jueves, 5 de julio de 2012

Procesión de Octava en la Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari

Antigua imagen titular de San Nicolás de Bari (Estampa)
Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari
Valladolid

En la anterior entrada adelantábamos ya, aunque brevemente, algunos datos sobre la creación de la Congregación de San Miguel de los Santos y la celebración de Procesión de Octava en la Parroquia de San Nicolás de Bari, el día 5 de julio, Fiesta de San Miguel de los Santos, fechas en las que también dicho Barrio celebraba sus fiestas en honor a este Santo Trinitario al que adoptó como Patrono.


Ya vimos como es en el año 1864 cuando se funda la Congregación del Santo y cómo ese mismo año se celebra por primera vez Procesión de Octava, aunque sólo por la Plazuela del Hospicio (actual Plaza de la Trinidad) que se abre delante de la Parroquia de San Nicolás. No hay muchos datos de aquella primera procesión, salvo fecha (5 de julio de 1864), horario (siete de la tarde), recorrido (Plazuela del Hospicio) y que acompañó música y un piquete militar.


Al año siguiente, en 1865, el recorrido no cambia, aunque la salida de la procesión se adelanta en media hora, pero en las crónicas se recogen las efigies que participaron, siendo éstas las de San Miguel de los Santos, Nuestra Señora de la Salud y la de San Nicolás de Bari. Esta celebración fue presidida por el Arzobispo, quien tras la procesión impartió la bendición con el Santísimo Sacramento. Este año, sigue la presencia del ejército en la procesión, con un piquete de Infantería y música militar.

Imagen de San Miguel de los Santos (Estampa)
Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari
Valladolid

Pasan los años sin más novedades que reseñar, hasta 1869 que presenta una situación política complicada, la única referencia a los cultos que se encuentra es que la novena se celebra desde el 3 al 11 de julio, no habiendo mención a la procesión.


Al año siguiente, se anuncia la procesión de octava alrededor de la plazuela para el 5 de julio, fiesta del Santo, a las seis y media de la tarde.


En esta década de los años 70 del siglo XIX es difícil fijar un patrón para la celebración de la Función y Procesión de Octava. Así en 1871 no hay referencia a procesión; en 1872 la procesión es por el interior del templo; en 1874 la procesión es alrededor de la plazuela, donde se colocaron altares y finalizó con la Reserva. Los años siguientes, desde 1875 hasta 1878, vuelve a celebrase la procesión con el Santísimo por dentro de la iglesia (con lo que se indica que por estas fechas ya era una Procesión Sacramental). Un año después, en 1879, no hay referencias a la novena, Se anuncia una función en honor de San Miguel de los Santos que se celebra el 6 de julio, domingo, con misa mayor a las diez de la mañana con exposición de Su Divina Majestad, y para la tarde se anuncia a las siete, Reserva con toda solemnidad, no habiendo referencias a procesión.


Posteriormente, la procesión volverá a salir fuera del templo y del ámbito de la Plazuela de la Trinidad. El día de fiesta del año 1881 anuncia los cultos del día y la finalización del novenario; a las diez de la mañana se celebró la misa mayor con S.D.M. manifiesto y sermón panegírico predicado por el Dr. D. Andrés Die Pescetto, Magistral de la Santa Iglesia; a las seis de la tarde estaba anunciada la procesión de Octava, a la que estaban invitadas todas las Cofradías y Hermandades establecidas en la Parroquia de San Nicolás, con sus imágenes o insignias. El recorrido fue: Plazuela de la Trinidad, Isidro Polo, Plazuela de Carranza, Lecheras, Sinagoga, Luis Rojo, Campillo y Puente Mayor (El Norte de Castilla, 5 de julio de 1881), para volver a la Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari. Durante el recorrido se colocaron altares.


En los años sucesivos, la procesión sigue recorriendo las principales calles de la parroquia en la fiesta del Santo, participando las Cofradías que se hayan establecidas en la misma con sus imágenes, prueba de ello es la publicación en prensa de los anuncios de la Hermandad de Nuestra Señora de Prado, en los que la Junta Directiva invita a los cofrades de dicha Hermandad a acompañar a su Excelsa Patrona en la Procesión de Octava, facilitándoles una vela para alumbrarla (desde 1883). De ello parece deducirse que la novedad del año 1883 fue la participación por vez primera de la imagen de Nuestra Señora de Prado. Esto se repite los años posteriores.


Nuestra Señora de Prado (Estampa)
Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari
Valladolid


En 1893 la procesión sale desde la iglesia del monasterio de San Quirce, tras la procesión tuvo lugar la Reserva del Santísimo y veneración de la reliquia. El motivo fue el incendio que se produjo en la Parroquial de San Nicolás en 1893, y no será hasta 1895 cuando se vuelva a abrir la parroquia.


Para el año 1897, la procesión estaba anunciada para las 7 de la tarde. “Ayer, después de cinco años que no se celebraba, ha salido de la parroquia de San Nicolás la procesión de San Miguel de los Santos, una de las fiestas más típicas de aquel populoso barrio. (El Norte de Castilla, 6 de julio de 1897).
La procesión recorrió las calles de Isidro Polo, Lecheras, Sinagoga, Luis Rojo, Mirabel, Campillo de San Nicolás y Puente Mayor, viéndose adornadas con colgaduras todas las casas de la carrera.
La banda militar de Isabel II amenizó el acto, ejecutando preciosas composiciones musicales durante la marcha de la procesión”


En 1900 (El Norte de Castilla, 5 de julio de 1900), el recorrido de esta procesión fue: Plazuela de la Trinidad, Isidro Polo, Lecheras, Sinagoga, Luis Rojo, Campillo de San Nicolás y Puente Mayor. Salió a las seis de la tarde. “Acompañó a la procesión un piquete de Infantería de Isabel II con banda de música que dirige don Juan Mateo, que ejecutó diferentes marchas regulares”.


En esta procesión, como en otras en las que participaba el Santísimo Sacramento, existía la costumbre le levantar altares en las calles del recorrido para hacer estación en ellos, baste como ejemplo la crónica de la procesión de 06/07/1904 donde menciona que se levantaron tres altares en plaza de San Nicolás, de la Trinidad y calle Lecheras. Se hizo estación en ellos, cantando motetes. Este mismo año intervino en la Procesión la Banda Regimiento Isabel II.


Al año siguiente, en 1905, la procesión entró en San Quirce donde las monjas cantaron Tantum Ergo.


Se ha visto anteriormente algunas de las imágenes que acompañaban al Santísimo Sacramento en esta Procesión; a continuación, y partiendo de las crónicas de los años 1908, 1910 y 1914 se enumeran las imágenes que por aquellas fechas formaban parte del cortejo (entre paréntesis periódico y fecha de la crónica):


Imágenes en la Procesión de Octava (Diario Regional, 6 de julio de 1908):
  • San Ramón Nonnato, conducida por distinguidos niños de la parroquia.
  • Nuestra Señora del Carmen
  • San Nicolás de Bari
  • Nuestra Señora del Prado
  • San Miguel (de los Santos) bajo palio.
  • Nuestra Señora de la Salud
  • Santísimo Sacramento


Imágenes en la Procesión de Octava (Diario Regional, 6 de julio de 1910):
  • San Ramón Nonnato
  • San Bernardo
  • Nuestra Señora de la Salud
  • Nuestra Señora del Carmen
  • San Miguel (de los Santos)
  • Nuestra Señora del Prado
  • San Nicolás de Bari
  • Santísimo Sacramento bajo palio.

De la procesión de 1911 se recoge en la crónica que salieron varias imágenes con sus cofradías y el Santísimo, no especifica las imágenes que eran.


Consta que en 1913, en lugar de novena se dedicó una seisena a San Miguel de los Santos, tal vez por la celebración en Valladolid del I Congreso Catequístico Nacional. La procesión fue a las 18:30 y entró a las 20:00 cantándose los gozos al Santo y rezándose la reserva. Asistió la Guardia municipal, y participaron las imágenes y estandartes de las hermandades establecidas en dicha parroquia (Diario Regional, 06 de julio de 1913)


Imágenes en la Procesión de Octava (Diario Regional, 7 de julio de 1914):
  • San Ramón (Nonnato)
  • San Roque
  • Virgen del Carmen
  • San Nicolás (de Bari)
  • Virgen del Prado
  • San Miguel de los Santos
  • Nuestra Señora de la Salud
  • Santísimo Sacramento “era llevado bajo palio por el digno párroco don Teodoro Lefler González”. “El Santísimo hizo alto cantándose varios motetes en los altares del Hospicio, San Quirce, calle de las Lecheras y Patronato”.
 
 
Recordemos que en esta Parroquia de San Nicolás de Bari estaban establecidas las siguientes Congregaciones, Cofradías y Devociones:
  • Cofradía Sacramental
  • Congregación de la Santísima Trinidad
  • Hermandad (Congregación) de San Miguel de los Santos
  • Hermandad del Santo Cristo del Amparo y Ánimas Pobres
  • Hermandad del Arcángel San Miguel
  • Hermandad de Nuestra Señora de la Salud
  • Hermandad de Nuestra Señora de Prado
  • Hermandad de Nuestra Señora del Carmen
  • Congregación de Hijas de María Inmaculada y Santa Teresa de Jesús
  • Devoción de San Roque



Así siguió celebrándose los años siguientes, hasta que en la de 1925 se habla de procesión sacramental y no se menciona imágenes (recordemos también que en el año 1925 fue la última ocasión en la que participaron imágenes en la procesión del Corpus Christi), lo mismo ocurre hasta que se produce el paréntesis de los años 30, en los que la procesión no sale a la calle. Probablemente, durante esos años se hiciera dentro de la iglesia. En la prensa local, ya no se encontrará mención a la salida de la procesión por las calles hasta el año 1942, en que recorrió las principales calles del barrio, terminándose con la veneración de la reliquia del Santo.



El último año en que se ha encontrado referencia a la procesión ha sido 1965, no puedo precisar si realmente fue el último, pero sí es cierto que en la década de los 60 del siglo XX dejó de celebrarse (por ejemplo en 1968, 1969 en adelante, ya no hay mención a procesión). Siguen celebrándose los cultos dentro de la iglesia, tales como la novena, misa solemne con panegírico el día del Santo, veneración de la reliquia o jubileo de las Cuarenta Horas.


Algunos datos sobre las imágenes:

San Ramón Nonnato.- Según la crónica llevada por los niños de la catequesis. Hasta ahora, no he encontrado más referencias a esta imagen, ya sea en descripciones de la iglesia u otros cultos tributados a este Santo.

San Bernardo.- La referencia a esta imagen, probablemente, sea de alguna talla del vecino Monasterio de San Quince y Santa Julita.

San Roque.- Pequeña imagen procedente de la ermita de este Santo que estaba en el Puente Mayor. Llegó a la parroquia en 1809.

Nuestra Señora de la Salud.- Imagen que debía gozar de gran veneración en San Nicolás, y que fue titular también de una Hermandad. Gracias a Casimiro González García Valladolid sabemos que era una imagen de vestir (“preciosa imagen de bastidores”). Hoy en día no se encuentra al culto en la iglesia.

Nuestra Señora del Carmen.- Titular de una Hermandad de su propio nombre en la Parroquial de San Nicolás, sin embargo la que hoy se encuentra expuesta al culto debe ser la que se bendijo en 1918. Dentro de las imágenes de esta advocación, de factura moderna, que se veneran en Valladolid, es una de las más interesantes, máxime teniendo en cuenta su vinculación con el modelo creado por Antón María Maragliano (h. 1725) que se conserva en el Convento de Nuestra Señora del Monte Carmelo (Parroquia del Carmen y Santa Teresa) de Padres Carmelitas, de Cádiz.

San Miguel de los Santos.- Imagen de vestir, realizada en torno a 1779 con motivo de las fiestas de beatificación de Fr. Miguel de los Santos. Tuvo su propia capilla, abierta en el crucero, en el lado de la epístola. Actualmente se encuentra en el colateral de la epístola. Además de su participación en la Procesión de Octava de la Parroquia, participó también en la Procesión de San Pedro Regalado en 1929 y 1930.

Nuestra Señora del Prado.- Imagen procedente del Monasterio de Nuestra Señora de Prado, de la Orden de los Jerónimos. Llegó a la parroquial de San Nicolás en 1852. Ha ocupado distintos emplazamientos, hasta que tras el incendio de 1893, y por la colaboración prestada por su Hermandad fue colocada en el retablo mayor (en 1895). Participaba en la Procesión del Corpus Christi y en la Procesión de Octava de San Nicolás. Su fiesta se celebraba el 25 de marzo, Festividad de la Anunciación. Actualmente sigue conservándose en el retablo mayor de San Nicolás.

San Nicolás de Bari.- Podría pensarse en la imagen del titular de la parroquia, de vestir, que presidía el retablo mayor hasta que fue sustituido por la imagen actual tallada por Miguel Ángel Tapia Palomo en 1998-1999 (Bendecida por Mons. José Delicado Baeza, Arzobispo de Valladolid, el 6 de diciembre de 1999).

Finalmente el Santísimo Sacramento, en custodia de mano o tipo sol, bajo palio.



En la actualidad, se celebra una novena preparatoria desde el 27 de junio al 5 de julio. Durante esos días, se puede ver en el presbiterio el estandarte de la Congregación de San Miguel de los Santos. El último día, al finalizar la Eucaristía, se ofrece la reliquia del Santo a la veneración de los fieles.


Nota: Para ilustrar esta entrada, se han tomado estampas escaneadas; lamentablemente no están todas las imágenes, pero resulta interesante para apreciar de cerca la imagen de Nuestra Señora de Prado o recordar la antigua imagen del Titular del templo, San Nicolás de Bari. En cuanto a la imagen de Nuestra Señora de Prado, conviene mencionar que en el Tomo I de “Valladolid: sus recuerdos y grandezas…” Pág. 171, de Casimiro González García Valladolid, se puede encontrar una fotografía de la misma, a principios del siglo XX, completamente revestida de mantos y probablemente sobre sus andas procesionales.


viernes, 29 de junio de 2012

San Miguel de los Santos: Fiestas en Valladolid con motivo de su Canonización


Estampa con la imagen de San Miguel de los Santos.
Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari.
Valladolid


En varias ocasiones se ha tratado en este blog la figura de San Miguel de los Santos, esta vez, y con relación a una anterior entrada, en la que se hablaba del CL Aniversario de la Canonización de San Francisco de San Miguel y de San Miguel de los Santos, vamos a recoger datos, precisamente, de las Solemnidades que se celebraron en Valladolid en 1862 con motivo de la Canonización de San Miguel de los Santos. No obstante, antes de ello, vamos a hacer un breve recuerdo a su Beatificación.


El 10 de abril de 1742 Benedicto XIV firmó el Decreto declarando el grado heroico de sus virtudes, y fue Beatificado por Pío VI el 8 de diciembre de 1778. Con este motivo se celebraron fiestas en Valladolid, recogidas en la obra “Diario de Valladolid” de Ventura Pérez. El mismo autor, unos años antes de la Beatificación, nos narra la traslación de los huesos del entonces Venerable (Págs. 369-370)


Traslación de huesos
Año de 1764, día 24 de Abril, trasladaron en la Santísima Trinidad de descalzados de la iglesia antigua al presbiterio de la iglesia nueva al venerable Fr. Miguel de los Santos, Después de más de cien años enterrado se le halaron los sesos frescos con todos sus lineamientos y buen olor. Asistió el señor obispo don Isidro Cosío y Bustamante, con toda su audiencia; le trasladaron al presbiterio del lado del Evangelio; le pusieron en una caja ensamblada, pintada y clavada y lo quedaron hueco con unos maderos, y la losa que tenía la pusieron encima”.


Señala también Ventura Pérez (pág. 499) que el 2 de enero de 1779 llegó a Valladolid la noticia de la Beatificación de Fr. Miguel de los Santos, ese mismo día hubo toque de campanas y ya por la noche luminarias, al día siguiente se celebró una misa de gracias, y unos días más tarde, el 9 de enero, hicieron las mismas celebraciones los Trinitarios Descalzos en su iglesia.


Las fiestas con motivo de la Beatificación tuvieron lugar a partir del 2 de julio de 1779 (V. Pérez, págs. 501-503)
“En el dia 2 de Julio de 1779 dieron los padres trinitarios descalzos principio á las solemnes fiestas de la beatificación del padre Fr. Miguel de los Santos, cuyo cuerpo se venera en este convento. Viernes 2 del dicho llevaron al beato á la Santa iglesia, á las cuatro de la tarde, acompañando á la comunidad la congregación de los esclavos de Nuestra Señora de la Soledad, sita en dicho convento. El día siguiente sábado celebró la fiesta el cabildo y predicó su magistral. Al día siguiente domingo hizo la fiesta la ciudad en la Santa Iglesia, y por la tarde se formó una procesión general como se acostumbre en semejantes funciones, asistiendo todas las cofradías sacramentales con sus cruces de sus parroquias y todas las comunidades cada una con su patriarca. Llegando el santo á la Platería, que la procesión iba determinada hasta su convento y dejar allí el beato, comenzó á llover de modo que se desbarató la procesión y llevaron al beato á la Santa iglesia, y las comunidades metieron sus santos en varios portales, y á Santa Teresa y otros santos metieron en casa de la señora condesa de Rivadavia, y á cada uno la señora dio su dádiva y á Nuestra Señora de los Remedios, que fue una de las que se metieron en el portal. Al beato le llevaron el lunes por la mañana por la calle de los Orates y Platería, y derecho á la plazuela Vieja y á su casa […]”.


De estas fechas será la imagen del Santo, de vestir, que se venera en la Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari.


Allí en su casa continuó el novenario y todas las noches hubo iluminación en la fachada de la iglesia. Con ocasión de estas celebraciones “Hicieron una urna donde metieron el cuerpo del beato y le colocaron en el altar que tenían de perspectiva, de papeles; esta urna se la dio el Ilmo. Sr. Obispo D. Antonio Joaquín de Soria” (V. Pérez, 502)


Al año siguiente, el 9 de julio de 1780, colocaron la imagen del beato en la nueva capilla que habían construido, abierta en el crucero, al lado de la Epístola (V. Pérez, 508).


El 22 de agosto de 1841 Gregorio XVI publicó el decreto de aprobación de todos los milagros realizados por intercesión de este Santo. Fue canonizado por Pío IX el 8 de junio de 1862.


Como paso previo a los fastos de la Canonización, tuvo lugar unos meses antes la ceremonia de extracción de huesos (reliquias) que iban a ser llevados a Roma. Este acto tuvo lugar el 14 de noviembre de 1861 (Casimiro González García Valladolid, Compendio histórico-descriptivo y guía general de Valladolid, pág. 358). Así encontramos referida esta Ceremonia en la Gaceta de Madrid (núm. 322, de 18/11/1861, Pág. 3): VALLADOLID, 16 de Noviembre.- El jueves, á las once y media de la mañana, tuvo lugar en la parroquia de San Nicolás la extracción de los huesos del beato Miguel de los Santos de la urna en que se hallan depositados, para remitir á Roma parte de los mismos y procedes á su canonización.
Con asistencia de las primeras Autoridades eclesiásticas, civiles y militares, y multitud de personas atraídas por la novedad de la ceremonia, dio comienzo ésta por la lectura del acta de colocación de las sagradas reliquias en el sitio que hoy ocupan; y terminada que fue, los religiosos trinitarios convocados al efecto juntamente con el Postulador de la causa general de la Orden, y el R.P. Diego del Espíritu Santo, llegados expresamente de Roma, condujeron en hombros los santos huesoso hasta una mesa colocada junto al altar mayor, donde se procesión al reconocimiento facultativo de los mismos, extendiéndose la oportuna acta.
Colocados los huesos que han de remitirse á Roma en una coja construida ad hoc, lacrada y sellada con el de esta Arzobispal, volvieron á depositarse las reliquias en las mismas dos cajas que las contenían, habiéndose distribuido entre los asistentes algunas medallas y rosarios tocados con ellas, De las dos cajas, la interior es de madera cubierta de raso, sobre el cual se admiran los escudos de la órden primorosamente bordados; tiene cuatro sellos de plomo, dos del Ilmo. Sr. Obispo de esta diócesis Sr. Osorio, y dos del actual Arzobispo Sr. Lastra. Cerróse esta caja con dos llaves, una de las cuales conserva el Arzobispado y la segunda el Ayuntamiento de esta capital. La caja exterior, de madera también, está destinada á servir de remate al altar dedicado al santo, y su llave se entregó al Cura párroco de San Nicolás.

Colocadas ámbas cajas en el sitio que hoy ocupan, dióse por terminado el acto á las dos y media de la tarde (Norte de Castilla)”.


Las fiestas organizadas en Valladolid con motivo de la Canonización de San Miguel de los Santos tuvieron como punto referente la celebración de un Solemne Triduo en la S.I. Catedral, que se desarrolló entre los días 19 a 21 de octubre de 1862. En la víspera, esto es, el 18 de octubre, dieron comienzo las celebraciones con un repique general de campanas, y “por la tarde salieron desde la Santa Iglesia Metropolitana las Autoridades y Corporaciones Eclesiásticas, Civiles y militares, las Cofradías Sacramentales y demás, que asisten a la función del Corpus, con sus respectivas efigies y estandartes, por el recorrido Plazuela de la Catedral, Cañuelo, Plazuela Vieja, Corredera de San Pablo y Cocheras del Rey hasta la Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari, donde tras cantar varios villancicos por la Capilla de Música de la Catedral tomaron la imagen y reliquia del Santo, regresando nuevamente en procesión por las calles de Expósitos, Concepción, Plazauela de San Miguel, Doctor Cazalla, San Benito, Rinconada, Jesús, Plaza Mayor, Lencería, Platería, Cantarranas, Cañuelo terminado en la Catedral donde se cantó un solemne Te-Deum con las preces correspondientes”. (Del programa de las Fiestas de Canonización de San Miguel de los Santos).


Antes de la salida de la procesión desde la Catedral hasta San Nicolás, el Ayuntamiento fue desde la Casa Consistorial a la Catedral precedido de los Maceros y Timbales, según se acostumbraba en las grandes solemnidades.


Duramente la procesión, hubo escolta y música militar que se alternaba con cánticos del clero.


Esa misma noche, hubo iluminación general, y tras la función religiosa, fuegos artificiales en la Plaza Mayor, espectáculo en el que durante los intermedios interpretaron piezas musicales la Música Vallisoletana y las bandas de los Cuerpos de la guarnición militar establecidos en la capital.


Durante los días 19, 20 y 21 se celebraron las funciones del Triduo, por la mañana y por la tarde. Por la mañana, tras los Divinos Oficios de la mañana, se celebraba Misa solemne con manifiesto y predicación (D. José Quevedo, D. Juan González y D. Juan Hernando Miguel, respectivamente) Terminada esta función de la mañana se daba a venerar la reliquia del Santo. Además, estos tres días, desde el amanecer hasta la hora de comienzo de los Oficios en la Catedral, se celebraba en la capilla y altar del Santo en la Parroquia de San Nicolás misas rezadas a intención de S.E. Ilma.
Por la tarde, en la Catedral, después del Rezo de Horas, se anunciaba que “habrá con el Señor expuesto una hora de Siesta, durante la cual, se cantarán solemnemente por la Capilla de Música varios himnos y villancicos, según costumbre; en seguida, se cantará el Trisagio y el Salmo Credidi, y dada la bendición al pueblo con el Santísimo Sacramento por S.E. Ilma., se reservará”.


El martes, día 21 de octubre, a las cuatro y media de la tarde, se organizó la procesión de regreso de la imagen de San Miguel de los Santos, con la misa solemnidad y recorrido que la celebrada el día 18, sábado; una vez en la Parroquial de San Nicolás se cantaron villancicos al Santo, regresando después las autoridades a la Catedral donde finalizaron las funciones con la bendición arzobispal.


Don Luis de la Lastra y Cuesta, Arzobispo de Valladolid, que asistió a la ceremonia de Canonización en Roma, regaló a la S.I. Catedral algunos presentes con este motivo:
“En el mes de Abril del año 1862, invitado por S. S., fue á Roma para asistir á la solemnidad de la canonización de San Miguel de los Santos. A su regreso, y después de traer y entregar al Cabildo como recuerdos estimabilísimos de este viaje el indulto apostólico para usar el color azul en las fiestas de la Inmaculada Concepción, la mitra y cirio que habla usado en la procesión de la canonización, y una preciosa reliquia del Santo, encerrada por él mismo en rico relicario de plata con la siguiente inscripción: 'El Excmo. é Ilmo. Sr. D. Luis de la Lastra y Cuesta, primer Arzobispo de Valladolid , donó esta reliquia á su Iglesia Catedral en Octubre (18) de 1862, puso gran empeño en que se celebrasen con toda pompa fiestas por este hecho; […]” y continúa con una breve descripción de las fiestas que ya hemos visto. (Manuel de Castro Alonso, Episcopologio vallisoletano, 1904. Págs. 401-402).


Para terminar, resaltar tres puntos en el programa, en los que queda patente que estas celebraciones trajeron consigo también beneficios materiales y espirituales:


La Exma. Corporación Municipal distribuirá cuarenta y dos lotes ó premios de 100 reales cada uno, entre los vecinos pobres de las catorce parroquias de esta Capital, que se juzguen más acreedores á ello por su moralidad y buenas costumbres, previos los oportunos informes de los señores Curas y Juntas de Caridad.

En los tres referidos días que el piadoso pueblo Vallisoletano consagra a estas funciones religiosas, habrá los vuelos generales de campanas que se acostumbran en las grandes solemnidades, y se adornarán los balcones de las casas de toda la Ciudad, con colgaduras, en demostración de regocijo, y en honor del nuevo Santo.

Finalmente, el Excmo. é Ilmo. Sr. Arzobispo concede ochenta días de indulgencia á todos los fieles de uno y otro sexo por cada función religiosa de la aquí espresadas á que asistan devotamente.


Al año siguiente, en 1863, como preparación a la fiesta, se celebra por primera vez una Novena en honor de dicho Santo, que comprendía desde el 27 de junio hasta el mismo día de la fiesta, 5 de julio.
Aún no menciona una congregación con el nombre del santo, la organización se hace a expensas de una “devoción religiosa”.


Ya será en 1864, cuando aparezca organizada por la Congregación de San Miguel de los Santos. Además, con la debida autorización se celebra por primera vez procesión de Octava por la plazuela del Hospicio. De la Procesión de Octava de la Parroquial de San Nicolás de Bari, en la fiesta de San Miguel de los Santos, se tratará en otra ocasión.

miércoles, 20 de junio de 2012

San Francisco de San Miguel y San Miguel de los Santos en el CL Aniversario de su Canonización



El 8 de junio de 1862, el Papa Pío IX, canonizaba en la misma ceremonia (referida con todo lujo de detalles en el libro Vidas de los Mártires del Japón, de Eustaquio María de Nenclares) a los hasta entonces Beatos Mártires de Nagashaki († 5 de febrero de 1597) y a San Miguel de los Santos, confesor.


Hoy dedicamos homenaje a estos dos Santos tan relacionados con Valladolid, ya que uno de ellos, San Francisco de San Miguel nació en el vallisoletano pueblo de La Parrilla en noviembre de 1545, tomando el hábito en el Convento de San Francisco de Valladolid: “El 9 de enero de 1567 tomo el hábito en el convento de Valladolid para religioso lego Juan del Arco, natural de La Parrilla. El se llamó en religión Fr. Francisco de San Miguel. Fue virgen” (Fr. Matías de Sobremonte, Nota VIII). Tras recorrer distintos conventos en España, fue también a misionar en México, Filipinas y finalmente en Japón, donde recibió la corona y palma del Martirio en la colina de Nishizaka, conocida posteriormente Colina Tateyama, que significa “Luminosa”, por los sucesos que se pudieron contemplar en ella tras la muerte de los mártires. En aquella ocasión fueron martirizados un total de veintiséis religiosos, los denominados protomártires de Japón, entre los que también se encuentra el comisario de aquella expedición, San Pedro Bautista. En 1616, siendo Pontífice Pablo V, a instancia de la Orden Franciscana, se inicia el proceso de beatificación de los Mártires de Nagasaki de 1597 (6 frailes franciscanos, 17 franciscanos seglares y 3 jesuitas), dicho proceso culminó el 14 y 15 de septiembre de 1627 con la Ceremonia de Beatificación presidida por el Papa Urbano VIII celebrada en la Basílica de Santa María la Mayor de Roma.


Por su parte, San Miguel de los Santos, Confesor, conocido como “El Extático” por los éxtasis que experimentaba durante la consagración eucarística, nació en Vich, Cataluña, el 29 de Septiembre de 1591. Intentó en 1603, ser aceptado en el convento franciscano de Vich, pero fue rechazado por su edad. Fue a Barcelona e ingresó en un convento del orden de los trinitarios, donde entra como novicio en agosto de 1603. Después de tres años de noviciado, por consejo de fray Jerónimo Deza, pasó al monasterio de San Lamberto, en Zaragoza, donde hizo profesión el 30 de septiembre de 1607. El 28 de enero de 1608 tomó los hábitos y entró en la congregación de los trinitarios descalzos de Oteiza (Navarra), a continuación fue enviado a Madrid como novicio. Tras el noviciado emitió su profesión el 29 de enero de 1609 en Alcalá de Henares, en manos del Ministro P.Fr. Pedro de la Madre de Dios. Pasó por varios conventos como Alcalá, Solana, Campo de Montiel, Sevilla y Baeza, y tras este fue a Salamanca a estudiar Teología. En 1615 fue ordenado sacerdote en Faro (Portugal). En 24 de mayo de 1622, el superior de la Orden le propuso como Ministro del convento de Valladolid. El exceso de modestia hacía que no quisiera predicar, y sólo lo hizo de manera habitual a partir de los treinta años, como Cristo. La frecuencia de sus episodios místicos incontrolables (éxtasis, raptos, etc.) hacía que no quisiera mostrarse mucho en público. Falleció en Valladolid el 10 de abril de 1625, venerándose sus restos mortales en la actual Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari, tan conocida por celebrarse en ella las famosas Caminatas de los Tres Lunes a San Nicolás de Bari. En 1742 Benedicto XIV firmó el Decreto de sus virtudes. Beatificado por Pío VI en 24 de mayo de 1779.


La canonización de ambos en 1862 fue motivo de celebraciones jubilosas, con funciones religiosas, procesiones con las imágenes de los nuevos Santos. Curiosamente sus imágenes, junto con otras, coincidieron en una misma procesión por las calles de Valladolid varios años después, concretamente el 13 de mayo de 1930, con motivo de la festividad del Patrono de la Ciudad y Archidiócesis, San Pedro Regalado (en este enlace se puede ver una fotografía de San Francisco de San Miguel por las calles de Valladolid).


Más cercanas en el tiempo fueron las celebraciones que tributó La Parrilla en honor de su Santo Vecino en 1962 al celebrarse el Centenario de la Canonización.


Y llegamos a la actualidad, si bien es cierto que de forma desigual para cada uno de ellos.


Nuevamente, La Parrilla, honró a su Santo en las fiestas de junio, en esta ocasión con mayor solemnidad.
Durante aquellos días los balcones lucían reposteros, mantones y banderas. El 7 de junio, víspera del aniversario, tuvo lugar una ofrenda floral al Santo en su ermita.

El 8 de junio de 2012, a las 12 de la mañana, Monseñor Ricardo Blázquez Pérez, Arzobispo de Valladolid, presidió una Solemne Eucaristía en la Plaza Mayor del pueblo, ante la imagen de San Francisco de San Miguel, trasladada previamente desde su ermita, evento al que también se invitaron a autoridades, representaciones de las Cofradías de Valladolid y Órdenes religiosas.


Detalle a destacar es que en esta celebración tan especial, sus organizadores han decidido -con buen criterio-, contar con quienes habitualmente armonizan estos cultos, dulzaineros, coro parroquial, etc.

Para quien no lo conozca, decir que La Parrilla en una localidad que se encuentra a unos 21 kilómetros de la ciudad de Valladolid. Podemos destacar, entre sus vecinos, a cuatro de ellos que dan fama al pueblo: por un lado a San Francisco de San Miguel; también y como señala Ortega Rubio en su obra Los Pueblos de Valladolid (Tomo II, págs. 298-299) al Dr. D. Simón Martín Sanz (1821-1893), “quien desempeñó el cargo de Rector en las Universidades de Zaragoza, Salamanca, Oviedo y Santiago”. Este mismo autor, Ortega Rubio, es quien proporciona la fecha en que San Francisco de San Miguel recibió las aguas bautismales. En tercer lugar, el escultor Leopoldo del Brío Trimiño (nacido en 1945). Y finalmente, a buen seguro reconocido entre los amantes del mundo de la tauromaquia, al cortador Jesús Sanz Arranz apodado “El Parri”.


Mientras, en Valladolid, en relación a San Miguel de los Santos, de momento no hay constancia de actos con este motivo. Lo mismo que hemos visto anteriormente, que el Santo Trinitario no se mostraba mucho en vida, parece que el exceso de modestia sigue siendo una de sus señas.


La celebración de este aniversario podría ser un buen comienzo de la recuperación de la memoria de estos y otros Santos/as, Beatos/as y Venerables relacionados con Valladolid, cuya vida y virtudes sean ejemplo para sus convecinos contemporáneos. A este respecto, conviene traer una reflexión propia de la novena a Santa Rita de Casia “El perfecto modo de venerar a los Santos es imitar sus virtudes; porque tributar reverentes obsequios a estos escogidos de Dios, gemir al pie de su respetable altar, implorar su protección, querer mediante ella que se abran y derramen los tesoros de la gracia y beneficencia de nuestro Dios, y dejarse al mismo tiempo seducir y arrastrar del espíritu del mundo, del amor al placer, de la impiedad, es una devoción falsa, una dañosa hipocresía, una ilusión del corazón, un culto aparente, estéril y superficial. La devoción a los Santos debe ser verdadera, interior, activa y permanente, es decir, que imitemos su amor a Dios, su caridad con el prójimo, su penitencia, su humildad, su fe, su religión, su justicia y su celo. Tal es el modo de conseguir la misericordia del Señor, la protección de sus siervos, la remisión de las culpas y la santificación de nuestras almas”. Además de la lectura de sus hagiografías, pocos medios llegan tan bien como la imagen, así, bien podría reforzarse este conocimiento de los Santos con la realización y entronización de nuevas imágenes.


Como hemos visto anteriormente, en 1930, ambos Santos recorrieron juntos las calles de Valladolid, y cabe preguntarse, con motivo de la celebración de este CL Aniversario ¿se podría volver a repetir, tal vez llegando hasta la S.I. Catedral donde celebrar Acción de Gracias por esta efeméride? Y, quien sabe si tal vez en un futuro, plantearse la posibilidad de incluirlas en la Procesión del Copus Christi, Procesión en la que hasta 1925 participaban las imágenes titulares de Parroquias, Cofradías, Órdenes Religiosas. Tal vez la recuperación de esa costumbre, podría ensalzar aquella Procesión. De esto se hablará al tratar de la Solemnidad del Corpus Christi en Valladolid.


En otro orden de cosas, sería interesante conocer la existencia de reliquias de todos estos Santos, Beatos y venerables. En algunos casos hay referencias en hemerotecas a la celebración de misa conventual con procesión por el interior de las naves de la Catedral.


Volviendo al tema que nos ocupa en esta entrada y en el conocimiento y divulgación estos santos vallisoletanos, por suerte poco a poco hay trabajos en este sentido, desde las posibilidades que ofrece internet en distintas webs hasta publicaciones que se unen a otros anteriores como los mencionados de Fray Matías de Sobremonte, Nenclares, Casimiro González García Valladolid y otros. En este sentido, y más recientemente, es de justicia destacar el trabajo realizado por el historiador local D. Javier Burrieza Sánchez en “Iglesia en Valladolid”.


Plaza Mayor de La Parrilla preparada para la Misa Estacional presidida por Mons. Ricardo Blázquez, Arzobispo de Valladolid, en conmemoración del CL Aniversario de la Canonización de San Francisco de San Miguel


Detalle del ara con las lanzas, corona de martirio y palma de triunfo en alusíón a San Francisco de San Miguel



Adornos por las calles de La Parrilla



Edificios y balcones engalanados en La Parrilla


Ermita de San Francisco de San Miguel



Pozo aledaño a la ermita de San Francisco de San Miguel


Mons. D. Ricardo Blázquez, Arzobispo de Valladolid, se dirige a la Ermita de San Francisco de San Miguel



Representaciones e invitados acompañan al Arzobispo de Valladolid a la ermita de San Francisco de San Miguel


La imagen de San Francisco de San Miguel sale de su ermita pare dirigirse a la Plaza Mayor








Diversos aspectos de la Eucaristía en la Plaza Mayor









Terminada la Eucaristía, representantes de la Cofradía de San Francisco de San Miguel acompañan al Arzobispo de Valladolid para reservar el Santísimo Sacramento en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Remedios, de La Parrilla


Representaciones de Cofradías de Valladolid e invitados posan ante la Imagen de San Franscisco de San Miguel



Alfombra conmemorativa del CL Aniversario de la Canonización

















Reportaje publicado en el Canal de Youtube de Iglesia en Valladolid - Arzobispado de Valladolid




San Miguel de los Santos (Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari, Valladolid)

Urna que contiene los restos mortales de San Miguel de los Santos en la Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari, en Valladolid.


Estandarte de la Congregación de San Miguel de los Santos





Imagen de San Miguel de los Santos, Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari, Valladolid






martes, 1 de mayo de 2012

La Magna Procesión Carmelitana en la Iglesia Conventual de San Benito El Real


Finalizamos esta serie de entradas sobre la Procesión de Nuestra Señora del Carmen que se celebraba en la Iglesia Conventual de San Benito El Real, el 16 de julio. Hasta ahora hemos hecho un repaso a las Archicofradías, Asociaciones y Pías Uniones que participaban con imagen titular (aún queda por tratar de otras Asociaciones que había en San Benito), así como se ha tratado de las imágenes que habitualmente participaban en esta procesión. En esta entrada se ofrecerán datos sobre los años de su celebración, recorrido y otros datos concernientes exclusivamente a la Procesión.

Ya se ha visto como la V.O.T. del Carmen se hace cargo de la iglesia de San Benito El Real el 30 de julio de 1892, abriéndose al culto el 15 de abril de 1893, y como los Carmelitas Descalzos toman posesión de dicho templo el 5 de enero de 1897.

A partir de la apertura al culto del templo, la V.O.T. del Carmen comienza a realizar allí sus cultos, tantos los mensuales como ya, por fechas la celebración de la novena y procesión de Nuestra Señora del Carmen el 16 de julio.

Precisamente en esa fecha, 16 de julio de 1893, tiene lugar por primera vez la procesión del Carmen de la V.O.T. desde San Benito El Real. Los cultos de aquella tarde comenzaron a las seis con exposición de S.D.M., Estación, Rosario y posteriormente salió la procesión, recorriendo las calles de: Malcocinado, Conde Ansurez, Guadamacileros, Damas, Rosario, Alonso Berruguete, Angustias, Cantarranas, Platerías, Especedería, Rinconada en dirección al templo de San Benito donde se hizo la Reserva y concluyó con la Salve a Nuestra Señora.

Al año siguiente, en 1894, el recorrido varía un poco con respecto del anterior, yendo por San Benito, Milicias, Arces, Rua Oscura, Platería, Ochavo, Lencería, Plaza Mayor, Manzana y Rinconada a San Benito. En esta ocasión sólo se menciona la imagen de la Virgen.

Durante los años sucesivos sigue celebrándose tal vez sin variar demasiado el recorrido, hasta 1897, en que se publica una nueva modificación (El Norte de Castilla, 15 de julio de 1897), siendo la carrera de ese año: San Benito, Milicias, Arces, Plaza de San Miguel, San Blas, Rosario, Damas, Cantarranas, Platerías, Ochavo, Lencería, Plaza Mayor, Jesús, Rinconada y San Benito. Acompañó a la Procesión una sección de Infantería del Regimiento de Toledo.

Resulta especialmente interesante la crónica de la procesión del año 1898 por diversos motivos. Por un lado, hay un nuevo recorrido: Malcocinado, Conde Ansurez, Platerías, Quiñones, Plaza Mayor, Rinconada y San Benito (mismo recorrido que en 1899). Ya refiere que en el cortejo iban varias efigies, de las que no da el nombre, pero entre ellas destacaba la venerada imagen de la Virgen del Carmen. Pero lo realmente interesante es que menciona que “Una sección de infantería con música, marchaba detrás del palio bajo el cual se conducía la Santa Custodia”, lo que lleva a que durante algunos años, esta procesión tuvo también un carácter sacramental.

Por estos años, aparte del Jubileo Carmelitano del 15 al 16 de julio, también hay noticias del Jubileo de las Cuarenta Horas durante la novena.

En 1900, alarga ligeramente el recorrido, siendo: Malcocinado, Conde Ansurez, Platerías, Quiñones, (Duque de la) Victoria, Constitución, Santiago, Plaza Mayor y Rinconada.

La crónica de 1902 ofrece datos sobre las imágenes que salían y detalles de la planta procesional. En cuanto a lo primero, fueron las de San Antonio, Santa Teresa, San José y la Virgen del Carmen. Abría la marcha una sección de la guardia municipal de caballería, y como acompañamiento musical contó con la Banda de Música del Regimiento de Toledo.

Los años 1903 a 1905 aparece el mismo recorrido que se ha visto en el año 1900. Por otra parte, hay noticias sobre las imágenes, así en 1903 se menciona que participa por primera vez una hermosa escultura de San Juan de la Cruz, y que la Virgen del Carmen ha sido restaurada por el escultor José Romero Tena en Valencia. Mientras, en la procesión de 1904, se relacionan las imágenes del Niño Jesús de Praga, San Antonio, San Juan de la Cruz, Santa Teresa –que lucía rico manto recamado de oro-, San José y la Virgen del Carmen.

Resulta curioso el dato que se ofrece sobre la imagen de Santa Teresa, que lucía rico manto recamado de oro, por lo que podría pensarse en una imagen de vestir. A este respecto no estaría de más relacionarlo con una imagen de la Santa que se conserva en el Convento de Santa Teresa, ya que una talla de San Juan de la Cruz, de las mismas características que hace pareja con ella, también participó en esta procesión carmelitana.

Como se dijo al hablar de San Juan de la Cruz, en el año 1906, al regreso de la procesión se produjo un incidente dentro del templo, al haberse incendiado un arco del altar de San Juan de la Cruz, al lado del Evangelio. El recorrido de la procesión aquel año varía ya que no puede pasar por la Plaza Mayor, recorrió: Malcocinado, Conde Ansurez, Quiñones, Duque de la Victoria, Constitución, Santiago, Acera de San Francisco, Fuente Dorada, Guarnicioneros y Rinconada.

En 1908 se incorpora una nueva imagen al cortejo, la del Profeta San Elías, imagen que fue bendecida el 16 de julio de 1908 por el Ilmo. Mons. Fr. Aurelio Torres de la Virgen del Carmen, obispo de Cienfuegos, Cuba, Carmelita Descalzo, quien celebró la misa de pontifical y presidió la solemne procesión de la tarde en honor de la Santísima Virgen del Carmen, dando a la vuelta la Bendición Papal a los fieles.
Este mismo año, la procesión estaba anunciada que saliera a las seis y media de la tarde, cantándose la Letanía y con el siguiente recorrido: Malcocinado, Conde Ansurez, Platería, Quiñones, Duque de la Victoria, Constitución, Santiago, Plaza Mayor, Manzana, Rinconada a San Benito.

En el año 1909 varia el recorrido con motivo de encontrarse algunas calles “interceptadas”, realizando en esta ocasión el siguiente: Calles de Malcocinado, Val, Especería, Lencería, Quiñones, Duque de la Victoria, Santiago, Acera de San Francisco, Portales de la Manzana, Rinconada a la Iglesia de San Benito (Diario Regional,15 de julio de 1909)
Según la crónica aparecida en El Norte de Castilla, salen las seis imágenes habituales (bajo este término deben comprenderse: Niño Jesús de Praga, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Profeta San Elías, San José y Nuestra Señora del Carmen).

En la procesión de 16 de julio de 1910, la imagen del “Niño Milagroso de Praga” estrenaba una artística corona. En la misma crónica se recoge: “Las distinguidas señoras doña Ceferina Minguela, Priora de la Orden, doña Feliciana Linazasoro, subpriora, y doña Telesfora Valentín, camarera de la Virgen, han sido muy felicitadas por la generosa donación que han hecho á la Orden Tercera de la artística «gloria» que sirve de trono á la imagen” (Diario Regional, 17 de julio de 1910). El recorrido fue (El Norte de Castilla, 7 de julio 1910) Malcocinado, Conde Ansurez, Platerías, Quiñones, Duque de la Victoria, Constitución, Santiago, Plaza Mayor, Manzana y Rinconada, terminándose en la iglesia con las preces de costumbre (este recorrido se repite hasta 1913).

La crónica de 1911 menciona las esculturas habituales salvo la del Niño Jesús de Praga. Además, hay noticia de un nuevo regalo debido a las tres señoras citadas anteriormente: “la magnífica corona que lucía la Virgen del Carmen en la procesión, ha sido regalada por las señoras doña Feliciana Linazosoro, priora; doña Telesfora Valentín, subpriora y doña Ceferina Minguela” (Diario Regional, 17 de julio de 1911). Aunque unos días más tarde (19 de julio de 1911) aparece publicado en el mismo Diario, que la corona había sido regalo de doña Feliciana Linazosoro y doña Ceferina Minguela, y que en esta ocasión no era de doña Telesfora Valentín, de la que se destaca que en otras ocasiones había mostrado su generosidad.
Las crónicas aparecidas en la prensa en 1912 difieren en la denominación de las imágenes. En el Diario Regional se mencionan las seis imágenes de costumbre, mientras que en la crónica de El Norte de Castilla aparecen “San Juan de la Cruz, Santa Teresa y Virgen del Carmen ésta suntuosamente adornada con luces y flores. También Santo Tomás y el Niño Jesús de Praga” que iban precedidas de los estandartes representativos de los Misterios.

En la crónica de la procesión de 1913 se nombran las habituales esculturas excepto dos: San Elías y San José. Por su parte, en la de 1914 (Diario Regional, 17 de julio de 1914) no aparece la imagen de San Juan de la Cruz, el resto de las imágenes habituales sí.

Según señala Casimiro González García Valladolid, en Compendio histórico-descriptivo y guía general de Valladolid (pág. 305), el 16 de julio de 1916 “A causa del estado de sitio de la ciudad por la huelga de los obreros de la Estación, no salió la procesión de la Virgen del Carmen de la iglesia de San Benito el Real”. Aunque la procesión estaba autorizada no salió y se celebró dentro de la iglesia de San Benito.

Nuevo incidente tiene como protagonista la imagen de San Juan de la Cruz en 1917, al poco de salir la procesión del templo. Otra vez las versiones difieren, mientras que en la crónica de El Norte de Castilla dice que la imagen sí que llegó a caer al suelo, la publicada en el Diario Regional señala que lo que cayó fue la horquilla para sujetar las andas en las paradas.
Ese mismo año, se estrenan las nuevas andas o carroza de estilo gótico que la V.O.T. del Carmen había adquirido para su imagen titular, de las que se ha tratado en la entrada sobre dicha Venerable Orden Tercera.
De la crónica de El Norte de Castilla de 17 de julio de 1917: “Abría la marcha un piquete de la Guardia civil á caballo, y entre dos apretadas filas de cofrades del Niño de Praga, Santa Teresa, Asociación Josefina, San Elías, Unión de las Naciones Católicas y cofrades de la V.O.T. del Carmen, figuraban las imágenes y titulares de dichas congregaciones.
En último lugar iba la imagen de la Santísima Virgen en las nuevas andas adquiridas por la Orden Carmelitana de esta ciudad”. Fue la Banda de Isabel II.

Entre 1918 y 1920 forman las seis imágenes habituales, es decir, Niño de Praga, San Juan de la Cruz, San Elías, Santa Teresa, San José y la Santísima Virgen, acompañando la Banda de Música de Isabel II. El recorrido, al menos hasta 1921 es: Malcocinado, Conde Ansúrez, Platería, Ochavo, Ferrari, Duque de la Victoria, Constitución, Santiago, Plaza Mayor, Manzana, Rinconada á San Benito, concluyendo con la bendición papal por el R.P. Superior y Salve.

Según la crónica publicada en el Diario Regional de 17 de julio de 1921 las efigies que formaron parte de la procesión fueron: San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, Santa Bárbara, San Elías, San José y la Virgen del Carmen sobre magnifico trono.

En cuanto a la aparición de la imagen de Santa Bárbara, que podría pensarse ser errónea, cabe destacar que en El Norte de Castilla de 15 de junio de 1922 el superior de los Carmelitas de San Benito cursa invitación a las socias de las asociaciones establecidas en dicho convento para que asistan a la Plaza Mayor a recibir la bendición con motivo de la procesión del Corpus Christi, las asociaciones que se mencionan son: V.O.T del Carmen, Asociación Josefina, San Elías Adoración Reparadora, Santa Bárbara y Teresianas. Además, Casimiro González García Valladolid en su Compendio (1922) recoge como una de las asociaciones religiosas establecidas en San Benito El Real la de Santa Bárbara de los Artilleros, de igual forma dice que el 2 de diciembre de 1916 se celebró la “solemne inauguración del altar de Santa Bárbara en la iglesia de San Benito el Real” (pág. 365).
De esta época, por fin se encuentra publicada, en el Diario Regional de 15 de julio de 1922 una planta de la Procesión de Nuestra Señora del Carmen en San Benito (este orden de procesión y recorrido también aparece en El Norte de Castilla de 16 de julio de 1922):
  1. Escolta de la Guardia Civil a caballo.
  2. Las niñas y niños de la Asociación del Niño Jesús de Praga con su imagen, estandartes y banderas.
  3. Imagen de San Juan de la Cruz.
  4. Imagen y estandarte de Santa Teresa con su directiva.
  5. Imagen y estandarte de San Elías con su directiva.
  6. Imagen y estandarte de San José con su directiva.
  7. Estandarte de la Adoración reparadora con su directiva.
  8. La Virgen del Carmen escoltada por la Guardia Civil de Infantería (cuatro Guardias Civiles y un cabo, Diario Regional de 18 de julio de 1922)
  9. La presidencia y comisiones.
  10. Piquete de soldados de Infantería
El recorrido anunciado para este año fue: Francisco Zarandona, Conde Ansurez, Platerías, Fuente Dorada, Ferrari, Duque de la Victoria, Constitución, Santiago, Plaza Mayor, Manzana, Rinconada a San Benito (Diario Regional, 16 de julio de 1922). Recorrido idéntico al de 1923, no obstante, en la relación de imágenes de este año (1923) no aparece la de San Juan de la Cruz, sí las otras cinco. Asistieron el Señor arzobispo revestido de pontifical, y en la presidencia seglar el gobernador Civil, señor Cortinas, el alcalde señor Villa, el coronel de la Guardia Civil, señor Martín Piriz y los concejales Mariano Sánchez y Señor Santander. Cerraba una sección de la Guardia municipal, las bandas de música y cornetas y tambores del Regimiento de Isabel II y un piquete del mismo cuerpo.

Niño Jesús de Praga.
Francisco Font i Pons, 1928.
Iglesia Conventual de San Benito El Real.
Valladolid.
Transverberación de Santa Teresa de Jesús.
Francisco Font i Pons.
Iglesia Conventual de San Benito El Real.
Valladolid.
San Juan de la Cruz.
Francisco Font i Pons.
Iglesia Conventual de San Benito El Real.
Valladolid.
Nuestra Señora del Carmen.
Claudio Cortijo, 1797.
Iglesia Conventual de San Benito El Real.
Valladolid.
Nuestra Señora del Carmen.
Francisco Font i Pons, 1931.
Iglesia Conventual de San Benito El Real.
Valladolid.
Faltan las fotografías del PROFETA ELÍAS (estrenada en 1908) y la de SAN JOSÉ. La imagen del primero se conserva en el coro de la Iglesia Conventual de San Benito El Real. En cuanto a la de San José, debe referirse a otra imagen distinta a la que actualmente se venera en la iglesia conventual, ya que ésta es obra de Salvador Vicent en el año 1942.


Una nueva planta de la procesión fue publicada en el Diario Regional de 15 de julio de 1924:
“Primero. Guardia civil montada.
Segundo. Cruz y ciriales.
Tercero. Asociación del Niño Jesús de Praga, con su estandarte e imagen.
Cuarto. Estandarte e imagen de Santa Teresa, con su asociación.
Quinto. Estandarte e imagen de San José.
Sexto. Estandarte y Junta de la Adoración Reparadora.
Séptimo. Estandarte de la Venerable Orden Tercera. En las filas laterales, marcharán delante las señoras no terciarias, después las terciarias carmelitas y por último los caballeros. Los sacerdotes irán detrás de los caballeros y delante de la Comunidad.
Octavo. Presidencia de la venerable Orden Tercera.
Noveno. Imagen de la Santísima Virgen del Carmen.
Diez. Comunidad de PP. Carmelitas.
Once. El excelentísimo y reverendísimo señor Arzobispo de Pontifical.
Doce. Presidencia oficial, autoridades y comisiones.
Treces. Banda de Música.
Vuelta la procesión a San Benito, se dará la Bendición Papal, que pueden recibir todos los fieles, previa confesión y comunión aunque no sean terciarios ni cofrades del Carmen, y por último se cantará la salve popular”.

En la crónica publicada en El Norte de Castilla del año 1926 no incluye las imágenes de San Elías ni de San Juan de la Cruz, las otras cuatro sí.

El recorrido de la procesión en 1929 se anunciaba como: Francisco Zarandona, Conde Ansurez, Platerías, Ochavo, Fuente Dorada, Ferrari, Duque de la Victoria, Constitución, Santiago, Plaza Mayor, Jesús, Rinconada a San Benito (Diario Regional, 2 de julio de 1929). Según la crónica, el recorrido fue Francisco Zarandona, Conde Ansurez, Libertad, Plaza del Ochavo, Lonja, Quiñones, Duque de la Victoria, Constitución, Santiago, Plaza Mayor, Jesús y Rinconada (Diario Regional, 17 de julio de 1929. La calle Libertad debe entenderse como un error, siendo Platerías por donde discurrió la procesión.). Participaron las imágenes del Niño Jesús de Praga, Santa Teresa, San José y la Virgen del Carmen.

El 16 de julio de 1931 se estrena la nueva imagen procesional de Nuestra Señora del Carmen realizada por el escultor Francisco Font y Pons e hijo.

Entre 1932 y 1937 debido a la situación del país, la procesión se hace dentro de la iglesia con la imagen de Nuestra Señora del Carmen de Francisco Font i Pons. En 1938 vuelve a salir a las calles, en aquella ocasión con la imagen de Claudio Cortijo.

En 1939 el recorrido que realizó fue Francisco Zarandona, Conde Ansurez, Platerías, Fuente Dorada, Cánovas del Castillo, Regalado, General Mola, Santiago, Plaza Mayor, Jesús y Rinconada. Este mismo recorrido es el que aparece en las décadas de los 40, 50 y parte de los 60. Sería el más habitual hasta el momento en que deja de salir la procesión a la calle.

En cuanto a imágenes, normalmente son, según las crónicas, la del Niño Jesús de Praga y la de Nuestra Señora del Carmen. A propósito de ésta última, es necesario recordar que, aunque la mayoría de veces es la de Claudio Cortijo la que sale en la procesión, habrá también ocasiones en que sea la de de Francisco Font i Pons.

El último año que sale la procesión a la calle será 1966, recorriendo el itinerario acostumbrado y terminando con la Bendición Papal. A partir de 1967 la procesión será por el interior del templo, después de la misa de las ocho de la tarde (al igual que cada 16 de mes), aunque se añade la ceremonia del Besamanos. Así también ocurre en la década de los 70, años en los que dejaría de realizarse.

Lamentablemente, es una procesión que en la actualidad no se celebra. Con lo que hemos visto tanto en este artículo, como en los que se trataba sobre las Archicofradías y Asociaciones que participaban en ella, no hay error en denominarla como la Magna Procesión Carmelitana, como incluso se la llamaba en la prensa. Algunas de las imágenes se pueden ver en la iglesia como la propia Virgen del Carmen (Claudio Cortijo), Niño Jesús de Praga y San Juan de la Cruz (Francisco Font i Pons), o bien en la Sacristía como es la imagen de la Transverberación de Santa Teresa de Jesús (Francisco Font i Pons). Las que no están al culto son las de San Elías (la estrenada en 1908), ya que la que se encuentra en la iglesia procede del Convento del Carmen Calzado, y la de San José (que data de 1942). Debería ser realmente interesante no sólo ver esta procesión en las calles, si no entrar en San Benito y ver todas estas imágenes colocadas en sus andas o carrozas, las cuales puede que ni siquiera se conserven en algunos casos debido a su falta de uso y que por ello se hayan entregado a otros conventos o iglesias de la Orden que lo utilicen. Otros enseres que tampoco podemos ver en la actualidad serían los estandartes de cada una de estas Asociaciones, una disciplina artística, la del bordado, que debería ser mayor objeto de atención por parte de cualquiera de estas Asociaciones, así como de profesionales para su conservación y estudio.

Aunque sería deseable la recuperación de esta procesión en todo su esplendor, tampoco estaría mal que, por ejemplo, durante la novena y fiesta de Nuestra Señora del Carmen en julio se expusieran en la iglesia estas imágenes en sus respectivas andas y estandartes. O bien, mientras, recuperar la procesión por el interior del templo, potenciar el jubileo del 15 y 16 de julio, la ceremonia de despedida a la Virgen del Carmen del 31 de julio, etc.

ENTRADAS MÁS POPULARES