sábado, 5 de enero de 2013

Cofradía del Santísimo Sacramento y Ánimas o Cofradía Sacramental de Minerva y Ánimas de la Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián. La Procesión de Octava de San Miguel.



Detalle del estandarte de la Cofradía Sacramental de Minerva y Ánimas.
Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián y Santa Basislisa.
Procesión del Corpus Christi, 10 de junio de 2007.
Valladolid



Desde comienzos del siglo XVI se asiste en España a la fundación de numerosas Cofradías del Santísimo Sacramento, promovidas por Doña Teresa Enríquez, en virtud de la Bula Pastoris Aeternis (Roma, 21 de agosto de 1508) del Papa Julio II.


En 1538, fr. Tomás Stella, O.P. estableció en la Iglesia de Santa María Sopra Minerva de Roma una Cofradía del Santísimo Sacramento aprobada por la Bula Dominus noster Iesu Christus transiturus de hoc mundo ad patrem del 30 de noviembre de 1539, firmada por el Papa Paulo III. El origen de esta Cofradía se encuentra, como señala la propia Bula, en “algunos ciudadanos romanos y cortesanos devotos de Jesucristo, piadosamente considerando que el Santísimo Sacramento de la Eucaristía en las iglesias parroquiales de la dicha ciudad de Roma era tenido en lugares no tan decentes ni con el debido honor y reverencia que se requería, y cuando se había de llevar por la ciudad para la comunión de los enfermos era llevado por un capellán solo, sin palio, con poca veneración; y movidos por singular devoción, deseando proveer las cosas sobredichas y que se diese a tan santo Sacramento el debido culto y veneración según su posibilidad, ordenaron y establecieron una hermandad y cofradía, así de hombres como de mujeres, con título e invocación del Santo Sacramento del Sacratísimo Cuerpo de Jesucristo en la dicha iglesia de la Minerva”.


A esta Cofradía le fueron concedidos gracias, privilegios e indulgencias por los Pontífices, que eran extensivos a las Cofradías del Santísimo Sacramento que a imitación de ésta se fundaron en otros lugares, o bien las ya existentes que se agregaban a la misma.


Como se ha dicho, estas Cofradías de Minerva tenían las mismas obligaciones y se beneficiaban de los mismos privilegios e indulgencias que la de Roma. Entre las primeras, las obligaciones, según la bula de aprobación de Paulo III en 1539 estaban:

[…] procurasen que el Santísimo Sacramento, así en la dicha iglesia de Santa María de la Minerva, como en todas las otras iglesias parroquiales de Roma, fuese conservado y se conservase con aquella veneración que conviene, en lugares decentes y honestos, con lumbres encendidas de día y de noche, y si las rentas de las dichas iglesias para esto no bastasen, los mismos cofrades proveyesen de las cosas necesarias para lo sobredicho, y así mismo para comprar un palio para cada una de las dichas iglesias, con el cual fuese llevado el Santísimo Sacramento todas las veces que se hubiese de sacar fuera de la iglesia para comunión de los enfermos, y que el rector o presidente de cualquiera de las dichas iglesias o su lugarteniente, todas las veces que fuere necesario llevar el Santísimo Sacramento a casa de algún enfermo, fuese obligado a hacer tañer ciertas veces la campana de la iglesia para que los cofrades vecinos de la parroquia de la dicha iglesia supiesen eran llamados y convocados para acompañar el Santo Sacramento, y fuesen obligados por sí mismos, si legítimo impedimento no les ocupase, donde no por uno de los principales de su familia a acompañarle hasta la casa del dicho enfermo con candelas encendidas; y que las personas de la dicha cofradía, cofrades así hombres como mujeres, que fuesen en cualquier tiempo, cada domingo tercero de cada mes de todo el año fuesen obligados de juntarse en la dicha iglesia de la Minerva, y allí hacer decir una misa cantada o rezada y tener candelas encendidas al tiempo que se alzase el Santísimo Sacramento; y así mismo el primer día de viernes siguiente después de la fiesta de Corpus Christi de cada un año hacer una procesión fuera y alrededor de la dicha iglesia de la Minerva llevando el Santísimo Sacramento con toda veneración y devoción, con candelas encendidas […]


A las que hay que unir la obligación de rezar: Así mismo, los cofrades de la cofradía susodicha, así hombres como mujeres, fuesen obligados a rezar devotamente cinco veces la oración del Paternoster con la oración del Avemaría en conmemoración y reverencia del Santo Sacramento cada semana de todo el año. Y a las mujeres cofradas de la dicha cofradía, a las cuales era cosa no decente ir por las calles de la dicha ciudad de Roma, que todas las veces que oyeren el señal de la campana, hincadas de rodillas, rezando cinco veces como está dicho la oración del Paternoster con la oración del Avemaría alcanzasen y consiguiesen todas las gracias e indulgencias concedidas en cualquier tiempo a los cofrades de la dicha cofradía... 


Y en cuanto a las indulgencias que se conceden en esta Bula de 1539 se encuentran: Así mismo, a los dichos fieles de Jesucristo que entraren en la dicha cofradía del Santísimo Sacramento, en el día que entraren en la tal cofradía les concedemos y otorgamos misericordiosamente en el Señor indulgencia plenaria a manera de jubileo, y estando primeramente confesados y habiendo recibido devotamente el Santo Sacramento semejantemente indulgencia plenaria de todos sus pecados tres veces en la vida ...


Las cuales serían aplicables a cualquier otra Cofradía de estas características que se fundasen o se agregasen a la de Minerva: Y otrosí, porque la devoción de los fieles para tan santo y saludable Sacramento crezca con mayor fervor y los cristianos sean despertados y levantados por veneración de él y para otras semejantes obras de caridad, concedemos y otorgamos, establecemos y ordenamos que todas las otras cualesquiera cofradías, y cada una de ellas, bajo la invocación del Santísimo Sacramento, en cualquier lugar o ciudad instituidas, usen, gocen y consigan, y puedan y deban usar, conseguir y gozar por la autoridad sobredicha y tenor de las presentes letras, de los mismos privilegios, concesiones, indulgencias, facultades, gracias e indultos a la cofradía instituida en la iglesia de la Minerva por Nos concedidos y por conceder...


Este tipo de Cofradías, agregadas a la de Minerva, se caracterizaban por las siguientes funciones: 
  • Misa de Minerva.- Se celebra el tercer domingo de mes. En el momento de la Consagración los cofrades acompañan al celebrante con antorchas (velas, cirios, hachones) encendidos. Terminada la eucaristía se celebra una procesión con el Santísimo Sacramento bajo palio por el interior (es más habitual) o alrededor del templo, haciendo estación en distintos altares, tres normalmente. Termina con la bendición y reserva solemne.
  • Celebraciones de Semana Santa.- Vela ante el Santísimo Sacramento el Jueves Santo y Viernes Santo.
  • Solemnidad del Corpus Christi.- Fiesta principal y solemne de las Cofradías de esta advocación.
  • Procesión de Minerva.- Especialmente cuando el Corpus Christi aún se celebraba en jueves, al día siguiente, viernes, salían en procesión con el Santísimo Sacramento por las calles.



Para tratar de su implantación en Valladolid, habrá que tener presente primero la fundación de Cofradías Sacramentales en las parroquias de España, más concretamente el auge de estas fundaciones desde 1508 año en que D.ª Teresa Enríquez de Alvarado funda la Cofradía del Santísimo Sacramento en Torrijos (Toledo) y a partir de allí otras muchas en diversas ciudades y pueblos de España, de manera que pocos años después de su muerte (Torrijos, 4 de marzo de 1529) se afirmaba que en cada parroquia de la mayor parte de España, hay una Cofradía del Santísimo. 


Por diversas Bulas que se conservan en el archivo de la Parroquial de San Miguel y San Julián se puede precisar un poco más las fechas. Hay una Bula de Paulo III de 1534 a favor de la Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva (incluir el título de Minerva en este momento debe ser un error ya que la Cofradía de Minerva en Roma fue confirmada por Bula de Paulo III de 30 de noviembre de 1539; la Cofradía existía con anterioridad a la aprobación Papal, sin embargo fue instituida en tiempo de este Pontífice cuyo pontificado abarca del 13 de octubre de 1534 al 10 de noviembre de 1549, fecha de su muerte), de 1547 hay otra bula concediendo indulgencias; posteriormente, otra de Pío V concediendo indulgencias que data de 1567 y una más de Gregorio XV en 1621 concediéndola indulgencias, éstas dos con a nombre de Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva. (Censo-Guía de Archivos de España e Iberoamérica).

Según la información publicada en El Norte de Castilla, 16 de junio de 1922, su agregación a la de Minerva de Roma se produciría a finales de la década de los 60 del siglo XVI, por una Bula de San Pío V, de 26 de abril de 1568. Desde entonces vendría celebrando esta función en la parroquia, siendo acompañada en las procesiones por el resto de Cofradías y Hermandades establecidas en ella.

En el segundo cuarto del siglo XVIII, Manuel Canesi habla de esta Cofradía […] la de la Minerva se sabe ser la más antigua, que el Viernes de Corpus celebra una procesión muy solemne en honor a la Minerva en que va nuestra Señora de la Esperanza, que tiene su capilla al lado de la Epístola […] (Tomo I, Libro I, Cap. X, 179-181). Aunque parece ser que realmente se encontraba en el lado del Evangelio.
Hay que recordar que entre las Cofradías que existían en San Miguel, se encontraba la de Nuestra Señora de la Esperanza, fundada el 12 de septiembre de 1555, y que aún existía en 1792.


Durante el siglo XIX se siguió celebrando, incluso en momentos de situación complicada en el país y ciudad. Hay que destacar en este sentido el año 1808, como se recoge en “Noticias de casos particulares ocurridos en la ciudad de Valladolid” donde aparece: Minerva de San Miguel. La Sacramental de San Miguel que acostumbra en virtud de privilegio hacer su función de octava el día después de Corpus, no pudo con motivo de la estancia de los franceses, pero se verificó en el día 16 de Octubre de dicho año de 1808. (Valladolid, Diarios Curiosos, 1807-1841. Pág. 144). Según el mismo Diario, al año siguiente, en 1809, al hablar de la Procesión del Corpus (1 de junio) también se hace eco de: “La de San Miguel. Al día siguiente salió la procesión de octava de San Miguel, en la misma forma que otros años, habiendo acompañado parte de tropa francesa” (pág. 172).


Durante años, en este mismo siglo XIX parece deducirse que incluso la procesión del viernes siguiente al Corpus Christi tuvo que celebrarse en el interior de la iglesia. Así en 1872 la  procesión es por el interior del templo, y en 1874 se menciona como procesión “en derredor del templo”.


Una de las primeras ocasiones en las que se encuentra en recorrido de la procesión en la prensa local es en el año 1883 (indicando que es el recorrido de costumbre).- San Ignacio, San Benito, Milicias, Plaza de los arces, Zapico, Val, Especería, Platerías, Guadamacileros, Arces, Plaza de San Miguel y Concepción (El Norte de Castilla, jueves 24/05/1883, denominándola Real Sacramental de Minerva) aunque no salió por la lluvia.


El jueves 1 de junio de 1893, Solemnidad del Corpus Christi, se anuncia la Minerva para el día siguiente. A las 6 de la tarde, procesión recorriendo las calles San Ignacio, San Benito entrando en este templo donde saldrá después incorporándose una comisión de la VOT de Nuestra Señora del Carmen con su efigie pequeña, siguiendo por las calles de Milicias, Zapico, Especería, Platería, Guadamacileros, Damas, Arces, Plazuela de San Miguel, Concepción en dirección al templo, donde se concluye con la reserva.


En 1900 las crónicas recogen que “Rompía la marcha un piquete de la guardia civil, en pos del cual marchaban las imágenes de San Luis Gonzaga, Santa Basilisa y San Julián, San Miguel, San Antonio y Nuestra Señora del Rosario, á continuación el clero parroquial con cruz alzada, y el Santísimo Sacramento bajo palio”. “Una banda de músicos ejecutó varias marchas durante la procesión y cerraba el paso una compañía del regimiento de Toledo”. Apunta la crónica que los balcones estaban engalanados y se arrojaban flores al paso de las imágenes (El Norte de Castilla, 17 de junio 1900).

San Miguel Arcángel. Imagen Procesional.
Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián y Santa Basilisa.
Valladolid


En 1904, las efigies fueron San Estanislao, San Luis, San Antonio, la Virgen, San Julián y Santa Basilisa, San Miguel y la Cruz y el Santísimo bajo palio.

San Julián y Santa Basilisa
Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián y Santa Basilisa
Valladolid


Los años siguientes sigue el mismo recorrido que hemos visto anteriormente, las crónicas aportan algunos datos más, tal es el caso de 1906 donde se dice que entró en la Penitencial de la Santa Vera Cruz donde se cantó un motete (algo que se menciona en los años sucesivos); o bien, en 1908 que la procesión de Octava de San Miguel se suspendió a causa de la lluvia.


Al menos en 1912 ya se recoge un cambio de recorrido: Calles de San Ignacio, San Benito, Malcocinado, Conde Ansúrez (entrando en la iglesia de la Cruz), Guadamacileros, Damas, Arces, Plazuela de San Miguel, Concepción (entrando en la iglesia) y terminará en la parroquia con la visita de altares y reserva (El Norte de Castilla,  6 de junio de 1912.). El mismo que recorrerá en 1913, año este último del que conocemos también algunas de las imágenes que participaron en la procesión: Imagen de la Virgen (no se identifica advocación), San Miguel y San Antonio entre otras imágenes.


Para conocer cómo eran los cultos el día de la Octava de San Miguel (viernes, día siguiente del Corpus Christi), se transcribe el anuncio publicado en el Diario Regional de 10 de junio de 1914 (la Octava fue el 12 de junio): En la parroquia de San Miguel. Los cultos de la Octava. Por la Cofradía Sacramental establecida en la parroquia de San Miguel. Desde primeras horas de la mañana misas rezadas. A las 8 misa de comunión general de Regla. A las 10 la mayor con S.D.M. expuesto, y sermón que predicará el doctor don Félix González, profesor de la U.P.
Por la tarde, a las seis, después de rezar la estación y santo rosario, saldrá la procesión de Octava, recorriendo las calles de San Ignacio, San Benito (entrando en la iglesia del mismo nombre), General Almirante (entrando en la Penitencial de la Cruz), Guadamacileros, Leopoldo Cano, Arces, Plaza de San Miguel, Concepción (entrando en la iglesia del mismo nombre), plazuela de Fabioneli a entrar en la parroquia, terminándose con solemne reserva. 
Este mismo año, el recorrido anunciado en El Norte de Castilla de 10 de junio de 1914 es: Calle de San Ignacio, San Benito (haciendo estación en la Iglesia del mismo nombre), General Almirante, Zapico, Conde Ansúrez (entrando de la Penitencial de la Cruz), Guadamacileros, Leopoldo Cano, Arces, Plazuela de San Miguel, Concepción (entrando en la Iglesia del mismo nombre) y Plaza de Fabio Heli, regresando a la parroquia donde se hará la reserva solemne.

Cuando la procesión entraba en la parroquia se hacia la vista de altares.


A la procesión asistían, además de la Cofradía Sacramental, el resto de Cofradías establecidas en la Parroquia, incluso las que se encontraban en los templos del territorio parroquial (Vera Cruz, San Benito), también las catequesis y la Academia de San Carlos. Además de los titulares del templo (San Miguel Arcángel y San Julián y Santa Basilisa) se ha podido ver en las crónicas a Nuestra Señora del Rosario y San Antonio de Padua, ambas de la parroquia de San Miguel que contaban con sus propias Cofradías. Por su parte, la Penitencial de la Vera Cruz portó en ocasiones la imagen de Nuestra Señora de la Paz o puede que también el Lignum Crucis, ya que en algunas crónicas se menciona La Cruz precediendo al Santísimo Sacramento, como se ha visto en el año 1904, año en que por cierto, el Lignum Crucis participó en la Procesión del Corpus Christi. Y también, la V.O.T del Carmen, con alguna imagen de Nuestra Señora del Carmen.


En esta ocasión, 1914, aparecen las imágenes que formaron en el cortejo (Diario Regional, sábado, 13 de junio de 1914): Nuestra Señora de la Paz – que se venera en la iglesia de la Cruz-, San Miguel Arcángel, San Julián y Santa Basilisa, San Antonio, Nuestra Señora del Rosario y el Santísimo Sacramento, escoltado por la guardia civil, llevado bajo palio por el celoso y virtuoso cura ecónomo, don Daniel Llorente.
Detrás marchaban la cofradía de la Santa Vera Cruz y la Sacramental de San Miguel con mazas y cetros.


Mientras, en 1915 (Dirario Regional, sábado 5 de junio de 1915), las imágenes fueron: San Antonio de Padua, San Julián y Santa Basilisa, San Miguel Arcángel, Santísima Virgen del Rosario, La Cruz y el Santísimo Sacramento, que “era llevado bajo palio por el celoso cura ecónomo don Daniel Llorente, dándole guardia un piquete de la guardia civil”. El recorrido fue el mismo que en los años anteriores, haciendo entando en las iglesias de San Benito, Penitencial de la Cruz y Concepción donde se haría estación y se cantarían motetes.


Resulta interesante para aportar datos a la historia de esta Cofradía Sacramental el anuncio de los cultos publicado por El Norte de Castilla de 16 de junio de 1922, ya que se conoce el momento en que se la concede la celebración de esta fiesta y procesión: “Esta tarde, á las seis, rezada la estación y santo rosario, saldrá la procesión de octava, por privilegio especial concedido á esta Cofradía Sacramental de Minerva por San Pío en bula dada el 26 de abril de 1568”. Recorrido: San Ignacio, San Benito (entrando en la iglesia, recibida por los carmelitas y cofradías establecidas en la misma), Zarandona, Conde Ansurez, visita a la Penitencial de la Cruz, Guadamacileros, Arces, Plaza de San Miguel, Concepción (iglesia), Fabioneli y parroquia”.


Como ocurrió en las Procesiones de Octava de otras parroquias de Valladolid, a raíz de que en 1925 salen por última vez imágenes en la Procesión del Corpus Christi, se va extendiendo esa norma al resto de procesiones sacramentales. Así en esta época ya no hay mención a ninguna de ellas, ya sean los titulares del templo u otras imágenes que gozaban de gran devoción en el mismo.


La última crónica, antes del paréntesis de los años 30 del siglo XX, procede del Diario Regional de 21 de junio de 1930. El recorrido fue: Calles San Ignacio, San Benito, Zarandona, Conde Ansúrez, Guadamacileros, Arces, Plaza de San Miguel, Doctor Cazalla, regresando a la iglesia por la de San Ignacio.

Formaba el cortejo religioso una sección de la Guardia Civil montada, colegios particulares de niños enclavados en los límites de la parroquia, Asociaciones del Sagrado Corazón, San Antonio y Sacramental con sus respectivos estandartes y representaciones de Cofradías del San Benito el Real y la iglesia de la Cruz, en la que hizo estación la procesión.
El párroco don Agustín Mostaza, asistido de los señores Urdiales y Samaniego, llevaba el Santísimo Sacramento bajo palio, cuyas varas eran sostenidas por varios caballeros. Daban escolta al Señor cinco números de la Guardia Civil.”

Participaron también la Banda de Música del Hospicio Provincial, una sección de la Guardia Municipal y un piquete del Regimiento de Infantería de Isabel II.


Desde entonces, la función de Octava se celebraba dentro de la iglesia de San Miguel, con visita de altares y terminando con la Reserva Solemne.


La Cofradía del Santísimo Sacramento y Ánimas  (o Sacramental de Minerva y Ánimas) de la Parroquia de San Miguel ha seguido participando en las Procesiones del Corpus Christi hasta hace poco tiempo, incluso celebrando también su función de Octava, aunque ésta última por el interior del templo.



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