martes, 21 de mayo de 2013

Archicofradía de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Alfonso María de Ligorio. Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Valladolid

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Archicofradía de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Alfonso María de Ligorio.
Oratorio de San Felipe Neri.
Valladolid.



El icono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (conocido en la Iglesia Ortodoxa como el icono de la Madre de Dios de la Pasión) se atribuye a Andrea Riccio di Candia (Arte cretense, escuela bizantina, tercera edad de oro, siglo XIV). El icono parece ser copia de una pintura de Nuestra Señora que, según la tradición, fue pintada por San Lucas y que fue venerado en Constantinopla como una pintura milagrosa hasta que fue destruida por los turcos en 1453 cuando tomaron la ciudad. 

La contemplación detenida del Icono permite la lectura de los siguientes símbolos:

MP OY [Meter Theou]: Madre de Dios (en los ángulos superiores del Icono)
Corona. El 23 de junio de 1867, a petición de los redentoristas y de sus numerosísimos devotos, la Virgen del Perpetuo Socorro es coronada canónicamente. Es un tributo a los muchos milagros obrados por Nuestra Señora bajo la advocación del "Perpetuo Socorro".
O AP M [O Arjanguelos Mijael]: el Arcángel Miguel (sobre el arcángel que está a la izquierda del quien mira). Sostiene la lanza y la esponja de la Pasión de Cristo.
O AP G [O Arjanguelos Gabriel]: el Arcángel Gabriel (sobre el arcángel que está a la derecha del que mira). Sostiene la cruz y los clavos.
IC XC [Iesus Jristos]: Jesucristo (a la derecha de la cabeza de Jesús Niño).

Así pues, los arcángeles Gabriel y Miguel presentan a Jesús niño los instrumentos de su Pasión futura. Al verlos, el niño se asusta y en un brusco movimiento busca socorro en los brazos de su Madre, a cuya mano se aferra con fuerza. El susto y movimiento brusco del Niño están expresados por la contorsión de piernas, el repliegue del manto y la sandalia desprendida.
El icono representa la realidad teológica completa de la Redención por la Pasión Gloriosa. Los instrumentos de la Pasión no son sólo presagio de dolor y muerte, aparecen en las manos ‘veladas’ como trofeo y símbolo de victoria lograda.

El 31 de mayo de 1876, tiene lugar en Roma la erección de la Archicofradía de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro por el Papa Pío IX, circunstancia ésta que la aporta el título de Pontificia asumible por el resto de Archicofradías de esta denominación que estén agregadas a la Primaria de Roma, como vemos en otros lugares de España. Él quiso ser el primer archicofrade  y lo fue. Visitó el icono en la iglesia de los Redentoristas y después de ensalzar su hermosura y recomendar a los fieles que tuvieran gran devoción por Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, confió como encargo a los Redentoristas: “Dadla a conocer a todo el mundo”.

A España llegó la primera copia del icono en 1867, al año de ser restaurado su culto en Roma. Se expuso en Huete (Cuenca), primera fundación redentorista en España y allí realizó el primer milagro, al curar de su ceguera a un niño llamado Lucas. 

La llegada del culto a Valladolid de esta Imagen se debe a las religiosas Oblatas del Santísimo Sacramento, Congregación fundada en Madrid en el año 1864, y que se estableció en Valladolid a finales de enero de 1882, primero en una casa de los Condes de Superunda que estaba junto a la antigua Casa de Beneficencia. En 1884 comenzaron las obras de la Iglesia, con planos de Bonifacio Rivero Príncipe, siendo inaugurada el 16 de abril de 1886. Para este templo, la mesa de altar fue dada por la Catedral ese mismo año. Por aquellas fechas ya comenzaría el culto a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en cualquier caso, se encuentran referencias que el 18 de junio de 1893 hubo función a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en las Oblatas. En 1897 se hizo retablo, construido por Ignacio Álvarez, que constaba de ocho hornacinas, en la primera estaba el cuadro de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, procedente de Roma, bendecida e indulgenciada por el Papa León XIII, y en el resto de hornacinas las imágenes de San Alfonso María de Ligorio, Santa María Magdalena, San Miguel Arcángel, el Sagrado Corazón de Jesús, la Purísima Concepción, San José y San Antonio de Padua, estando todas estas imágenes indulgenciadas por el Cardenal Cascajares.

Algún sobresalto que otro sufrieron estas religiosas como relata Casimiro González García Valladolid, el 9 de noviembre de 1914 “unos desalmados rocían de petróleo las puertas del convento de religiosas Oblatas del Santísimo Redentor y las prenden fuego”.

En 1912 compran a don Joaquín Fernández de Córdoba y Osma, duque de Arión y de Cánovas del Castillo, la Casa del Sol (Palacio del Conde de Gondomar) e Iglesia de San Benito El Viejo, y tras grandes obras entran el 3 de agosto de 1913 abriéndose la iglesia al culto el 28 de diciembre de 1921, allí permanecen hasta 1980 cuando es adquirida por los Padres Mercedarios Descalzos.
Diez años después de su llegada a este nuevo emplazamiento y al año siguiente de la apertura de San Benito El Viejo se erige la Archicofradía de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Alfonso María de Ligorio, que estaría ligada a la que en 1871 se fundó en Roma, celebrándose por este motivo el día 22 de marzo de 1922 una función solemne de inauguración de la Archicofradía.
Aquel mismo año, la recién creada Archicofradía dedica por primera vez una Solemne Novena en honor de su Patrona que abarcó del 20 al 28 de mayo de 1922. Terminó con la Procesión por las calles cercanas al templo, según la crónica publicada en El Norte de Castilla de 30 de mayo de 1922, la Procesión fue por las calles de Santa Clara, Real de Burgos y Chancillería.

Estandarte de la Archicofradía de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Alfonso María de Ligorio.
Oratorio de San Felipe Neri.
Valladolid.


El propósito principal de esta Archicofradía era ensalzar y propagar esta advocación mariana, contando también como co-titular a san Alfonso María de Ligorio. La Archicofradía celebraba cultos solemnes anuales en las festividades de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y de San Alfonso María de Ligorio Igualmente organizaba cultos mensuales, que a lo largo del tiempo fue cambiando de día, en ocasiones se celebraba el día 27 de mes, otras coincidía con el segundo o tercer domingo de cada mes. En estos cultos mensuales se podía ganar la indulgencia plenaria, igual al de la Porciúncula, así ya aparece anunciado en El Norte de Castilla de 25 de junio de 1922: 

En San Benito el Viejo (Oblatas).- La Archicofradía de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Alfonso María de Ligorio, celebra sus cultos mensuales, el martes 27, fiesta principal de su Dulcísima Madre, con acompañamiento de armonium y motetes. A las cinco de la tarde, expuesto Su Divina Majestad, se rezará la estación y santo rosario, y á continuación se hará el ejercicio propio del mes, siguiendo el sermón que predicará el señor director de la Archicofradía. Al final de dará la bendición con el Santísimo y se  reservará. En este día se gana el jubileo, igual al de la Porciúncula, visitando dicha iglesia, toties quoties. Después de la reserva se impondrá el santo escapulario á los que los soliciten.

El escapulario consistía en dos piezas de tela unidas por sendas tiras, en la pieza que quedaba sobre el pecho se mostraba en el anverso la efigie de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, enmarcada en una orla y con su nombre en la base, mientras en el reverso aparecía San Alfonso María de Ligorio con su nombre. En la pieza que quedaba sobre la espalda se muestra el nombre de la asociación “Archicofradía de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Alfonso María de Ligorio”. Actualmente llevan una medalla metálica que pende de un cordón trenzado.

En cuanto a la celebración de la Novena en honor de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, cabe señalar que al menos los primeros años se celebraba en la segunda quincena del mes de mayo, en lugar de hacerse en junio como preparación a la fiesta de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (27 de junio). Ya se ha visto el primer año, en 1922, pero ahora lo veremos en distintos años, lo que se convierte en una constante.

En 1923, la procesión se celebró el domingo 27 de mayo. Al año siguiente, en 1924, la Novena a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en San Benito el Viejo, fue del 17 al 25 de mayo. El día 25 a las ocho de la mañana se anunciaba la misa de comunión. A las seis de la tarde, expuesto Su Divina Majestad se rezaba la Estación y Rosario, seguía el sermón terminando con la bendición con el Santísimo. A continuación se organizó la procesión que presididita por el señor arzobispo. En la crónica publicada en el Diario Regional del martes 27 de mayo de 1924, indica que “tras la cruz y ciriales, las señoritas, señoras y caballeros, en dos largas filas entre las cuales iba la imagen de San Alfonso M. de Ligorio, y después el cuadro de la Santísima Virgen. Presidía nuestro reverendísimo Prelado”. Las calles del recorrido fueron Gondomar, Chancillería, Real de Burgos y Santa Clara. De regreso al templo se cantó la salve popular y se descubrió una lápida conmemorativa de la restauración del templo. En 1925, comenzó la Novena el 23 de mayo, para concluir el día 31 con la consabida procesión. 
En 1926, la Novena fue del 22 al 30 de mayo, el último día hubo procesión por las principales calles de la parroquia de San Pedro. Dos años más tarde, la novena tiene lugar entre los días 19 a 27 de mayo (último domingo de mes), para éste último día, fecha en que se celebraba el Jubileo de las Cuarenta Horas, se anuncia por la mañana misa de comunión cantándose motetes alusivos al acto. Por la tarde, a las tres y media, solemne bendición y consagración de todos los niños de Valladolid a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, para dicho acto se rogaba  a todas las madres enviasen a dicha iglesia (San Benito el Viejo) los niños menores de diez años (Diario Regional, 27/05/1928). Este mismo día tuvo lugar la procesión, a su regreso se cantó la Salve y hubo besamanos. De este mismo año, 1928, encontramos el anuncio de los cultos mensuales del mes de junio con Jubileo desde las vísperas del 26 hasta las 12 de la noche del 27, se podía ganar el jubileo en igual forma que el de la Porciúncula (por la fiesta de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro).

Por no repetir incesantemente lo mismo, diremos que en los años siguientes esto se mantiene, la Novena se sigue celebrando en la segunda quincena de mayo, el último día procesión por las calles de la parroquia de San Pedro, al finalizar la procesión se cantaba la Salve y se celebraba la “conmovedora ceremonia del besamanos a la Virgen” con se anunciaba en la prensa, al mismo tiempo se pedía que se llevaran velas para la procesión.
Lo que ya cambia es la celebración de los cultos mensuales que a mediados de la década de los años 20 del siglo XX está fijada en el tercer domingo de mes, ese día se celebraba a las 8 de la mañana misa de comunión general, y los cultos vespertinos, a partir de las seis de la tarde con Exposición de S.D.M., estación, rosario, ejercicio del mes, sermón por el director, bendición y Salve.

Es interesante transcribir el anuncio de los cultos de la Novena y Procesión del año 1930, ya que será el último año que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro salga en procesión por las calles de Valladolid, procede del Diario Regional de 13 de mayo de 1930:

Novena a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
La archicofradía de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Alfonso María de Ligorio, establecida en la iglesia de San Benito el Viejo, dedica a su Dulcísima Madre, solemne novenario que dará principio el sábado 17.
Todos los días del novenario, a las ocho de la mañana, se celebrará una misa rezada, además de la de Comunidad.
Por la tarde, a las siete, exposición de S.D.M., estación mayor, rosario, novena y sermón, terminando con solemne reserva.
El día 25, último de la novena, a las ocho misa de Comunión General, cantándose motetes alusivos a tan sagrado acto. Celebrará el Rvdmo. Señor Arzobispo.
Por la tarde, empezará la función a las seis y media, oficiando de pontifical el Prelado. A continuación habrá solemne procesión con la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro por las principales calles de la parroquia de San Pedro, presidiéndola el mismo Rvdmo. Prelado. Al regreso se cantará la Salve popular y se hará la conmovedora ceremonia del Besamanos a la Santísima Virgen.
Los sermones están a cargo del R.P. Daniel Gómez Pinedo, redentorista de la residencia de Pamplona.

Ya en la década de los 30 y al menos hasta la de los 80 del siglo XX, los cultos mensuales se celebrarán el segundo domingo de mes. Al menos hasta mediados de los 40 la novena sigue celebrándose la segunda quincena de mayo, pero luego pasará a junio, para terminar el día de la Fiesta de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (27 de junio). Aunque ya no se celebra la Procesión, el día de la Fiesta se celebraba la ceremonia del besamanos.

A comienzos de la década de los 50, la Archicofradía de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Alfonso María de Ligorio se traslada y establece en la Iglesia-Oratorio de San Felipe Neri, allí su titular es entronizada en el retablo colateral del lado del Evangelio, donde se venera en la actualidad, y aquí seguirá celebrando sus cultos mensuales y novenarios, culminando el día de la fiesta con el besamanos a la Santísima Virgen.
Actualmente la Archicofradía de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Alfonso María de Liborio, sigue teniendo su sede en la Iglesia-Oratorio de San Felipe Neri, donde se encuentra al culto el Icono mariano. Celebra Novena como preparación a la Festividad de su Titular, además uno de los días, en el transcurso de la misma celebra un Oficio Bizantino de Intercesión ante la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

En estas fechas de la Novena puede verse expuesto el estandarte de la Archicofradía, en su centro, rodeado de motivos florales y rematado por corona real aparece la representación de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en el que nos puede llamar la atención que al lado del Niño Jesús, en lugar de aparecer sus iniciales en griego como ocurre en el Icono, aparece una fecha, 1886, recordemos que ese año se bendijo la nueva iglesia que habían levantado las Oblatas.

En cuanto a la Procesión como tal, son pocos los datos encontrados, Ya se ha visto el recorrido, por las calles de la Parroquia de San Pedro Apóstol, y como en el cortejo figuraban San Alfonso María de Ligorio en primer lugar, una escultura, y que la representación de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro era un cuadro, tal vez portada en andas, de las que hasta ahora no he encontrado descripción. Las dimensiones de la puerta de San Benito el Viejo no permiten grandes andas, probablemente lo necesario para entronizar en ellas el lienzo y dejar algo de espacio para flores y/o faroles (puede que similar a lo que se puede ver en Salamanca), algo sencillo en contraposición con lo que podemos ver de esta misma advocación en sus procesiones actuales en Madrid (Pontifica Archicofradía de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro), Almoradí (Alicante, cuya Archicofradía data de 1919) o Granada, en las que una gloria de ángeles sirve de peana o trono al lienzo de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

El culto a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se fue extendiendo por otras Iglesias de Valladolid, así encontramos una Asociación en su honor creada en la Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián y Santa Basilisa, que en los años 40 y 50 del siglo XX celebraba cultos mensuales el último domingo de mes y novena en la primera quincena de mayo. También encontramos representación de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en la Iglesia Penitencial de la Santa Vera Cruz, en la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, y más recientemente presidiendo la capilla del nuevo Hospital Universitario Río Hortega, bendecida el 31 de enero de 2009 por Mons. Braulio Rodríguez Plaza.

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