viernes, 8 de noviembre de 2013

Hermandad de Ánimas y Misericordia del Santísimo Rosario de Nuestra Señora de la Peña de Francia: Nuestra Señora de la Peña de Francia, Iglesia Parroquial de San Martín y San Benito El Viejo


En el retablo mayor de la Iglesia Parroquial de San Martín y San Benito El Viejo, se venera una antigua imagen de la Virgen, imagen de talla completa, revestida de mantos según la piedad y devoción de los fieles. Se trata de la imagen de Nuestra Señora de la Peña de Francia.

Agradezco la cesión de esta fotografía a D. Marcos Valdespino Salazar, donde se pueden ver las dos principales devociones marianas de la Iglesia Parroquial de San Martín y San Benito El Viejo: La Quinta Angustia y Nuestra Señora de la Peña de Francia, junto con la imagen del co-titular de la parroquia.

Consta ya la existencia de esta imagen a mediados del siglo XIII. Como señala Casimiro González García Valladolid en su obra Valladolid sus recuerdos y grandezas… (Tomo I, Págs. 323-328) quien reproduce la información proporcionada por Matías Sangrador en su Historia de Valladolid, en 1247 Fernando III el Santo escribe desde Sevilla para que se hagan rogativas a Nuestra Señora de la Peña de Francia en la villa de Valladolid por la salud de su primo San Luis, rey de Francia.

Sobre el origen de la Imagen, la leyenda cuenta que fue hallada en la entonces conocida calle Prado de la Magdalena, frente a la actual calle Prado, colocada sobre una peña, vestida de serrana y cubierto el rostro con un velo que se conservó como reliquia que era venerada en los cultos. En cuanto al nombre, Mariano González Moral en El Indicador de Valladolid dice que “debió tener su origen en haber sido hallada sobre un terrazo en el citado Prado sobre que descansaba y no lejos de la puerta de Santa Clara, que conducía á la carretera de Francia”. Antes de ser trasladada a San Martín, la imagen contó con su propia ermita, que se levantaba cerca del lugar de su invención (=hallazgo) extramuros de la villa. Parece ser que en los tiempos de esta ermita ya existía una Cofradía en honor a Nuestra Señora de la Peña de Francia. La relación del nombre de esta advocación vallisoletana con la que se venera en la provincia de Salamanca, parece no pasar de la casualidad o coincidencia. Parece que en los años en que Fernando III el Santo solicitó las rogativas a la Imagen de Valladolid, la que se halla en El Cabaco en la Sierra de la Peña de Francia aún no se había encontrado. De esta última cuenta la leyenda que en 1424 falleció en la localidad de Sequeros la conocida como Profetisa Juana Hernández llamada también la Moza Santa, quien profetizó que se encontraría una imagen de la Virgen en la Peña de Francia: “Volved vuestro rostro hacia la Peña de Francia y rezad a la Virgen María. Allí está escondida desde hace doscientos años una imagen suya que pronto será manifestada y por ella hará Nuestro Señor muchos milagros. Esta gloriosa imagen ha de ser mostrada a un hombre de buena vida”, aquel hombre de buena vida fue Simon Roland, de París, quien por revelación comenzó a buscar la imagen hasta que la encontró el 19 de mayo de 1434, cambiando su nombre por Simón Vela (en la revelación escuchaba "Simón, vela, vela y no duermas").

El antiguo templo parroquial de San Martín se derriba en 1588, manteniéndose la torre y construyendo un nuevo edificio cuyas trazas fueron dadas por Diego de Praves, terminándose la obra hacia 1621 por Francisco de Praves.

En 1601 los cofrades de Nuestra Señora de la Peña de Francia solicitaron trasladar la imagen al retablo mayor de la parroquial de San Martín, a lo que se accedió, parece que en buena medida porque para la reedificación de la iglesia se vendieron lámparas y joyas de la Virgen. 
Este retablo mayor que se mantuvo en el templo hasta 1672 estaba compuesto de “pinturas sobre tabla, colocadas entre pilastrillas, con historias de San Martín y otros santos; en medio se situaba la escultura de Nuestra Señora de la Peña de Francia” (Catalogo Monumental, Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid, Volumen I, Pág. 100). El actual retablo mayor se contrató en 1672 por el ensamblador Pedro de Cea, y completado en 1681 por Cristóbal Ruiz de Andino. El altorrelieve del Santo titular es obra de Juan Antonio de la Peña (1674). En septiembre de 1688 se colocó el Santísimo y la Imagen Nuestra Señora de la Peña de Francia en el retablo mayor.

Se conocen rogativas a esta imagen en 1648 (plaga de langosta), 1651 (falta de agua y plaga de langosta), 1658 (por exceso de lluvias). El 21 de julio de 1885 la Hermandad de la Peña de Francia salió a las 8 de la tarde procesionalmente y en rogativa a la S.I. Catedral (epidemia de cólera). También se atribuyen por su intercesión milagrosas curaciones, como ejemplo: “En 1787 Doña Margarita Martín Cueto, mujer del Administrador de Correos de esta ciudad, que estaba con la Santa Unción, desahuciada por los médicos, llevando a su casa la reliquia del velo que cubría su rostro cuando se apareció sanó por completo” (Ortiz Arana, Asunción: Las Vírgenes de la provincia de Valladolid. Excma. Diputación Provincial de Valladolid, 1989. Págs. 28-29).
Otro milagro atribuido a Nuestra Señora de la Peña de Francia tuvo lugar “la primera vez que su Cofradía sacó públicamente la procesión del Santísimo Rosario, sanando á Juan González Iglesia, de once años de edad, tullido de nacimiento, á quien en el acto se le vió andar por su pie” (Recuerdos y grandezas… Tomo I Pág. 326).

En su descripción, Casimiro González García Valladolid dice que la imagen se muestra sentada, por entonces (1900-1902) se conservaba la imagen del Niño con que apareció aunque precisa que no se la ponía. En cuanto a la Imagen del Niño, curiosamente no se menciona cultos en su honor y sería interesante conocer sobre su paradero. Sigue hablando de la Imagen de la Virgen diciendo que está realizada en madera de peral y pino, “su rostro es moreno, sumamente gracioso y amable y se asegura que no admite retoque; es de talla entera, aunque siempre se la ha vestido, y posee antiguos y ricos trajes”. El mismo autor continúa:  “Su Cofradía fué canónicamente instituida de muy antiguo, en la iglesia parroquial de San Martin y enriquecida con muchas indulgencias concedidas por los Romanos Pontífices y diferentes prelados, figurando entre ellas la agregación de aquella iglesia á la Basílica de San Juan de Letrán de Roma, hecha el año 1888 por Su Santidad el Papa León XIII, á petición de la Cofradía de María Santisima de la Peña de Francia, y una indulgencia plenaria para todos los fieles, el día de su festividad.
Es de misericordia y tuvo sepulturas separadas en la iglesia para enterrar á los pobres que morían en su recinto”. 
“Esta Cofradía en memoria y reverencia de la invención de la Sagrada Imágen, levantó una cruz de piedra, que existió hasta el año 1869, á la entrada del Prado de la Magdalena y sitio en que aquella tuvo lugar.
Conserva con sumo cuidado en un viril de plata sobredorada, un trocito del velo que cubria su rostro cuando fue hallada, así como también guarda las coronas de Zorrilla con el autógrafo de este ofreciéndolas á la Virgen.
Tiénese á tan sagrada imágen mucha devoción y se la tributan piadosos cultos, celebrándose su festivídad la tercera dominica del mes de Agosto, día de San Joaquin, padre de Nuestra Señora.
Celosa su Venerable Cofradía en honrar más y más á la Santísima Virgen, su celestial y bondadosa Patrona, fundó en Junta general de 25 de Julio de 1893, una solemne Novena anual en su obsequio, que termina el último domingo del mes de Octubre; y en Junta general de 27 de Mayo de 1895, acordó que la venerable Imágen de Nuestra Señora de la Peña de Francia, salga en la solemne procesión del Corpus, como así viene haciéndolo desde dicho año”.

A Casimiro González García Valladolid, no sólo debemos agradecerle en esta obra un capitulo dedicado a esta advocación, su historia, leyenda, cultos, rogativas y salidas procesionales, datos de singular relevancia en el siglo XIX tiempos en los que parece que la Cofradía vivió un momento de esplendor. También hay que agradecerle la fotografía de la Imagen de Nuestra Señora de la Peña de Francia en sus andas procesionales en aquellos años.

Nuestra Señora de la Peña de Francia, dispuesta en sus andas procesionales.
Hermandad de Ánimas y Misericordia del Santísimo Rosario de Nuestra Señora de la Peña de Francia.
Iglesia Parroquial de San Martín y San Benito El Viejo.
Valladolid.

El mismo autor en otra de sus obras, Compendio histórico descriptivo y guía de Valladolid, en el año 1922, recoge que el 14 de octubre de 1866 “El poeta D. José Zorrilla, al partir de España para el extranjero, deposita todas sus coronas en el altar de Nuestra Señora de la Peña de Francia, en la iglesia parroquial de San Martín y San Benito el Viejo, donde fue bautizado” (pág. 344). Dos días después, el 16 de octubre de 1866, en una carta firmada por Mariano de la Cuesta (Secretario de la Cofradía) y Manuel Zamora Calvo (Alcalde de la Cofradía), aceptan agradecidos, tras una Junta celebrada ese mismo día, esta voluntad del poeta, al tiempo que le nombran Hermano de Honor de dicha Cofradía. La colocación de las coronas se realizó de forma solemne con una misa cantada el día 28 del mismo mes y año (Alonso Cortes, Narciso: Zorrilla, su vida y obra. Tomo II. Pags. 385-386). A éstas se unirían posteriormente otras coronas. A esta Imagen, tan querida para el poeta, se dirigía de este modo:

Virgen de San Martín, á cuyas plantas
casi muerto al nacer recibí un día
del agua bautismal las gotas santas;
tú que vida me diste en la agonía;
tú que mi fe sostienes, y levantas
en alas de mi fe mi poesía,
luz de mi inspiración, en tus altares
acepta tú mis últimos cantares
(Zorrilla: su vida y sus obras. Tomo I. Pág. 41)

A la reconocida devoción por esta representación de la María que ha se ha visto manifestada por el rey Fernando III el Santo y el poeta José Zorrilla, hay unir también la de Doña Josefa de Borbón, Infanta de España, quien la regaló una pulsera de oro guarnecida de perlas.

Sobre la Cofradía no es que haya muchos datos. En el informe realizado por José Colón de Larreátegui en 1781, dice: “12ª. Cofradía de nuestra Sra de la Peña de Francia: No se sabe de su ereccion: su regla no tiene fecha ni aprobación alguna. Hai muchos cofrades de todas clases; contribuien con un quarto cada semana: el importe de esta limosna, el de los réditos de tres zensos, Renta de una casa, y limosnas del Rosario asciende a 1600 reales al año, y la Data del depositario en las últimas cuentas a 1300 reales, y hai sobrantes”.

Esta Cofradía de María Santísima de la Peña de Francia (o Cofradía de Nuestra Señora de la Peña de Francia) era una Cofradía de carácter devocional centrada en esta venerada Imagen mariana, pero también “de misericordia y tuvo sepulturas separadas en la iglesia para enterrar á los pobres que morían en su recinto”. Y, tal vez, aunque en 1781 contaba con muchos cofrades, no tener aprobación ninguna de su regla podía ser un inconveniente. Más aún, dos años después de este informe esto podría suponer un grave problema: “El 28 de junio de 1783, Campomanes, en el que probablemente fue su último informe, solicitaba la extinción de todas las cofradías gremiales, que debían ser sustituidas por montepíos, así como la abolición de todas las que no tuviesen aprobación real o eclesiástica, incorporando su patrimonio y recursos a los centros asistenciales” (Reformistas y reformas en la Administración española: III Seminario de Historia de la Administración, 2004 . Pág. 37).

Esta circunstancia podría explicar la información aportada por Asunción Ortiz Arana (pág. 29): “Habiéndose extinguido la Cofradía en 1790 y decidiendo los fieles reestablecerla, clamaban sin cesar por los libros y documentos pertenecientes a la misma, los cuales no encontraban. Pero un muchacho fue a la tienda de Andrés Lázaro de la Fuente a vender un cesto de papel viejo para envolver género y dejando allí cesto y papeles, prometió al día siguiente ir a cobrar su importe, lo que no hizo aquel día ni después tampoco. Hallándose entonces el tendero, que era uno de los que con más fervor trabajaban en la restauración de la Cofradía, con que los papeles llevados a vender eran los tan deseados de la Cofradía”. En diferentes ocasiones se verá que la Procesión de Nuestra Señora de la Peña de Francia era denominada como Procesión del Rosario, y en el siglo XVIII se estableció en la parroquial de San Martín una Hermandad del Santísimo Rosario, cabe preguntarse si esta Hermandad del Santísimo Rosario fuera la recuperada o nuevamente organizada Cofradía de María Santísima de la Peña de Francia, ya con un carácter devocional sin ser “de misericordia”. Otro dato a favor que aquella Cofradía del Santísimo Rosario de San Martín fuera la de Nuestra Señora de la Peña de Francia lo encontramos en un dato proporcionado por D. Francisco Gallardo, donde se la denomina Hermandad del Rosario de la Peña de Francia:

Colocación de Nuestra Señora del Rosario en San Martín. En 4 de Abril (1809), último día de Pascua, se colocó en la Iglesia parroquial de San Martín á Nuestra Señora del Rosario que estuvo en la de San Pablo. Hubo misa cantada y aunque estuvo prevenido sermón, no asistió el predicador por indisposición. Salió en procesión por el atrio, y asistió la Sacramental de dicha Iglesia y hermandad del Rosario de la Peña de Francia” (Noticia de casos particulares ocurridos en la ciudad de Valladolid, año de 1808 y siguientes. De D. Francisco Gallardo. Pág. 165).

A pesar de todo esto parece ser que la Cofradía de Nuestra Señora de la Peña de Francia pudo subsistir, tal vez por ser una Cofradía devocional y del Rosario además de ser de Ánimas, ya que hacia 1788-1789, pocos años después de llevarse a cabo la supresión de Cofradías (1785) en una solicitud formulada al Ayuntamiento de Valladolid aparece con la denominación Hermandad de Ánimas y Misericordia del Santísimo Rosario de Nuestra Señora de la Peña de Francia.

Retomamos ahora algunos datos sobre los cultos que se tributaban a Nuestra Señora de la Peña de Francia. Se ha indicado anteriormente que en Junta General de 25 de julio de 1893 se fundó una solemne novena anual que terminaba el último domingo de octubre. Por la prensa local de aquel año conocemos como fue el último día de la novena que aquel año, el domingo 29 de octubre de 1893, hubo jubileo de las Cuarenta Horas, “a las 10 misa solemne con panegírico por Don Melchor Serrano, canónigo de la S.I.M. y Misionero Apostólico. A las cuatro de la tarde estación mayor, rosario y acto seguido saldrá la procesión del Santo Rosario por las calles: Moros, Esgueva, Parras, Nueva de San Martín, Prado, Chancillería, Padilla, Torrecilla, Angustias, León, Riego, Plazuela del Rosario, Fernando V, Angustias, en dirección al templo donde se cantará la Salve a dos coros. Al día siguiente función de ánimas”. Este último acto o función también será habitual, celebrar función de ánimas al día siguiente de la procesión.

Con este nombre de Procesión del Rosario, continua saliendo los años siguientes, en 1894 la procesión es el 28 de octubre. Y, a partir del año siguiente, en 1895, será cuando la Imagen de Nuestra Señora de la Peña de Francia salga procesionalmente en dos ocasiones a lo largo del año. La primera, y como también hemos visto, en la Procesión del Corpus Christi, por acuerdo de la Junta General de su Cofradía de 27 de mayo de 1895, y la segunda en el mes de octubre, el último domingo. Parece ser que durante estos años, 1894 y 1895, siguió el recorrido visto en el año 1893.

El domingo 25 de octubre de 1896 tenía anunciado otro recorrido distinto la Procesión: Prado, Chancillería, Padilla, Torrecilla, Angustias, León, Riego, Plazuela del Rosario, Fernando V, Angustias y San Martín.
En 1897 (domingo 31 de octubre) se publica el mismo recorrido para esta procesión. El domingo 29 de octubre de 1899 indica que la imagen de la Virgen saldrá en procesión alrededor del templo, no indicando las calles; y el domingo 28 de octubre de 1900, procesión por las calles de la parroquia. Esta es la pauta habitual en aquellos años, ya que por ejemplo con motivo de la procesión de 26 de octubre de 1902 se dice que salió la Virgen de la Peña de Francia por la plazuela, y al año siguiente, en 1903 que saldrá procesionalmente la milagrosa imagen alrededor del templo.

En el año 1904, además de estas dos salidas habituales u ordinarias, realizó una tercera salida procesional, de carácter extraordinario. El 30 de octubre de 1904, Año Jubilar con motivo del L Aniversario de la Definición del Dogma de la Inmaculada Concepción, a las tres de la tarde salió la imagen de Nuestra Señora de la Peña de Francia en peregrinación hasta el Carmen Descalzo con rezo de la Oración de S.S. Pío X para aquel año y canto de la Salve a Nuestra Señora del Carmen. En el regreso se iría cantando la Letanía lauretana, con una plática de despedida y salve a Nuestra Señora de la Peña de Francia.

En 1906 el novenario fue predicado por don Regino Martínez Diez, dignidad de Chantre de la S.I.M. El último día se celebró la misa solemne con S.D.M. manifiesto, que estuvo todo el día por celebrarse el Jubileo de las Cuarenta Horas, y por la tarde terminaron los cultos sacándose procesionalmente la milagrosa imagen de la Virgen alrededor del templo y cantándose la letanía lauretana y la salve de despedida, se señala que “el templo hallabase ricamente adornado y espléndidamente iluminado”. Un año después, en 1907 ya aparece que la Virgen de la Peña de Francia va en procesión hasta las Descalzas Reales. Y hasta ese convento seguirá yendo en las sucesivas salidas procesionales, como por ejemplo el 31 de octubre de 1909, una vez realizada la Reserva del Santísimo, salió la Imagen de Nuestra Señora de la Peña de Francia en procesión hasta las Descalzas Reales cantando la letanía y “de vuelta a San Martín se cantará á dos coros la salve de despedida”.

Se conoce con mayor detalle el orden de cultos del año 1910. Los Cultos de la novena consistían en “Por la mañana misas rezadas y a las 10 la mayor solemne y terminada se recitará la novena. Por la tarde, a las 17:30 exposición de S.D.M., estación mayor, santo rosario, sermón que dirá el muy ilustre señor licenciado don Germán González Oliveros canónigo de la S.I.M., novena, gozos cantados a la Santísima Virgen y reserva solemne del Santísimo con las preces de costumbre. Terminándose con la salve cantada a dos coros. El sábado 29 de octubre después de la reserva se cantará solemne salve á toda orquesta, costeado por unos señores cofrades. El domingo y como último día de novena, á las ocho será la misa de comunión general, en la que se distribuirán preciosos recordatorios de este acto”.
El último día de la novena, domingo 30 de octubre de 1910 (El Norte de Castilla).- “En la iglesia parroquial de San Martín, último día de los solmenes cultos y sagrado novenario que la venerable cofradía de María Santísima de la Peña de Francia, canónicamente establecida en la misma y agregada á la Basílica de San Juan de Letrán, en Roma, consagra y dedica anualmente á su excelsa patrona. Por la mañana se dirán misas rezadas y á las diez procesión alrededor de la iglesia con la aparecida y milagrosa imagen de la Santísima Virgen de la Peña de Francia, cantándose el himno Ave Maria Stella, y á continuación será la mayor solmene con Su Divina Majestad manifiesto, que lo estará todo el día por celebrarse el Jubileo de las Cuarenta Horas y sermón panegírico que dirá el muy ilustre señor licenciado don Germán González Oliveros, canónigo magistral de esta Santa iglesia Metropolitana, y terminada se recitará la novena. Por la tarde á las cinco y media, después de rezarse la estación mayor, se recitará la novena y se cantará á dos coros el santo rosario, al que seguirán el Santo Dios, salmo Credidi, bendición con el Santísimo y reserva solemne con las preces de costumbre. Terminada la reserva se cantará á dos coros la salve de despedida. Mañana lunes á las diez será la función de Ánimas por los hermanos difuntos”.

Hay años, entre 1911 y 1915, que en la prensa local no se ha encontrado mención a la Procesión, volviendo a ser reseñable en 1916 (29 de octubre, por las calles de la parroquia), 1917 y siguientes, no quiere decir, por tanto que no se celebrase, tal vez fuera algo de sobra conocido o tradicional por lo que no se incidía en ello.

De 1916 es el presente anuncio de los cultos:

Nuestra Señora de La Peña de Francia (San Martín)
En esta iglesia parroquial dará principio el novenario de la Santísima Virgen de la Peña de Francia, el sábado 21 del corriente.
Todos los días á las seis de la tarde se rezará el santo rosario, con exposición de S. D. M., estación, novena y salve cantada.
El sábado, víspera de la fiesta, al anochecer habrá plática preparatoria por el señor coadjutor de la parroquia de San Martín.
El día 29, fiesta principal, se celebrará jubileo de las Cuarenta Horas. A las ocho misa de comunión general que dirá el M.I. señor don Regino Martínez, Chantre de la Santa Iglesia Metropolitana, distribuyéndose a continuación bonitos recordatorios. A las diez de la mañana misa solemne con S. D. M. manifiesto y sermón que predicará don Emiliano de Benito, coadjutor de la parroquia; por la tarde,  a la cuatro y media, reserva y, a continuación, procesión con la Santísima Virgen por las calles de la parroquia hasta la iglesia conventual de las Descalzas Reales, donde se hará estación regresando después a su iglesia, terminando la fiesta con la salve cantada. (El Norte de Castilla, 19 de octubre de 1916 y Diario regional de 27 de octubre de 1916).

En 1918 por la coincidencia de los cultos de octubre de la Peña de Francia con la estancia en la Catedral de la Virgen de San Lorenzo con motivo de la rogativa por la gripe, la fiesta de la Virgen de la Peña de Francia se hizo el 30 de octubre (miércoles) con cultos y procesión. El día 31 se hizo la función de ánimas. La novena había comenzado el 22 de octubre, como indica Casimiro González García Valladolid “22 (octubre) 1918 Primer día de novena rogativa a la Santísima Virgen de la Peña de Francia, en su iglesia parroquial de san Martín, por la cesación de la peste grippal” (Compendio histórico-descriptivo y guía general de Valladolid. (1922).Pág. 348).

En estos años seguirá la Imagen de Nuestra Señora de la Peña de Francia formando tanto en la Procesión del Corpus Christi, como en las propias de su festividad del último domingo de octubre, hay noticias de ello el 26 de octubre de 1919, 30 de octubre de 1921, 29 de octubre de 1922, 28 de octubre de 1923 (estas fechas corresponden a referencias en la prensa local). Entre ellas destaca el anuncio publicado el domingo 30 de octubre de 1921: “último día de la novena a Nuestra Señora de la Peña de Francia. A las 8 misa de comunión general, a las 10 la solemne con exposición de S.D.M. y sermón con el M.I. Sr. Don Florentino Asensio, canónigo de la S.I. Metropolitana. A las 16:30 estación, rosario cantado, novena, reserva y procesión hasta las Descalzas, terminándose ya de regreso con la Salve”. Donde destaca la figura de su predicador, Florentino Asensio Barroso, hoy beato (Villasexmir, 16 de octubre de 1877 - Barbastro, 9 de agosto de 1936).
Al día siguiente se publica la crónica “Salió la acostumbrada procesión con la imagen de Nuestra Señora hasta la iglesia de las Descalzas regresando después a San Martín” (Diario Regional, 1 de noviembre de 1921).

En 1922 y 1923 sigue saliendo la Procesión a las calles, haciendo estación en el Convento de las Descalzas Reales, tal vez lo mismo ocurriera en 1924. Y luego cambiarán las cosas ya que, recordemos, en 1925 es el último año en que salen imágenes en la Procesión del Corpus Christi, y en 1926 se menciona que la procesión de la Virgen de la Peña de Francia fue dentro de la iglesia cantándose la Letanía Lauretana.

Durante las décadas siguientes siguen celebrándose novena y procesión a Nuestra Señora de la Peña de Francia, bien es cierto que parece que la Procesión sería por el interior del templo. Por otra parte, hay años en los cuarenta y cincuenta, que la novena es a mediados de mes, terminando el penúltimo domingo del mes de octubre, en lugar del último como era habitual. No obstante, en los años 60, es frecuente encontrar con que termina el último domingo de octubre. Los últimos datos encontrados son de los años 1963 y 1964. 

En 1963, la novena se celebró entre el 19 y 27 de octubre. El último día, domingo 27 de octubre, a las 9:30 de la mañana hubo misa de comunión general con motetes. A las 19:00 h., Exposición de Su Divina Majestad, Estación, Rosario, Sermón, Reserva y Procesión en la que se cantaba la Letanía lauretana y salve, terminando con la veneración de la reliquia de la Virgen (Diario Regional, 18 de octubre de 1963. Pág. 12)

En el Diario Regional de 24 de octubre de 1964 (pág. 4) anuncia los cultos a Nuestra Señora de la Peña de Francia, con novena del 17 al 25 de dicho mes. El domingo día 25 a las 9:30 misa de comunión y a las 19:00h., Exposición de Su Divina Majestad, Estación, Rosario, Sermón, Reserva y Procesión con la aparecida y milagrosa imagen cantándose la Letanía lauretana y salve, terminando con la veneración de la reliquia de la Virgen.

En 1965, era aún visitada esta imagen el día 11 de cada mes, por la Archicofradía de la Corte de María.

El 14 de marzo de 1965 tiene lugar el primer hundimiento en la parroquia de San Martín, cayendo la monumental cúpula sobre el crucero, sepultando dos retablos (el de San José y la Asunción), imágenes y bancos, unos daños que se tasaban en tres millones de pesetas; en junio se produce un nuevo hundimiento. Tras la reapertura de San Martín, que tuvo lugar el 6 de enero de 1970, la Imagen se colocó en la capilla de don Salvador Felipe de Lemos (primera del lado del evangelio, bautismal). Aunque regresaría al retablo mayor y es curioso que parece apreciarse en las fotografías como la simulación de una peña que sirve de peana a la Imagen.

Nuestra Señora de la Peña de Francia.
Hermandad de Ánimas y Misericordia del Santísimo Rosario de Nuestra Señora de la Peña de Francia.
Iglesia Parroquial de San Martín y San Benito El Viejo.
Valladolid.
En 2001, nuevamente la parroquia fue cerrada para ser restaurada, obras que se efectuaron entre 2004 a 2007, siendo abierta de nuevo en noviembre de 2007, precisamente la fiesta del titular del templo, San Martín de Tours, desde entonces, la Imagen de Nuestra Señora de la Peña de Francia ocupa nuevamente un lugar destacado en el retablo mayor, luciendo un vestuario realizado por D. Jorge Ramírez Núñez. Nos encontramos, pues, ante una devoción adormecida en las últimas décadas, pero seguramente no olvidada.

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