viernes, 9 de enero de 2015

Nuestra Señora de los Reyes, de Sevilla, en Valladolid

Agradezco al Museo Nacional de Escultura (Valladolid) y a la Asociación de Fieles de la Virgen de los Reyes y San Fernando (Sevilla) el permiso para utilizar algunas de sus fotografías en la realización de esta entrada.


"Nuestra Señora de los Reyes" (Taller francés, siglo XIII).
Capilla Real.
Santa Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Sevilla.
(Foto: Asociación de Fieles  de la Virgen de los Reyes y San Fernando. Sevilla).

"y el menino empieza a domir e despois que foi esparto, 
luego de comer pedía".

Así se narra la intervención de María Santísima en la curación de un pequeño infante, que llegará a convertirse en el rey Fernando III, El Santo.

Hijo de Doña Berenguela (hija de Alfonso VIII de Castilla) y de Alfonso IX de León, Fernando nació en el paraje de Valparaíso, en Peleas de Arriba (Zamora), actualmente señalado con una torre-monumento levantada por el arma de Ingenieros, de la que es Patrón. La fecha más probable de nacimiento es el 24 de junio de 1201 (otra posibilidad es el 5 de agosto de 1199).

En 1208, siendo todavía niño, su vida está en peligro al no dormir ni comer; en esta situación, su madre le lleva al Monasterio de San Salvador de Oña, donde reza insistentemente ante una imagen de Nuestra Señora por la curación de su hijo. Curación, pues, tomada por milagrosa.

La muerte de Alfonso VIII y del príncipe heredero Enrique, hacen que en 1217, la corona de Castilla pase a su madre, doña Berenguela, quien muestra su deseo de cederla en favor de su hijo Fernando, siendo proclamado rey de Castilla en Autillo de Campos (Palencia) el 14 de junio de 1217; unos días más tarde, el 1 de julio, será la proclamación oficial en Valladolid, y el 31 de agosto, fecha fijada para ser jurada reina, hace efectiva cesión a Fernando, efectuándose la coronación en la Plaza del Mercado en Valladolid y posterior juramento de lealtad en la Colegiata de la misma localidad. 

“Oida, pues, por la reina la buena respuesta de los caballeros y procuradores de las ciudades, plúgose mucho, y por no ser buen lugar los palacios do estaba para facerle aquel acto, de ser jurada por reina, y lo que ella más queria hacer porque la gente era mucha, mandó que se saliesen  al Mercado.
Salidos todos y aderezado aquel lugar segun convenia, allí se hizo jurar por reina y señora del reino. Hecho este acto, luego en presencia de todos renunció el reino en su hijo Don Fernando, lo cual fue loado de todos cuantos alli se fallaron, y fueron dello muy alegres, y el rey Don Fernando alzó las manos al cielo dando por ello muchas gracias á Dios. Y luego los obispos que alli se fallaron con toda la clerecía llevaron con mucha solemnidad al rey á la iglesia acompañado de los grandes y otra mucha gente. Seria entonces el rey Don Fernando de edad de dieciocho años [realmente tendría 16]. Llegados a la Iglesia como dicho es con solemne procesion, alli le ficieron todos homenaje que le guardarian lealmente y le serian obedientes como leales vasallos, y de alli fue llevado a palacio”.
[Crónica de D. Fernando III].


Serían de los últimos acontecimientos importantes de los que fue testigo la primitiva Colegiata vallisoletana (de la que sólo se conservará la torre-pórtico), ya que dos años más tarde, en 1219 comienzan las obras de la nueva colegiata que durarán hasta 1230 siendo canciller Juan Domínguez. Ese último año, el 2 de diciembre de 1230, Fernando III de Castilla será coronado en Toro, como rey de León, quedando unidos ambos reinos. A partir de entonces impulsa la Reconquista, labor que a la que ya se había dedicado unos años antes. Irá recuperando Andújar, Baeza, Martos, Córdoba, Jaén, Sevilla, etc.

El cerco de Sevilla comienza el 20 de agosto de 1247 finalizando el 23 de noviembre de 1248 cuando el caid de la ciudad, Axataf (Abul Hasan) se rinde ante Fernando III, entregándole las llaves de la ciudad. Este acontecimiento será uno de los temas más recurridos por los artistas en la  iconografía de este santo monarca. Este episodio lo encontramos representado en Valladolid en dos grandes cuadros, uno en la Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián y Santa Basilia, en el que aparece en un rompimiento de gloria la Virgen con el Niño (en este caso el Niño está a un lado de la Virgen no en el centro del regazo como en la imagen de Nuestra Señora de los Reyes, podría ser la imagen de Nuestra Señora de las Batallas, que llevaba el rey en su montura, algo similar a lo que se puede ver en el guión de San Fernando, de 1968, de la Hermandad de la Redención de Sevilla; no obstante hay que hacer constar que en la imagen de Nuestra Señora de los Reyes, el Niño no siempre estuvo en el lugar que hoy ocupa, ya que en origen estuvo colocado en el regazo izquierdo de la Virgen). El otro cuadro, obra de Manuel de Peti (c. 1700) se conserva en la Capilla de Nuestra Señora del Sagrario en la S.I. Catedral de Valladolid, en este caso no aparece la Virgen.

"Conquista de Sevilla por Fernando III el Santo".
Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián y Santa Basilisa.
Valladolid.

"Conquista de Sevilla por Fernando III el Santo" (Manuel de Peti, c. 1700).
Capilla de Nuestra Señora del Sagrario.
Santa Iglesia Metropolitana Catedral de Nuestra Señora de la Asunción.
Valladolid.


Fernando III muere el 30 de mayo de 1252 (1290 de la Era hispánica). El primer lugar donde recibió sepultura su cuerpo, al día siguiente de fallecer, sería cerca de las gradas del actual retablo mayor de la Catedral. Posteriormente, el cuerpo fue trasladado a otros lugares al iniciarse la construcción del edificio gótico, hasta que en 1579 (una vez concluida la Capilla Real) fue trasladado a este nuevo espacio. En el año 2011, en el transcurso de las obras de restauración de la Capilla Real se encontró una estructura central con forma de estrella que puede ser el lugar donde estuvo enterrado desde 1579 hasta 1729 cuando su cuerpo es depositado en la urna de plata (acontecimiento con grandes celebraciones que tuvo lugar el 14 de mayo de 1729) realizada por Juan Laureano de Pina  entre 1690 y 1719. 

La fama de santidad aparece poco después de su muerte, se da el caso que Inocencio IV en 1252 y Alejandro IV en 1254 y 1255 concedieron indulgencias a quienes rezasen ante el sepulcro del rey (María Jesús Sanz, “Imagen del antiguo tabernáculo de plata, de la Capilla Real de Sevilla, a través de dos sellos medievales”), aunque tuvieron que pasar cuatro siglos para que diera comienzo el proceso de canonización, formándose su expediente a partir de 1628; varias décadas después (29 de mayo de 1655) el Papa Alejando VII confirmaría su culto inmemorial y, finalmente el 7 de febrero de 1671, será canonizado por el Papa Clemente X. En este mismo año de su canonización, diversos Cabildos catedralicios encargarán la hechura de imágenes del nuevo santo para sus respectivos templos, como ocurre en Sevilla, obra de Pedro Roldán (aunque desde poco después de su muerte hay constancia de una representación sedente del rey, luego acompañada por otras esculturas de Beatriz de Suabia y Alfonso X), Palencia, Zamora  y el caso de la Catedral de Valladolid; las realizadas en este momento tienen en común su más que probable inspiración en la estampa grabada en Roma por el francés Claude Audran en 1630, y en el caso de las tres últimas tallas se adscriben a la producción del escultor Alonso Fernández de Rozas (de estas imágenes ha tratado Jesús Urrea). El cabildo de Valladolid además de dedicarle una capilla dispuso que cuando el Corpus Christi coincidiese en la misma fecha que la fiesta de San Fernando (es decir, el 30 de mayo) esta imagen participaría en la Procesión del Corpus Christi…costumbre hoy desaparecida. Otras ciudades, como es el caso de Sevilla, mantiene la tradición de portar la imagen del Santo todos los años en esa misma procesión. 

Una de las virtudes del Santo era su devoción a la Santísima Virgen, tal vez en gran medida propiciada por la sanación en su infancia. Sirva como prueba de este rasgo, compartido con su primo San Luis, rey de Francia, que cuando este rey francés estuvo enfermo, San Fernando pidió que se hicieran rogativas a Nuestra Señora de la Peña de Francia en Valladolid para impetrar su auxilio; también llevaba una imagen de Nuestra Señora en las batallas durante la Reconquista, y en muchas localidades recuperadas procuraba dejar alguna imagen de la Santísima Virgen, que por su cronología y características comunes reciben el nombre de imágenes o vírgenes fernandinas. En este punto es necesario recordar un acontecimiento singular en Sevilla, que tuvo lugar el 23 de noviembre de 1948 con motivo del VII Centenario de la Conquista de la ciudad, una Magna procesión formada por los siguientes “pasos” con imágenes que reunían aquella particularidad:
  • Nuestra Señora de Valme, de Dos Hermanas (Sevilla).
  • Nuestra Señora de los Reyes, de San Ildefonso (Patrona del Gremio de los Alfayates o Sastres), Sevilla.
  • Nuestra Señora de los Reyes, del Monasterio de San Clemente, Sevilla.
  • Nuestra Señora de las Batallas, de la Catedral de Sevilla (imagen que, según la tradición iba asida a la silla de montar de su caballo).
  • Pendón de San Fernando, custodiado por la comisión de los regimientos de Ingenieros militares y la imagen de San Fernando (Catedral de Sevilla).
  • Nuestra Señora de la Merced, del Monasterio de Mercedarias Calzadas de la Asunción, Sevilla.
  • Nuestra Señora de las Aguas, de la Colegial del Divino Salvador, Sevilla.
  • Nuestra Señora de los Reyes, Patrona de Sevilla (Catedral de Sevilla).

Y a estas posibilidades, cabe unir dos episodios que se recogen tradicionalmente en la vida de Fernando III, se trata de dos apariciones o visiones que tuvo de la Santísima Virgen: una tiene lugar en medio de una gran sequía motivo por el cual el rey se apartó para hacer penitencia pidiendo la intercesión de la Virgen quien se le apareció con el Niño Jesús en brazos indicándole que su petición había sido oída y que en breve llegaría la lluvia; el otro encuentro se produce en un viaje del rey entre Sevilla y Alcalá de Guadaira. El Museo Nacional de Escultura de Valladolid conserva también una pintura obra de Andrés Amaya que representa una de las apariciones de la Virgen (con atributos de reina, el Niño en el lado izquierdo) a San Fernando. No serán los únicos encuentros sobrenaturales ya que a lo largo de su vida también se describen visiones de San Pedro y San Pablo, de San Leandro, obispo, quien le revelaría el lugar donde estaban enterradas sus reliquias y de San Isidoro, quien también le anunció que conquistaría la ciudad de Sevilla. 

Tal vez en esta propagación del culto a San Fernando esté el origen de la llegada a Valladolid y su provincia de algunas representaciones de Nuestra Señora de los Reyes, imagen que preside la Capilla Real en la Catedral hispalense. Esta imagen de Nuestra Señora de los Reyes está datada en la primera mitad del siglo XIII, y se relaciona con talleres franceses, por lo que una de las posibilidades de su origen es que fuera un regalo de San Luis de Francia a Fernando III. Otra versión, legendaria y con mayor repercusión en la iconografía del santo, cuenta que durante el cerco a la ciudad de Sevilla, el rey tuvo un sueño en el que la Virgen le ayudaba a vencer en la batalla; con el deseo de tener una imagen según la había visto, diversos escultores le presentaron tallas aunque ninguna la representaba con fidelidad, así hasta que aparecieron “dos esbeltos mancebos” quienes pidieron los materiales y las herramientas adecuadas además de un lugar apartado (la Torre de Herberos) en el que desarrollar su trabajo sin ser molestados; pasado un tiempo sin noticias, el rey envió un sirviente para que le informara y cuando el enviado entró en el lugar de trabajo lo único que encontró fue la imagen de Nuestra Señora, dando aviso al rey quien fue hasta ese lugar, considerando que lo autores de aquella imagen habían sido dos ángeles. 
Sea como fuere, esta imagen presidió la procesión organizada el 22 de diciembre de 1248, cuando la mezquita mayor es destinada al culto cristiano.
Finalmente, la imagen llegó a la Catedral de Sevilla por mediación de Alfonso X.

Valladolid (y provincia) cuanta con al menos cuatro representaciones de Nuestra Señora de los Reyes. Por un lado, en la propia ciudad se cuenta con dos obras, una en el Monasterio de la Concepción del Carmen, las religiosas carmelitas descalzas de la cuarta fundación de Santa Teresa de Jesús; otra en Valladolid, se conserva en el Museo Nacional de Escultura, procedente del Monasterio de San Benito El Real. Otro cuadro de Nuestra Señora de los Reyes está en la sacristía de la ermita de la Vera Cruz en Nava del Rey. Y, finalmente, la más reciente, es una imagen regalada al Cardenal Carlos Amigo Vallejo, Arzobispo Emérito de Sevilla, quien la bendijo el 13 de mayo de 2012 y que recibe culto en la Iglesia de Santa María en Medina de Rioseco.

“Nuestra Señora de los Reyes” (Museo Nacional de Escultura).- Procede del Monasterio de San Benito El Real, de Valladolid. Obra de Francisco Meneses Osorio, óleo sobre lienzo, fechada en 1696. Puede decirse que es la representación más interesante de esta advocación en Valladolid ya que muestra a Nuestra Señora de los Reyes en su retablo en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla, en un momento en que ya ha sido canonizado Fernando III, pero su cuerpo no ha sido trasladado a la urna de plata que lo contiene en la actualidad. El retablo es realizado por Luis Ortiz de Vargas entre 1643 y 1649, cuenta con la presencia de San Joaquín y Santa Ana (padres de la Virgen), San José con el Niño, y las Santas Justa y Rufina. Miguel Ángel Marcos Villán, quien realizó la catalogación de esta obra en el Museo Nacional de Escultura señala la importancia del grabado de Matías Arteaga (1671)  para la difusión de este retablo, grabado recogido en el libro de Torre Farfán, "Fiesta en la Santa Iglesia Metropolitana y patriarcal de Sevilla al nuevo culto del Señor Rey San Fernando". El mencionado grabado muestra el interior de la Capilla Real, una vista detallada en la que se aprecia desde el pavimento a la bóveda, los retablos en los laterales, la disposición en aquel momento de la tumba de San Fernando (junto con las de Alfonso X y Doña Beatriz de Suabia), la imagen de Nuestra Señora de los Reyes en otra pieza importante: el templete con castillos y leones, de los pocos recuerdos de la primitiva disposición de la imagen y los tres sepulcros reales; a los lados de la Virgen pueden intuirse las efigies de San Joaquín y Santa Ana, y flanqueando el retablo, dos santos obispos.

"Nuestra Señora de los Reyes" (Francisco Meneses Osorio, 1696).
Museo Nacional de Escultura (Valladolid).
Procedente del Monasterio de San Benito El Real, Valladolid.
Imagen cedida por Museo Nacional de Escultura. Catálogo de Colecciones del Museo Nacional de Escultura (http://museoescultura.mcu.es), Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, España.


“Nuestra Señora de los Reyes” (Monasterio de la Concepción del Carmen, Valladolid).- Fechado hacia 1700. Muestra a la Virgen de los Reyes en su templete. Vestida a la moda del siglo XVII, con saya rígida acampanada, amplias mangas o brazales, sencilla toca y manto sobre ella cayendo por encima de los hombros llegando al suelo, las sienes ceñida por corona abierta, collar y otros adornos en el terno, con luna a los pies; el Niño con jubón, calzas, zapatitos y abrigo, corona real. Fue donada a este monasterio por la Marquesa de la Mota, y a principios del siglo XVIII estaba situado en el coro bajo.

"Nuestra Señora de los Reyes" (c. 1700).
Monasterio de la Concepción del Carmen.
Valladolid.


“Nuestra Señora de los Reyes”, en la sacristía de la ermita de la Vera Cruz, en Nava del rey (Valladolid). Pintura catalogada del siglo XVIII. Como en el caso del conservado en la Concepción del Carmen, sólo muestra a la Virgen de los Reyes en el templete.

"Nuestra Señora de los Reyes" (siglo XVIII).
Ermita de la Vera Cruz.
Nava del Rey (Valladolid).


miércoles, 10 de diciembre de 2014

La devoción del Barrio de Las Delicias a Nuestra Señora del Carmen, en el I Centenario de su Parroquia y Cofradía


Nuestra Señora del Carmen (Delicias). 1.- Titular de la Parroquia (c. 1870-1875). 2.- Imagen del Rosario de la Aurora (¿1936?). 3.- Imagen procesional (1958).


Ya es más de un siglo, unos 112 años, tiempo en que la Virgen del Carmen se ha convertido en una vecina más de barrio de Las Delicias, testigo de su nacimiento, crecimiento y de todas las modificaciones que se han ido produciendo a lo largo de estos años. A Ella se han ofrecido los recién bautizados y recibido el resto de Sacramentos hasta invocarla en los momentos de luctuosa despedida.

Ahora bien, la devoción a esta advocación de Nuestra Señora, ha encontrado su foco de atención hasta en cuatro imágenes distintas. La primera llegaría al barrio en el año 1903 y se pone en relación con la estancia de la religiosa María Cruz (en el siglo Fermina Legido Herrero), y con su hermano Félix (natural de Tordehumos, Valladolid, y asesinado el 4 de octubre de 1936 en Liendo, Cantabria), ecónomo en Santander, quien traería la imagen a Valladolid. Presidió su primitiva capilla y posteriormente la primera iglesia, recorría en procesión las calles del barrio en el día de su fiesta y en 1915, mismo año en que comienza a funcionar como parroquia, sale por primera vez en la Procesión del Corpus Christi, cuando aún salían los titulares de los distintos templos de la ciudad en aquel cortejo sacramental. Esta imagen desaparecería en el definitivo incendio de 18 de julio de 1936.

En torno al año 1936-39, destruida por el fuego la anterior imagen y mientras era construido el nuevo templo, el párroco aún no recibía del Arzobispado una talla de Nuestra Señora del Carmen para el altar mayor, y parece que es en este momento cuando puede que con un carácter provisional  -al menos para ese fin-, de adquiere la imagen que actualmente sale en el Rosario de la Aurora. Durante años, desde la recuperación de la procesión en los años 80 hasta 1995 saldrá también portada a hombros en la procesión de la tarde-noche.

Nuestra Señora del Carmen, (¿procedente de la Parroquia de San Esteban el Real?) en una estampa con dedicatoria fechada en 1875 y cuya fotografía parece obra de Iván Hortelano. La imagen en la actualidad en el presbiterio de su parroquia en Las Delicias.


En estos años, parece ser que a finales de 1942 y el año 1943, llegan esta iglesia algunas imágenes procedentes de la extinguida Parroquial de San Esteban El Real, como el Crucificado (hoy denominado Cristo de la Buena Muerte que se venera en el presbiterio). Tal vez, en estas mismas fechas y procedente del mismo templo venga la imagen de Nuestra Señora del Carmen, titular actual de la Parroquia, imagen que podría datarse entre 1870 y 1875, y que de ser –como apunto- de la Parroquial de San Esteban El Real es posible que hubiera sido titular de la Archicofradía de la Semana Devota de la Santísima Virgen del Carmen establecida en dicho templo hasta su cierre como parroquia y transformación en Santuario de La Gran Promesa, momento en que esta Archicofradía comienza a celebrar sus cultos en la Conventual de San Benito El Real, donde se encuentra establecida la V.O.T. y Cofradía del Carmen. Esta imagen, si realmente procede de San Esteban El Real, hay que fechar su realización entre 1870 y 1875, ya que el primer año señala la reapertura de este templo tras el incendio sufrido el 27 de octubre de 1869, que acabó con imágenes, retablos y diversas obras que albergaba dicho templo, y 1875, ya que se conserva fotografía realizada por Iván Hortelano de esta imagen (bien es cierto que con distinta policromía  y coronas) dedicada y fechada en 17 de mayo de 1875. Un modelo de imagen que parece propio de estas fechas, ya que por ejemplo, en Castronuño (Valladolid) se venera otra imagen de Nuestra Señora del Carmen que sigue, con algunas modificaciones, este mismo modelo, y fue donada en 1875 por el matrimonio  Santiago De Deza y Bernardina Hernández Sahagún.

Antes de la reforma del presbiterio de la Parroquial de Nuestra Señora del Carmen llevada a cabo en los años 70 del siglo XX, la imagen se presentaba en el paño central del presbiterio (donde hoy se encuentra el Crucificado llamado de la Buena Muerte), sobre el Expositor y en una especie de baldaquino o templete, con un fondo de ángeles venerándola, como una gloria. A los lados, dos grandes murales ofrecían escenas de la Natividad de Nuestra Señora y el otro (donde actualmente se encuentra el Sagrario) que parece representar una serie de Santos/as intercesores (tal vez de patronos o devociones particulares de los benefactores del templo) contemplando una gloria de ángeles que portan escapularios carmelitas (aunque hay quien piensa que pudiera ser una alusión a la intercesión del escapulario por las Ánimas del Purgatorio) no obstante en alguna fotografía parece identificarse un fraile con un niño (tal vez San Antonio de Padua), una santa a su lado, etc. Mientras, en la bóveda, una reinterpretación del tema Maiestas Domini con cuatro ángeles.

La imagen de Nuestra Señora del Carmen más reciente data de 1958, y preside la procesión de la tarde del 16 de julio. El 16 de julio de 1958 el arzobispo de Valladolid bendice esta nueva imagen junto con la carroza, aquel año con unos ángeles distintos a los que serán los habituales en este conjunto procesional, que se estrenarán en 1959. Conjunto de considerables dimensiones que dificultaba su salida sobre todo en las rejas exteriores del la parroquia y que en los años 70 dejó de salir, bien es cierto que se montaba para la novena. Tras la restauración de la imagen de la Virgen (1995) y la reforma de la carroza (1996) eliminando varios elementos y los ángeles, ha vuelto a salir en la procesión y al menos dos de los ángeles se colocan en el altar de cultos durante la novena (desde 2013). Esta misma imagen de Nuestra Señora del Carmen es la que la Cofradía coloca en el altar que levanta desde 2013 con motivo de la Procesión del Corpus Christi.

Así pues, enhorabuena a la Parroquia y Cofradía de Nuestra Señora del Carmen de Las Delicias por la celebración de su I Centenario. Desde este blog y sus perfiles en redes sociales se irá ofreciendo información sobre los actos que anuncien.

Más  información:
Parroquia (enlace).
Cofradía (enlace)
Procesión (enlace)

lunes, 8 de diciembre de 2014

Efemérides 2015

Ya apurando los últimos días que quedan al presente año 2014, es momento de ir avanzando algunos de los aniversarios del año que está a punto de comenzar. Probablemente falten varios acontecimientos por poner, en su caso se irá completando.


50 Aniversario (1965-2015)

10/01/1965.- Última Publicación de la Santa Bula de Cruzada con su traslado procesional desde La Antigua a la S.I. Catedral.

07/03/1965.- Comienza a funcionar la nueva liturgia, en castellano.
14/03/1965.- La iglesia de San Antonio (PP. Franciscanos) es convertida en parroquia de La Inmaculada.
15/03/1965.- Hundimiento de la cúpula y parte de la bóveda en la Parroquial de San Martín, trasladándose el culto parroquial y la imagen de Nuestra Señora de la Piedad a las Descalzas Reales.

Semana Santa de 1965

+ Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado, María Santísima de la Alegría y Las Lágrimas de San Pedro (por entonces no entraba en la denominación este último titular): Procesiona por primera vez “Las Lágrimas de San Pedro”, con dicho santo, ante Cristo (Ecce Homo de Alonso de Rozas, Museo Diocesano y Catedralicio) y dos sayones (arrodillado de Coronación de Espinas) y el denominado “sayón de casco bicorne” (del Prendimiento y Oración del Huerto-Penitencial de la Santa Vera Cruz- que actualmente forma parte de “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen” con las Siete Palabras).

+ Hermandad Penitencial de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna: Se celebra por primera vez la Procesión de la Peregrinación de la Promesa (Martes Santo, 13 de abril de 1965).

+ Cofradía de las Siete Palabras: 
Primer traslado a hombros desde Laguna del Duero del Cristo de los Trabajos en la tarde del Domingo de Ramos.
Dimas y Gestas del retablo de los Alderete (Tordesillas), actualmente atribuidas a Juan de Anchieta, salen en “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” al estar restaurando los originales de Gregorio Fernández.

28/04/1965.- Instituida canónicamente la Cofradía Penitencial y Sacramental de la Sagrada Cena en la Parroquial de San Pedro Apóstol.

03/05/1965.- Consagración del Santuario Nacional de la Gran Promesa como Basílica Menor (titulo concedido por el Papa Pablo VI el 12 de mayo de 1964).

04/06/1965.- Bendición de la imagen de San Antonio de Padua (iglesia de los franciscanos) obra de Antonio Vaquero.
06/06/1965.- Rosario de la Aurora el Domingo de Pentecostés con la imagen de la Santísima Virgen del Carmen de Extramuros desde la Conventual de San Benito El Real hasta su Santuario.
17/06/1965.- La procesión del Corpus Christi vuelve a salir por la mañana.
20/06/1965.- Inauguración del templo del Inmaculado Corazón de María (Claretianos).

02/07/1965.- Inauguración del Museo Diocesano y Catedralicio.
05/07/1965.- ¿Última Procesión de Octava en la Parroquial de San Nicolás de Bari con motivo de la fiesta de San Miguel de los Santos?

12/10/1965.- Inauguración de la Iglesia de Santa María Reina de la Paz (Capuchinos).
14/10/1965.- Pablo VI proclama a Santa Teresa de Jesús Patrona de los escritores españoles (Breve Pontificio “Lumen Hispaniae”).

19/12/1965.- Fallece Juan de Guraya Urrutia autor de Jesús de la Esperanza y la Sagrada Cena.



75 Aniversario (1940-2015)

21/11/1940.- Fundación de la Cofradía Penitencial y Sacramental de la Sagrada Cena.

75 Aniversario de la Asociación de Nuestra Señora del Sagrado Corazón.


I Centenario (1915-2015)

01/01/1915.- Se celebra la primera misa parroquial en Nuestra Señora del Carmen (Delicias) tras ser erigida en Parroquia en 1914. Se celebró triduo inaugural el 31 de enero y 1 y 2 de febrero del mismo año.

03/06/1915.- Participa la Virgen del Carmen de Las Delicias por primera vez en la procesión del Corpus Christi.

10/07/1915.- Colocación de la primera piedra de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario (La Rubia)

08/09/1915.- Fundación de la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen (Delicias) con el nombre de Congregación de Nuestra Señora del Carmen y San Antonio de Padua.

28/11/1915.- Reunión en la Parroquial de San Lorenzo para elevar la solicitud de coronación canónica de Nuestra Señora de San Lorenzo. Acontecimiento clave para la proclamación oficial como Patrona de Valladolid (1916) y su coronación canónica (1917).



125 Aniversario (1890-2015)
26/10/1890.- Fundación de la V.O.T. de Santo Domingo de Guzmán, en la Iglesia Conventual de religiosas de Porta Coeli.



150 Aniversario (1865-2015)

La Cofradía de la Santa Infancia se instala en la iglesia de los Mostenses.



175 Aniversario (1840-2015)

Se erige la Antigua Devoción de Nuestra Señora del Carmen de Extramuros.



275 Aniversario (1740-2015)

04/06/1740.- Capítulo General de la Orden de San Francisco.



300 Aniversario (1715-2015)

Besapié a Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Penitencial del mismo nombre.



325 Aniversario (1690-2015)

Colocación del Santísimo Sacramento en la iglesia conventual de La Encarnación, de Clérigos Menores.



IV Centenario (1615-2015)

Monasterio de Nuestra Señora Porta Coeli (MM. Dominicas).

Beatificación de Santa Teresa de Jesús (24 de abril de 1614) y de San Felipe Neri (11 de mayo de 1615).

Descalzas Reales cambian la advocación de su monasterio de Nuestra Señora de la Piedad a la Asunción. El 26 de junio del mismo año se firma la escritura de patronato real sobre este monasterio.



425 Aniversario (1590-2015)

Custodia procesional (1587-1590) de Juan de Arfe, para la Colegiata de Valladolid (elevada a Catedral el 25 de septiembre de 1595).

Establecimiento del hospital de San Juan de Dios

Fundación de la Cofradía de San Francisco de los Mercaderes (Convento de San Francisco)



450 Aniversario (1565-2015)

Fundación de la extinguida Cofradía de los Cuatro Evangelistas (Parroquia de San Miguel)



475 Aniversario (1540-2015)

Fundación de la extinguida Cofradía de San José de Niños Expósitos



V Centenario (1515-2015)

28/03/1515.- Nacimiento de Santa Teresa de Jesús (Santa, reformadora del Carmelo y Patrona de la Provincia Eclesiástica de Valladolid).



525 Aniversario (1490-2015)

Fundación de la Cofradía de San Isidro Labrador

Reedificación de la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol por D. Luis de la Serna y doña Blanca López de Calatayud.



575 Aniversario (1440-2015)

Fundación del Monasterio de Nuestra Señora de Prado (Jerónimos) en la ermita de este nombre.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Fiesta y devoción popular: la Cofradía de San Pedro Regalado y Nuestra Señora del Refugio

Con mi agradecimiento a Michel.



El pasado 31 de octubre se presentaba en el Ayuntamiento de Valladolid el libro titulado “Fiesta y devoción popular: la Cofradía de San Pedro Regalado y Nuestra Señora del Refugio”, escrito por Pilar Calvo Caballero y que ve la luz gracias al Instituto Universitario de Historia “Simancas” (Universidad de Valladolid) y el Excmo. Ayuntamiento de Valladolid.

La obra recorre la historia y avatares de la tres veces centenaria Cofradía que se dedica a promover y fomentar el culto al Santo Patrono de Valladolid y su Archidiócesis (y de los toreros, cuyo patronato también se recoge), San Pedro Regalado, se uniría a la de Nuestra Señora del Refugio. Para conocer su realidad se retrotrae y ofrece abundantes datos de esta otra Cofradía, la de Nuestra Señora del Refugio, su historia, finalidad y sedes por las que pasó antes de recalar en la Parroquial del Salvador con su unión con la Congregación del entonces aún Beato Pedro Regalado. Y a partir de aquel momento, 1716, el devenir de esta Cofradía del Refugio y Regalado y Ánimas con sus momentos de esplendor y de sino contrario, no ajenos a la realidad que ciudad y país vivía a lo largo de su historia.

El libro ofrece nuevos datos sobre el patrimonio artístico de Valladolid, desde la primitiva iconografía de la titular de la Cofradía del Refugio hasta la presencia de los cuatro retablos que acompañaban al de San Pedro Regalado en su Capilla de la Parroquial del Santísimo Salvador y que a finales del siglo XIX fueron llevados a otros lugares (San Benito El Real en Valladolid y la Parroquial de Renedo de Esgueva). A éstas, se unen otras imágenes, estandarte, pabellón o el túmulo para las funciones de ánimas.

Junto a los bienes muebles también hace un recorrido sobre los inmuebles que ha poseído la Cofradía a lo largo de su historia, alguno de ellos formaba parte de la estampa habitual de la Plaza del Salvador hasta no hace muchos años, el caso de su sala de juntas en la Plaza del Salvador.

Tan destacado como lo referente al patrimonio material, es la importancia que en sus páginas se da a la labor de los cofrades que en estos siglos, hasta nuestros días, han formado parte de esta cofradía. En este sentido, cabe subrayar el análisis con el que comienza el libro sobre la función de las Cofradías y su importancia a nivel tanto de individuo o como colectivos, así como en la vida de la ciudad.

Las procesiones con la imagen de San Pedro Regalado también, como no puede ser de otra manera, tienen su hueco en este trabajo, ya sea en su fiesta, ya en rogativas. Precisamente, la portada del libro recoge una ilustración del Santo en la procesión que se hizo el 13 de mayo de 1928, en la recuperación efímera de este acto ya que llega hasta 1930, si bien es cierto que estos últimos años, es decir 1929 y 1930, se engrandece con la presencia de otros santos y beatos de la Archidiócesis de Valladolid. Aunque tras la Guerra Civil hay propuesta de volver a recuperar la procesión, ésta ya no volverá a salir a las calles hasta 1956 con carácter extraordinario por la celebración del V Centenario de la Muerte de San Pedro Regalado. No obstante, y es necesario hacerlo constar, la salida en procesión del Patrón en 1928 dio un empuje puede que vital a la Cofradía que por entonces no contaba con muchos cofrades…Sólo queda desear y esperar que algún día, la imagen de nuestro Patrón vuelva a ser portada por su Cofradía titular por las calles de Valladolid con motivo de su fiesta.

Estas son sólo unas breves pinceladas que lo mucho que se puede encontrar el lector cuando recorre las páginas de este libro, por ello más que entrar en detalles recomiendo encarecidamente su lectura. Ya no sólo a quien guste del tema de Cofradías, se extiende a quienes tengan interés por conocer un retazo más de la historia de Valladolid, de sus gentes, de sus costumbres y de su patrimonio.

Enhorabuena a la autora por este trabajo, podría incluso marcar la metodología para tratar el tema de las Cofradías. Y también enhorabuena a la Cofradía de San Pedro Regalado y Nuestra Señora del Refugio por esta iniciativa.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Real Congregación de Nuestra Señora de Valvanera

"Nuestra Señora de Valvanera" (siglo XVIII).
Real Congregación de Nuestra Señora de Valvanera.
Iglesia Parroquial del Santísimo Salvador.
Valladolid.

Al hablar de Nuestra Señora de Valvanera, estamos hablando de una advocación traída a Valladolid desde otras tierras, en este caso se trata de la Patrona de La Rioja. Así pues, se hace preciso conocer un poco la historia de esta devoción.

En cuanto a los orígenes de esta imagen, se cuentas dos tradiciones, una de ellas, como muchas imágenes medievales, señalaba que fue esculpida por San Lucas (el pintor de la Virgen), y bendecida por San Pedro, siendo entregada a un grupo de santas vírgenes que la llevaron al Valle de las Venas (Valvanera). En tiempos turbulentos y para evitar la profanación de la imagen, fue ocultada en el tronco de un roble en el año 416.
La otra tradición data la invención (hallazgo) de la imagen en el año 520, y narra la historia de un ladrón, Nuño Oñez de Montenegro, que intenta robar una yunta de bueyes a un labriego, las oraciones de éste último hace que el bandolero se arrepienta de su vida pasada, pida perdón al labriego y se encomiende a la Virgen María para que le ayude a cambiar su vida. En este nuevo estado se entregó a la vida eremita en una cueva de Tómbalos, allí en cierta ocasión, un ángel le revela que vaya al Valle de las Venas y que  buscase un roble que sobresaliese de los demás, de cuyo pie brotase una fuente y dentro del cual hubiese varios enjambres. "Allí encontrarás una Imagen de la Virgen María... que no permite la Providencia que permanezca oculta por más tiempo... es su voluntad que sea conocida y venerada para provecho espiritual de los fieles".
Con la ayuda de su compañero, un clérigo-anacoreta llamado Domingo, oriundo de Brieva, encuentra la Sagrada Imagen y ambos comienzan a edificar con máxima sencillez lo que sería el primer lugar de culto a la Virgen en Valvanera. Los dos protagonistas en el momento del hallazgo se pueden ver en un de los frescos de la capilla en la Parroquial del Santísimo Salvador y como escultura en el conjunto procesional de la Hermandad de Nuestra Señora de Valvanera, de la Parroquia de San Benito en Sevilla).

La indumentaria de la imagen, en especial la toca y las amplias bocamangas, la clámide imperial del Niño Jesús, así como la silla de tijera o silla curul y otros elementos han hecho suponer que la actual imagen sea una copia románica de una imagen anterior –visigótica o asturiana-. Se la tiene como una de las imágenes más antiguas de España.

La imagen de Nuestra Señora de Valvanera fue coronada canónicamente en Logroño el 15 de octubre de 1954, siendo confirmada como Patrona el 23 de octubre de 1965 por el Papa Beato Pablo VI.

El culto a Nuestra Señora de Valvanera se extendió no sólo por La Rioja, también en otras localidades del resto de la geografía española se fueron fundando Congregaciones en su honor, hay datos de algunas del siglo XV, pero principalmente en los siglos XVIII y XIX, como en Madrid (1723), Sevilla (con Reglas aprobadas en 1725), Málaga, Valladolid (1731), Zafra (1751) Talavera de la Reina (1801). También su culto se propagó en nuevos territorios descubiertos y en las antiguas colonias españolas.

Consta la existencia de esta Cofradía de Valvanera en la Parroquial del Santísimo Salvador al menos desde 1724, fecha en que la Cofradía de Nuestra Señora de la Guía colocó la imagen de su titular en su nueva capilla, si bien es cierto que el informe de nombre, fija su fundación el 2 de diciembre de 1731. El culto a esta advocación mariana comenzó en un portal cercano a la parroquia, a través de una estampa de papel que un señor dio a unos niños

Años más tarde, el 30 septiembre de 1759, se habla de la colocación de la imagen de la Virgen de Valvanera en la Parroquia del Salvador, celebrándose por la tarde un Rosario General con la Santa Imagen, y aclara Ventura Pérez que esta devoción del Rosario daría principio el 24 de mayo de 1759. 

La imagen de Nuestra Señora de Valvenera de la Parroquial del Santísimo Salvador, es como en otros casos de esta misma centuria, una interpretación barroquizada del original que se venera en la Sierra de Cameros, tal vez en gran medida debida a las pinturas y grabados que circularon en el siglo XVIII de esta advocación.

No será la única vez que aporte datos sobre celebraciones de esta Cofradía o de su imagen titular. Unos años más tarde, en la fiesta de Nuestra Señora del Valvanera, celebrada en la parroquia del Salvador el 23 de septiembre de 1764, cuenta la peripecia de un muchazo enredador de unos doce años de edad, hijo de una viuda que vivía en la calle de la Sierpe, y que se cayó de una considerable altura en la torre de la parroquia, aunque finalmente sanó de sus heridas.

La Cofradía de Valvanera también formaba parte, como no podía ser de otra manera, de las actividades, fiestas y cultos solemnes que tenían lugar en la Parroquia. Así ocurrió el 2 de mayo de 1773 en una Procesión Sacramental que podríamos clasificar de Impedidos, en la que acompañaban públicamente al Santísimo Sacramento todas las cofradías de la parroquia, la Hermandad de Valvanera y la Cofradía de la Piedad.

En 1786 la Cofradía de Nuestra Señora de Valvanera pide permiso a la Parroquia para construir una capilla similar a la de la Nuestra Señora de la Guía, en el lugar que ocupaba una puerta lateral de la parroquia (entre la mencionada capilla de la Virgen de la Guía y la de San Juan Bautista) que daba a la calle de la Longaniza. En 31 de marzo de 1787 la parroquia vende el mencionado espacio a la Cofradía de Valvanera “que habrá de construir capilla en todo el año 88 en ella el retablo y reja”.
La imagen de Nuestra Señora de Valvanera contaba con sus propias andas procesionales realizadas por el platero vallisoletano Hipólito Bercial del Valle, obra realizada probablemente en la década de los ochenta del siglo XVIII. Estas andas sirvieron para otras imágenes en distintas procesiones, así en 1930 parecen identificarse en una fotografía durante la Procesión del San Pedro Regalado.

"Nuestra Señora de Valvanera" (siglo XVIII), en las andas procesionales labradas por Hipólito Bercial del Valle.
Real Congregación de Nuestra Señora de Valvanera.
Iglesia Parroquial del Santísimo Salvador.
Valladolid.

La capilla fue sometida a un intenso trabajo de restauración que culminó a tiempo de celebrar el triduo a Nuestra Señora de Valvanera, que tuvo lugar los días 24, 25 y 26 de octubre de 2013, presentándose una capilla limpia, con los frescos restaurados, y la imagen de Nuestra Señora de Valvanera sin sus andas procesionales.

"Invención de la Imagen de Nuestra Señora de Valvanera" (Frescos en su Capilla).
Iglesia Parroquial del Santísimo Salvador.
Valladolid.

Punto destacado es que es una Congregación o Hermandad que aunque tal vez no sea muy conocida, mantiene una vida constante a lo largo del año. El primer día de cada mes se celebra la Eucaristía a las 11:15 de la mañana por los cofrades fallecidos y todos los sábados, después de la Misa de las 11:15 de la mañana se canta la Salve en la Capilla de Nuestra Señora de Valvanera. Junto a ello, está también el Triduo que en honor de su Titular celebra esta Real Congregación habitualmente en el mes de octubre. Así mismo, organiza una Peregrinación al Santuario de Valvenera en La Rioja (en ocasiones en el mes de junio, aunque en los últimos años tiene lugar en octubre).

Era una de las imágenes visitadas por la Archicofradía de la Corte de María, el día 22 de cada mes.

martes, 14 de octubre de 2014

La Procesión de Nuestra Señora del Rosario en el Convento de San Pablo de Valladolid

Nuestra Señora del Rosario, finales del siglo XIX.
Convento de San Pablo.
Valladolid.

El Convento de San Pablo, de la Orden de Predicadores, fue fundado en Valladolid hacia el año 1276. Con el paso de los siglos fue ampliando sus dependencias y la construcción de la monumental iglesia que aún se conserva. El siglo XIX fue especialmente trágico para este conjunto monumental, así el 14 de junio de 1808 fue ocupado por tropas francesas, quienes al principios del año siguiente hicieron presa a la comunidad de religiosos y en 27 de junio de ese mismo año, 1809, profanaron la iglesia para dedicarla a otros usos, mientras los bienes eran destinados a distintos fines, como la reja de la capilla mayor de la iglesia con la que se hicieron las puertas de hierro del Campo Grande. El 18 de agosto de 1835, por disposición del Capitán General de Castilla la Vieja se vio afectado por la exclaustración, por lo que la comunidad de religiosos tuvo que abandonar el convento. Pocos años después fueron derruidos los pocos edificios conventuales que quedaban, respetándose únicamente la iglesia conventual. Cincuenta y ocho años después volvía la comunidad, el 30 de septiembre de 1893 los padres dominicos tomaron de nuevo posesión de la iglesia, y tras diversas obras de reparación se abrió al culto solemnemente el 4 de agosto de 1894. Cuatro años después se volvía a hacer convento, transformando la sacristía en habitaciones y celdas.

El mismo año que regresan, 1893, ya celebran solemnemente la fiesta de Nuestra Señora del Rosario. En esa ocasión, el 1 de octubre de 1893, primer domingo de octubre, (recordemos que la fiesta de Nuestra Señora del Rosario se fija por la victoria en la batalla de Lepanto, acaecida, según el calendario juliano vigente en ese momento, el domingo 7 de octubre de 1571 era el primer domingo de octubre, de hecho en algunos santuarios y conventos dominicos, este primer domingo de octubre celebran solemne procesiones del Rosario), aquel primer año a las 10 de la mañana misa solemne por el R.P.Fr. Paulino Álvarez. Por la tarde ,a las 4 de la tarde desde San Pablo, con la imagen de la Virgen del Rosario, por las calles de León, Plazuela de San Miguel, Arces, Damas, Guadamacileros, Cantarranas, Angustias en dirección al templo. Ese día comenzó la novena.

Aunque no hay mención de las Cofradías que pudieron formar parte de aquella primera procesión, es lógico pensar en la presencia de la Venerable Orden Tercera de Santo Domingo de Guzmán que se había fundado en Valladolid en 1890 en el Monasterio de Nuestra Señora Porta Coeli. Esta Orden Tercera, contribuyó de manera generosa a las obras del recién recuperado templo conventual de San Pablo. En cualquier caso, en la crónica del año siguiente, 1894, ya aparece la Orden Tercera de Santo Domingo junto con la Asociación del Rosario Perpetuo y Cofradía del Rosario (que se fundaría en el año 1894), en la crónica del procesión se mencionan “figuras y estandartes”.

La procesión no siempre tuvo el mismo recorrido, se constatan ocasiones en que fue hasta la S.I. Catedral y otras en las que el recorrido es como el que se publica en 1897: León, Arces, Val, Plaza Mayor, Santiago, Constitución, Alfonso XII, Teresa Gil, Fuente Dorada, Platerías, Cantarranas y Angustias en dirección al templo; este mismo año, la procesión aparece como organizada por la Asociación del Rosario Perpetuo y en la crónica se menciona “imágenes y estandartes”, sin especificar advocaciones.

En el año 1900, la imagen de Nuestra Señora del Rosario estrena unas andas procesionales procedentes de Barcelona, regalo de una piadosa familia, aunque no mencione el apellido y tampoco recoge el taller de donde proceden dichas andas.

Ya dos años después, en 1902, es cuando encontramos en la prensa la identificación de alguna de las imágenes que forman en el cortejo procesional, junto con la imagen de Nuestra Señora del Rosario iba también la imagen de Santo Domingo de Guzmán.

La imagen de Nuestra Señora del Rosario, al menos en esta época, se identifica con la que actualmente se encuentra en el presbiterio de la Iglesia Conventual de San Pablo. Una imagen que a juzgar por sus rasgos podría proceder de algún taller valenciano. Hoy se nos presenta un tanto mutilada, no tanto la imagen de la Virgen o del Niño, pero sí el trono donde se siente María Santísima. Por fortuna, se conserva fotografías de este trono cuando aún estaba completo. Hay también mención en la prensa que en esta época la imagen de la Virgen lucía un manto bordado en oro (en 1906 se dan detalles de la presencia del manto “lucía rico manto de raso blanco recamado de oro”).
Se conserva una fotografía de las primeras décadas del siglo XX, en la que se ve a la comunidad de religiosos dominicos posando ante las andas de Nuestra Señora del Rosario, permite ver parte de la peana donde se asienta la imagen y flanqueando dicha peana, dos ángeles con unas cintas. En esta fotografía, el trono de la Virgen está completo, con un respaldo que llega a la altura de la corona de la Señora y unos reposabrazos con cabezas de ángeles.

En cuanto a la imagen de Santo Domingo de Guzmán, cabe la posibilidad que fuera la misma imagen que con la que participaban en la procesión del Corpus Christi. Hay una fotografía de Luis Fernández del Hoyo en la que esta imagen parece ser de vestir, con el hábito propio de la Orden, cruz patriarcal…

Según la crónica de la procesión de 1906, figura una imagen más en el cortejo (así que la incorporación en dicha procesión podrá ser en 1905 –año del que no tengo crónica en cuanto a imágenes se refiere- ó 1906) se trata del Niño Jesús, que posiblemente se trate de la imagen titular de otra Cofradía que se erigiría en el Convento: la Cofradía del Santo Nombre de Dios y de Jesús. Por lo que ahora las imágenes de la procesión serán:
  • Niño Jesús.
  • Santo Domingo de Guzmán.
  • Nuestra Señora del Rosario.


Cabe la posibilidad que esta imagen del Niño Jesús llevase un orbe en la mano izquierda y bendijese con la derecha y tal vez fuera vestido con ricos mantos y coronas, casi con atributos reales, porque son varios los años que se menciona como imagen del Niño Jesús de Praga.

Unos años más tarde, a comienzos de la década de los 10 del siglo XX, se incluirá otra imagen más, la de Santa Catalina de Sena. Del año 1912 procede esta planta procesional:

1. Guardia montada
2. Cruz Conventual y ciriales
3. Grupo primero de estandartes del Rosario (los cinco misterios gozosos, presididos por don Julián R. Alfageme, con capa pluvial)
4. Estandarte de la Cofradía del Santísimo Nombre de Jesús
5. Imagen del Santísimo Niño Jesús
6. Patronato de Niños Desamparados
7. Niñas del Colegio del Santísimo Rosario de Dominicas Francesas
8. Grupo primero de la banda del Hospicio para acompañar el canto del Rosario y el nuevo himno
9. Filas de las señoras socias del Rosario Perpetuo
10. Grupo segundo de estandartes del Rosario (los cinco misterios dolorosos, presidios por el señor don Ángel Morante, con capa pluvial encarnada)
11. Estandarte primero del Rosario
12. Imagen de Santa Catalina de Sena
13. Filas de señoras jefes de sección del Rosario Perpetuo
14. Grupo segundo de la banda del Hospicio
15. Grupo tercero de estandartes del Rosario (los cinco misterios gloriosos)
16. Estandarte de la Venerable Orden Tercera de Santo Domingo
17. Filas de señoras terciarias dominicas
18. Imagen de Santo Domingo de Guzmán
19. Capilla de cantores de la S.I.M.
20. Estandarte del Rosario Perpetuo
21. Filas de señores socios del Rosario perpetuo y Terciarios Dominicos
22. Grupo de niñas con los emblemas del Rosario
23. Filas de clero secular y comunidad de San Pablo
24. Carroza de la Santísima Virgen del Rosario
25. Junta Directiva del Rosario perpetuo
26. Señoras oficiantes
27. Presidencia seglar compuesta por los señores concejales
28. Banda de Isabel II


El recorrido fue: Angustias, Macías Picabea, Platerías, Plaza Mayor, Santiago Constitución, Alfonso XII, Regalado, León de la catedral, Plazuela de la libertad y Angustias hasta San Pablo.

Esta cuatro imágenes: Niño Jesús, Santa Catalina de Sena, Santo Domingo de Guzmán y Nuestra Señora del Rosario son las habituales hasta 1915, ya que al año siguiente (1916) es curioso que no se menciona la presencia del Niño Jesús y sí la de Santa Rosa de Lima, de este mismo año se dice que la Virgen del Rosario iba “en su magnífica y soberbia carroza adornada con luces y flores y rodeada de niñas con preciosos vestidos blancos”.

Hubo ocasiones en que no se pudo celebrar la Procesión de Nuestra Señora del Rosario, unas veces a causa de la lluvia, pero es más llamativo el motivo por el que no se puede celebrar en 1918, ya que a causa de la epidemia gripal no salió la procesión el primer domingo de octubre, ya que se trataba de evitar las aglomeraciones de gente.

El 4 de octubre de 1919, D. Pedro Segura, Obispo Auxiliar de Valladolid bendice una nueva imagen y nueva corona que los socios del Rosario han regalado a Nuestra Señora, por suscripción popular. Aquel primer domingo salió la Procesión con la nueva imagen, pero la lluvia hizo acto de presencia y hubo de regresar precipitadamente a San Pablo, trasladándose la Procesión las domingo 12 de octubre, con las imágenes del Niño Jesús, Santa Catalina de Siena, Santo Domingo de Guzmán, y en artística carroza la Santísima Virgen del Rosario.

Las celebraciones religiosas no eran ajenas a los acontecimientos sociales o políticos que de distinta índole se sucedían a lo largo de los años. Así el día del Rosario del año 1921 (2 de octubre) hubo por la mañana Rosario de la Aurora por la plaza de San Pablo, con rogativas por los soldados en África. Ya por la tarde salió la procesión. Puede ser que durante todo el mes de octubre se celebrara cultos en honor de la Virgen del Rosario, lo que explicaría que ese mismo año, para el día 31 de octubre se anuncia la bajada de la Virgen de su altar a la carroza y procesión por la Plaza de San Pablo.

Parece ser que aunque se realizase una nueva imagen en 1919, en las procesiones se pudieran alternar esta nueva imagen y la anterior, la que se encuentra al culto en San Pablo, así en 1926 se menciona a “la preciosa imagen de la Virgen del Rosario sentada en su magnifico trono sobre artística carroza”.

En los años 40 del siglo XX sigue celebrándose la Procesión de Nuestra Señora del Rosario en San Pablo, por ejemplo en 1945 se publica una fotografía de la Virgen del Rosario de pie, sostenida por un grupo de ángeles.

Actualmente no se celebra esta procesión.

sábado, 4 de octubre de 2014

Hermandad de Nuestra Señora del Rosario y la Salud


"Nuestra Señora de la Salud" (Anónimo, siglo XVII)
Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari.
Valladolid.

Hay fechas que conviene ser recordadas en la “vida” de una imagen. Una de ellas, la más reciente es el 17 de septiembre de 2014, cuando ha sido repuesta al culto la imagen de Nuestra Señora de la Salud, en la Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari.

Conviene repasar un poco la historia de los Rosarios públicos y las Hermandades del Rosario para contextualizar esta advocación. En la segunda mitad del siglo XVII se extendió por España la costumbre de realizar Rosarios públicos por las calles, ya fuera primero dentro de las Misiones y luego como ejercicios piadosos independientes. En el auge de este tipo de Rosarios públicos destaca la figura del dominico fray Pedro de Santa María de Ulloa, llamado el “apóstol del Rosario” en el Convento de San Pablo de Sevilla. Precisamente, el primer Rosario público saldrá por las calles de Sevilla el 17 de junio de 1690 (cuando se estaban celebrando las honras fúnebres por fray Pedro de Santa María de Ulloa, fallecido el 6 de junio), este Rosario fue en honor a Nuestra Señora de la Alegría, de la Parroquia de San Bartolomé. Luego esta práctica piadosa se irá  extendiendo por Cádiz, Málaga y el resto de España. La manera de conformar el cortejo definitivo se debe al capuchino fray Pablo de Cádiz con quien colaboró fray Isidoro de Sevilla, religioso de la misma Orden. Estos Rosarios, con faroles, tenían como centro un estandarte o Simpecado. En Valladolid se inician estos Rosarios en 1693, por iniciativa del religioso fray Tomás de la Ascensión, mercedario descalzo del Convento de San José, con cortejos infantiles que cantaban el Rosario llevando un guión con la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes: será el inicio de este movimiento del Rosario que se extendió luego por toda la ciudad.

Este apogeo del Rosario en la ciudad propició la creación de numerosas Cofradías y Hermandades del Rosario en las parroquias, conventos y templos penitenciales; Hermandades del Rosario que tenían como referente mariano, en algunos casos, a imágenes que gozaban de devoción en Valladolid.

Una de estas Hermandades del Rosario se fundó a principios del siglo XVIII en la antigua Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari, sita en la plaza de San Nicolás, al lado del Puente Mayor, tomando el nombre de Cofradía de Nuestra Señora del Rosario y la Salud, erigida en 1702 y aprobada por el Obispo D. Diego de la Cueva Aldana el 8 de junio de ese mismo año. Compuesta por feligreses y vecinos de aquella parroquia, En el informe sobre las cofradías de Valladolid elaborado hacia 1781 se menciona que como efectos contaba con 54 ovejas “que tiene arrendadas á 4 reales cada una” y limosnas, dedicándose estos fondos a dos funciones de iglesia, misas y refrescos.

El ser una Hermandad del Rosario, de carácter devocional, hizo que se librase (como otras Hermandades del Rosario de la ciudad) de la extinción de Cofradías y Hermandades de 1785. 

Una estampa grabada a principios del siglo XIX por Julián Hujano, sacristán de la Parroquial de San Nicolás de Bari, representaba a la Virgen con el Niño en un retablo barroco, en cuyo Sagrario figuraba el Cordera Pascual. Presentaba columnas corintias con frontón partido con el anagrama del Ave María y una cartela barroca con el lema “SALUS INFIRMORUM ORA PRO NOBIS” (Blanca García Vega: "Estampas de imágenes vallisoletanas")

Tras la desamortización, la Parroquia de San Nicolás de Bari se trasladó -en 1837- a la iglesia del antiguo Convento de Trinitarios Descalzos de la Plaza de la Trinidad, que desde entonces y en la actualidad es la Parroquia de San Nicolás de Bari. A ella llegaron las imágenes ubicadas en el antiguo emplazamiento, también la de San Roque de su capilla del Puente Mayor y la de Nuestra Señora de Prado.

Tras la canonización de San Miguel de los Santos (1862) y la erección de la Congregación de su nombre (1864) comienza la celebrarse la función y procesión de Octava de esta Parroquia de San Nicolás en la fiesta del santo trinitario (5 de julio). No son muchos datos los que se publicaron de la primera celebrada en 1864, pero a partir del año siguiente (1865) ya se mencionan distintas imágenes en la procesión, entre ellas la de Nuestra Señora de la Salud, junto con la de San Miguel de los Santos y San Nicolás de Bari, precediendo al Santísimo Sacramento. Posteriormente se irán añadiendo otras imágenes al cortejo.

Junto con esta procesión de Octava en la Parroquia de San Nicolás, Nuestra Señora de la Salud salió también en su propia procesión del Rosario.

Ya en el actual templo, la imagen de Nuestra Señora de la Salud contó con una capilla en la nave de la epístola, nave que desapareció en las reformas efectuadas entre 1972 y 1974. Con la desaparición de esta nave se eliminaron diversos retablos teniendo sus imágenes distinta suerte, algunas retiradas del culto, como el caso de la Virgen de la Salud, otras llegaron al Museo Diocesano y Catedralicio. Se puede entender que en estas fechas, ya no existiera la Cofradía, de lo contrario tal vez no se hubiera retirado del culto.

La imagen de Nuestra Señora de la Salud (imagen de vestir, siglo XVII) ha sido colocada en el testero del lado de la epístola, lo que era la entrada a la Capilla de San Miguel de los Santos. Para su reposición al culto, se ha confeccionado una nueva saya, ceñidor y manto, limpiándose su corona de plata.

Agradezco los datos aportados por D. Jesús Losa para la elaboración de esta entrada.


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