viernes, 6 de enero de 2012

Archicofradía del Niño Jesús de Praga, en San Benito El Real





El mes de enero está especialmente consagrado al Niño Jesús. Diversas Cofradías y templos celebraban novenas y octavarios o bien otros ejercicios piadosos en honor del Divino Infante.

Una devoción propia Carmelita es la que gira alrededor del Milagroso Niño Jesús de Praga, cuya imagen se venera en la Iglesia del Monasterio de San Benito El Real, de Valladolid, y que contó con una Archicofradía de su nombre.

Origen de la devoción al Niño Jesús de Praga

En el siglo XVI, entre Córdoba y Sevilla, se levantaba un monasterio en el que residía Fray José de la Santa Casa, gran devoto de la Infancia de Jesús; según se cuenta, un día Fray José estaba barriendo el suelo del convento cuando se le presenté un hermoso niño que le dijo:
-¡Qué bien barres, fray José, y que brillante dejas el suelo! ¿Serías capaz de recitar el Ave María?
-Si.
-Pues entonces, dila.
Fray José deja a un lado la escoba y comienza la salutación angélica. Al llegar a las palabras y bendito el fruto de tu vientre, el Niño le interrumpe y le dice:
-¡Ese soy yo!, y desapareció.

Fray José grita extasiado:
-¡Vuelve Pequeño Jesús, porque si no moriré del deseo de verte!

Pero Jesús no regresó entonces. Y Fray José le llamaba y buscaba día tras día, en la celda, en el huerto, en la cocina... en todas partes. Al fin un día oyó la voz de Jesús que le respondía:
- Volveré, pero ten todo preparado para que cuando llegue hagas de mi una estatua de cera en todo igual a como soy.
Fray José dio noticia de lo sucedido al padre prior, pidiéndole cera, un cuchillo y un pincel. El Superior se lo concedió y Fray José se entregó con ilusión a modelar una estatua de cera del Niño que había visto. Hacía una y la deshacía, para hacer otra, pues nunca estaba conforme, y cada una que hacía le salía más bella que la anterior.

Por fin llegó el día en el que rodeado de ángeles, se le presenta el Niño Jesús, y Fray José en éxtasis, pero con la mayor naturalidad pone los ojos en el Divino modelo y copia al Niño que tiene delante. Cuando termina y observa que su estatua es igual al Sagrado Modelo, estalla en risas y llantos de alegría, cae de rodillas delante de ella y posando la cabeza sobre las manos juntas, muere. Y los mismos ángeles que acompañaron a su Niño Jesús, recogieron su espíritu y lo llevaron al Paraíso. Los religiosos enterraron el cuerpo del santo lego y con devoción colocaron la imagen de cera del Niño Jesús en el oratorio del monasterio.

Esa misma noche Fray José se apareció en sueños al Padre Prior, comunicándole que:
- "Esta imagen, hecha indignamente por mi, no es para el convento. Dentro de un año vendrá Doña Isabel Manríquez de Lara, a quien se la daréis, y ella se la entregará a su hija como regalo de bodas, ella la llevará a Bohemia y por la capital de aquel reino será llamado -Niño Jesús de Praga- entre los pueblos y naciones. La gracia, la paz y la misericordia descenderán a la tierra, por El escogida para habitar en ella, el pueblo de aquel reino será su pueblo, y El será su PEQUEÑO REY”.

Parece ser que desde mediados del siglo XVI la imagen ya estaba en manos de la familia Manríquez de Lara. En el año 1556 María Maximiliana Manrique de Lara y Mendoza (1538-1608) contrajo matrimonio en Praga con Canciller Vratislao de Pernestáno- Pernstein- (1530-1582), barón de Pernstein; llevó consigo la imagen del Santo Niño, que regaló a su hija Polyxena (c. 1570-1642), cuando casó en primeras nupcias con Vilém Rosemberk, en 1592, quien falleció a los pocos años, casándose nuevamente Polyxena con Sdenco Adalberto Popel de Lobkowicz, conde de Sternstein en Austria, duque de Roudnice-Raudnitz- y I príncipe de Lobkowicz, en 1603.

La princesa Polixena Lobkowitz, conocedora de las necesidades de los Carmelitas del Convento de Praga (fundado en 1620 por Fernando II emperador de Alemania), les entregó la pequeña estatua de cera con estas palabras:
- "Padres míos, os entrego lo más caro que poseo en el mundo: Honrad mucho a este Niño Jesús y nada os faltará."

Por su devoción a esta imagen destacó en la Comunidad el P. Cirilo.

En 1631, durante la Guerra de los Treinta Años, el ejército de Sajonia se apoderó de la ciudad de Praga. Los Padres Carmelitas creyeron prudente trasladarse a Munich. Durante esa época tan desastrosa, especialmente para Praga, la devoción al Niño Jesús cayó en el olvido. Los herejes destruyeron la iglesia, saquearon el monasterio, penetraron en el oratorio interior, hicieron burla de la estatua del Niño Jesús, y quebrándole las manos, la arrojaron con desprecio detrás del altar.

En 1637 vuelve a Praga el P. Cirilo quien solicitó permito para buscar la imagen del Niño, encontrándola entre escombros detrás del altar. En cierta ocasión que el P. Cirilo estaba en oración ante la imagen escuchó que le decía:
- "Tened piedad de mí y yo me apiadaré de vosotros. Devolvedme mis manos y yo os devolveré la paz. Cuanto más me honrareis, tanto más os bendeciré".

Solicitó permiso al prior, quien se negó a ello, incluso tras recibir una limosna que podría haber ayudado a ello, pero el Superior pensó en comprar otra imagen más hermosa, imagen sobre la que el mismo día de su inauguración cayó un candelabro, que la hizo pedazos. Al mismo tiempo, el P. Superior cayó enfermo y no pudo terminar su período de mando. Elegido un nuevo Superior, el P. Cirilo volvió a suplicarle que hiciera restaurar la estatua, pero recibió nueva repulsa. Entonces el P. Cirilo se dirigió a la Santísima Virgen. Apenas acabada su oración, lo llamaron a la Iglesia; se le acercó una señora de venerable aspecto, que dejó en sus manos una cuantiosa limosna, y desapareció sin que nadie la hubiese visto entrar y salir de la Iglesia. Lleno de gozo, el P. Cirilo fue a dar cuenta al Superior de lo que pasaba; pero éste no le dio más que medio florín; siendo insuficiente para la restauración de la Imagen. 
El convento se vio sujeto a nuevas calamidades; los religiosos no tenían posibilidad de pagar la renta de una finca que habían arrendado y que no les producía nada. Los rebaños murieron, la peste desoló la ciudad, muchos carmelitas, inclusive el Superior, sufrieron este azote. Todos acudieron al Niño Jesús. El Superior se humilló y prometió celebrar 10 misas ante la estatua y propagar su culto. La situación mejoró notablemente, pero como la estatua continuaba en el mismo estado, el P. Cirilo no cesaba de clamar sus quejas ante su dadivoso protector, cuando oyó de sus divinos labios estas palabras:
- "Colócame a la entrada de la Sacristía, y encontrarás quien se compadezca de mí."

Se presentó un desconocido, el cual, notando que el hermoso Niño no tenía manos, se ofreció espontáneamente a hacérselas poner, no tardando en recibir su recompensa, pues ganó a los pocos días un pleito casi perdido, con lo que salvó su honor y su fortuna.
Los beneficios innumerables que todos alcanzaban del milagroso Niño, multiplicaban día a día el número de sus devotos. Por esto deseaban los carmelitas edificarle una capilla pública, teniendo en cuenta que el sitio donde debían levantarla, había sido ya indicado por la Santísima Virgen al P. Cirilo, pero faltaban los recursos y además, temían emprender esta nueva construcción en un tiempo en el que los calvinistas arrasaban todas las iglesias. Se contentaron con colocarlo en la Capilla exterior, sobre el altar mayor, hasta el año 1642, en el que la princesa Lobkowitz mandó edificar un nuevo santuario que se inauguró en 1644, el día de la fiesta del Santo Nombre de Jesús.
En 1655, el Conde Martinitz, Gran Marqués de Bohemia, regaló una preciosa corona de oro esmaltada con perlas y diamantes. El Reverendo D. José de Corte se la colocó al Niño Jesús en una solemne ceremonia de coronación.

El 27 de septiembre de 2009, la imagen del Niño Jesús de Praga fue coronada por el Papa Benedicto XVI, con ocasión de la visita que el Sumo Pontífice hizo a República Checa

La Fiesta del Milagroso Niño Jesús de Praga se celebra el 25 de enero. También, en diversos lugares, el 1 de junio o el primer domingo de junio.


Archicofradía e Imagen del Milagroso Niño Jesús de Praga, Iglesia de San Benito El Real de Valladolid

La Imagen del Milagroso Niño Jesús de Praga participaba en la Procesión de Nuestra Señora del Carmen de San Benito, con seguridad, al menos desde 1904 (en la relación de imágenes publicada la prensa en 1902 no se menciona y la 1903 no parece completa al mencionar sólo las imágenes de San Juan de la Cruz y Nuestra Señora del Carmen).

En 1910 hay alusión a cultos mensuales en su honor, con misa de comunión por la mañana y ya por la tarde una plática para los niños y niñas de la Archicofradía terminando con la procesión con la imagen del Niño por el interior de la Iglesia de San Benito. En la procesión de 16 de julio de ese mismo año, la imagen del “Niño Milagroso de Praga” estrenaba una artística corona. Otro dato destacado de este año 1910, que puede indicar un incremento en la propagación de la devoción al Niño Jesús de Praga, lo recoge Casimiro González García Valladolid en su Compendio histórico-descriptivo y guía general de Valladolid (Pág. 374) y es que el 24 de diciembre de 1910 “empieza en la iglesia conventual de San Benito el Real la primera novena solemne celebrada en Valladolid al Santísimo Niño Jesús de Praga". 

Así pues, la fundación de su Archicofradía en este templo de San Benito de Valladolid podría fecharse hacia el segundo lustro del siglo XX.

En 1913 ya se menciona a la Cofradía de la Liga del Santísimo Niño Jesús de Praga, en San Benito, como organizadora de los cultos del primer domingo de mes (en enero) con procesión por el interior del templo y adoración del Divino Infante. Y hay un Reglamento de dicha Cofradía publicado en 1917.

El Norte de Castilla de 20 de enero de 1922, anuncia Novenario al Niño Jesús de Praga, en San Benito, del 21 al 29 de enero, cambia las fechas habituales de celebración (que era más corriente en las fechas de las celebraciones de Navidad) y se acerca a la fiesta litúrgica del Niño Jesús de Praga.

El beato Félix de la Virgen del Carmen (Luis Gómez de Pablo), OCD, mártir (Valladolid, 1912-Toledo, 1936) fue miembro de esta Archicofradía.

La imagen que actualmente se venera en la Iglesia del Monasterio de San Benito El Real es obra de Francisco Font y Pons, realizada en 1928 (sustituyendo a otra imagen anterior), restaurada en 2008.

La procesión que celebraban mensualmente el primer domingo, al menos en junio de 1929, en lugar de hacerla dentro de la iglesia se hizo por las calles de Valladolid. Se verificó el domingo 2 de junio de 1929, primer domingo de junio como acto de la fiesta anual que con motivo de la primera comunión de sus asociados celebraba la Archicofradía del Milagroso Niño Jesús de Praga, saliendo a las siete de la tarde desde San Benito El Real siguiendo por la Rinconada, Fuente Dorada, Duque de la Victoria, Constitución, Santiago, Plaza Mayor y portales de Manzana, en un recorrido por calles y plazas que mostraban balcones engalanados. Fue presidida por el Arzobispo D. Remigio Gandásegui y Gorrochátegui, formaron todos los niños y niñas de la Archicofradía con las imágenes del Milagroso Niño de Praga y de la Virgen del Carmen, los doce estandartes de la infancia de Jesús, las banderas de la Santa Sede, España y republicas hispanoamericanas en este orden: Cuba, Chile, Dominica, Guatemala, Honduras, Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Uruguay y Paraguay. Abría el cortejo la Guardia civil a caballo, luego los niños y niñas mayores de 5 años que pudieran ir solos; luego más pequeños que fuesen de la mano de alguna persona mayor; después los que iban en brazos, a todos se les entregaron banderas. Detrás pudieron ir las socias protectoras con las velas. En medio de las filas estuvieron presentes los estandartes y niños y niñas vestidos de primera comunión, ángeles, de Santa Teresita, etc., todos con ramos de flores. Intervino la Banda de la Unión Musical.

A finales de 1935 se pintó la capilla donde se venera la imagen del Niño Jesús de Praga en San Benito.

El 10 de mayo de 1936 se bendijeron “dos bellísimas imagencitas para las procesiones mensuales; la una, del Milagroso Niño, y la otra, de la Virgen del Carmen; ambas talladas en madera por afamado escultor madrileño y ricamente decoradas. También las andas serán artísticas y nuevas, lujosamente decoradas; las de la Virgen simbolizan una fortaleza y las del Niño, de estilo gótico”. Las imágenes colocadas en sus andas estuvieron expuestas en la sala de Juntas del día 1 al 10 de mayo. Fue deseo del director de la Archicofradía que los padrinos y madrinas de la bendición fuesen todos los niños/as que la forman “hasta los que todavía no andan”, y podrían ser:
  1. Padrinos y Madrinas Donantes, los que contribuyesen con la limosna de 5 pesetas en adelante, y
  2. Padrinos y Madrinas apóstoles.- Así considerados todos los que llevasen a la Archicofradía antes del 10 de mayo, cuatro niños por lo menos, o cuatro padrinos.
A todos los padrinos y madrinas se les regalaría una foto-postal del Niño o de la Virgen, o quienes lo prefiriesen un estuchito con la estatuita del Niño. Además, serían preferidos para llevar ese día y los meses siguientes las andas y guirnaldas de flores según las edades, en las procesiones.

El coste de estas dos nuevas imágenes junto con sus andas ascendía a 2.000 pesetas.

Las imágenes fueron bendecidas por el Arzobispo D. Remigio Gandásegui, el mencionado 10 de mayo a las 16:30, después hubo procesión con las banderitas, y al terminar el arzobispo impuso la medalla a los nuevos socios. Ese mismo día, a las 8:30 de la mañana se celebró misa en el altar del Niño Jesús de Praga, profusamente adornado, oficiada por el P. Fabián de San José, prior de la comunidad en la que varios niños y niñas hicieron su primera comunión.

Los cultos mensuales de esta Archicofradía se siguen celebrando en los años 40, 50 y 60 y llegan al menos hasta la década de los 70 del siglo XX, siendo lo más común la celebración del Octavario entre el 25 de diciembre y el 1 de enero, terminando ese día con la Procesión de las banderitas.

Esta devoción carmelitana contaba en es esta Iglesia de San Benito el Real con Visita Domiciliaria.

Hay constancia de otra Cofradía del Niño Jesús de Praga en Valladolid, que fue fundada en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Carmen del Barrio de Las Delicias, impulsada por el párroco de la misma D. Mariano Miguel López Benito, incluso su imagen participó en la procesión del Carmen.

Fotografía.-Niño Jesús de Praga” (Francisco Font y Pons, 1928). Iglesia Conventual de San Benito el Real, Valladolid. Tomada el 10/07/2010.

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