martes, 4 de abril de 2017

“LANZADA DE LONGINOS”, un paso procesional de la Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de La Piedad.

Hasta un total de tres pasos de la “Lanzada de Longinos” han recorrido las calles de Valladolid portados por distintas Cofradías, dos de ellos de papelón o cuanto menos con imágenes de vestir, y otro ya realizado en madera siguiendo la tendencia iniciada por Francisco del Rincón.

El Evangelio de Nicodemo o Acta Pilati proporciona el nombre del centurión convertido: “X, 5. Y un soldado, llamado Longinos, tomando una lanza, le perforó el costado, del cual salió sangre y agua”, este detalle lo narra San Juan (19, 32-35) “Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él. Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis”. Algunos autores consideran de gran importancia el dato de la lanzada para verificar la muerte de Cristo en lugar de quebrar huesos -como ocurrió con los ladrones crucificados- ya que, de otra forma, no se habría cumplido la profecía de Isaías, aquella que señalaba que al Mesías ni un sólo hueso le quebrarán. En otras ocasiones se ha querido ver como un acto “de misericordia” para con los que acompañaban a Cristo y que no tuvieran que presenciar una escena como aquella de romper las piernas…se entiende dentro de la crudeza de todo el proceso de la crucifixión.
¿Qué fue de Longinos tras la lanzada? Consideremos la situación de Longinos antes de esta acción: la tradición sostiene que tenía problemas en la visión, y ello a veces acarreaba las mofas de sus compañeros. Cuando clava su lanza a Cristo en el costado, como se ha visto anteriormente, mana sangre y agua, gotas de la Sangre de Cristo llegan a salpicar en los ojos a Longinos, recobrando una visión perfecta. De este prodigio derivaría la conversión, abandonando posteriormente la vida castrense. Algunos textos también lo señalan como uno de los soldados que hizo guardia en el sepulcro y, más aún, como tiempo después de la Resurrección, Cristo se aparece a Longinos y Claudia Prócula  (esposa de Pilatos). Longinos fue instruido por los apóstoles y finalmente se retiró a Cesarea de Capadocia, allí predicó el Evangelio, fue detenido y obligado a ofrecer sacrificios a ídolos sufriendo tormentos (le fueron arrancados los dientes y la lengua) y continúa el relato: A pesar de que estas órdenes fueron ejecutadas, Longinos no perdió la facultad de hablar y siguió combatiendo la idolatría. En cierta ocasión tomó un hacha y con ella destrozó las imágenes de las falsas divinidades. “Ahora veremos -decía mientras quebraba aquellas efigies- si estas imágenes representan a dioses verdaderos”. Los demonios que se albergaban en ellas al quedarse sin morada, se alojaron en el cuerpo del gobernador y en el de sus secuaces, quienes con el juicio trastornado y ladrando acudieron a Longinos y se prosternaron ante él. Longinos entonces preguntó a los demonios: “¿Por qué moráis dentro de los ídolos?”. Los demonios respondieron “Porque queremos refugiarnos en sitios donde nunca se pronuncie el nombre de Cristo ni se haga la señal de los cristianos”. Longinos dirigiéndose al gobernador que desde que el diablo entró en su cuerpo habíase vuelto loco y quedado ciego, le dijo: “Tú sanarás, pero después de que me hayas dado muerte; porque me matarás, mas en cuanto me hayas matado, rogaré por ti y obtendré del Señor tu salud corporal y la de tu alma”.
Al oír esto, el gobernador dio orden de que inmediatamente degollaran a Longinos, y en cuanto este mandato fue ejecutado, postróse ante el cuerpo del mártir, lloró copiosamente, hizo penitencia, recobró la vista, sanó enteramente, se convirtió y se dedicó a hacer buenas obras hasta el final de su vida.
Longinos fue canonizado por el Papa Inocencio VI el 2 de diciembre de 1340. Su fiesta se celebra el 15 de marzo.
Un último apunte es sobre la propia lanza, llamada posteriormente “Lanza del Destino”, una de las principales reliquias y de la que se piensa que tenía propiedades esotéricas para los ejércitos. Así la figura de Longinos se revaloriza durante la Edad Media llegando incluso a formar parte de algunos de los grandes ciclos de la literatura caballeresca. Puede que de ello derive la costumbre de representar a Longinos a caballo (podría ser también inspirado en posibles revelaciones o visiones místicas).

Regresando ya al conjunto procesional, como se dijo más arriba, hay constancia de al menos dos pasos hechos en papelón, uno era portado por la Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz y el otro por la Penitencial de Nuestra Señora de La Piedad. En cuanto al de la Vera Cruz, hemos de tomar la crónica de Tomé Pinheiro da Veiga en 1605: El primer paso era la Cena, perfectísimo en todo. El segundo, la Oración del Huerto con el ángel en un árbol, mucho de ver, y mucha soldadesca, y desorejamiento de Malco. El tercero, el paso de la Santa Verónica. El cuarto, cómo fue crucificado. El quinto, la lanzada de Longinos a caballo. El sexto, el descendimiento de la Cruz, tan al natural que ninguno me parece tan bien, con la gravedad y melancolía de los Santos Velhos. el séptimo, Cristo Nuestro Señor en los brazos de la Virgen con lo que se acaba la procesión […].

Del primitivo paso de La Lanzada de la Cofradía de La Piedad, que parece que se realizaría hacia 1595, se conocen algunos detalles como la presencia de Longinos a caballo y su criado (La Piedad, Libro de Cuentas de 1587 a 1608). Cabe recordar dos asientos transcritos por Martí y Monsó: “En 1602 pagan a lerma pintor para q.ta de lo que se le devía de pintar y aderezar los pasos el jueves santo, así como á burgos entallador de rrostros y manos que hiço para los pasos” y en 1605 hay pagos hechos por “pasos y otras cosas de la semana s.ta y de tres Rostros de talla para longinos y un capitán y un judío”, a éstas tres tallas se uniría la necesaria presencia de Cristo crucificado, pero –hasta el momento- no hay muchos más datos sobre otras imágenes que pudieran acompañar (ejemplo, la Virgen, San Juan y María Magdalena) aunque sería más que probable su presencia. Esta numeración de esculturas de aquel paso realizado en un material más endeble resulta interesante porque básicamente el paso en madera -algunas de sus tallas han llegado a nuestros días-, sería una interpretación del mismo ya en madera policromada y a tamaño natural, según la tendencia que se habría iniciado con Francisco del Rincón en su “Elevación de la Cruz”, consolidada por Gregorio Fernández y sus discípulos. Este paso con imágenes de vestir al menos llegaría hasta el final de la unión de La Piedad y Angustias, ya que en el Libro Nuevo de las Quentas de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y de Las Angustias (1626) se recogen en 1628 “24 reales que costo de alquiler el vestido de Longinos y su criado para la procesion del Viernes Santo”.
En ambos casos, Longinos aparecía a caballo.

Las noticias a los años siguientes a la separación de ambas Cofradías son un tanto confusas como para llegar a saber los pasos con los que contaba realmente la Cofradía de La Piedad. Para ello, vamos a tomar como referencia la obra de Juan Agapito y Revilla.
Del cabildo general de 12 Mayo 1630.
«En este cabildo se propusso que con la vnion que desta confradia se abia echo con la confradia de las angustias se auian consumido y acauado los pasos que la dha confradia tenia antes de la dha vnion por aberlos Bendido y desecho la dha confradia de las angustias Y que para poder açer las procesiones de penitençia abia necesidad forçossa de açer vn passo Para cuyo Remedio era menester el favor de los confrades y de sus limosnas, por estar la dha confradia sin dineros, Pues no tenia Renta de çensos ni otra açienda mas que los buenos confrades della». (pág. 127).

A partir de este momento hay varios asientos en los Cabildos (ya sean de Oficiales o Generales) hablando sobre la realización de un paso (tema tratado con Gregorio Fernández y Andrés de Solanes). A finales de ese mismo año de 1630, en un cabildo general de 13 de diciembre «se propuso....por el señor tomas de prado.... como se yba açercando la cuaresma Y que esta confradia no tenia pasos para açer su proçesion de penitencia el biernes santo a causa de que la confradia de las angustias los abia desecho durante la vnion que estaba echa desta confradia con la dha confradia de las angustias doce años y cinco meses= Y que era fuerça el sacarlos en su procesión como siempre lo a echo» (pág 129).

El mismo autor señala que “Pero el paso no se terminaba y salió la procesión de 1631, la que constó de los pasos de la Humildad, de Longinos y de la Soledad, como se indica en la planta de la procesión de 1632, pasos que ya tenía la Cofradía de la Piedad antes de 1620”. ¿Puede entenderse esta afirmación como una deducción del propio autor? Pues tal vez…lo que plantea varias incógnitas porque si se decía en Cabildo que no tenían pasos para hacer la procesión, es prácticamente imposible que entre finales del 1630 y la Semana Santa de 1631 pudiera contar con pasos, tal vez, en su caso, con el de la Humildad y la Soledad (que se deduce compuesto de una imagen cada uno), pero sería imposible en el caso del Longinos. Al menos se sabe que en 1631 el entallador Juan Raposo realizó una cruz para la Soledad. ¿Se podían conservar las antiguas imágenes de la Soledad y Humildad de la Cofradía antes de la unión en previsión a que dicha unión fuera efímera? Recordemos que algunos cofrades de La Piedad, incluso alentados por los mercedarios, no eran partidarios de esta unión haciendo intentos de anularla, uno de ellos en 1623…Pero hay que tomar de nuevo lo expresado en el Cabildo, aquello que no tienen pasos. Así que ¿encargó estas nuevas tallas de la Humildad y la Soledad en estos años? O bien ¿las adquirieron ya preexistentes? De ser así, el último caso, podría explicar las reparación de este paso de la Humildad en 1636, siendo de los últimos años en que salió este paso.
En cualquier caso, en 1633 se intuye que la cofradía está sumida en la realización de un paso  “acordose que se aga el paso que se tiene tratado Hacer para la quaresma que viene de seis çientos y treinta y quatro…” (Cabildo General de 10 de mayo de 1633) y “nombraronse a los señores Juan bautista gutierrez, tomas de prado y señores alcaldes diego de medina y blas rruiz de alday Juan de guía Juan de rrueda para que todos Juntos ablen a los cofrades de esta cofradía para ver lo que cada vno manda para el paso que esta cofradía Hace y allando que ay cantidad se obliguen a el paso todos los suso dhos” (cabildo de 19 de junio de 1633) Agapito y Revilla, pag. 129-130. 

El precio del paso del que se está tratando en estos cabildos, se tasa en “de mas de ochoçientos ducados” (Cabildo de 3 de junio de 1632), es decir, más de 8.800 reales.
Tengamos en cuenta otros precios que se conocen: en 1614, Gregorio Fernández cobró 2.000 reales por el Camino del Calvario (Cofradía de la Pasión, cinco figuras) o que en cuanto al paso del Descendimiento (Cofradía de la Vera Cruz, siete figuras) sin conocer el importe total del paso, María Pérez -viuda de Gregorio Fernández- pone pleito a la mencionada Cofradía por los 1000 ducados que aún deben a cuenta del paso; o el Cristo del Perdón (Cofradía de la Pasión, una figura, en 1654) 100 ducados. Es decir, el alto precio tendría que ser indicativo de un elevado número de tallas. Por otro lado, si tenemos en cuenta las condiciones del contrato del paso del “Entierro de Cristo” para esta misma Cofradía, se recoge: “Nuestra Señora sentada o de rodillas, como mejor se disponga el modelo, demostrando sentimiento de ver llevar a su hijo y de habérselo quitado…” puede deducirse de ello que no estaba hecho ningún modelo previo por lo que también descartaría que lo mencionado de 1633-34 haga referencia a este paso del Entierro.

Así pues, todo parece indicar que el paso que se está realizando en 1633-1634 es el de la Lanzada de Longinos.
No hay noticias de su autoría salvo la mención al modelo realizado por Fernández y Solanes. Las fechas de realización y las obras que están haciendo estos autores, pueden llevar a pensar en oficiales que lo materializasen. Andrés de Solanes († Vitoria, diciembre 1635) y Gregorio Fernández († Valladolid, 22 de enero de 1636) mueren con aproximadamente un mes de diferencia. En el testamento de Solanes (dado en Vitoria, iniciado el 14 y terminado el 18 de diciembre de 1635) se cita a “antonio de ribera escultor mi gran amigo con Juan rodriguez mi aprendiz y mi hijo…en acabar estas cosas…” y añade “y asi le mando al dho Juan rodriguez quatro modelos los megores que ubiere en mi estudio porque ruegue a dios por mi alma”. Puede que estos escultores estuvieran presentes en la materialización del Longinos en madera policromada. O incluso con la unión de alguno más, como es el caso de Francisco Fermín, que unos años más tarde trabajará con Antonio Ribera en el otro paso de composición –El Entierro- para la misma Cofradía de La Piedad. Tanto Antonio de Ribera (¿nacido en 1606?) y Francisco Fermín (¿nacido en 1600?) se declaran antiguos oficiales de Gregorio Fernández. Pero en su realización podrían unirse otros nombres, por ejemplo, en 1630 Andrés de Solanes recibe como aprendiz en su taller a Juan Bautista Vázquez para enseñarle el oficio, por un periodo de cinco años. 

El núcleo principal del conjunto procesional lo conocemos gracias al contrato del paso de este tema para Medina de Rioseco: Cristo en la Cruz, la Virgen, San Juan, María Magdalena, Longinos a caballo y un criado sosteniendo las riendas. Dicho conjunto fue contratado por la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Quinta Angustia con el escultor Andrés de Oliveros el 25 de abril de 1673. Poco tiempo después, 4 de julio de 1675, se encarga a Francisco Díaz de Tudanca diversas modificaciones sobre la obra de Andrés de Oliveros, así como la realización de un centurión “que le falta al paso” y no será hasta 1696 cuando –además de sustituir la Virgen, San Juan y María Magdalena- Tomás de Sierra añada otro soldado. Lo curioso entre la inclusión del primer soldado por Tudanca y el segundo por Sierra, es que se realiza el conjunto de la Lanzada para la Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Palencia, por José de Rozas y Antonio Vázquez (se decide en cabildo de 22 de abril de 1691 y se ejecuta entre 1692-1693), donde también figuran estas dos tallas, por lo que entre la descripción del Longinos de papelón y las copias en estas localidades, que como bien se sabe solían seguir los pasos de Valladolid, es más que probable que el paso vallisoletano tuviese estos personajes; en conclusión, es factible que el paso de Valladolid estuviera formado por Cristo en la cruz, la Virgen, San Juan, María Magdalena, Longinos a caballo, mozo de las riendas (criado), un capitán y un soldado…Tal vez algunas de estas tallas sean a las que se refiera el reconocimiento de 1803 por una Comisión de la Real Academia de Bellas Artes de las esculturas que La Piedad tenía en San Antón, en estos términos una figª de un soldado entero y otros echos pedazos…, todas de mala Escultura y enteramente destruida.

"Lanzada de Longinos" Andrés de Oliveros, Francisco Díaz de Tudanca y Tomás de Sierra.
Medina de Rioseco.
(Foto cortesía de Javier Baladrón).

"Lanzada de Longinos". José de Rozas y Antonio Vázquez.
Palencia.

"Lanzada de Longinos". José de Rozas y Antonio Vázquez.
Palencia.
Entre las piezas conservadas y los documentos localizados, podemos deducir la existencia en la Cofradía de La Piedad de Valladolid de un doble grupo de las imágenes de la Virgen, San Juan y María Magdalena, para sus dos grandes conjuntos procesionales: Longinos y Entierro de Cristo (sobre este último paso ver entrada en artevalladolid). En cuanto al primero, Lanzada de Longinos, ya hemos visto el contrato de Medina de Rioseco y en cuanto al segundo, el Entierro, se ha localizado el contrato de realización con los escultores Antonio de Ribera y Francisco Fermín. En ocasiones se ha dudado de la existencia de estos dos grupos completos basándose en la descripción que hace Canesi de los pasos procesionales de Valladolid en las primeras décadas del siglo XVIII. Aunque esta descripción es una fuente de singular relevancia para su conocimiento, no hay que pasar por alto los errores y omisiones que comete al describirlos: por ejemplo, en la Oración del Huerto (Vera Cruz) no menciona a Judas, sayones y –en su caso- discípulos dormidos; Camino del Calvario (Pasión) menciona la presencia de dos mujeres; en el Descendimiento (Vera Cruz) no menciona a San Juan, María Magdalena ni el criado que ayuda; Sexta Angustia (Angustias) no habla de San Juan y Magdalena; Sed Tengo (Nazareno) tampoco es una descripción completa, por poner ejemplos.

Algunos datos más sobre la Lanzada de Longinos los aporta Ventura Pérez en su Diario de Valladolid. En 1742 y 1743 no salieron las procesiones de Piedad y Angustias. El Viernes Santo de 1762 se “minoraron los pasos de la Piedad, reduciendo el de Longinos y quitando del todo el del Sepulcro” (pag. 350). En 1771 parece intuirse una cierta recuperación al decir “…la de la Piedad salió solo con el claro de devoción y estuvo muy buena porque salió el paso de Longinos, el Cristo de la Humildad y Nuestra Señora de la Soledad” (pág, 448-449), véase que son los tres pasos que con más frecuencia ha procesionado esta Cofradía.

Parece ser que la última salida en procesión de La Lanzada de Longinos completo fue en el año 1792, según explica Roberto Alonso Gómez, quien añade algunas noticias sobre este paso, tal vez las últimas que se tengan antes de su final, noticias que proceden del Libro de Cabildos de 1.782 – 1.805, cito «en el Cabildo de 3 de Marzo de 1.791 donde se acuerda sacar el Longinos en la Procesion de Semana Santa de ese año, para ello se comprometen Valentín Lucas y Thadeo Grande a armarlo, y Diego Soto a pagar 30 Reales para llevarlo a la Procesión.
Al año siguiente en el Cabildo de 14 de Febrero, se ofrecieron de nuevo a sacarlo, siendo probablemente esta la última noticia del “Lonjinos” completo en los Libros de la Cofradía ». 

Podríamos añadir unos últimos apuntes referentes a finales del siglo XVIII: gracias a Rafael Floranes conocemos ciertos detalles referidos a este paso, como la advocación que recibía la imagen de Cristo, su salida en Semana Santa y el lugar que ocupaba en el templo penitencial que llegó a ver en los últimos años de su existencia. Así en cuanto a la Iglesia Penitencial de La Piedad dice (folio 402 y v):
Portada dos espadañas. Campana en la una, balcón sobre la puerta y dos escudos uno a cada lado. La capilla maior: elevada sobre quatro arcos que forman una media naranja mui buena y por quatro triangus de pintura mui buena el retablo maior su advocación de la Asumpcion es bien formado y dorado=
Colaterales. El del Evangelio de Sn Josef el de la Epistola Sn Antonio de Padua son dos retablos iguales y de la misma mano que el maior.
Capillas del lado dela Epistola
1.ª Na S.ra de la Soledad con su retablo dorado.
2.ª El SS.mo Christo del Perdon el que sale en el paso de Lonjinos.
Capillas del Evangelio
1.ª del Christo de la Humildad y su retablo dorado lo mismo que el de na Sra de la Soledad qe tambien sale en Biernes Santo.
2 capilla del Christo del sepulcro que sale en su paso_ esta y la de enfrente están con pintura al fresco y en arco, todas con reja de madera.
De aquí salen el Biernes santo por la tarde los pasos siguientes:
1.º el caballo de Lonjinos
2.º el Christo del sepulcro
3.º el Christo de la umildad
4.º Nra Señora dela Soledad
Gracias al dibujo de planta de la Iglesia que se conserva en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, fechado en 1777, se puede comprobar que la capilla del lado de la Epístola más próxima al crucero, tenía mayor profundidad que el resto de las capillas y, tradicionalmente, se ha considerado que en ella estaba el paso del Longinos. 

Planta de la Iglesia Penitencial de La Piedad con posible distribución de capillas.

De la imagen de Cristo poco se sabe, obviamente estaría en la cruz, muerto, con la lanzada ya abierta en el costado. Por Floranes, como hemos visto, sabemos que esta imagen recibía la advocación de “Cristo del Perdón”. Agapito y Revilla (pág. 125) al hablar del Paso del Cristo crucificado (pág. 48, lín. penúltima) –es el apartado de adiciones y correcciones, en este caso del Paso del Cristo crucificado o de “Sed Tengo”- dice textualmente: “El Cristo, muy probablemente, es el que perteneció al paso de la Lanzada de la cofradía de la Piedad”. Tengamos en cuenta, para empezar, que dice muy probablemente, pero no lo asegura con toda certeza. Ahora bien, esta posibilidad habría que descartarla por varios motivos: 1) La correcta identificación de esta imagen del Crucificado ingresando en el Museo desde San Agustín y procedente en origen del paso “Sed Tengo”; 2) La diferencia estilística entre el Crucificado y las tallas que se conservan del paso de La Lanzada; 3) Es un crucificado que aún no presenta la herida del costado, cuando la talla de Cristo del paso de Longinos sí debía presentarlo, apoyándome para ello en tres motivos: a) La acción que justifica en si el nombre del paso; b) En los pasos que de este tema se hicieron para Medina de Rioseco y Palencia, tomando como modelo el vallisoletano, ya figuran con esta última herida; y c) Longinos ya tiene manchados sus ojos con gotas de sangre, detalle importante que hemos visto en la historia del centurión.
Hay otros autores que han planteado otras posibilidades en cuanto al Crucificado que pudo ser la imagen central de este paso, pero hasta ahora parece que no hay nada seguro.

Para finalizar, algunas consideraciones sobre las tallas identificadas que se conservan:

La imagen de la Virgen, con el título “Virgen Dolorosa”, se conserva en el Museo Nacional de Escultura (inv. CE0499; Altura  =184 cm; Anchura = 92 cm; Profundidad = 76 cm), madera policromada, ojos de vidrio. Viste de túnica roja con ceñidor dorado, bocamangas vueltas con botonadura, toca blanca y manto azul de tela encolada ribeteado con orla dorada y zapato negro (aunque uno de ellos se muestra sin color).

Virgen Dolorosa, Paso de Longinos
Anónimo, mediados siglo XVII
© Museo Nacional de Escultura, Valladolid

San Juan Evangelista”, también se conserva en el Museo Nacional de Escultura (inv CE1081; Altura  =181 cm; Anchura = 84 cm; Profundidad = 96 cm). Viste túnica verde y manto rojo cruzado descendiendo sobre el hombro izquierdo, dejando ver la pierna izquierda, zapato negro. Mano izquierda sobre el pecho y la derecha elevada.

San Juan Evangelista, Paso de Longinos
Anónimo, mediados siglo XVII
© Museo Nacional de Escultura, Valladolid

María Magdalena”, en el Museo Nacional de Escultura hay una imagen de esta santa procedente de la Cofradía de La Piedad (inv CE1082; Altura  = 186 cm; Anchura = 90 cm; Profundidad = 85 cm) y que parece un tanto confuso su asignación a uno de los dos grandes conjuntos procesionales que tenía esta Cofradía: la Lanzada de Longinos (véase las medidas similares con respecto a la Virgen y San Juan de este paso) y el Entierro de Cristo. Recopilando datos, sabemos de la existencia de dos representaciones de esta santa, una en cada paso citado, las condiciones especificas en su representación en el paso del Entierro –“…y el Cristo ha de tener caído el brazo izquierdo, y ha de haber una figura de la Magdalena hincada de rodillas y con una mano y toalla natural, teniendo el dicho brazo caído, y la otra en la mejor disposición que convenga al paso…” -, podría, en principio descartarla para el paso del Entierro y asignarla al paso de Longinos. A diferencia de otras tallas de este mismo conjunto, es más complicado buscar similitud en los pasos de otras localidades ya que en el de Medina de Rioseco fue una de las que sustituyó Tomás de Sierra (en este caso aparece arrodillada) y en el de Palencia no figura esta imagen, al igual que ocurre con el paso de Sahagún. No obstante, podría plantearse también la posibilidad de modificación de la Magdalena del Entierro si pudiera depender de la cercanía a la imagen de la Virgen (sentada o arrodillada), puede que se optase por esa modificación para favorecer la visión conjunta de este paso. De hecho, en la actualidad, esta talla de Santa María Magdalena está asignada, efectivamente, al paso del Entierro.

Magdalena, Paso del Entierro de Cristo
Francisco Fermín, 1641
© Museo Nacional de Escultura, Valladolid

A modo de curiosidad, un par de notas: estas tallas de San Juan y Santa María Magdalena en ocasiones hicieron las veces de San José y la Virgen para montar un Nacimiento; por otro lado, la imagen de Santa María Magdalena formó parte –junto con la Virgen y San Juan del retablo mayor de la Penitencial de la Santa Vera Cruz- en el paso que acompañó la Cofradía del Discípulo Amado entre 1951 y 1957.

Fotografía procedente de Archivo Municipal de Valladolid. F 01425 - 015

Paso de “La Virgen y San Juan”. Acompañado por la Cofradía del Discípulo Amado (1951-1957).

Paso de “La Virgen y San Juan”. Acompañado por la Cofradía del Discípulo Amado (1951-1957).

Longinos”, también en el Museo Nacional de Escultura (inv CE1075; Altura  = 164 cm; Anchura = 93 cm; Profundidad = 79 cm), talla fácilmente reconocible (el caballo se perdió a finales del siglo XVIII). En la actualidad carece de manos. Gotas de sangre en los ojos que evocarían la curación y su conversión. Es curioso que, como ya se ha señalado, en los diversos pasos procesionales que recogen este episodio, se recurre a presentar a Longinos a caballo. 

Longinos, Paso de Longinos
Anónimo, mediados siglo XVII
© Museo Nacional de Escultura, Valladolid

Finalmente, Agapito y Revilla (pág. 126), asignó a este paso un Sayón con la lanza (núm. 396 del Cat. 1916), según recientes investigaciones desde el Museo Nacional de Escultura, ésta habría sido una identificación errónea por parte de Agapito y Revilla ya que se trataría del “Sayón con lanza y turbante” (Nº inv. CE0508) que actualmente José Ignacio Hernández Redondo asigna a La Oración en el Huerto. Agradezco estos datos proporcionados por dicho conservador del Museo y, en este punto es de destacar su trabajo ya que la correcta identificación del grupo al que correspondía en origen ha hecho posible descartarlo de otros, como es el caso de La Lanzada de Longinos (Piedad) o de la Flagelación (Vera Cruz), si bien es cierto que procedía del historiado de uno de los pasos de ésta última. Aunque en la actualidad, este soldado ya no forma en ningún paso, durante décadas salió en “Emissit Spiritum” o “Todo está consumado”, la Sexta Palabra, con la Cofradía de las Siete Palabras.

Así pues, de un monumental conjunto procesional, hoy sólo parecen quedar tres tallas, la Virgen, San Juan y Longinos…¿su estado permitiría la vuelta a su uso procesional? Ahora bien, sería interesante la recuperación, aunque fuera con tallas nuevas de este paso, siguiendo en su composición los ejemplos que se conservan…o bien con composición nueva. Desde luego, un paso así debería salir en Valladolid y recuperar parte de la historia de su Semana Santa. Respecto a esto último, un apunte más: cuando la Hermandad Universitaria del Santísimo Cristo de la Luz se reorganiza y vuelve a participar en las procesiones de la Semana Santa de Valladolid, se sugiere la posibilidad de formar un paso con el Cristo titular, obra de Gregorio Fernández, acompañado de otra figura y se piensa en un «Longinos», se solicitan dictámenes a las asesorías artísticas de la Junta de Castilla y León, Real Academia de Bellas Artes, Rectorado de la Universidad de Valladolid y luego fue tratado en Junta de Gobierno… “El resultado fue que en ninguna forma, debido al valor artístico de la talla, se podía agregar otra figura” (Antonio Alarcos Llorach, El Cristo de la Luz. Reflexiones desde la niñez, pag. 71). Es interesante la forma en que está redactado, se utiliza el articulo indeterminado “un” tal vez abriendo la posibilidad a la realización de una nueva talla de Longinos acorde a la calidad artística del Santísimo Cristo de la Luz.

Para terminar, quiero –y es de justicia- agradecer la colaboración del Museo Nacional de Escultura, sus Departamentos de Conservación y Documentación, a D. José Ignacio Hernández Redondo y a D.ª Ana Pérez para la realización de esta entrada, en todo lo referente a los fondos que se conservan allí. Igualmente a D. Javier Baladrón por la información sobre el paso de la Lanzada de Medina de Rioseco (del que ha tratado en su blog, ver enlace).



Bibliografía:

AGAPITO Y REVILLA, Juan: Las Cofradías, las procesiones y los pasos de Semana Santa en Valladolid. Imprenta Castellana. 1926.
ANDRÉS ORDAX, Salvador, MARTIN GONZÁLEZ, Juan José, ALLUE HORNA, Ángel y ALARCOS LLORACH, Antonio: Hermandad Universitaria del Santísimo Cristo de la Luz: Ayer y Hoy de la Cofradía de la Universidad de Valladolid. Secretariado de Publicaciones e Intercambio Editorial. Universidad de Valladolid, 1997.
CANESI ACEVEDO, Manuel: Historia de Valladolid. Ayuntamiento de Valladolid-Grupo Pinciano-Caja España. 1996.
FLORANES, Rafael: Inscripciones de Valladolid. Mans. 11246. BNE.
MARTÍ Y MONSÓ, José: Estudios histórico-artísticos relativos principalmente a Valladolid. 1898-1901. Pág. 510-511.
PÉREZ, Ventura: Diario de Valladolid. (Imp. y Librería Nacional y Extranjera de Hijos de Rodríguez). Valladolid. 1885.
PINHEIRO DA VEIGA, Tomé: La Fastiginia (o Fastos Geniales). Imprenta Colegio de Santiago. Valladolid. 
ROJO VEGA, Anastasio: Fiestas y Comedias en Valladolid, siglos XVI-XVII. Ayuntamiento de Valladolid. 1999.
VV.AA. Pasos Restaurados (págs. 87, 93-96).


Otros recursos:

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