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domingo, 3 de julio de 2016

Procesión de San Pedro Apóstol, 2016

No es fácil recuperar tradiciones similares a ésta y más en unas épocas del año en la que la mente puede estar puesta en el descanso estival. No obstante, en un tiempo en el que parece que estas celebraciones de Gloria, y sobre todo las Cofradías de este carácter, no parecen estar pasando –en líneas generales- por su mejor momento, es de aplaudir iniciativas como la llevada a cabo por la Parroquia de San Pedro Apóstol y la Cofradía Penitencial y Sacramental de la Sagrada Cena, de la recuperación y consolidación de esta procesión de San Pedro Apóstol, este año encuadrada también dentro de los actos de las fiestas del propio barrio.


Diversas novedades ha presentado este año la celebración de la Solemnidad del Príncipe de los Apóstoles: la restauración (o al menos una primera fase) de la imagen procesional, se ha pasado de Triduo a Quinario y se ha ampliado el recorrido de la procesión (así como se ha cambiado el día y hora).

Unos días antes del inicio de los cultos, concretamente el 24 de junio de 2016, se presentaba públicamente la restauración de la imagen procesional “San Pedro Apóstol” (taller vallisoletano, siglo XVIII). Pocos días más tarde, daba comienzo el Quinario, desarrollado desde el 28 de junio al 2 de julio, siendo este último día cuando la imagen de San Pedro Apóstol recorrió las calles de su barrio procesionalmente.





La procesión en si también presentó diversas novedades, además de la ya apuntada del cambio de día y hora así como el recorrido. En lo referente al recorrido se amplió con respecto al año pasado, así, desde la Parroquial del San Pedro Apóstol, continuó por Chancillería, Gondomar, Santa Clara en cuyo monasterio se hizo un acto de oración con las Hermanas Clarisas, continuando por Real de Burgos, Portillo del Prado, San Pedro (donde la asociación de vecinos realizó una ofrenda floral a San Pedro), siguiendo por Madre de Dios hasta la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol donde finalizó la Procesión.





La imagen de San Pedro Apóstol, en andas cedidas por la Cofradía de Nuestra Señora del Pilar (Barrio de La Pilarica) fue portada a hombros por Hermanos de Carga de la Cofradía Penitencial y Sacramental de La Sagrada Cena, Cofradía que está desempeñando un papel importante en la recuperación y consolidación de esta procesión. No fue la única sección de la Cofradía que participó activamente en la Procesión, pues la banda de cornetas y tambores estuvo también presente, con la particularidad de estar abierta a componentes de diversas bandas de cornetas y tambores de la ciudad para participar en la procesión. Y, junto a estas secciones, numerosos hermanos/as cofrades participaban en filas. Esta vinculación se aprecia también en las insignias que forman en el cortejo procesional, así junto al estandarte del Sagrado Corazón de Jesús (Apostolado de la Oración de la Parroquia de San Pedro Apóstol) figuraba la bandera de la Penitencial y Sacramental de La Sagrada Cena. Lo cierto es que hay otras Cofradías activas en esta Parroquia que bien podrían participar en esta procesión con su estandarte.







Música y el componente más folclórico que con frecuencia acompaña a este tipo de procesiones, lo pusieron –al igual que el año pasado- el grupo de danzantes de Villafrades de Campos, reconocidos por mantener una tradición de más de 400 años.

viernes, 24 de junio de 2016

Presentación de la restauración de la imagen procesional “San Pedro Apóstol”.



En la jornada del 24 de junio de 2016, se ha presentado públicamente la restauración de la imagen procesional “San Pedro Apóstol” (taller vallisoletano, siglo XVIII). En el acto, en que la imagen ha estado arropada por la Parroquia de San Pedro Apóstol y la Cofradía Penitencial y Sacramental de la Sagrada Cena, D. Andrés Álvarez Vicente, explicó algunos de los pormenores de este proceso, que podemos decir que es una primera fase, ya que en un futuro, la imagen regresará a la Escuela de Arte y Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales -donde Álvarez Vicente imparte enseñanza- para terminar el proceso.


Además de limpieza, consolidación de la imagen, eliminación de barnices que oxidaban la policromía, la intervención ha llevado también la reintegración volumétrica en dos dedos de la mano derecha del santo, la llave dorada (junto con la realización de una llave plateada) y ha desvelado datos interesantes como la realización de los ojos en vidrio soplado, explicando el proceso para su colocación en la talla, así como algunos aspectos sobre el triregnum (la tiara papal o triple corona) realizada en madera, tela y metal (este último elemento requeriría de una futura restauración).



Aún teniendo presente los criterios más ortodoxos de restauración, el profesor ha destacado la particularidad que supone que sean tallas dedicadas al culto tanto dentro de la iglesia como en procesión, de ahí la importancia de una lectura global correcta de la obra que se vería afectada negativamente con la ausencia de determinadas partes.



Por otro lado ha destacado, acertadamente, que en el caso de imágenes de vestir es tan importante la talla en si como la manera en que está vestida, invitando a que la imagen tenga un terno acorde a la dignidad Papal en las fechas en que aún vestían con todos estos atributos. Como apunte, en Valladolid disponemos de diversas representaciones de San Pedro en Cátedra (incluso en el retablo mayor de dicho templo parroquial) que podría ayudar a la confección de la nueva indumentaria de San Pedro Apóstol.



Se echa de menos, al menos personalmente, las andas-templete que tenía esta imagen, de las pocas o escasas de esta tipología que se conservan en Valladolid…sería interesante su recuperación tanto para esta imagen como para otros posibles usos.

El día 28 de junio dará comienzo el quinario en honor a San Pedro Apóstol que llegará hasta el 2 de julio, día en que recorrerá procesionalmente las calles del barrio; este año (segundo que se celebra esta procesión) ya entra también dentro del programa de fiestas de dicho barrio.

Queda por dar la enhorabuena a la Parroquia de San Pedro Apóstol y a la Cofradía Penitencial y Sacramental de la Sagrada Cena por el trabajo realizado por la recuperación y consolidación de esta procesión.


jueves, 21 de enero de 2016

HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES Y DEL ROSARIO, UNA COFRADÍA SERVITA EN VALLADOLID.

"Nuestra Señora de los Dolores" (José Fernández, 1749).
Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y Rosario (Congregación de Servitas de Nuestra Señora de los Dolores).
Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol.
Valladolid.

En una anterior entrada (Las Hermandades del Rosario en Valladolid) se intentó hacer un breve bosquejo, casi una introducción a lo que supusieron estas Hermandades en Valladolid, así como acercarnos un poco a esta práctica devocional.

Como se vio, el apogeo del Rosario en la ciudad propició la creación de numerosas Cofradías y Hermandades del Rosario en las parroquias, conventos y templos penitenciales; Hermandades del Rosario que tenían como referente mariano, en algunos casos, a imágenes que gozaban de devoción en Valladolid. Una de estas Hermandades del Rosario se fundó en la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol teniendo como foco devocional a Nuestra Señora de los Dolores.

La Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y Rosario de la Parroquial de San Pedro Apóstol se funda en el año 1739, como se desprende del Libro de Cuentas al que hacen referencias autores del Catalogo Monumental: “Quentas de la Ve. Hermandad de la Milagrosa Imgn. de Maria SS. de los Dolores con el admirable titulo y renombre del Sto. Rosario recien plantada en el delicioso jardin de la iglesia de Nrº Pe. y Apostol San Pedro. Fundóse en 1739”.

En los primeros años de actividad de esta Hermandad, sus cofrades contaron con otra imagen de Nuestra Señora, tal vez la pequeña imagen de Nuestra Señora de los Dolores que se encuentra actualmente sobre la puerta de acceso a la sacristía. Así, en los años 1745-1746 consta el pago de 50 reales al pintor Gabriel Fernández Thovar por pintar y retocar el retablo de Nuestra Señora de los Dolores. En el bienio siguiente, 1747-1748 se pagan 66 reales a  Manuel González, vidriero, “por azogar los vidrios cristalinos del arco de Ntra. Sra.”. Dadas las dimensiones de esta imagen, se podría considerar la posible procedencia de otros lugares, ya fuera de una casa de Hermandad (como se ha dado el caso en otras cofradías de Valladolid) o bien si pudo ser la imagen que se colocó en una hornacina en la zona de Santa Clara.
En estos años, se produce otro hito importante para la Hermandad, el 12 de julio de 1748 es aprobada por el Provisor.

"Dolorosa"
¿Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y Rosario (Congregación de Servitas de Nuestra Señora de los Dolores)?
Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol.
Valladolid.
¿Pudo ser la primera titular de esta Hermandad y/o la imagen que con el título de Virgen del Camino, la Congregación pidió permiso para poner en una capilla en Santa Clara?


Ya del año 1749 data la imagen de Nuestra Señora de los Dolores que preside la hornacina central del retablo de esta Congregación, imagen de la Dolorosa bajo iconografía de la Piedad. De los pagos anotados en el mencionado libro de cuentas de la Hermandad se desprende la autoría.

1749.- 509 rs. a Joseph fernz. y Manuel de Urosa maestros de escultoria y pintor por la ymagen de Ntra Sra. de los Dolores, con sus andas y tornillos.

"Nuestra Señora de los Dolores" y "Cristo Yacente" (José Fernández, 1749 y 1752 respectivamente).
Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y Rosario (Congregación de Servitas de Nuestra Señora de los Dolores).
Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol.
Valladolid.

A esta nueva imagen, la titular de la Hermandad, seguirá la realización de otras tallas del retablo, los siguientes apuntes, más que al Cristo que tiene la Virgen en su regazo, es probable que hagan referencia al Yacente y su urna que hay en la predela del retablo.

1752.- 444 rs. a Joseph Fernández maestro de escultoria por la efigie de Ntra. Sra. compostura del Santisimo Cristo que mando hacer la congregación.
Idem. 270 rs. a Pedro de Acuña por estofar dha ymagen y encarnar el Cristo

"Cristo Yacente" (José Fernández, 1752).
Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y Rosario (Congregación de Servitas de Nuestra Señora de los Dolores).
Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol.
Valladolid.

"Cristo Yacente" (José Fernández, 1752).
Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y Rosario (Congregación de Servitas de Nuestra Señora de los Dolores).
Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol.
Valladolid.

"Cristo Yacente", detalle (José Fernández, 1752).
Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y Rosario (Congregación de Servitas de Nuestra Señora de los Dolores).
Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol.
Valladolid.


Este mismo año, 1752, se anota otro dato sobre una corona de Nuestra Señora de los Dolores, aunque en la actualidad, la imagen de Nuestra Señora de muestra sin ella:

Idem. a Joseph Torizes maestro platero por la echura de la corona de Nr. Sra. 93 rs.

La Imagen se muestra en la hornacina central de un retablo rococó, cuya traza se pagó en 1752 pero no se indica quien es el autor de la misma; el retablo fue realizado en 1753 por Antonio Bahamonde, dorado seis años más tarde, en 1759, por Gabriel Fernández (aquel año se le pagan 3880 reales por el dorado del retablo y andas de Nuestra Señora). Como vemos, son años de gastos y actividad en la Hermandad, tal vez muestra de un momento de auge. En el centro de la predela  se dispone la imagen de Cristo Yacente, dentro de una urna, entre ésta y la hornacina que cobija Nuestra Señora de los Dolores, dos pequeños angelitos sostienen algunos de los elementos de la Pasión. El cuerpo principal presenta en el centro la imagen titular de la Congregación -como se viene diciendo Nuestra Señora de los Dolores- y, a los lados, las tallas de Cristo atado a la columna y Jesús con la cruz a cuestas, que se basan en ciertas imágenes procesionales tanto de Valladolid como de Palencia. En el ático, y flanqueado por otros dos ángeles que podrían en origen haber portado más atributos de la Pasión, un relieve de la Santísima Virgen distribuyendo escapularios a diversos monjes, cuya representación ha tenido diversas interpretaciones, por un lado la virgen del Carmen entregando escapularios o bien la Virgen del Rosario, por aquello de una Hermandad del Rosario. Personalmente, creo que la interpretación de este relieve hay buscarlo en la fundación de la Orden de los Servitas y la entrega del  hábito de dicha Orden por parte de la Virgen a los Siete Santos Fundadores. 

Retablo de Nuestra Señora de los Dolores (Antonio Bahamonde, 1753; dorado por Gabriel Fernández en 1759).
Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y Rosario (Congregación de Servitas de Nuestra Señora de los Dolores).
Iglesia de San Pedro Apóstol.
Valladolid.

"Cristo atado a la columna" (¿José Fernández, c. 1753?).
Retablo de Nuestra Señora de los Dolores.
Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y Rosario (Congregación de Servitas de Nuestra Señora de los Dolores).
Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol.
Valladolid.

"Jesús con la cruz a cuestas" (¿José Fernández, c. 1753?).
Retablo de Nuestra Señora de los Dolores.
Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y Rosario (Congregación de Servitas de Nuestra Señora de los Dolores).
Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol.
Valladolid.

Cuenta la tradición que el 15 de agosto de 1233,  siete jóvenes comerciantes florentinos sintieron una común inspiración de hacer vida contemplativa. El mayor de todos era Bounfiglio Monaldo (Bonfilio), quien se convirtió en su jefe, y los otros eran Alexis Falconieri (Alejo), Benedeto dell'Antella (Manetto), Bartolomé Amidei (Amadeo), Ricovero Uguccione (Hugo), Gerardino Sostegni (Sostenes), y Juan Buonagiunta (Buonagiunta) [Entre paréntesis, los nombres que adoptaron en religión]. Fueron canonizados por León XIII el 15 de enero de 1888.
Pidieron para eso la bendición de su obispo, que se la otorgó; se despidieron de sus familias, y el 8 de septiembre del mismo año 1233 se recogieron en una casita, Villa Camarzia, en un suburbio de Florencia, no lejos del convento de los franciscanos, y en las inmediaciones de la antigua iglesia de Santa Cruz. Sin embargo, la casita, que ni siquiera era propiedad de ellos, sino de otro miembro de la cofradía, resultó pronto excesivamente céntrica para sus deseos de oscuridad, olvido y renunciamiento. Pasaron a otra casa que la cofradía tenía en el Cafaggio, algo más retirada de la ciudad.
En la tarde del Viernes Santo de 1239 ó 1240, mientras meditaban sobre la Pasión del Redentor y la Soledad de María Santísima, se les apareció la Virgen rodeada de ángeles, algunos portaban los instrumentos de la Pasión de Cristo, otros con hábitos negros, uno con la Regla de San Agustín, y otro en una tarjeta esmaltada de rayos de oro, llevaba el título de Siervos. La Virgen, tomando en sus manos uno de aquellos hábitos, les dijo: “Mirad quál surte de vestidos quiero que lleveis; son de color negro, porque representan las penas que padecí por los tormentos de mi Unigénito: vosotros, pues, en adelante trayendo este habito en vuestro cuerpo, tendreis siempre en la mente los dolores que yo padecí en el corazon; he aquí la Regla de Agustino: He ahí el título de Siervos mios, he aquí la Palma que conseguiréis en la vida eterna”. (Benito Francisco de Castro y Barbeito: Diccionario histórico-portátil de las ordenes religiosas y militares, y de las Congregaciones regulares y seculares que han existido en varias partes del mundo hasta el día de hoy. Madrid, 1793.págs. 434-435).
Hacia 1241, durante el período de lucha entre el emperador Federico y la Sede Apostólica, estos devotos de la Virgen conocidos ya como compañía laica de los Siervos de Santa María (el nombre, tal vez, fuera sugerido por san Pedro de Verona, entonces en Florencia), vestían el hábito propio de los penitentes, es decir, un hábito "paño pardo". Pero temiendo una vuelta forzada a sus casas por imposición de los jefes gibelinos, aceptaron el consejo de Ardingo, obispo de Florencia, de edificar con "materiales pobres" un oratorio dedicado a Santa María en el monte Senario, alejado unas dos leguas de Florencia. Su compromiso de pobreza era  radical, así fray Bonfiglio, prior mayor de la iglesia de Santa María de Monte Senario, y otros diecinueve religiosos prometieron no entrar jamás en posesión de bien alguno. Unos pocos fueron también ordenados sacerdotes. Posteriormente, manteniendo el nombre de Siervos de Santa María, decidieron iniciar una orden inspirada en el género de vida instituido por los apóstoles, adoptando la regla de san Agustín y algunos estatutos particulares.

"Aparición de la Santísima Virgen a los Santos Fundadores de la Orden Servita".
Retablo de Nuestra Señora de los Dolores.
Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y Rosario (Congregación de Servitas de Nuestra Señora de los Dolores).
Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol.
Valladolid.

En 1259 la Orden quedó reconocida por Alejandro IV, y sería aprobada definitivamente el 11 de febrero de 1304, mediante la bula “Dum Levamus” de Benedicto XI.

Tras este paréntesis dedicado a la Orden de los Servitas, un apunte necesario como veremos posteriormente, regresamos a la historia de esta Hermandad vallisoletana. En el dictamen sobre las cofradías de la ciudad de Valladolid y sus pueblos realizado por el Intendente, Ángel de Bustamante, fechado el 7 de septiembre de 1773, remitido al Conde de Aranda, su denominación figura como “Dolores Rº”.

José Colón de Larreátegui en su Informe sobre los gremios de Valladolid, fechado en 1781, dice “se aprovó por el provisor en 12 de Julio de 748: se compone de cofrades de ambos sexos: los efectos son dos zensos, y una casa, que producen 228 rr.s y los restante hasta 1744, q.e es el cargo dela ultima cuenta es delo que pagan anualm.te los congregantes, con la Limosna del Rosario, y otras; y todo se invierte en Luminarias á Nuestra S.ra, Funciones de Iglesia, Refrescos y propinas”.

Este nombre queda modificado en los años siguientes, así se desprende de un documento conservado en el Archivo Municipal de Valladolid (Ayuntamiento de Valladolid, Licencias de Obras Mayores, fechas 1788-1789. Signatura CH 368-36-85): “Solicitud de Francisco Rodríguez y otros en nombre de los Servitas Seculares de María de los Dolores, pidiendo licencia para construir una capilla destinada a la Virgen del Camino, en Santa Clara”. Es decir, a finales de la década de los 80 del siglo XVIII ya se conoce con el nombre de Servitas Seculares, una denominación que ostentará en el siglo XIX (en 1861 “Congregación de Servitas de Nuestra Señora de los Dolores"; en 1864, Mariano González Moral en su obra “El Indicador de Valladolid” recoge el nombre “Congregación de Servitas Seculares de María”), y con la que llegará hasta la segunda mitad del siglo XX cuando aún estaba activa esta Hermandad o Congregación.

Llama la atención esta denominación de Servitas, no había convento de esta Orden en Valladolid, puede que lo consiguieran por agregación ya fuera a un Convento de la Orden -los conventos de esta Orden en España estuvieron por Valencia, Aragón y Cataluña-,  o a una Venerable Orden Tercera de la misma. Pero, ciertos detalles del retablo (a no ser que fueran añadidos de este momento de finales del siglo XVIII) nos puede hacer pensar en el deseo, desde los primeros años de existencia, de ser una Congregación Servita, recordemos el relieve del ático o bien otros elementos como el corazón en la clave de la hornacina central.

Junto a la devoción que la profesaría su Congregación, esta imagen de Nuestra Señora de los Dolores de la Parroquial de San Pedro Apóstol era una de las imágenes que visitaba la Archicofradía de la Corte de María, lo que invita a pensar que era una imagen que gozaba de devoción en Valladolid. Y esto fue así desde el comienzo de las visitas de esta Archicofradía, que aparecen en la prensa desde agosto de 1891. Esta visita tenía lugar el día 4 de cada mes. Así parece que fue durante 74 años, ya que 1965 puede intuirse que esta Archicofradía entró en cierta inactividad y, aunque a principios de año, aún anuncia la visita a algunas imágenes, entre ellas a la Virgen de los Dolores en San Pedro Apóstol el día 4, dejará de aparecer en la prensa sus actos.

Finalmente, hay constancia de actividad de la Congregación o Cofradía de Servitas Seculares más allá de mediados del siglo XX, contándose entre sus cultos un quinario y dos salidas procesionales, una en Rosario de la Aurora y otra en la fiesta de su titular, el 15 de septiembre. Así por ejemplo se anuncia en el Diario Regional en el mes de septiembre de 1955, del 11 al 15 de dicho mes un “Quinario: Que la Cofradía de Servitas Seculares dedica a los Dolores Gloriosos de la Santísima Virgen. A las 7’30 Rosario de la Aurora por las calles de la parroquia; a las 8 misa de comunión, el último día para todos los cofrades. Por la tarde, a las 8, exposición, rosario, sermón, ejercicio, bendición y salve. El último día, a continuación del ejercicio, saldrá la procesión con la imagen de la Santísima Virgen que recorrerá las principales calles de la Parroquia. Predicará durante los días del quinario el Lic. Don Fulgencio Palencia, coadjutor de N.S. de la Victoria”. Es curioso que leyendo el anuncio, parece que el Rosario de la Aurora se celebraba los cinco días del quinario.

En la actualidad, y teniendo presente las últimas noticias sobre salidas procesionales y actividad de la Congregación, podría considerarse como en estado inactivo, pero no extinguida, salvo que exista decreto de la autoridad eclesiástica competente. Así pues…¿no sería interesante intentar recuperar esta Congregación Servita para Valladolid?


Bibliografía:
Manual histórico y descriptivo de Valladolid, adornado con dos láminas y un plano topográfico de la población; y seguido de un apéndice, o sea Guía del ferro-carril del Norte. Valladolid: Hijos de Rodríguez, 1861.Pág. 180.
GONZÁLEZ MORAL, Mariano: El Indicador de Valladolid. Imprenta y Librería Nacional y Extranjera de H. de Rodríguez. Valladolid, 1864.
MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José y URREA FERNÁNDEZ, Jesús: Catálogo monumental de la Provincia de Valladolid. Tomo XIV. Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid I. Diputación de Valladolid. 2001 (facsímil de la 1.ª edición de 1985). Págs. 167 y 169.
PÉREZ-RUBÍN Y CORCHADO, Luis: Ensayo artístico-arqueológico sobre el cultor mariano y especialmente de la Purísima en la Archidiócesis de Valladolid. Imprenta de El Porvenir. Valladolid, 1906. Pág. 20.

domingo, 28 de junio de 2015

Procesión de San Pedro Apóstol, 2015.

Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol.
Cofradía Penitencial y Sacramental de la Sagrada Cena.
Valladolid, 28 de junio de 2015.

Fecha histórica para esta Parroquia y Cofradía vallisoletanas. 
No ha sido precisamente breve el paréntesis de tiempo que esta procesión no ha salido a las calles, tanto como 47 años  -la última vez fue en 1968-, aún así había gente mayor que por los comentarios que hacían, sí recordaban la salida de San Pedro Apóstol por las calles de su barrio.








A las 12:30 del mediodía dio comienzo la Eucaristía, con oficio de la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, en una iglesia que se presentaba repleta de cofrades de la Sagrada Cena y otras Cofradías de distinto carácter que habían respondido a la invitación, parroquianos, pueblos fiel y …¿por qué no decirlo? Muchos curiosos que conociendo que se iba a recuperar esta procesión han asistido a verla salir por primera vez en tanto tiempo.



Ante la imagen de San Pedro Apóstol ha bailado un grupo de danzas procedentes de Villafrades de Campos (Valladolid) con danzas cuya antigüedad se remonta a más de 400 años.





El recorrido de la Procesión abarcó las dos parroquiales que integran la Unidad Pastoral de San Pedro Apóstol y Santa Clara de Asís. En este último templo, también conventual de las Hermanas Pobres de Santa Clara, las religiosas Clarisas han recibido la procesión desde la clausura, con diversas lecturas entre ellas la de la triple confesión de San Pedro recogida en el Evangelio de San Juan.
















Enhorabuena a la Parroquia y a la Cofradía por esta histórica recuperación.

El primer paso está dado…


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