de Santiago.


II.- Función y Procesión de Octava en la Parroquia de Santiago Apóstol

La mayoría de las referencias encontradas sobre la celebración de esta Función y Procesión de Octava proceden de la prensa local, en especial a partir de la década de los años 60 del siglo XIX; por ejemplo, a mediados de esa década se sabe que a la Función y Procesión de Octava de 1865 asistieron los Arzobispos de Valladolid (Juan Ignacio Moreno Maisanove) y de La Habana (Jacinto María Martínez Sáez). En la citada década puede que se estuviera asistiendo a la restauración o, por decirlo de alguna manera, resurgimiento de esta celebración que se manifestará de forma más clara hacia finales de la década de los 70 de dicho siglo, saliendo la procesión que se celebraba por el interior del templo a recorrer las calles de la parroquia. Así, por ejemplo, en 1873 aún se señala que la procesión era por el interior del templo.

Como preparación a la fiesta se celebraba novena en honor a Santiago, los cultos vespertinos de la víspera revestían mayor solemnidad, después de la Reserva se cantaba la solemne letanía y salve solemne en honor de la Santísima Virgen del Pilar.

Como se ha dicho, podría ser que hacia finales de esta década de los 70 la Procesión se desarrollase fuera de los muros del templo, en cualquier caso ya es seguro en 1879, año en que aparece publicado el recorrido de la Procesión: Santander, Atrio de Santiago, Constitución, Duque de la Victoria, Lencería, Plaza y Santiago. Una vez en el templo, terminó con la Reserva Solemne. Durante los años posteriores hay noticias de la misma que ayudan a reconstruirla, por ejemplo, en el recorrido se levantaban altares donde se cantaban villancicos y motetes.

Un nuevo recorrido similar aparece publicado en 1890: Atrio de Santiago, Constitución, Duque de la Victoria, Quiñones, Lencería, Plaza Mayor, Santiago, indicándose nuevamente que finalizaba con Reserva solemne y bendición por el Arzobispo que asistiría de pontifical. Mientras en la segunda mitad de esta década el recorrido era: Atrio de Santiago, Alfareros, Duque de la Victoria, Quiñones, Lencería, Plaza Mayor, Santiago y Santander. Al tiempo que ya empiezan a figurar referencias a la participación de elevado número de imágenes y cofradías en la procesión.

En cuanto a las imágenes, una de las primeras crónicas o tal vez la primera, que las enumera es la del año 1904, donde se recoge que salieron las imágenes de Santa Lucía, Santiago, Virgen del Pilar y, finalmente, el Santísimo Sacramento bajo palio.

No es una procesión que en líneas generales presente muchas modificaciones de un año para otro, pero si se puede hacer mención a unas cuantas, por ejemplo: según la crónica publicada en El Norte de Castilla de 27 de julio de 1907, las imágenes que salieron fueron San Fernando, Santiago y la Virgen del Pilar precediendo al Santísimo Sacramento, la procesión entró en el Convento de las Dominicas, y aunque las calles Alfareros y Duque de la Victoria presentaban colgaduras, no pudo pasar por ellas la procesión por causa de unas obras.

En 1908 las imágenes vuelven a ser Santa Lucía, Santiago, Virgen del Pilar y, finalmente, el Santísimo Sacramento bajo palio, que por otro lado son las habituales, lo que podría llevar a pensar en que la participación de San Fernando fue algo extraordinario (y es una pena que no señale de dónde procedía la imagen o que grupo la acompañaba) o bien que fuera un error.

Otras novedades se producen en 1912, se estrenaron una serie de estandartes, con las distintas partes del Catecismo, que fueron portados por los niños y niñas de la Catequesis en la Procesión del titular de la parroquia. Fueron confeccionados por las catequistas de la parroquia. Llamó la atención el estandarte general, bordado en oro, y que en el centro representaba la figura del apóstol Santiago, está predicando a toda clase de gentes entre las que se destacan multitud de niños que en actitud sumisa escuchan al Apóstol de la verdad evangélica. Ese mismo año, se estrenó también la imagen de un Niño Jesús con unas elegantes andas, que fue portado por los niños académicos de dicha Catequesis (Diario Regional, 23 de julio de 1912).

Estandarte de la Parroquial de Santiago Apóstol
Valladolid

En la crónica de la Procesión de aquel año, se publica que también participó una preciosa imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que por primera vez salía en dicha procesión (Diario Regional, 26 de julio de 1912). Bien es cierto que la presencia de esta imagen del Sagrado Corazón de Jesús parece que fue algo extraordinario ya que no se menciona en años sucesivos.

Así, por estos años, el recorrido habitual de la procesión, que salía a las seis y media de la tarde (después de rezar el Rosario) era: Santander, Zúñiga, Santiago, Claudio Moyano, Duque de la Victoria, Quiñones, Lencería, Plaza Mayor, Santiago y Santander, para entrar en la iglesia donde se finalizaba con la Reserva Solemne. Las imágenes que participaban eran las del Niño Jesús, Santa Lucía, Santiago Apóstol (titular de la parroquia), Nuestra Señora del Pilar (cuya Directiva solicitaba a los comisarios y hermanos de la Cofradía que acompañaran a su Patrona, repartiendo hachas para alumbrarla) y por último, el Santísimo Sacramento.

La crónica publicada en El Norte de Castilla de 26 de julio de 1918 muestra el orden de procesión y algunos detalles para identificar alguna de las imágenes: “La comitiva llevaba el orden siguiente: Catequesis de niños y niñas de la parroquia con bandera y estandartes, y las imágenes del Niño Jesús y la Inmaculada Concepción, cofradía de Santa Lucía con su titular, el santo patrono de la parroquia y la cofradía de la Santísima Virgen del Pilar con la preciosa y riquísima imagen de plata. La cofradía sacramental y el Santísimo Sacramento bajo palio, llevado por el señor obispo auxiliar revestido de pontifical”.

Santiago Apóstol (imagen procesional)
Juan de Ávila, 1681
Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol
Valladolid


Conviene detenerse en las imágenes que figuraban habitualmente en el cortejo, ya se ha mencionado el Niño Jesús, estrenada en 1912. En cuanto a la imagen de Santa Lucía (mediados siglo XVIII), contaba con su propia Cofradía en la Parroquia, la imagen procede de la ermita de Nuestra Señora de Val y San Eloy (derribada en 1868). Por otro lado, la imagen del Titular de la Parroquia, Santiago Apóstol, a caballo, se encuentra en la cajonería de la sacristía, Se trata de una obra realizada por Juan de Ávila en 1681 y representa al Apóstol a caballo, en la iconografía derivada de su intervención en la Batalla de Clavijo. Finalmente, la imagen de Nuestra Señora del Pilar, titular de su propia Hermandad (erigida en 1727), que además de en la Procesión de Octava salía también en la Procesión del Corpus Christi (desde 1895) y hay constancia de otras salidas en el mes de octubre en procesión del Rosario.

En 1926, como se ha visto en otras funciones y procesiones de estas características, se habla de Procesión Sacramental y no se mencionan imágenes. El recorrido publicado en el Diario Regional de 24 de julio de 1926 fue: Zúñiga, Montero Calvo, Duque de la Victoria, Constitución y Santander.

Hay constancia de celebración de Procesión Sacramental por las calles de la parroquia en la Fiesta del Apóstol hasta los inicios de la década de los años 30. En 1931, en el anuncio de los cultos ya no se menciona su salida, ya que se prohibió la salida de procesiones a las calles, probablemente se celebrase por el interior del templo.

En la década de los 40 del siglo XX, la Procesión Sacramental se sigue celebrando por el interior del templo, así se anunciaba en 1943, por poner un ejemplo y, ya no se encuentran en los siguientes años constancia de su salida a las calles.



Cofradía del Santísimo Sacramento 

Son diversas las fuentes que recogen que existía una Cofradía Sacramental en todas y cada una de las parroquias de Valladolid, refiriéndose a las más antiguas, es decir hasta la de San Ildefonso, y es más que probable que todas ellas se erigiesen entre 1508 (creación de las primeras Cofradías Sacramentales por Teresa Enríquez de Alvarado) y 1567 (creación de la Cofradía Sacramental de la Parroquia de San Ildefonso).

No obstante, en el caso la Parroquia de Santiago Apóstol es preciso tomar en consideración la información facilitada por Antolínez de Burgos: “En fin, como iba Valladolid aumentándose de vecindades, fue forzoso convertir las ermitas en parroquias, y así sucedió á la de Santiago. Consta que ya lo era el año de 1490, porque en este tiempo Luis de la Serna, reconociendo que la iglesia, á mas de estar corta, estaba muy vieja y mal parada, que toda se hundia, hizo á sus expensas el cuerpo de ella, y grabó en él y sobre las puertas principales, como fundador, el escudo de sus armas. Pocos años despues, como la capilla mayor y la torre padeciese en mismo achaque de estar cerca de caerse, y alguna parte caida, por ser la una y la otra tapias envejecidas, concertó con los cofrades de la cofradía de la Oblación, que así lo reza la escritura, y es del Santísimo Sacramento, que la queria fundar y edificar, […]” (Historia de Valladolid, Juan Antolinez de Burgos, 1887.  Pág. 237).

Casimiro González García Valladolid en Valladolid sus recuerdos y grandezas… (Tomo I, pág. 768) recoge lo escrito por Antolínez de Burgos, añadiendo que la reedificación de capilla mayor y torre se solicita mediante escritura fechada el 5 de junio de 1498, otorgada ante D. Gonzalo Rodríguez de Valencia. Apunta Juan Agapito y Revilla (De arte en Valladolid: notas sueltas. Pág. 62) que la Cofradía “dio la autorización necesaria, y una semana más tarde, el 12 de Junio de 1498, el Provisor dio licencia para otorgar la escritura, la que se hizo el 8 de Octubre del mismo año por el presidente y cabildo de la iglesia colegial de Santa María”.
Este mismo autor proporciona un dato interesante para fijar la antigüedad de la Cofradía: “Consta que en 2 de Diciembre de 1481, por escritura otorgada entre Luis de la Serna y la cofradía de colación de Santiago, los padres de aquél, Francisco Núñez de la Serna y Teresa Rodríguez, estaban enterrados, y era suya, en la capilla que llevaba la advocación de San Antonio y San Cristóbal. Dicha antigua capilla, dice Antolinez, “es un pedazo como un esconce que está en la sacristía y es hoy un poco del servicio de ella”.

A partir de todo ello, conviene rectificar el título aportado por Antolinez, ya que no es de la Oblación, pues como se ha visto en la escritura se trata de la cofradía de la colación de Santiago, entendiéndose el término colación como territorio o parte de vecindario que pertenece a cada parroquia en particular. Lo que es más difícil de demostrar es que esta Cofradía que ya existía con anterioridad a 1481 tuviera en el tiempo de estas escrituras el carácter de Sacramental o que estuviera dedicada al Santísimo Sacramento, como apunta Antolínez de Burgos. Una opción sería que, que realmente sí que existiera en la Parroquia una Cofradía con el título de Cofradía del Santísimo y de Santiago, como ocurría en otras ciudades (ej. Burgos, fundada h.1338). O bien que, ya en el siglo XVI, momento de auge de las Cofradías Sacramentales, adoptase ese carácter. 



Cofradía de Santa Lucía

“Se erigió en 15 de junio de 1588, y se aprobó por el Visitador de este Obispado en 26 de Abril de 1601; se fundó esta cofradía por los maestros de hacer agujas de esta ciudad, y aunque por el capítulo 4.º se prohibe la entrada á quien no sea de este oficio; habiéndose este extinguido, son los Cofrades de distintas clases. Los efectos son dos cortos censos, y las demandas que piden, que todo asciende como á 800 reales, y se invierten en una función á las Animas, sufragios, propinas, y refrescos”. (Memorias políticas y económicas…, Tomo XXIII. Por D. Eugenio Larruga. Madrid, 1792. Págs. 117-118).

Esta cofradía, por su carácter gremial, probablemente desaparecería a finales del siglo XVIII, ya que por decreto promulgado por Carlos III a propuesta del Consejo de Castilla el 25 de junio de 1783 desaparecían las cofradías gremiales, asistenciales y las que no tenían la aprobación civil o eclesiástica, y que en Valladolid se lleva a cabo en 1785.

Casimiro González García Valladolid, al hablar de la Ermita de Nuestra Señora del Val y San Eloy aclara “En esta ermita se erigieron también las hermandades de San Antonio de Padua y de Santa Lucía; al ser derribada se trasladaron la primera a la iglesia del Salvador, llevando a ésta la imagen y el retablo del Santo; la segunda a la de Santiago Apóstol, y la tercera o sea la de Nuestra Señora del Val, a la de San Estaban el Real” (Compendio histórico-descriptivo y guía general de Valladolid, págs. 118-119).

La cofradía que ha llegado hasta nuestros días data de 1862.

Santa Lucía
Imagen procedente de la Ermita de Nuestra Señora del Val y San Eloy
Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol
Valladolid




Hermandad de Nuestra Señora del Pilar

“Se erigió en 30 de Noviembre de 1727, y se aprobó por el Provisor en 17 de Enero de 1728: los hermanos son de todas clases y oficios: no tiene efectos, y se mantiene con las limosnas que piden en varias veredas, las que produce el Rosario y caxillas en las casas, que todo asciende según el último cargo a 4.500 reales, los que gastan en una función á nuestra Señora, otra de Animas, aceyte para la luminaria, sufragios, refrescos y propinas de los actuales”. (Memorias políticas y económicas…, Tomo XXIII. Por D. Eugenio Larruga. Madrid, 1792. Págs. 118).

Su capilla es la parte más antigua del templo parroquial de Santiago Apóstol y, a lo largo de su historia ha recibido distintas denominaciones.

Por otro lado, tampoco ha estado libre de accidentes, ya que como señala Casimiro González García Valladolid en su Compendio: “La capilla de Nuestra Señora del Pilar, primera del lado del Evangelio, fue destruida por un incendio la noche del 30 al 31 de Diciembre de 1918, con cuyo motivo en el año 1920 se pintó de nuevo toda la iglesia”. (Pág. 45). Tras las obras oportunas la iglesia fue nuevamente abierta al culto el 26 de octubre de 1919.

La imagen de la Virgen del Pilar venerada en esta Parroquia de Santiago, a juzgar por la ráfaga que presenta, será posterior a 1905, ya que sigue el modelo de la que se regaló a la imagen de Zaragoza en dicho año con motivo de su coronación canónica (20 de mayo de 1905). Sin embargo en la crónica de la procesión de 1918 ya se menciona la Virgen del Pilar de plata. A finales de ese mismo año, como acabamos de ver, se produce el incendio en su capilla.

A lo largo de las décadas del siglo XX, la celebración de los cultos en honor de la titular de esta Hermandad conocieron momentos de auge y decadencia. Como ejemplo del auge, según las crónicas de la prensa local, encontramos que en 1913 la imagen salió en procesión el día de su fiesta, por las calles Santander, Zúñiga, Santiago, Claudio Moyano, Duque de la Victoria, Lencería, Plaza Mayor, Santiago y Santander.

Además de su Novenario en octubre, la participación en el Corpus Christi y la Octava de Santiago, celebraba cultos mensuales en honor de su titular el día 12 de cada mes.

Nuestra Señora del Pilar
Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol
Valladolid


En la prensa local hay anuncios de sus cultos hasta finales de las década de los 70 de siglo XX, en los cuales el Novenario de octubre se había reducido a un Triduo que se celebraba entre los días 11 a 13 de octubre. Por ejemplo en 1977: “Triduo a Nuestra Señora del Pilar; día 11 a las 19:20 rosario, oración, reserva, bendición, salve, santa misa con homilía de D. José Antonio Chico, coadjutor de la parroquia. Día 12, a las 10:30, oficio solemne con homilía e himno a Nuestra Señora del Pilar. Día 13, a las 10:30 misa por los cofrades difuntos”.

En la introducción al Novenario en honor de Nuestra Señora del Pilar de la Parroquia de Santiago, publicada en 1889, figuran las indulgencias concedidas a esta Hermandad:

“NUESTRO Santísimo Padre Clemente XIII ha concedido mucha s indulgencias á los que se inscribiesen en el libro de la Congregacion de MARíA SANTíSIMA DEL PILAR, que se venera en la parroquia de Santiago de esta ciudad, de Valladolid, como consta de la Bula que está en el archivo de dicha Congregacion.
El Emmo. Sr. Cardenal D. Sabo Milini, Nuncio que fué de su Santidad en estos reinos de España, concedió cien dias de indulgencia á todas las personas que en cada una de las horas que diere el reloj rezáren una Ave-María delante de cualquiera Imágen de Nuestra Señora del Pilar.

El Ilmo. Sr. D. Julian Dominguez Toledo, Obisp o que fué de esta Ciudad, concedió cuarenta dias de indulgencia á todas las personas que devotamente hicieren este santo Novenario, por cada uno de los dias.
Y tambien concede dicho Ilustrísimo Señor otros cuarenta dias de indulgencia á todas las personas que delante de alguna imágen de nuestra Señora del Pilar, rezaren una Ave-Maria en cada una de las horas que diere el reloj”.

Finalmente en octubre 1943 se publica (El Norte de Castilla) que hay concedida Indulgencia Plenaria por Clemente XII a los hermanos que comulguen y confiesen y los que se apunten el día de la fiesta de Nuestra Señora.


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