martes, 14 de marzo de 2017

SOBRE EL PRIMITIVO PASO DE LA DESNUDEZ O DEL DESPOJO: CONVENTO DE SAN AGUSTÍN Y COFRADÍA PENITENCIAL DE JESÚS NAZARENO, VALLADOLID


Es el EVANGELIO DE NICODEMO o Hechos de Pilatos (Acta Pilati) donde se narra el momento en que los soldados desnudan a Jesús: «X, 1 Y Jesús salió del Pretorio y los dos ladrones con él. Y cuando llegó al lugar que se llama Gólgota, los soldados lo desnudaron de sus vestiduras y le ciñeron un lienzo, y pusieron sobre su cabeza una corona de espinas y colocaron una caña en sus manos. Y crucificaron igualmente a los dos ladrones a sus lados, Dimas a su derecha y Gestas a su izquierda».

Por su parte, los Evangelios canónicos relatarán el sorteo de las vestiduras del Reo y otros detalles previos a la crucifixión: «Después que los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestiduras y las dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica, y como no tenía costura, porque estaba hecha de una sola pieza de arriba abajo, se dijeron entre sí: "No la rompamos. Vamos a sortearla, para ver a quién le toca". Así se cumplió la Escritura que dice: Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica. Esto fue lo que hicieron los soldados» (Juan 19:24). Los otros tres evangelistas narran con mayor o menor precisión este episodio; además Mateo y Marcos ofrecen el detalle de la bebida que se ofreció a Cristo, “vino con hiel” en la versión de Mateo o “vino mezclado con mirra” según Marcos, en cualquier caso coinciden en que no lo tomó.

Lo cierto es que la literatura mística, aunque recoge este momento, como es el caso de santa Brígida de Suecia o fray Luis de Granada, no aportan muchos más detalles, a excepción –y realmente valiosos- a los sentimientos que despiertan estas escenas a quienes las contemplan, rasgo que influirá y singularizará la imaginería –en este caso procesional- española, especialmente en el Barroco. Junto a ello, la actitud de alguno de los sayones también podría partir de estos relatos como luego se verá.

Cuando Tomé Pinheiro da Veiga en 1605 proporciona su lista de los pasos que salían en las procesiones de Semana Santa de Valladolid –incompleta en cuanto que no menciona los de las cinco Penitenciales-, al tratar de la que salía del Convento de San Francisco enumera: El primer paso era la Cena, perfectísimo en todo. El segundo, la Oración del Huerto con el ángel en un árbol, mucho de ver, y mucha soldadesca, y desorejamiento de Malco. El tercero, el paso de la Santa Verónica. El cuarto, cómo fue crucificado. El quinto, la lanzada de Longinos a caballo. El sexto, el descendimiento de la Cruz, tan al natural que ninguno me parece tan bien, con la gravedad y melancolía de los Santos Velhos. el séptimo, Cristo Nuestro Señor en los brazos de la Virgen con lo que se acaba la procesión […]. Vemos que, lo mismo que hay pasos que podrían identificarse con un episodio concreto de la Pasión, uno de ellos “cómo fue crucificado” no lo es tanto porque ¿podría referirse a una representación del Calvario? Pero a continuación viene el paso de la Lanzada de Longinos, o ¿podría referirse a una escena de la Desnudez y preparativos para la crucifixión? Lamentablemente no hay muchos más datos como para poder inclinarse definitivamente por uno u otro.

A continuación, describe la procesión de la Cofradía de Jesús Nazareno el Viernes Santo: “En la misma mañana salió otra de San Agustín, que es de cruces solamente, negras, que son de hermanos de aquella cofradía, cada uno de los cuales da dos reales de limosna para reparación de ellas; y son 700 hermanos vestidos con túnicas negras y llevan otras tantas cruces y sus pendones”. Es interesante destacar aquí la ausencia de referencias a pasos y apreciar la frase “que es de cruces solamente”. No obstante, Javier Burrieza nos habla de las primitivas escenas procesionales de esta cofradía, partiendo de lo recogido en la primera Regla de dicha Penitencial, “Un Cristo con la cruz a cuestas, que vaya delante y todos siguiéndole y los más cercanos los niños. En medio otro Cristo caído con un sayón que le está sosteniendo y Nuestra Señora que le ayuda a levantar. Atrás de la procesión otro, con una cruz en el suelo y un sayón despojando a Cristo que no le falte de desnudar para quedar en carnes más de las mangas y con un velo cubierto”. (Pág 38).

Como breve paréntesis, es interesante constatar que al menos cuatro de las cinco Penitenciales históricas han contado entre sus pasos con una representación de la Piedad (Vera Cruz, Piedad, Pasión y Angustias). Y, por otro lado, llama la atención el segundo paso que se menciona, Cristo caído y Nuestra Señora que le ayuda a levantar, pudiendo imaginar la carga emocional que debería representarse en dicho paso.

Regresando al tema de esta entrada, cuando la Penitencial de la Santa Vera Cruz procede a sustituir los antiguos pasos que menciona Pinheiro, por otros realizados en madera, vemos que mientras en algunos casos sí que mantiene ciertos episodios (Oración del Huerto con soldadesca, el Descendimiento) también incluye episodios no recogidos a principios de siglo (Flagelación, Coronación de Espinas) y hay algunos que desaparecen dentro de esta sucesión cronológica de acontecimientos de la Pasión y en algunos casos son tomados por otras Cofradías (que también podrían tenerlo previamente en material más endeble). Pero, independientemente de lo que pudiera representar aquel “cómo fue crucificado” parece claro que el paso de la Desnudez tendría su precedente en el propio mencionado en la Regla del Nazareno.



EL PRIMITIVO PASO DE LA DESNUDEZ O EL DESPOJO

La idea de tener en esta Cofradía una representación del episodio de la Desnudez es bastante temprana, como hemos visto, es uno de los tres que se menciona en la primera Regla de la Cofradía (aprobada el 16 de mayo de 1600). Por fechas, y siguiendo la costumbre aún vigente en aquel momento, habrá que suponer que se trataba de una paso “de papelón”.

A finales de la década de los años 20 del siglo XVII ya consta la existencia de otro paso -¿ya en madera?- de este tema, dato que se conoce gracias al contrato para policromía del paso que talló Melchor de la Peña para la Cofradía de Nuestra Señora de la Misericordia del Medina del Campo, fechado el 8 de septiembre de 1629: “Es condición que la figura del santísimo cristo ha de ser la encarnación mate y ha de estar maltratado en codos rodillas y espaldas, con sus desollones, puestos como en Valladolid, y la llaga de las espaldas a de ir con su corcho y sangre cuajada, el paño dorado y rajado, y sus cardenales con limpieza y los ojos de cristal. Y en el cuerpo derramada alguna sangre en parte que convenga y el cabello de color de avellana madura con su claro y oscuro”. A este respecto, matizar que más que la composición entera, se toma como referencia las heridas del Cristo que hay en Valladolid para seguir la policromía en el de Medina. Pero es más que probable que el paso de Medina fuera copia del de Valladolid apoyándonos en puntos conocidos: por un lado, Valladolid era uno de los focos escultóricos más importantes a nivel nacional, residencia de algunas de las principales figuras en este arte y sus modelos fueron copiados para otras localidades (aunque en el contrato se cite la policromía del Cristo, está claro que conocían el paso de Valladolid) y por otro, la Cofradía de Nuestra Señora de la Misericordia estaba en el Monasterio de San Agustín de Medina del Campo, y en estas fechas que estamos tratando (1629) la Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Valladolid, que procesionaba este paso en la ciudad, estaba aún en el Convento de San Agustín…la relación entre conventos de la misma Orden podría ayudar a la propagación de ciertas devociones.

Así, se ha considerado que el primitivo Paso del Despojo de Valladolid también contó con cinco tallas, Cristo, sayón arrancándole las vestiduras, sayón que barrena, sayón del azadón y soldado con lanza. Las posteriores versiones que de este paso se hicieron para otras localidades muestran, en mayor o menor medida, la dependencia de este conjunto, siendo habitual, la composición en tres-cuatro tallas (Cristo, sayón que arranca las vestiduras, sayón que barrena y –en ocasiones- soldado de la lanza).

No hay, hasta el momento, datos sobre la autoría de este paso vallisoletano, bien es cierto que por fechas se pone en relación con Gregorio Fernández de una manera u otra, como diseñador del conjunto, o como que algún oficial o seguidor suyo lo materializaría, etc. En fin, que la presencia del genial imaginero es una constante, bien es cierto que las fechas también invitan a ello, ya que este paso vallisoletano se dataría hacia 1620, como muy tarde, además –por otro lado- la obra de Gregorio Fernández en cuanto a pasos procesionales no era desconocida ni para la Cofradía del Nazareno ni para San Agustín, pues recordemos que ya había trabajado con anterioridad en el hoy denominado “Sed Tengo”.

Como se ha indicado, de este paso se hicieron diversas copias (luego nos ocuparemos de ello), algunas de ellas con diversas modificaciones (como en el caso de León). A falta de otros testimonios gráficos –el de Valladolid no es el único que desapareció, lo mismo ocurrió con el de Medina del Campo, Medina de Rioseco (se conservan fotografías), Palencia, parte del de León…-, pienso que el que más se podría acercar a cómo fue el de Valladolid era el que procesionaba en Toro (Zamora), paso que igualmente desapareció, esta vez por un incendio en la Iglesia de Santa María de Roncesvalles y Santa Catalina el 13 de abril de 1957; no obstante, de este paso sí que se conservan diversas fotografías que sirvieron de modelo para que Luis Marco Pérez tallará el actual en 1958 (estrenándose en 1959), así pues –en cierta medida-mantiene la esencia de estos primitivos pasos del Despojo desaparecidos.

En cuanto a este paso de Toro, se ha considerado como obra de Andrés Solanes, una atribución tal vez no muy acertada a juzgar por las fotografías, pero tampoco se conserva documentación sobre este paso. Eso sí, se aprecia que es un conjunto de una destacada calidad artística y muy vinculada al foco vallisoletano.

Finalmente, como es conocido, tras la separación entre San Agustín y la Cofradía del Nazareno de Valladolid (1676), ésta tuvo que entregar la mayor parte de las tallas que conformaban los pasos de su planta procesional, entre ellas, el paso completo del Despojo. Nada se sabe más de qué pudo ocurrir, suponiendo en algunos casos su desaparición a comienzos del siglo XIX con la ocupación francesa. Pero ¿y si se hubiera vendido a otro lugar? Lo mismo que otras tallas que quedaron en poder del Convento fueron objeto de distintas transacciones, aunque al final llegaron a la Cofradía del Nazareno, podría ser que las tallas de este paso del Despojo, una vez que no tuvieran uso procesional en la ciudad, corrieran la misma suerte o se vendieran a otro lugar.



SOBRE SU HIPOTETICA COMPOSICIÓN

Siguiendo la idea de una composición de cinco tallas, como en el caso de Medina del Campo y a partir de una fotografía del paso de Toro (Zamora), y del actual paso del Despojo (“Preparativos para la Crucifixión”) de Valladolid, podemos imaginar cómo sería el primitivo de Valladolid:



NOTA.- Estas fotografías antiguas del paso de La Desnudez de Toro, proceden de la página de Facebook de la Cofradía de Jesús Nazareno y Ánimas de la Campanilla, a la que agradezco su cesión.



Cristo.- Lo más probable es que apareciese en pie frente al sayón que le está despojando de sus vestiduras, correspondiendo al fuerte empujón que da sobrenombre a la escena por lo que la parte superior de su cuerpo se inclinaría hacia delante mientras con las piernas intentaría compensar el empuje. Se mostraría prácticamente desnudo salvo el paño de pureza y las mangas de la túnica al final de los brazos inspirándose así en el primer conjunto procesional de papelón; una postura similar se volverá a tomar como ejemplo para el Cristo tallado por Claudio Cortijo en 1801 tras desaparecer el realizado por Juan de Ávila en 1678. La eliminación del sayón que despoja variaría ligeramente la imagen del Cristo. La posición del Cristo “original” es de suponer que sería similar al paso de Toro, al Cristo conservado en Villada (Palencia) y a la medalla que se custodia en el medallero de la Insigne Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Valladolid (fotografía en Boletín Informativo de la Cofradía, Nº 33, año 2016, pág. 35) 


En cuanto al historiado, sayones y soldado, conviene reflexionar brevemente sobre lo que su presencia en estos pasos supone. Consideremos que este era el medio más impactante para explicar al pueblo los episodios de la Pasión, la historia de la Redención, lo principal de los misterios de la fe que se profesa. Empatizan con los personajes de este drama sacro y despiertan distintos sentimientos de compasión o de animadversión, dependiendo de si están ante Cristo, la Virgen, los Santos o bien –por el contrario- ante los verdugos que infligen tal castigo. Las actitudes y/o los “oficios” que presentan cada uno de ellos son reconocidos por el pueblo y, en muchos casos, con mayor certeza que en la actualidad, aún teniendo presente el superior grado de alfabetización actual o bien otros medios para contar esta historia (ejemplo, cine).

Sayón que arranca la vestidura.- Su presencia refuerza la idea de mansedumbre y abandono, aceptación y sometimiento de Cristo ante quien inflige el castigo. Su presencia se puede derivar tanto de los Evangelios (canónicos y apócrifos) como de la literatura mística, en este último caso, hay que considerar los escritos de fray Luis de Granada (1504-1588): “Llegado el Salvador al monte Calvario, fue allí despojado de sus vestiduras, las cuales estaban pegadas a las llagas que los azotes habían dejado en sus espaldas: y al tiempo de quitárselas, harían esto aquellos crueles ministros con tanta inhumanidad, que volverían a renovarse las heridas pasadas y a manar sangre por todas ellas. Pues ¿qué haría el bendito Señor, cuando así se viese desollado y desnudo? Es de creer que levantaría entonces los ojos al Padre, y le daría gracias por haber llegado a tal punto, que se viese así tan pobre y tan desnudo por su amor”.

Soldado de la lanza.- Común en otros pasos donde Cristo aparece sometido a castigo. Podría responder a una figura de autoridad que presidiera la ejecución, una especie de interpretación del centurión romano o similar (aunque la indumentaria fuera de otra época), ya que bajo la autoridad del Imperio se produjo la crucifixión. Su presencia es común tanto en los conjuntos procesionales como en las numerosas pinturas sobre este tema, a veces, en este último caso –y dependiendo de la composición y la calidad del artista- lo podremos ver con armadura (más bien de reminiscencias medievales que de época romana), a pie o a caballo, etc., incluso portando un pergamino con la sentencia.

Sayón que barrena.- Describe Santa Brígida de Suecia “Cuando llegué (se refiere a la Stma. Virgen) con Él al lugar de la pasión, vi todos los instrumentos de su muerte allí preparados. Al llegar allí, Él solo se desnudó mientras que los verdugos se decían entre sí: ‘Estas ropas son nuestras y Él no las recuperará porque está condenado a muerte’. Mi Hijo estaba allí, desnudo como cuando nació y, en esto, alguien vino corriendo y le ofreció un velo con el cuál el, contento, pudo cubrir su intimidad. Después, sus crueles ejecutores lo agarraron y lo extendieron en la cruz, clavando primero su mano derecha en el extremo de la cruz que tenía hecho el agujero para el clavo. Perforaron su mano en el punto en el que el hueso era más sólido. Con una cuerda, le estiraron la otra mano y se la clavaron en el otro extremo de la cruz de igual manera”. Por su parte, fray Luis de Granada escribe “Tendido, pues, el Salvador en esta cama (cruz), llega uno de aquellos malvados ministros con un grueso clavo en la mano, y puesta la punta del clavo en medio de la sagrada palma, comienza a dar golpes con el martillo y a hacer camino al hierro duro por las blandas carnes del Salvador. Los oídos de la Virgen oyeron estas martilladas, y recibieron estos golpes en medio del corazón, y sus ojos pudieron ver tal espectáculo como éste sin morir.
Verdaderamente aquí fue su corazón traspasado con esta mano, y aquí fueron rasgadas con este clavo sus entrañas y su pecho virginal. Con la fuerza del dolor de la herida todas las cuerdas y nervios del cuerpo se encogieron hacia la parte de la mano clavada, y llevaron en pos de sí todo lo demás. Y estando así cargado el buen Jesús hacia esta parte, tomo el ministro la otra mano, y por hacer que llegase al agujero que estaba hecho, estiróla tan fuertemente, que hizo desencajarse los huesos de los pechos y desabrocharse toda aquella compostura y armonía del cuerpo divino: y así quedaron sus huesos tan distintos y señalados, que, como el profeta dice, los pudieran contar. Y de esta misma manera de crueldad usaron cuando le enclavaron los sagrados pies
”. Este relato nos muestra que la presencia de este sayón no es algo anecdótico…la gente conocería este hecho, que se llegase a desencajar los huesos para llegar al agujero que había hecho. Es un sufrimiento más añadido al Redentor –si es que hasta ese momento eran pocos-, así que consideremos ¿no llegaría a sentir la gente incluso odio ante algo así?
En diversas representaciones aparece el sayón que barrena, pero no siempre se encuentra haciendo los agujeros en la cruz; en otras ocasiones será en el “titulum crucis” (INRI) como podemos ver en el cuadro de Francisco Ribalta, o bien barrenando en la cruz de uno de los ladrones (José Ribera)…pero resulta mucho más dramático en el caso de ser el lugar que ocuparán los clavos que atravesarán el cuerpo de Cristo.

Sayón del azadón.- La fidelidad al discurso narrativo de los acontecimientos y de los preparativos necesarios para esta ejecución, y teniendo en cuenta el tipo de cruz que se utilizaba (frente a la opción de llevar solo el patibulum) marcaba la necesidad de abrir un agujero en el suelo donde plantar el “árbol de salvación”, donde tendría que elevarse y atraer hacia si a todos (como anuncia en el Evangelio de San Juan). En las representaciones pictóricas no es tan habitual como otros sayones (barrena, jugándose vestiduras, despojando a Cristo, etc.), así que podría pensarse tanto en meditaciones de la Pasión como en representaciones teatrales o bien, incluso, en patíbulos levantados para ejecuciones.

En el paso de Toro (Zamora), parece unir estas dos últimas tallas en una sola; arrodillado podría inspirarse en el de la barrena, pero su posición de las manos no es habitual de este personaje en otros pasos y también pinturas de este episodio, sigue más la posición del azadón (como el del Despojo de Valladolid).

Por último, la inspiración en cuadros o grabados del tema de preparativos para la crucifixión podría suponer la presencia en el paso procesional de ciertos elementos que hoy nos parecerían anecdóticos como un cesto con clavos y martillo y otras herramientas, cuerdas, etc., o bien algún recipiente para poder ofrecer el vino mirrado (según relato de Mateo y Marcos).


LOS AGUSTINOS, LAS COFRADÍAS DE JESUS NAZARENO Y EL PASO DE LA DENUDEZ (REDOPELO O RODAPELO)

En lo que se refiere al ámbito de Castilla y León no se puede pasar por alto ciertas coincidencias relacionadas con estos pasos de La Desnudez y es su vinculación, como hecho habitual –aunque también hay excepciones- con las Cofradías dedicadas a Jesús Nazareno y como éstas estaban originadas en conventos de la Orden de San Agustín.

Javier Baladrón ya ha publicado una relación cronológica de estos pasos, así que remito a este enlace. Al menos hay constancia de pasos de este tema en: Valladolid, Villalón de Campos, Medina del Campo, Medina de Rioseco, Toro, Benavente, Sahagún, León, Villada y Palencia.

De todos estos, fueron encargados por una Cofradía de Jesús Nazareno: Valladolid, Medina del Campo, Benavente (en origen fue realizado para la Congregación de Jesús Nazareno de Zamora donde estuvo desde 1668 a 1900, aunque actualmente –desde 1902- es procesionado por la cofradía del Santo Entierro de Benavente), Palencia, Villada (Palencia), Toro, Sahagún y León. Por otro lado, en el caso de Medina de Rioseco, fue encargado por la de la Sagrada Pasión.

De estas Cofradías de Jesús Nazareno, tuvieron relación con conventos de la Orden de San Agustín: Valladolid, Medina del Campo.

Otras tuvieron relación con los dominicos, puede que porque esta Orden propagaba las Cofradía del Dulce Nombre de Jesús (aunque la talla titular en estos casos era un Niño Jesús), pero este mismo nombre lo adoptaron cofradías penitenciales entorno a una imagen de Jesús Nazareno. En cualquier caso, relacionados con los dominicos fueron las de Palencia y León.

Para finalizar, quiero mostrar mis más sincero agradecimiento a Alberto García Soto y a la Cofradía de Jesús Nazareno y Ánimas de la Campanilla, de Toro (Zamora) la información y el permiso para publicar las fotografías se su antiguo paso.


BIBLIOGRAFÍA

A.P.-A.M. “La Imagen, Devoción y Comisaría del Santo Cristo del Despojo”, en Boletín Informativo de la Insigne Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Valladolid, nº 33, año 2016.

ARRIBAS ARRANZ, Filemón: La Cofradía Penitencial de N.P. Jesús Nazareno de Valladolid.

BURRIEZA SÁNCHEZ, Javier: Cinco siglos de cofradías y procesiones: historia de la Semana Santa en Valladolid. Ayuntamiento de Valladolid. 2004.

PINHEIRO DA VEIGA, Tomé: Fastiginia. Vida cotidiana en la Corte de Valladolid. Ámbito.

VV.AA. Pasos Restaurados. Catálogo de la exposición. Museo Nacional de Escultura. Valladolid, 2000.



OTROS RECURSOS

Web Cofradía de Jesús Nazareno y Ánimas de la Campanilla, de Toro (Zamora) y su página en Facebook, de donde proceden las fotografías del antiguo paso (enlace)

Blog Jesusario (enlace)

Blog artevalladolid (enlace)

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