martes, 15 de noviembre de 2016

HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE PRADO. Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari.

La Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari custodia en su interior una gran riqueza de la vida devocional de la ciudad, aunque tal vez en ocasiones pueda llegar a pasar un tanto desapercibida por la relevancia de las populares Caminatas de los Tres Lunes a San Nicolás.

En el mismo retablo mayor del templo, junto a la imagen del titular de la Parroquia (tallada por Miguel Ángel Tapia y bendecida el 6 de diciembre de 1999 por Mons. José Delicado Baeza) y la tarjeta o relieve con la Santísima Trinidad, recuerdo que aquel templo fue la iglesia conventual de la Trinidad Descalza, aparece la imagen sedente de la Santísima Virgen con su Hijo en brazos…se trata de Nuestra Señora de Prado, procedente del antiguo monasterio jerónimo al otro lado del Pisuerga.

"Nuestra Señora de Prado" en el retablo mayor de la Parroquia de San Nicolás de Bari.
Valladolid.

El nombre de esta advocación mariana, como refiere Juan de Villafañe, tiene un origen toponímico, recibiendo el nombre Nuestra Señora de Prado por “estar colocada en un Prado, ó campo que fertiliza un arroyo, que baxa del Lugar de Zaratan immediato á Valladolid”. El autor no llega a precisar el momento en que la imagen recibe este nombre, su antigüedad ni artífice, ni el momento de la construcción de la ermita en su honor. En cambio, que en 1440, siendo Abad de Valladolid, don Roberto de Moya, hizo donación de los frailes jerónimos, de esta ermita que hasta entonces estaba al cuidado de la Cofradía de San Lázaro.

La Sagrada Imagen contó con una capilla propia en la iglesia de este monasterio. Villafañe señala que la tenía al lado del evangelio, añadiendo que es una de las mejores capillas que hay en la ciudad, elogiando su suntuosidad y aseo. Con respecto a la Imagen dice: “El roftro de la Santa Imagen es moreno, y fe affegura, que diverfas vezes le ha mudado. Es de talla, y eftà fu Mageftad fentada, y con el Niño, que es tambien de talla, y muy agraciado, en fus fagrados brazos, el qual no fe vè, à caufa de los veftidos, que fobre la talla fe ponen à la Santifsima Virgen, y el que fobre ellos fe adora, coronado de rica corona, es añadido. Son muy preciofas las joyas, que tiene efta Santa Imagen, y entre todas fobrefale en valor una de muchas efmeraldas, dadiva de aquel Real Monafterio à fu  gran Patrona, à la qual viften folos los Religiofos, fin permitir, que mujer alguna haga jamàs efte oficio”.

Por este tiempo, la Iglesia que se describe ya corresponde a la que ha llegado a nuestros días. Iniciada en 1673, la construcción corrió a cargo de los maestros de obras Nicolás Bueno y Cristóbal Jiménez (éste último autor de las trazas). En condiciones firmadas por ambos maestros con Fray Domingo Serrano, prior del Monasterio se indica “Hase de hacer la capilla de Santa catalina en el costado del presbiterio al lado del evangelio y ha de hacer un tránsito para ir al camarín de Ntra. Sra. y se ha de hacer el dicho camarín con su escalera para entrar en él…”. El retablo de la capilla de Nuestra Señora de Prado fue realizado en 1674 por Juan Guerrero y Antonio Villota (que en 1679 harán el retablo mayor y colaterales de la iglesia del monasterio) y fue pintado y dorado por Gaspar Díez del Pozo. En esta capilla y retablo permanecería hasta 1726, cuando en razón de su fama y devoción, fue trasladada y entronizada en el retablo mayor de la Iglesia.

Traslacion.
Año de 1726, dia 10 de Diciembre, se traslado desde su capilla á Nuestra Señora de Prado al altar mayor, habiendo precedido tres días festivos domingo, lunes y martes: hubo fuego tres noches; por la tarde el martes se hizo la procesion; pusieron á Nuestra Señora en el monumento y allí estuvo los tres dias, y luego que anduvo la procesion por todos los cláustros  la subieron por una escalera que habian  hecho desde el monumento al trono con las mismas gradas del monumento. Asistió á la procesion el Sr. Talavera, obispo de esta ciudad, y muchos frailes de diversas religiones.

Ventura Pérez, Diario de Valladolid, pág. 86.

Son muchos los milagros que anota acontecidos por intercesión de Nuestra Señora de Prado, de los que luego se hablará.

Tras la exclaustración definitiva, la Imagen llegará en el año 1852 a la Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari (ya instalada en el templo del extinto Convento de la Trinidad Descalza). El primer emplazamiento en este templo fue la última capilla del lado del Evangelio, actualmente dedicada a la Inmaculada Concepción. Este sería el lugar donde recibiría culto hasta que a finales del siglo XIX es entronizada en el retablo mayor.

El 12 de julio de 1852 la iglesia sufre un incendio y las imágenes se trasladan a San Quirce hasta que se puede volver a abrir el templo parroquial.

Pocos años después de su llegada, en 1857 se funda la llamada Devoción de Nuestra Señora de Prado y, posteriormente, con sanción eclesiástica se convirtió en Hermandad (Javier Burrieza Sánchez, Guía Misteriosa de Valladolid. Pág. 261). En 1861 ya es nombrada como Cofradía (Manual histórico y descriptivo de Valladolid, adornado con dos láminas y un plano topográfico de la población; y seguido de un apéndice, o sea Guía del ferro-carril del Norte…Pág. 171).

La fiesta en honor a Nuestra Señora de Prado estaba fijada el 25 de marzo, día en que se recuerda la Encarnación o la Anunciación. Tradición que debía venir de antiguo, algunos de los milagros que se referirán tienen relación con la visita a esta imagen en dicha fecha, y así aparece ya en su estancia en el Monasterio del Prado. En San Nicolás siguió manteniéndose esta fecha, si bien es cierto que en ocasiones se trasladaba al domingo siguiente al Domingo de Resurrección, tengamos presente que 25 de marzo caería en Cuaresma y cuando no, en Semana Santa.
Por ejemplo, el 25 en marzo de 1868 se anuncia Función de Nuestra Señora de Prado en San Nicolás. En 1881, la fiesta se anuncia también para el 25 de marzo, aunque duraba dos jornadas, la víspera se cantaba Salve Solemne y el día 25 misas rezadas desde primeras horas, a las 10 la solemne con SDM manifiesto y sermón, a las 18:30 h. Reserva. Se celebraba Jubileo de las 40 Horas.

Por estas fechas también la Imagen comenzará a ser procesionada en la Octava de la Parroquia: “La Junta Directiva de la Hermandad de Nuestra Señora de Prado a dispuesto sacar á su Escelsa Patrona en la procesión de octava que se celebra hoy en la parroquial de San Nicolás; con tal motivo invita á todos sus hermanos que se dignen acompañar; para lo cual en el lugar acostumbrado se les proveerá de la correspondiente vela” (El Norte de Castilla, 5 de julio de 1883), al año siguiente también convoca a sus cofrades por la prensa para este misma procesión de Octava.

Gracias a Casimiro González García Valladolid conocemos el aspecto de la Imagen a finales del siglo XIX, probablemente en sus andas procesionales. La Imagen se muestra completamente revestida y porta otros elementos de su ajuar.

En 1893 se produce un nuevo incendio en la Parroquia de San Nicolás de Bari, así lo relata Casimiro González García Valladolid:

El segundo se inició el dia 15 de Enero, domingo, a las once de la mañana, y destruyó por completo el retablo mayor, no pudiendo salvarse de él ni el Santísimo Sacramento, los colaterales, el entarimado la puerta principal, dejando mal paradas las restantes imágenes y retablos de las capillas y solo se salvaron intactos los ornamentos, vasos sagrados, cajonería y alhajas de la sacristía y el cuerpo de San Miguel de los Santos que fué extraído por un boquete abierto en la pared exterior de su capilla.
El celoso párroco de la misma Don Miguel Martín Sanz, procedió inmediatamente á su reparación y auxiliado por las limosnas de los fieles, consiguió con su actividad, grandes sacrificios pecuniarios propios y obra de restauración de imágenes que hizo el mismo, verla muy pronto en estado de ser abierta nuevamente al culto . Las funciones parroquiales se celebraron entre tanto en la inmediata iglesia conventual de religiosas de San Quirce; y el día 6 de Julio de 1895 por la tarde, tuvo lugar la solemne bendición del templo restaurado y la traslación á él del Santísimo Sacramento y de las imágenes, celebrándose para ello una concurrida procesión desde la iglesia de San Quirce a la de San Nicolás, en la que llevó á S.D.M. el Excmo. Sr. Lic. Don Antonio Maria de Cascajares y Azara, Arzobispo de la diócesis, concurriendo á ella todas las Cofradías y Hermandades erigidas en dicha parroquia con sus estandartes é insignia y presidiéndola una comisión del Excmo. Ayuntamiento. Poco tiempo después el propio Sr. Arzobispo nombró Canónigo de la Santa Iglesia Metropolitana de Valladolid al párroco Don Miguel Martín Sanz, en premio de sus laboriosos trabajos y piadoso proceder en la costosa y pronta reparación de la iglesia de San Nicolás.
Al hacerse estas obras, ha quedado la iglesia en la forma siguiente.
Con los retablos deteriorados de las capillas laterales se formó el retablo mayor de tres cuerpos, colocándose en el, por este orden, las imágenes del titular, para la cual se utilizó otra, puesto que la antigua se quemó por completo; Nuestra Señora de Prado, puesta ahora en este sitio porque su Hermandad contribuyó con una crecida suma para la erección de dicho retablo; y la Santísima Trinidad, pequeña tarjeta de alto relieve, terminando con un remate circular en cuyo centro aparece un caliz y á los extremos dos ángeles de talla, desnudos y de cuerpo entero.
Lo mismo se hizo con los colaterales; es decir, aprovechar los restos de los quemados, conservar los que quedaran útiles y dedicarlos el del evangelio al Santisimo Cristo del Amparo, y el de la epístola al Ecce-Homo de Gregorio Hernández.
En las capillas de aquel lado sigue la primera consagrada á la Virgen del Carmen, con el mismo retablo que tenia antes; la segunda á San José, con retablo nuevo; la tercera á Santa Teresa de Jesús, con su retablo antiguo; y la cuarta continua de bautisterio”.

Las noticias de la época dan pistas sobre el ritmo de la restauración del templo y su patrimonio. En cuanto al caso de Nuestra Señora de Prado encontramos el 15 de abril de 1893, la Venerable Hermandad de Nuestra Señora de Prado (en San Quirce) a las 9 de la mañana se reconciliará éste según lo dispuesto en el Ritual Romano. A las 17:30 se descubrirá la imagen de la Virgen tocando la Marcha Real  las dos bandas de música de los regimientos que guarneces en esta capital, luego Rosario, letanía y Salve. Es probable que lo que se refiere a reconciliación se tratase de algún acto de bendición o reposición al culto tras una intervención que podría haber tenido tras el incendio. El mismo Casimiro González García Valladolid refiere en sus Recuerdos y Grandezas “recientemente retocada la sagrada efigie y la del Niño Jesús que sostiene con su brazo izquierdo, se la colocó en el trono del segundo cuerpo del altar mayor”.
Ese mismo año, 1893, al Corte de María visita a nuestra Señora de Prado en San Quirce los días 18 de mayo y 18 de junio; ya el 18 de julio visita a Nuestra Señora de la Salud en San Quirce. Parece ser que dese este año no se celebró Procesión de Octava en San Nicolás, siendo recuperada en 1897.

"Nuestra Señora de Prado" sin mantos. A esta altura puede observarse algunos elementos que se retocaron en la Imagen.
"Nuestra Señora de Prado", como en otras Imágenes, en su momento se eliminaron sayas, mantos, rostrillos, etc., con los que eran vestidas; aunque se ha vuelto a utilizar los mantos con una solución intermedia, dejando visible la talla.



En cuanto a salidas procesionales de la Nuestra Señora de Prado, al menos hay constancia de dos ocasiones al año en que era portada en procesión: en la del Corpus Christi y en la Procesión de Octava de la Parroquia de San Nicolás de Bari (5 de julio, fiesta de San Miguel de los Santos).

Detalle del rostro de Nuestra Señora de Prado.
Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari.
Valladolid.

Detalle del rostro del Niño Jesús. Imagen de Nuestra Señora de Prado.
Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari.
Valladolid.


LOS MILAGROS DE NUESTRA SEÑORA DE PRADO

Son números los que se han ido recogiendo, pero podemos citar:
En 1530 salva a tres mercaderes vecinos de Valladolid, llamados Pedro Álvarez, Juan de Medina y Pedro Martínez, que venían en barco desde Perú y fueron atacados por un pez de gran tamaño, invocaron a Nuestra Señora de Prado y les salvo; en recuerdo de su intercesión trajeron al santuario “una efpina, como efpada, con 50 dientes, que tenia el monftruo en la frente”.
Cuarenta años después, en 1570, un hombre casado, estaba cautivo por espacio de 12 años y todas las noches se encomendaba a la Virgen, fue trasladado milagrosamente a este templo donde lo encontró su esposa. Milagro similar se repite en 1590, al vecino de Tudela de Duero Juan Pérez que llevaba 10 años cautivo en África.
En 1604 salva la vida a unos segadores en un incendio en tierras cercanas a su templo.

Otros se podían citar, pero vale la pena recordar los siguientes:
En 1614 devuelve a la vida a un niño de cuatro años por quien imploró su madre, Isabel García, vecina del barrio de san Juan de Valladolid. Dejó la mortaja en el templo como recuerdo.
A otra mujer, Mari García, vecina de Barrio nuevo, en 1621, salvo a su hijo de tres años que se había caído al pozo.
Al año siguiente, 1622, el 25 de marzo, auxilia a Alonso Calzada que en esta fiesta había ido con su esposa al templo y subido a un balcón, éste se hundió, invocó a la Virgen y salió ileso.
En la fiesta de san Jerónimo, 30 de septiembre de 1630, una mujer de Medina de Rioseco, Juana Martínez, tullida de una pierna, visita la capilla de la Virgen, se aplicó aceite de la lámpara de la Virgen y sanó. Al año siguiente, repite un milagro similar en un niño de 5 años.
Otros milagros hacen referencia a conseguir descendencia en los matrimonio (1634 a doña  Inés de Acuña).
Los propios monjes del monasterio fueron favorecidos con prodigios; en 1643 sana a uno de ellos de una sordera y el 8 de mayo de 1663 hace que salga ileso uno que había caído con su cabalgadura en una casa de la calle Teresa Gil, cuando el suelo se hundió y cayó a una bodega.

Podrían citarse muchos más que siguen los vistos hasta ahora y otros que refieren a conversiones, expulsión de demonios en personas poseídas, etc. El mismo Villafañe recoge prodigios hasta 1717.

Agradezco a los responsables de la Unidad Pastoral San Miguel-San Nicolás, Javier Carlos Gómez Gómez (párroco) y Jesús Manuel Losa Hernández, la ayuda prestada para poder elaborar esta entrada.



Bibliografía:
Foto completamente vestida en Valladolid, sus recuerdos y sus grandezas. Tmo I, pag 171 y ss.

Compendio histórico, en que se da noticia de las milagrosas, y devotas imágenes de la Reyna de Cielos, y Tierra, María Santissima, que se veneran en los mas celebras santuario de Hespaña. Juan de Villafañe. Imprenta de Eugenio García de Honorato. Salamanca. Año de 1726.

Diario de Valladolid, Ventura Pérez. Imp. y Librería Nacional y Extranjera de Hijos de Rodríguez. Valladolid, 1885. Pág. 86. Traslación del año 1726 (10 de diciembre).


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