sábado, 2 de febrero de 2013

Visita del Lignum Crucis de Liébana a Valladolid y la Cofradía de las Siete Palabras


Hoy, 2 de febrero, Fiesta de la Presentación de Nuestro Señor en el Templo y Purificación de Nuestra Señora, celebrada como Nuestra Señora de las Candelas, de la Purificación o de Salve, como es el caso de la Patrona de la Cofradía de las Siete Palabras, se recupera desde estas líneas un acontecimiento que tuvo lugar en 1958, y en el que en el desarrollo de los actos tuvo mucho que ver la Cofradía de las Siete Palabras: la Visita del Lignum Crucis de Liébana a la ciudad de Valladolid.

Son realmente escasos los traslados o salidas del Lignum Crucis de su Santuario de Liébana, de sobra conocido pues es el mayor fragmento conservado de la Cruz de Cristo (la reliquia mide 63 centímetros de alto vertical; 39 centímetros horizontalmente, de lado a lado de los brazos de la Cruz; 1,5 centímetros de grosor, y de 4,5 a 9,5 centímetros de ancho, según la medición realizada el 13 de septiembre de 1938). Además de las dimensiones, en 1958 fue analizada la reliquia por el Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias de Madrid, concluyendo que se trata de madera de 'Cupressus sempervirens 'L, ciprés muy común en el área geográfica de Palestina, y podía tener una antigüedad de más de 2.000 años.

Pues bien, volviendo al tema de los traslados, quedan constatados los siguientes: El 3 de abril de 1957, el Lignum Crucis salió por primera vez fuera de la comarca lebaniega. Fue llevado a Santander, para presidir la Santa Misión, allí permaneció hasta el 14 de abril.
Al año siguiente, el 19 de marzo de 1958 fue trasladado a Madrid, con motivo de la Santa Misión de la parroquia de San Ginés, y de su sexto centenario. Allí permaneció hasta la mañana del 12 de abril cuando fue despedida en el Palacio de El Pardo de Madrid por el Jefe de Estado, partiendo desde allí a Valladolid. Tres días después regresó al monasterio de Liébana.
Después nuevamente a Santander, Astorga y Sevilla.

Según el artículo publicado en El Norte de Castilla de 12 de abril de 1958, fecha en llegaba la reliquia a Valladolid, se señala que el Lignum Crucis llegaría a la ciudad a la seis y media de la tarde, entre un volteo general de campanas.

La reliquia llegaba en una caravana automovilística, precedida de la sección de la Guardia municipal motorizada y presidida por el arzobispo de Valladolid, entró a la ciudad por la carretera de Madrid, paseo España, paseo de Filipinos y andén lateral del Campo Grande. El primer punto donde se detendría en la ciudad sería en el Auditorio del Campo Grande donde sería recibida por las autoridades locales.

En dicho Auditorio, como parte de la recepción, del Arzobispo impartiría la Bendición con la Reliquia y seguidamente se iniciaría una procesión para trasladarla a la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, por el siguiente recorrido: andén central del Campo Grande, plaza de Zorrilla y calle Santiago, hasta la mencionada iglesia.

En dicho artículo aparece también la planta u orden de procesión: Guiones de la cofradía de las Siete Palabras, cofrades y hermanas de devoción, de esta cofradía y representaciones de las cofradías penitenciales y Acción Católica, coche descubierto con la reliquia, llevada por el reverendísimo prelado y coches de las autoridades locales.

A la llegada a la Parroquia de Santiago, la Reliquia sería recibida por el clero parroquia y una comisión de la Cofradía de la Siete Palabras, que introduciría bajo palio la Reliquia en el templo, donde una vez en su interior procederían a adorarla las autoridades, clero y cofradías.

A partir de las 20:30 horas de aquel mismo día comenzaría el turno del pueblo fiel para poder adorar la Reliquia, quienes accederían al templo por la puerta de la calle de Héroes del Alcázar, para salir por la del Atrio. La adoración estaba prevista que continuará toda la noche, hasta las 7:30 de la mañana del domingo, hora que sería suspendida hasta la 13:30 horas, para que puedan los fieles oír las misas habituales en la iglesia parroquial.

Nuevamente, desde las 13:30 hasta las 20:00 horas podría adorarse la Reliquia sin interrupción. A esa hora, las 8 de la tarde, se celebraría una Hora Santa, en la que predicaría el M. I señor don Marcelo González. Al finalizar la Hora Santa se reanudaría la adoración de la Reliquia hasta la mañana del lunes (14 de abril), cuando la reliquia saldría de la ciudad.

Una última nota se anuncia en este artículo, se trata de los HONORES MILITARES:
Con motivo de la llegada a esta ciudad de la milagrosa reliquia del «Lignum Crucis» de Liébana se rendirán los máximos honores militares concedidos por la Presidencia del Gobierno.
Dichos honores serán dados por una compañía del regimiento de Infantería San Quintín número 32, con bandera, banda y música, la cual acompañará a la sagrada reliquia en  su recorrido desde el auditorio del Campo Grande a la iglesia de Santiago. (El Norte de Castilla, 12/04/1958).

La crónica publicada en el mismo diario al día siguiente recoge todos estos puntos, añadiendo algunos detalles. 
La compañía del Regimiento San Quintín, a la que se acaba de aludir estaba formada ante el “Auditorium” del Campo Grande. Al lado de este edificio se situaron las autoridades, entre las que se encontraban Monseñor García Goldáraz,  Arzobispo de Valladolid; el Sr. Ruiz-Ocaña, Gobernador Civil; señor Rubio, capitán general de la Región;  señor G. Semprún, alcalde; señor Balmori, general gobernador militar; señor Conde Pumpido, presidente de la Audiencia; señor Serrano, rector de la Universidad; señor Berzosa, presidente de la Diputación; señor Santiago Juárez, delegado provincial de Información y Turismo; señor Olano, segundo jefe de Hacienda;  señor Casaro, coronel jefe de Estado Mayor de Aviación, en representación del general jefe de esta Región Atlántica, etc., etc.

También se encontraban las Cofradías, formando en ellas las Hermanas de Devoción, en la crónica recoge las siguientes: La Piedad, Preciosa Sangre, Virgen de las Angustias, Santo Entierro, Jesús Nazareno, Oración del Huerto, Sagrada Cena, Descendimiento, Vera Cruz, la Sagrada Familia, Santo Sepulcro (Josefinos). Asistiendo también las Órdenes Religiosas y el clero de la ciudad.

Aparte de todas estas Cofradías mencionadas, se encontraba también la Cofradía de las Siete Palabras, indicando que es la Cofradía organizadora de la visita de la tan preciada reliquia. Varios directivos de la misma, esperaban al pie del “Auditorium” como comisión receptora al cortejo que la portaba. Antes de la recepción, el vicepresidente de la Cofradía, don José María Muro, acompañado del Hermano Mayor de la misma, don Juan Bautista García, junto con otros directivos y cofrades se habían trasladado hasta Villacastín para esperar y posteriormente acompañar la Reliquia hasta la ciudad. A su llegada al término municipal de la ciudad era recibida por el alcalde de la ciudad y varios concejales.

Como se indicó en el anuncio de los cultos, la llegada al “Auditorium” estaba prevista a las seis y media de la tarde, aunque parece que se retrasó un poco. La comitiva estaba compuesta por: dos motoristas del ayuntamiento que abrían la marcha, “seguidos del coche en que el obispo auxiliar de Santander, doctor don Doroteo Fernández, portaba la preciosa reliquia, auxiliado por el párroco de Potes, don Felipe González, y el sacerdote encargado del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, don Desiderio Gómez. Detrás, los coches acompañantes en el cortejo, en uno de los cuales venían los cinco alcaldes de los cinco pueblos del valle de Liébana, a los que los vecinos de dichos pueblos dieran el encargo de escoltar la venerada reliquia”.

En el momento de la llegada, la banda de música toco el toque de atención seguido del Himno Nacional al tiempo que Don Doroteo Fernández colocaba el “Lignum Crucis” en una mesa o altar preparado para ello, a continuación fue mostrada a los fieles congregados, interpretándose el himno a la Exaltación de la Cruz “Vexilla Regis”

Texto latino (debajo de cada estrofa se muestra la traducción al castellano).

Vexilla Regis prodeunt:
Fulget Crucis mysterium,
qua vita mortem pertulit, 
et morte vitam protulit.
(Las banderas del rey se enarbolan: / resplandece el misterio de la cruz,/ en la cual la vida padeció muerte,/ y con la muerte nos dio vida. )

Quæ vulnerata lanceæ, 
mucrone diro, criminum
ut nos lavaret sordibus,
manavit unda et sanguine.
(Vida que traspasada con el cruel hierro de la lanza, / manó agua y sangre / para lavarnos de las manchas / de nuestros pecados.)

Impleta sunt quæ concinit
david fideli carmine,
dicendo nationibus:
Regnavit a ligno Deus.
(Cumpliéronse ya los proféticos / cantares de David, donde / dijo a las naciones: / reinó Dios desde el madero.)

Arbor decora et fulgida 
ornata Regis purpura, 
electa digno stipite 
tam sancta membra tangere. 
(¡Oh árbol hermoso y resplandeciente! / Adornado con la púrpura del Rey, / escogido como digno madero / para el contacto de tan santos miembros.)

Beata, cujus brachiis
pretium pependit sæculi:
Statera facta corporis,
tulitque prædam tartari.
(¡Árbol venturoso, de cuyos brazos / estuvo pendiente el precio del mundo! / Hecho balanza del divino cuerpo,/ levantó la presa del infierno.)

O Crux ave, spes unica, 
hoc Passionis tempore: 
Piis adauge gratiam,
reisque dele crimina. 
(Salve, ¡oh cruz, única esperanza nuestra! / En este tiempo de pasión / acrecienta la gracia a los justos / y borra a los pecadores sus culpas.)

Te, fons salutis Trinitas, 
collaudet ominis spiritus: 
Quibus  Crucis victoriam 
largiris, adde præmium. 
Amen. 
(A ti, oh Santa Trinidad, fuente de la eterna salud / alaben todos los Espíritus: / y a los que haces partícipes de la victoria de la cruz/ dales el galardón./ Amén.)

Tras estos actos, se organizó de nuevo la comitiva que trasladó la Reliquia hasta la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, en esta parroquia, cofrades de las Siete Palabras recibieron el Lignum Crucis bajo palio y fue depositada en el altar de Cristo Crucificado “donde se venera durante todo el año la sagrada imagen”. Nuevamente se cantó el himno Vexilla Regis y después comenzó la adoración de la Reliquia, siendo el Arzobispo de Valladolid y el Obispo Auxiliar de Santander los primeros en hacerlo, seguidos de las autoridades, representaciones y cofradías y hermanas de devoción. Ya, a partir de las 20:30, pudo acceder el pueblo fiel a su adoración. Esta adoración por parte de los fieles se vio interrumpida sólo en dos momentos, uno de ellos durante la Hora Santa, que como se ha dicho fue predicada por el M.I.Sr.D. Marcelo González, y también para la celebración de las Eucaristías de la parroquia en la mañana del domingo.

El lunes, 14 de abril de 1958, a las doce de la mañana, la Cofradía de las Siete Palabras organizó una sencilla ceremonia (de la que no aparecen detalles en la crónica) para despedir la Reliquia del Lignum Crucis. El presidente de esta Cofradía, Sr. Rodríguez Villanueva, junto con numerosos fieles, acompañaron la Reliquia hasta la localidad de Dueñas, donde definitivamente se despidieron de ella, y siguió viaje hasta el Monasterio de Santo Toribio de Liébana.

* Nota.- Los nombre y cargos que figuran en esta entrada son los que aparecen publicados en la crónica de esta visita publicada en la prensa local.

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