miércoles, 30 de marzo de 2016

OPINIÓN: SOBRE LA REFORMA DE LA SEMANA SANTA DE VALLADOLID

No recuerdo si en alguna de las entradas que he publicado a lo largo de estos años, lo he centrado tanto en exponer una opinión personal. En alguna sí que he podido expresar alguna dentro de un contexto más preciso, pero no era el fin último de esa entrada. Sin embargo, creo que partiendo del respeto y en la medida que ofrecen todos estos canales puede ser bueno la recopilación y análisis de las diversas opiniones por quienes al final tengan que presentar una propuesta de reforma.

Sí que me gustaría comenzar diciendo que esta reforma, ahora promovida por el Arzobispado (según señalaba la prensa en Cuaresma) debería haber sido hecha por las Cofradías y así lo tenían encomendado en aquel directorio de 1991… Pero en líneas generales no se ha hecho, siempre tenemos excepciones, claro está. Pero de formular ahora una propuesta, sería conveniente que antes de su aprobación llegase a la ciudadanía. Y quiero recalcar esto último, ciudadanía, a todo Valladolid, pues es SU Semana Santa, con la que se tiene que identificar…Una reforma, profunda o no, no puede quedarse sólo en el ámbito de las Cofradías, siempre reconociendo que tienen un papel esencial para la organización, desarrollo y puesta en la calle de estas manifestaciones de FE. Y aún más, que no se quede sólo en las Directivas o Cabildos de Gobierno…Es decir, a la postre, que sea una reforma consciente y consensuada.

Tema necesario y -¿por qué no decirlo?- complicado es el que se está planteando sobre la reforma de las procesiones y actos de la Semana Santa de Valladolid. 
Situación a priori complicada pues la actualidad de las Cofradías es desigual: si bien las hay que han experimentado una evolución en estos años, tanto en su vida y régimen interno, cultos y salidas procesionales, puede que incluso haya producido cierto efecto "de moda". Por otro lado, y lamentablemente hemos de reconocerlo, las hay que se han quedado estancadas en el tiempo y que en sus filas hay cada vez menos cofrades…quedando más patente aún si en una misma procesión han de acompañar a más de un “paso”. 

Además, la incorporación de nuevas imágenes no siempre se ha hecho con el mejor criterio, en ocasiones primando más la idea de tener algo en propiedad que atendiendo a otros valores. Es decir, que son esculturas pero...¿imágenes para el culto/procesión?¿imágenes que conmuevan y despierten sentimientos –no falsa sensiblería-?

Por otro lado, el peculiar modelo de Semana Santa que tenemos, sobre todo el tema de las cesiones de imágenes condiciona también la participación en procesiones… Y esto, inténteselo explicar a alguien que, aún siendo de Valladolid, su conocimiento de la Semana Santa es poco más que ver las procesiones en estos días o, más complicado aún, a personas que vengan a ver la Semana Santa desde otros lugares…¿Cómo explicar que un mismo “paso” es procesionado por dos Cofradías distintas o que una Cofradía porte dos “pasos” del mismo tema? Regresamos al tema de propiedad y titularidad, lo cual ha sido motivo, en no pocas ocasiones, de problemas.

Por unos motivos u otros (estos es: procesiones titulares + procesiones conjuntas entre varias Cofradías + recibimientos a la puerta porque pasa otra procesión), ha hecho que se produzca un excesivo número de salidas tanto de cofradías como de ciertas imágenes. Y junto a ello, ciertos "encuentros" que han proliferado en los últimos años con imágenes que incluso iconográficamente no se ajustan a las conmemoraciones de estos días…ante ello cabría preguntarse ¿beneficia o perjudica? Por un lado, bien es cierto que produce escenas emotivas, eso es innegable, pero también es una fórmula de la que se ha abusado. Tal vez ello también ha llevado a que nuestra Semana Santa, podría decir que se ha convertido en una “Semana Santa de momentos” más que "de acompañamiento", que por sus imágenes o “puesta en escena” son reclamos en determinados puntos pero…una vez que se pasa ese hito las Cofradías con aquellas mismas imágenes, en muchos casos verdaderos focos devocionales, van o vamos solos por las calles. Limitar las salida de estas imágenes a cuando van a hacer su procesión ¿no podría fomentar la expectación tanto de sus propios cofrades como de sus devotos/pueblo fiel que las puedan ver en las calles?

El pueblo fiel o el público en general, tampoco son ajenos a la Semana Santa y aquel silencio que caracterizaba a nuestras procesiones y que siempre se ha tenido a gala, se va perdiendo. A veces parte del comportamiento de los propios cofrades, no lo vamos a negar. Una procesión es un acto religioso comunitario, pero parece que hay quien se lo toma como un mero acto social en el que hay que estar porque es lo de estos días, y lleva a situaciones que a veces llegan a lo desagradable. La procesión también debería ser un acto con orden y decoro, no sólo por parte de quienes participan en ella, también de los que asisten desde fuera o quienes, por el motivo que sea deben entrar en la planta de procesión sin formar parte de la misma…La proliferación en estos últimos años de “fotógrafos” ya sean acreditados, ya sea con la medalla de la Cofradía, medios de comunicación, etc., está llegando a extremos en los que hay casos que interrumpen el discurrir de los cofrades o se pasean por la planta de procesión sin ningún tipo de reparo. Si cualquier persona que quiere tener una fotografía curiosa hace lo mismo ¿Qué ocurriría?

Y muchas más cosas se podría analizar…

Reconozco que en esta propuesta soy drástico, tal vez en exceso…Partiría de una  procesión titular o bien de Regla (para las Cofradías que la tengan y así se estipule en ellas) por cada Cofradía, más la General de la Pasión del Redentor, ésta última de gran importancia en cuanto a sentido catequético y no tanto como museo...¿se ha parado a pensar la gente que uno de los primeros rasgos o procesos que tiene un objeto en un museo es su descontextualización? Afortunadamente, en líneas generales –ojalá que en breve otras se recuperen- las imágenes siguen cumpliendo el fin para el que fueron creadas. 

En principio habría que considerar una excepción, sería la Vera Cruz con la Borriquilla el Domingo de Ramos, ya que a diferencia de lo que puede ocurrir en otras localidades, no es portada por una Hermandad que la tenga únicamente por titular ni tampoco es una procesión que sea organizada por un ente distinto, pensemos una Junta, Agrupación o similar… Al ser la Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz la propietaria, custodia, quien tributa culto y procesiona este “paso”, es comprensible la excepción.

Es decir, en total 22 procesiones.

El tener una procesión por Cofradía posibilitaría la reordenación de las mismas por jornadas o días, tal vez quedando acotados al ciclo entre Domingo de Ramos y Domingo de Resurrección. Para esa redistribución sería interesante respetar los acontecimientos según los episodios de la Pasión así como la recuperación de días y horarios de los siglos anteriores…aquello de una Procesión por Cofradía y Estación en la Catedral no son modas que se importan o se copian, es volver a nuestra Semana Santa que a veces parecemos olvidar que cuenta con varios siglos de antigüedad y trasciende  lo que hemos visto o se “ha hecho toda la vida”.

El resto de las procesiones no quiere decir que desaparezcan pero si durante unos años no se celebran podría ayudar a su planteamiento y lo que aportan a la Semana Santa, incluso tener presente que algunas procesiones se crearon en unas circunstancias que hoy han desaparecido. Esa reflexión desembocaría en la posible recuperación de alguna/s de ellas.

Dependiendo del sentido de la procesión y de los “pasos” a procesionar, sería interesante posibilitar que haya procesiones el Sábado Santo (y no porque lo digan los hosteleros para que se alarguen las estancias). Bien es cierto que habría que tener presente que tal vez habría de recogerse antes de las Vísperas (19:30 h.) o del comienzo de la Vigilia Pascual.

Como un último apunte, creo que sería oportuno que las autoridades eclesiásticas elaborasen y publicasen normas diocesanas actualizadas en todo lo referente a Cofradías y Hermandades, independientemente de su carácter, como podría ser:

  • Requisitos y procedimiento de creación de nuevas cofradías (viendo la posibilidad de la evolución del proyecto, partiendo de una Agrupación de Fieles, pasando a Pro-Hermandad y finalmente, si se consolida en el tiempo, reconocimiento de Cofradía con todos sus derechos y obligaciones).
  • Estatuto–marco para la elaboración de los estatutos de una Cofradía (aunque se tengan en cuenta sus peculiares sistemas de organización en caso de haberlos).
  • Comisión de patrimonio, que informe sobre incorporaciones de nuevas imágenes, también carrozas, andas, restauraciones, etc. Dependiendo de la consulta que se realice, dicho informe podría tener carácter vinculante.
  • Tramitación para nuevas procesiones.
  • Solicitud y tramitación de expedientes de coronaciones canónicas.
  • Etc.


Pd.- Quiero reiterar que esto es sólo una opinión personal que se puede o no compartir y, para quienes estén tentados de decirlo, ya me adelanto yo: no voy ni de gurú, ni de nuevo teórico de la Semana Santa, ni cualquiera de los diversos términos que quieran emplear.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Coincido en la mayoría de puntos que expones
Un saludo
Crucito

elsenordelosespejos dijo...

He encontrado por casualidad este blog, y te felicito por las reflexiones que aquí se vierten respetuosamente.

Me animo a escribir sobre un acontecimiento tan intenso y de tanta complejidad como es la Semana Santa de Valladolid. Para mí es un tema importante que no solo deberían cuidar Diócesis y cofradías, sino pueblo fiel y vallisoletanos en general.

Me gustaría escribir sobre tres puntos que creo que necesitan ser revisados o al menos analizados.

El primer punto que querría señalar es que una procesión es un acto religioso. Aunque lo envolvamos de acto turístico, cultural y hasta económico, no se debe perder la esencia de lo que es una procesión. Como bien señalas, los mismos cofrades, los fotógrafos, la ausencia de silencio, y añado la mala educación de algunos niños (y no es culpa de los niños), la poca sensibilidad de ciertos hosteleros, y la dejadez de los propios vallisoletanos, hacen que se difumine el sentido principal que tiene la procesión. No es una cabalgata que en vez de Reyes Magos haya Cristos y Vírgenes (permítaseme la comparación); ni es un desfile de carnaval. A cada momento lo suyo. Creo que es responsabilidad de todas las partes: ciudadanía, cofradías, Arzobispado, Ayuntamiento, no perder el sentido de cada procesión. Las demás cosas vienen por añadidura.

Segundo punto. La sevillanización de la Semana Santa Vallisoletana. Observo como año tras año se va desvirtuando la semana santa que viví en mi niñez (y estoy en la treintena). El silencio que no respeta el público, -y al que tampoco parece que le moleste las conversaciones a gritos frente a una procesión-, la progresiva ausencia de procesiones con el sonido únicamente de tambores-, la proliferación de bandas, y no solo las bandas (contra las que no tengo nada) sino la interpretación de piezas eminentemente andaluzas; la decoración más recargada de los pasos y carrozas.
No tengo nada en contra de Sevilla, ni de Andalucía. He estado por allí en Semana Santa y disfruto también con la manera que tienen de celebrar estas fechas, pero creo que Valladolid no debe copiar ciertos rasgos de esta semana santa. Son modelos diferentes de religiosidad popular, y no es necesario perder las señas de identidad de uno para adoptar las del otro. También es cierto, que lo fácil es caer en lo sevillano.

El tercero es lo que yo llamo la forofización de las cofradías. Y es que observo como los cofrades se sienten ligados a las cofradías como si fueran equipos de fútbol. E idolatran a sus imágenes de culto cual Messi o Cristiano de turno. Lo cual podría ser positivo como forma de una vivencia más profunda de la Semana Santa. Pero lo veo de una forma negativa cuando "mi" cofradía, saca "mi" paso. Y lo que es peor, cuando se considera la propia cofradía o la propia imagen como superior a las otras.
Y vuelvo al sentido del punto primero: el sentido religioso. La cofradía no es el fin, sino un medio para vivir la religiosidad. Tan válido como otra. Tan incompleto como otra.
Seguramente ser cofrade se esté poniendo de moda. Pero el que es cofrade, lo debería ser todo el año. Como lo es ser cristiano.

Si todos entendieran al menos el punto 1 y 3, se podrían organizar mucho mejor las procesiones. Entiendo que son puntos previos a la reflexión de la organización de las procesiones. No tiene sentido una procesión sacada de contexto litúrgico (y en Valladolid por lo general están bien pensadas). Ni tendrían sentido discusiones entre cofradías por múltiples cuestiones como se han visto los años anteriores.

En fin, nuestra semana tiene cosas muy buenas, que se han trabajado muy bien durante muchos años. Es un buque insignia de la ciudad en el que confluyen muchos intereses. Pero que debemos cuidar entre todos asumiéndola como nuestra.

Un saludo.

Fco. Javier Juárez Domínguez dijo...

Muchas gracias por los comentarios que se están dejando, seguro que todos ellos fomentarán la reflexión sobre nuestra Semana Santa.

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