domingo, 5 de febrero de 2023

SAN FRANCISCO DE SAN MIGUEL, LA PARRILLA. CONMEMORACIÓN DE SU MARTIRIO

Valladolid cuenta con numerosos santos/as, beatos/as y venerables que nacieron, murieron (nacimiento a la vida de gracia) o, por distintas circunstancias, moraron en Valladolid. Tal vez, más que decir que fue fruto de la suerte, sea una cuestión de voluntad divina.


Santos, sí, pero personas al fin y al cabo, que vivieron en un tiempo determinado, conviviendo con sus vecinos en los que dejaron impresa su huella, su recuerdo, a veces, incluso, separados por miles de kilómetros. Esa huella en sus paisanos hace que, en ocasiones, el Santo, pese a la separación en el tiempo se le siga sintiendo como uno más de la comunidad: sí, modelo a imitar en sus virtudes e intercesor ante Dios, pero también un vecino próximo como “de la puerta de al lado”, a quien se trata con respeto y reverencia, pero también con una cercanía familiar. Una forma peculiar de religiosidad popular o bien, una forma de vivir la comunidad en la que se integran los individuos, con el nexo de unión de un vecino singular.

Algo así creo que se puede percibir en las celebraciones que en honor de San Francisco de San Miguel, tienen lugar en La Parrilla (Valladolid) y esto viéndolo desde fuera, desde el punto de vista del forastero que se acerca a verlas. Dos son los momentos a lo largo del año que se celebran fiesta en honor de dicho Santo (que pese a lo que pueda parecer, no es el Patrón del pueblo, honor que recae en otro mártir, San Sebastián), estos momentos son: febrero (conmemoración del martirio, 1597) y junio (recordando la canonización, 1862).


Las que se están celebrando en estos momentos corresponden a las primeras. Nos enlace con tiempos pasados y lugares lejanos, concretamente al 5 de febrero de 1597, y a la colina Nishizaka en Nagasaki, Japón, donde 26 cristianos fueron crucificados, convirtiéndose en los primeros mártires de aquel país. Fueron beatificados (23 de ellos) el 15 de septiembre de 1627 y canonizados el 8 de junio de 1862 (de aquí las otras fiestas mencionadas, las de junio).

¿Qué supuso esto para Valladolid? Pues un hecho tan importante como que uno de aquellos mártires, fue el primer beato (y como acertadamente apunta Roberto Blanco Andrés, recomiendo la lectura de su libro sobre el santo) mártir de la diócesis. Efectivamente, el martirio se produce apenas dos años después de la erección de Valladolid como diócesis (bula Pro Excellenti del Papa Clemente VIII, de 25 de septiembre de 1595; no será hasta 1857 cuando Valladolid se constituya en Archidiócesis) y un año después de la concesión a la entonces villa de Valladolid del título de ciudad (1595). Pero en esta villa y luego ciudad, colmada en otros tiempos de conventos, tomó el hábito en el de San Francisco el 9 de enero de 1567 quien en el siglo era Juan del Arco y, en religión, fray Francisco de San Miguel.




En recuerdo de este martirio, La Parrilla, celebra fiestas desde el 4 al 7 de febrero, que incluyen diversos actos, destacando las salidas por las calles del pueblo de la imagen de su Santo. En la tarde del 4 de febrero, tras una función en la ermita del Santo da comienzo el traslado procesional de la imagen hasta la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Remedios, acompañado por su Cofradía (Cofradía de San Francisco de San Miguel y San Sebastián Mártir), autoridades y vecinos del pueblo, así como de otros lugares cercanos, donde hay recuerdo del santo. Un corto recorrido, unos doscientos metros, poco más, que la comitiva tarda casi dos horas ante las paradas para bailar jotas ante su imagen.






Llegada la imagen del Santo a la iglesia, podemos destacar que las principales devociones del municipio quedan recogidas bajo el mismo techo. Allí, tras diversos vítores que ensalzan al humilde lego franciscano como Padre Bueno, Padre Enseñador, Padre Conciencia, honra del pueblo y espejo de sus convecinos, quienes interpretan el himno compuesto en su honor, siendo éste uno de los momentos más emotivos. La letra del himno es:

La Parrilla celebra con júbilo
Las virtudes de su hijo mejor
Que encendido en amores seráficos
Dio sin miedo la vida por Dios
Veneramos al Gran San Francisco
Protomártir del Japón.

Castellano de recio abolengo
Se hizo fraile con un santo afán
Y vistiendo el sayal Franciscano
Fue al oriente para misionar
Y murió por la Fe en Nagasaki
Protomártir del Asia Oriental
Recibiendo las crueles lanzadas
Con invicta y triunfal majestad.

La Parrilla celebra con júbilo
Las virtudes de su hijo mejor
Que encendido en amores seráficos
Dio sin miedo la vida por Dios
Veneramos al Gran San Francisco
Protomártir del Japón.

Contemplad la figura apostólica
Del heraldo de Cristo Jesús
Que pregona su Fe y su Esperanza
Y su amor al morir en la cruz
Y su muerte serena y beatifica
Muestro al mundo la eterna salud
Que se ofrece por el Evangelio
A los pueblos que buscan la luz

La Parrilla celebra con júbilo
Las virtudes de su hijo mejor
Que encendido en amores seráficos
Dio sin miedo la vida por Dios
Veneramos al Gran San Francisco
Protomártir del Japón.


El día 5 de febrero, en que se hace memoria del martirio, a mediodía tiene lugar la Misa Solemne seguida de procesión por diversas calles del pueblo, finalizando nuevamente en la Iglesia parroquial, donde permanecerá el Santo hasta la tarde del 7 de febrero, momento en que será trasladado a su ermita, donde esperará las fiestas de junio.


En distintos momentos y con los medios disponibles, la ciudad de Valladolid, ha vuelto la vista sobre sus santos, y –hay que reconocer- que luego han seguido épocas de cierto olvido (con el elevado número de parroquias que se crearon en Valladolid en la segunda mitad del siglo XX, pocas tuvieron como titular a un santo de la Archidiócesis) pero… mejor quedarse con lo primero. En este sentido, hemos de recordar las procesiones con motivo de la fiesta de San Pedro Regalado, Patrono de Valladolid, a finales de los años 20 del siglo XX, especialmente en 1929 y 1930, cuando santos y beatos de la Archidiócesis participaron en esa procesión. En el caso de San Francisco de San Miguel, en 1930 (ver enlace) su imagen fue trasladada acompañada de sus vecinos hasta Valladolid, procesionando por las calles de la ciudad, una escena extraordinaria, creo que nunca repetida (ni siquiera en ocasiones que podrían haber invitado a ello como el centenario en 1962, y 150 aniversario de la canonización en 2012, efemérides que podrían haber estado unidas a lo propio con San Miguel de los Santos, cuyos restos mortales descansan en la iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari). No obstante, son pocos años, los que nos separan del centenario de aquella extraordinaria procesión de 1930 y convendría que no pasara desapercibida. Mientras, sería interesante que la imagen del Santo de La Parrilla, entre otros, tuviera un lugar también en algún templo de Valladolid, imagen suya hay en Santa Clara –clausura-, por ejemplo, (recordemos, por otro lado, que está bien cerca de nuestra Patrona, María Santísima de San Lorenzo, tanto en su corona de la coronación canónica como en su paso procesional).

martes, 24 de enero de 2023

PROCESIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ, EN LA SECA (VALLADOLID)

Procesión en honor de Nuestra Señora de la Paz, Patrona de La Seca (Valladolid) en el día de su fiesta (24 de enero de 2023). Titular de la Cofradía del mismo nombre, fundada en 1816.

























domingo, 22 de enero de 2023

BENDICIÓN DE LA IMAGEN DEL BEATO FLORENTINO ASENSIO EN SAN FELIPE NERI


El 22 de enero de 2023 se bendecía, entronizaba y quedaba expuesta al culto la imagen del Beat Florentino Asensio Barroso, Obispo de de Barbastro y mártir, en el Oratorio de San Felipe Neri, sede de la Venerable Congregación de San Felipe Neri de Valladolid, de la cual formó parte el beato.


La celebración dio comienzo a las 18:30 h., presidida por Mons. Luis Javier Argüello, Arzobispo de Valladolid, contando con la presencia de S.E.R. Ricardo Blázquez, Cardenal con el título de Santa María in Vallicella y Arzobispo Emérito de Valladolid, también el Ministro de la Congregación Miguel Gallego García, el Sr. Deán de la Catedral y otros presbíteros. Entre las autoridades civiles, estuvieron presentes representante de Villasexmir (localidad natal del beato) y Villavieja del Cerro, así como de la Excma. Diputación de Valladolid.

Además, fue destacable la presencia y participación de la Cofradía de San Pedro Regalado y Nuestra Señora del Refugio, incardinada en la Parroquia del Santísimo Salvador y que el pasado año 2022, salió en procesión con el Patrono de Valladolid desde este Oratorio de San Felipe Neri, en la histórica jornada de recuperación de la procesión en el día de su fiesta, 13 de mayo. Los componentes de esta Cofradía fueron los encargados de trasladar la imagen recién bendecida desde el presbiterio hasta la capilla y entronizarla en el retablo que la alberga desde ese momento.

Como breves apuntes biográficos, señalar que el Beato Florentino Asensio nació en Villasexmir (Valladolid) el 16 de octubre de 1877. A la edad de tres años, junto a su familia, se trasladaron a Villavieja del Cerro. Entró en Seminario de Valladolid y fue ordenado sacerdote el 1 de junio de 1901. Tras varios destinos en pueblos como en la propia ciudad de Valladolid, en 1935 fue elegido para el episcopado de Barbastro, siendo nombrado obispo titular de Eurea y Administrado Apostólico de Barbastro, recibiendo la ordenación episcopal el 26 de enero de 1936 en la S.I.M. Catedral de Valladolid. Su labor pastoral en Barbastro duró pocos meses, puesto que el 23 de julio de 1936 fue encarcelado y llevado ante el tribunal el 8 de agosto, esa noche fue sometido a distintas torturas y cruentas mutilaciones y luego llevado a la capilla del cementerio donde fue fusilado. El 7 de junio de 1940, sus restos fueron trasladados a la Catedral de Barbastro. Y, el 4 de mayo de 1997, fue beatificado por San Juan Pablo II en Roma. La ciudad de Valladolid lo tiene presente en varios templos, destacando entre ellos, la Parroquia que en su nombre está erigida en Covaresa.

En cuanto a la imagen que ha quedado entronizada en San Felipe Neri, es obra de Artemartínez en Horche (Guadalajara), siendo entregada a finales del 2022, hasta que el día de su bendición que ya ha sido expuesta al culto. Aparece de pie, revestido con los atributos propios de su dignidad episcopal, con báculo, mitra y anillo; en la casulla, roja, alusión a testigo de Cristo por la sangre y su martirio, una cruz sobre dos palmas –símbolo del triunfo- y más abajo, el escudo de la Venerable Congregación de San Felipe Neri de Valladolid. En su peana aparece identificado, “BEATO FLORENTINO MÁRTIR”.







La capilla en la que se encuentra es la primera situada a contar desde la puerta en dirección al presbiterio, en el lado de la epístola. Una capilla que ha visto cambiar su titular en numerosas ocasiones, como San José con el Niño, posteriormente Santiago Apóstol, Nuestra Señora del Rosario (del Rosarillo, templo al que en breve regresará) y ahora del Beato Florentino Asensio. Una capilla que alberga la pila bautismal, pues este templo fue también Parroquia Castrense. El cambio de titularidad de esta capilla y otras del mismo templo nos invita a reflexionar sobre la idea de regreso de los bienes dispersos por otros templos (Catedral, Salesas, Museo de San Joaquín y Santa Ana) y, en la medida, su reubicación en sus lugares originales.









Destacar también, la parte musical de la celebración, a cargo del Grupo Vocal Accademia.

ENTRADAS MÁS POPULARES