lunes, 30 de septiembre de 2013

Traslado Procesional de Nuestro Padre Jesús con la Cruz a cuestas




Tras un proceso que ha durado años, el 9 de febrero de 2013 se cumplía el Decreto del Consejo Pontificio para los Laicos de fecha 16 de marzo de 2001, retornando a la Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión, el denominado popularmente hasta entonces como “Nazareno de Extramuros” o “Nazareno del Carmen de Extramuros” en relación al templo donde recibía culto, no a su propiedad.

La imagen ahora conocida como “Nuestro Padre Jesús con la Cruz a cuestas” fue realizada a finales del siglo XVII para reemplazar en el conjunto procesional de “La Cruz a cuestas”-hoy conocido como “Camino del Calvario” tallado por Gregorio Fernández en 1614-, la efigie cristífera original del maestro gallego, de la que se desconoce el motivo y fecha de su desaparición.

Esta representación de Cristo cargado con la cruz a cuestas, sobre su hombro izquierdo y sosteniendo uno de los brazos del patibulum con las dos manos, se presenta de pie, con la espalda arqueada denotando el peso de la cruz, tiene tallado el cuerpo desnudo, cubierto por una túnica de tela natural que refuerza el realismo de la imagen. En su hombro derecho figura incisa una P, como procedente de la Cofradía de La Pasión y también presenta una chapa metálica para encajar el extremo de la lanza con la que era herido por un sayón.



Su autoría es una cuestión que hasta el momento no ha sido desvelada, poniéndose en relación con escultores como Juan de Ávila (+ 1702), Juan Antonio de la Peña (+ 1708) o José de Rozas (+ 1725), todos ellos bien conocidos en el ámbito de las Cofradías Penitenciales históricas vallisoletanas.

Tras el cierre de la Penitencial de la Pasión en 1926, ubicada en la calle homónima, la imagen pasó en principio al Real Monasterio de San Quirce y Santa Julita (que con el tiempo se convertiría en la sede canónica de la Cofradía, y donde está establecida actualmente). Al año siguiente, 1927, se celebra por primera vez la Procesión de la Caridad, en la mañana del Viernes Santo, saliendo desde la S.I. Catedral, en ella formó esta imagen de Jesús con la cruz a cuestas, junto con el Cristo del Despojo (Claudio Cortijo, 1801) de la Insigne Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno, y la Quinta Angustia (Gregorio Fernández, h. 1625) venerada en la Iglesia Parroquial de San Martín y San Benito El Viejo, acompañada por la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad, siendo la primera vez que salía en procesión esta talla. Las tres imágenes fueron portadas a hombros por sus respectivas Cofradías. La Procesión fue por Plaza de Portugalete, Plaza de la Libertad, calles de las Angustias y San Martín hasta la cárcel de Chancillería, donde hubo un acto con los reclusos. Continuando hasta el Hospital Provincial o General para visitar a los enfermos, regresando por las calles Colón, plaza del Museo y calle Librería para entrar por la puerta lateral de la Catedral.

En 1928 no se pudo celebrar esta procesión por causa de la lluvia.

En el anuncio de la Procesión de la Caridad publicado el 29 de marzo de 1929, Viernes Santo, aparecen las tres imágenes mencionadas: el llamado «Cristo del Despojo», el Jesús Nazareno y la maravillosa escultura de Gregorio Fernández conocida por «La Quinta Angustia», qua recibe culto en la iglesia de San Martín, y fue en su día labrada para una capilla del convento de San Francisco. La crónica publicada en el mismo diario en la jornada del Sábado Santo es rica no sólo en cuanto a la descripción de la procesión, cuanto más aún en la información gráfica que acompaña. Cuatro fotografías recogen distintos momentos de esta Procesión de La Caridad: la imagen del Cristo del Despojo saliendo de la Catedral, la Quinta Angustia en sus andas procesionales, el Arzobispo Gandásegui acompañado de reclusos, asomado por las rejas de la prisión, y por último, una fotografía especialmente relevante, las tres imágenes juntas, perfectamente reconocibles, portadas a hombros, frente a alguno de los dos edificios donde realizaban parada, ya sea la cárcel o el hospital. Esta de 1929 parece ser la última ocasión en que participó el Nazareno o Jesús con la Cruz a cuestas de La Pasión.

La crónica de 1930 trae también fotografías, los presos indultados, la tribuna de autoridades o el Arzobispo impartiendo la bendición desde una de las ventanas de la cárcel, y, en cuanto a las imágenes se refiere, una fotografía en la que aparecen el Cristo del Despojo y la Quinta Angustia, portados a hombros, incluso en el pie de foto indica “Las imágenes del Cristo del Despojo y la Quinta Angustia, que figuraron en la procesión, estacionadas frente a la cárcel”. Ya no hay mención a la presencia del Nazareno de Pasión, lo que refuerza que el año 1929 fuera la última salida de esta imagen.

Podemos decir que esto se confirma al año siguiente, 1931, aunque en el anuncio de la Procesión de la Caridad (El Norte de Castilla, 3 de abril de 1931) menciona las tres imágenes: A las once y media saldrá de la Catedral la procesión llamada de Caridad, en la cual solo forman los señores médicos y abogados de la capital.
Representaciones de ambos ilustres Colegios alumbran las efigies de N. P. Jesús Nazareno y el Cristo del Despojo, y la de Nuestra Señora de la Quinta Angustia encaminándose desde la Catedral hasta la cárcel, a cuyas ventanas se asoman los presos, quienes cantan el patético «¡Perdón, oh Dios mío!», después de entonada la plegaria por la Schola Cantorum de la Universidad Pontificia.
De nuevo se pone en marcha el cortejo hasta el Hospital, ante cuyas ventanas se hace otra visita análoga, y terminada, vuelve la procesión a la plaza de la Universidad, penetrando en la Catedral.

No obstante en la crónica (El Norte de Castilla, 4 de abril de 1931) describe la planta procesional y algunos detalles de la procesión: Cuatro números de la Benemérita con un cabo, en traje de gala, abrían la marcha, siguiendo después en doble hilera los médicos y abogados de los Colegios de Valladolid, alumbrando las efigies del Cristo del Despojo y la Quinta Angustia.
Presidió el religioso acto el arzobispo doctor Gandásegui, a quien acompañaban el auditor supremo del Tribunal de la Rota, doctor Goy; el presidente de la Territorial, señor San Juan; los directivos de los Colegios de abogados y médicos, y los canónigos señores Rodríguez, Zurita, Herránz y Caudevilla.
La comitiva hizo alto ante la Cárcel de Chancillería y frente al Hospital, donde los coros de la Universidad Pontificia entonaron cánticos polifónicos. Una fotografía del Arzobispo junto con las autoridades ante la imagen de la Quinta Angustia, en la cárcel de Chancillería, ilustra la crónica.

En cualquier caso, la imagen de Jesús con la Cruz a cuestas, desde el Monasterio de San Quirce sería trasladada, en la década de los 40 (hacía 1940 aproximadamente), al Santuario de Nuestra Señora del Carmen de Extramuros donde ocupó distintos emplazamientos, como en el crucero (en el testero del lado de la epístola), siendo el último la primera capilla (al lado de la puerta del templo) del lado del Evangelio.



En algunas ocasiones ha abandonado este templo de Extramuros para participar en exposiciones temporales completando efímeramente el conjunto procesional para el que fue creado, tal es el caso de la exposición “Gregorio Fernández y la Semana Santa de Valladolid” (1986) y la muestra “Caída y Despojo de Cristo” (1993).

A propósito de este “paso” procesional, es preciso mencionar también el reciente estudio realizado por Luis Vasallo para su composición, en el que propone que el sayón que actualmente va tocando la trompeta, anunciando el cortejo, iría en principio hiriendo a Cristo con una lanza en el costado: Si se quisiera devolver el paso a su disposición original, habría que situar al soldado a la derecha de Cristo y sustituir la trompeta por una lanza que apoyara en su hombro derecho. Si la intención fuera la de recuperar la imagen que tuvo el paso desde mediados del siglo XVII, sería preciso disponer una trompeta en la mano derecha del sayón de la soga y sustituir la lanza del soldado por otra más larga que llegase a tocar el costado derecho del Nazareno del Carmen de Extramuros”.

Como se indicaba al principio de esta entrada, la imagen regresó a su Cofradía en el Monasterio de San Quirce el 9 de febrero de 2013 y permaneció expuesta para los fieles hasta el lunes 11 de febrero, en el colateral de la epístola, tras estos días fue retirada del culto y sometida a un proceso de restauración llevado a cabo por Cristina Parrado Parrado, que comenzó después de Semana Santa y se prolongó hasta el mes de agosto.

El 28 de septiembre de 2013, la Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión celebró un Solemne Traslado Procesional de la Imagen desde la S.I. Catedral hasta su sede canónica.



El mismo día que la Iglesia Católica celebra la fiesta de uno de los santos vallisoletanos, San Simón de Rojas (Valladolid, 28 de octubre de 1552 - Madrid, 29 de septiembre de 1624), religioso que fue del Convento de la Trinidad Calzada, tan vinculado a la historia de la Cofradía Penitencial de la Pasión. Justo antes de comenzar el traslado, se ofició en la Catedral la Eucaristía habitual de los sábados tarde, al final de la cual se ofreció a venerar la reliquia de San Simón de Rojas, que, recordemos que su casa natal se levantaba en el lugar que hoy ocupa la segunda capilla (a partir de la fachada principal) del lado del Evangelio.

A las 19:00 horas partía del templo metropolitano el cortejo procesional que siguió las calles Arribas, Catedral, Plaza de Portugalete, Plaza de la Libertad, Macías Picavea, Platerías, en la Iglesia Penitencial de la Santa Vera Cruz fue recibida por su Cofradía titular realizándose una ofrenda floral a la imagen, Guadamacileros, Plaza de los Arces, San Antonio de Padua, Plaza de San Miguel, Concepción, Expósitos, San Quirce y Plaza de la Trinidad hasta la Iglesia del Real Monasterio de San Quirce y Santa Julita.



Entre otros estrenos figuraban (entrevista al Secretario de la Pasión, El Hachón, 25 de septiembre de 2013): la restauración de la Imagen, llevada a cabo por Cristina Parrado Parrado; túnica morada, confeccionada por Artesanía Jorge Guillén; cíngulo dorado; Cruz, obra del escultor, imaginero y restaurador gaditano Rafael Martín Hernández, realizada en cedro canadiense; corona de espinas; y finalmente un llamador, donado el Viernes Santo (29 de marzo de 2013) por la Escolta de la Guardia Civil que habría acompañado al Santísimo Cristo del Perdón, en la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor.

El exorno basado en claveles rojos con un centro de flores moradas a los pies de Cristo, se completó con un ramo, ofrenda de la Cofradía de Las Siete Palabras, así como el mencionado de la Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz y otra ofrenda de la Insigne Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Una vez en su sede se celebró una Eucaristía de Acción de Gracias, que en principio iba a ser oficiada por Luis Argüello, Vicario Genaral de la Archidiócesis de Valladolid, pero finalmente fue presidida por D. José Andrés Cabrerizo Manchado, Vicario Judicial Diocesano y Canónigo de la S.I. Catedral de Valladolid, asistido en la celebración por D. Javier Carlos Gómez Gómez, Párroco de la Unidad Pastoral San Miguel y San Julián - San Nicolás, por el Rvdo. P. Bernardino Román Martín, Franciscano Conventual (O. F. M. Conventual), por el Rvdo. P. Eugenio Jesús Oterino Blanco (Misionero Claretiano), por el Rvdo. P. José El Busto Gómez de Segura, O.S.A.R. y por el Rvdo. P. Mario Alonso Aguado, Orden de la Merced.



Los cultos que se han establecido para esta Imagen tienen como particularidad que recupera el Triduo de Difuntos que celebraba esta Penitencial y que en este año 2013, volverán a celebrar en el mes de noviembre.


Bibliografía:

AGAPITO Y REVILLA, Juan: Las cofradías, las procesiones y los pasos de Semana Santa en Valladolid. Imprenta Castellana, Valladolid, 1925.
BURRIEZA SÁNCHEZ, Javier: Cinco siglos de cofradías y procesiones: Historia de la Semana Santa en Valladolid, Ayuntamiento de Valladolid, Valladolid, 2004.
FERNÁNDEZ DEL HOYO, María Antonia: Patrimonio perdido: Conventos desaparecidos de Valladolid. Ayuntamiento de Valladolid, Valladolid, 1998.
LUNA MORENO, Luis. Gregorio Fernández y la Semana Santa de Valladolid. En el CCCL Aniversario de su muerte. Valladolid: 1986.
LUNA MORENO, Luis: Caída y Despojo de Cristo. Folleto de exposición. Museo Nacional de Escultura. Valladolid, 1993.
LLAMAZARES RODRÍGUEZ, Fernando: “El Nazareno en la esculta barroca castellana” en La imagen dovocional barroca: En torno al Nazareno de Sisante. Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha y Ayuntamiento de Sisante. 2010.
URREA FERNÁNDEZ, Jesús: “Paso Camino del Calvario” en Pasos Restaurados. Museo Nacional de Escultura. 2000.
VASALLO TORANZO, Luis: “El paso Camino del Calvario de Gregorio Fernández”, Boletín del Museo Nacional de Escultura, nº 11, 2007.

En cuanto a la prensa local (años 1927 a 1931), procede de El Norte de Castilla.


domingo, 29 de septiembre de 2013

Procesiones Extraordinarias en 2011: Santísimo Cristo del Perdón y La Quinta Angustia

Con motivo del reciente Traslado Procesional de la Imagen de "Nuestro Padre Jesús con la Cruz a cuestas" de la Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión, se recuperan en este blog algunas de las entradas dedicadas a otras procesiones extraordinarias con imágenes titulares de Cofradías Penitenciales vallisoletanas.

Para comenzar, dos procesiones extraordinarias que se celebraron en los últimos meses del año 2011 y que tuvieron como protagonistas a dos veneradas tallas vallisoletanas: El Santísimo Cristo del Perdón y La Quinta Angustia, acompañadas por sus históricas Cofradías.

El 17 de septiembre de 2011 partía desde la Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari, la imagen del Santísimo Cristo del Perdón, obra de Bernardo del Rincón, tallada en 1656, que había sido sometida a un proceso de restauración. Alrededor de la Plaza de la Trinidad, fue llevada hasta la Iglesia del Real Monasterio de San Quirce y Santa Julita (RR.MM. Cistercienses) sede de la Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo.

El "Santísimo Cristo del Perdón" saliendo de la Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari.
El "Santísimo Cristo del Perdón" en su traslado por la Plaza de la Trinidad.
El "Santísimo Cristo del Perdón" en su traslado por la Plaza de la Trinidad.
El "Santísimo Cristo del Perdón" en su traslado por la Plaza de la Trinidad.
El "Santísimo Cristo del Perdón" entrando en la Iglesia del Real Monasterio de San Quirce y Santa Julita.


Por otro lado, el 18 de diciembre de 2011, regresaba a la Iglesia Parroquial de San Martín y San Benito el Viejo, tras un paréntesis de 10 años tiempo durante el cual ha permanecido en la Iglesia Conventual de RR.MM Descalzas Reales, la imagen de La Quinta Angustia, talla realizada por Gregorio Fernández h. 1625, acompañada por la Muy Ilustre Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de la Piedad. Desde el Museo Nacional Colegio de San Gregorio, donde llegó procedente de su participación en la exposición Passio, organizada por Las Edades del Hombre, continuó por las calles Cadenas de San Gregorio, Plaza de San Pablo, Angustias y San Martín hasta la Iglesia Parroquial de dicho Santo.

La "Quinta Angustia" inicia el Traslado en el Museo Nacional de Escultura. 
La "Quinta Angustia" incia el Traslado en el Museo Nacional de Escultura. 
La "Quinta Angustia" en la Parroquial de San Martín y San Benito El Viejo.
La "Quinta Angustia" en la Parroquial de San Martín y San Benito El Viejo.


lunes, 23 de septiembre de 2013

Venerable Hermandad del Santo Ángel de la Guarda, con el titulo de La Limpieza, del Hospital de la Resurrección


"Santo Ángel de la Guarda" Atr. Juan de Ávila (último cuarto s. XVII).
Titular de la Venerable Hermandad del Santo Ángel de la Guarda, con el título de La Limpieza.
Iglesia Parroquial de San Martín y San Benito El Viejo.
Valladolid.

Es José de Tiedra en su obra sobre el Hospital de Santa María de Esgueva quien aporta datos de singular relevancia sobre la Hermandad del Santo Ángel de la Guarda desde su presencia en el Hospital de la Resurrección hasta su llegada al Convento de las Descalzas Reales en 1932, último lugar en que estuvo antes de su, a la postre, definitivo traslado a la Iglesia Parroquial de San Martín y San Benito El Viejo, donde en la actualidad aún recibe culto la que fuera su imagen titular.

El fin de esta Hermandad era hacerse cargo de los pobres enfermos, sin atender a su procedencia ni vecindad. Después de haber estado establecida en distintos Hospitales de la villa, José de Tiedra afirma que esta Hermandad edifica el Hospital de la Resurrección, y añade que gozaba del vicepatronato del Hospital de la Resurrección, cuyo patrono era el Obispo de Valladolid.

Después de haber tenido en diversos sitios de nuestra ciudad el Hospital en que atendía a sus enfermos la Hermandad del Santo Ángel de la Guarda, había edificado el Hospital de la Resurrección inmortalizado por Miguel de Cervantes en su novela ejemplar «El casamiento engañoso». (Ave sin nido.- La Hermandad el Santo Ángel busca asilo en el Hospital de Esgueva, en la obra de José de Tiedra).

Posteriormente, la administración de este Hospital pasaría a los Hermanos de la Capacha, a quienes en el relato cervantino acompañaban los perros que guardaban el Hospital, Cipión y Berganza (El Coloquio de los Perros). Estos Hermanos de la Capacha eran los Hospitalarios de San Juan de Dios, por la capacha o espuerta de esparto que llevaba San Juan de Dios (1495-1550) para pedir limosna. No obstante, José de Tiedra identifica a estos Hermanos de la Capacha como los Cofrades de la Hermandad del Santo Ángel de la Guarda (Pág. 95).

Hasta bien entrado el siglo XX, esta Cofradía era denominada como Venerable Hermandad del Santo Ángel de la Guarda, con el título de la Limpieza. Efectivamente, en el Hospital de la Resurrección se encontraba establecida una Cofradía de la Limpieza.

Cuando se cierra el Hospital de la Resurrección existen en dicho establecimiento dos Cofradías, una es aquella de la que estamos tratando, que se traslada al Hospital de Santa María de Esgueva; y, por otro lado, la Cofradía del Santo Sepulcro, que se trasladó a la Parroquial de la Magdalena.

La relación con el Hospital de Esgueva no era extraña para esta Cofradía o Hermandad de la Limpieza, ya que el 21 de septiembre de 1823 cursa una petición para que dicho Hospital les ceda la capilla y ornamentos para la celebración de la fiesta de San Francisco.

En cuanto al tema de su traslado, Casimiro González García Valladolid (Recuerdos y Grandezas, Tomo I, pág. 278-279) indica el mismo dato, que en 1889, esta Hermandad se trasladó a la Capilla del Hospital Municipal de Santa María de Esgueva.

Datos más precisos sobre este traslado aporta José de Tiedra (Pág. 94 a 97). Con fecha 2 de septiembre de 1889 la Hermandad de dirige al Ayuntamiento de Valladolid solicitando poder instalarse en la capilla del Hospital de Esgueva hasta que se edifique y habilite la capilla del nuevo Hospital Provincial que se construya, accediendo a ello el Ayuntamiento por orden de la alcaldía fechada el 12 de septiembre de 1889. El mismo autor menciona los cultos que celebró durante su estancia en este establecimiento: “Los años que aquí estuvo, siguiendo su antigua y tradicional costumbre, celebraban con solemnidad, y Jubileo de Cuarenta Horas, la fiesta del Santo Ángel de la Guarda, el día 1.º de Marzo, y en la Dominica del Buen Pastor en que se lleva solemnemente la comunión a los enfermos, tomaba parte activa, dando más esplendor al acto y obsequiando después a los enfermos con un extraordinario desayuno”.

Algunos de estos cultos, los de la fiesta de su titular el 1 de marzo, son los que aparecen publicados en la prensa local de la época, referida a ella como Venerable Hermandad del Santo Ángel de la Guarda, con el título de la Limpieza:

Por ejemplo, en 1907, se dijeron misas rezadas desde las seis y media de la mañana hasta las diez, hora en que se celebró la misa mayor solemne con S.D.M. manifiesto, siendo don Cesáreo Galindo Ortega, coadjutor de San Miguel, el encargado de hacer el panegírico. Por la tarde, exposición del Santísimo, estación mayor, santo rosario, motete, bendición con el Santísimo y Reserva.

El anuncio de los cultos del año 1910 es más completo: las misas rezadas se celebraron desde las cinco hasta las nueve de la mañana. A las diez se celebró las misa mayor con S.D.M. manifiesto, que lo estuvo todo el día por celebrase el Jubileo de las Cuarenta Horas, en esta ocasión el panegírico corrió a cargo del M.I. Sr. Dr don Ildefonso López Gómez, canónigo Penitenciario de la S.I.M. Por la tarde, a las cinco, estación mayor, santo rosario, motete, terminándose con el Santo Dios, salmo Credidi, Tantum ergo, Bendición con el Santísimo y Reserva Solemne con las preces de costumbre.

En las distintas plantas de procesión del Corpus Christi, era la primera de las Cofradías que desfilaba, después de los asilados de la Casa de la Beneficencia y de los alumnos de las Escuelas Cristianas. A esta procesión acudiría con su imagen titular hasta 1925, último año en que se permite la salida de imágenes en la Procesión del Corpus Christi.

José de Tiedra nuevamente señala la fecha en que esta Hermandad se traslada al Convento de las Descalzas Reales. Así, dice que en el Hospital de Esgueva permaneció hasta el año 1932, cuando se trasladó al Convento de las Descalzas Reales “sin contar con nadie y haciendo acto de soberana independencia”.

Allí, en el Convento de las Descalzas Reales permaneció hasta 1945. Los cultos del día 1 de marzo seguían celebrándose, y se completaban al día siguiente con una Eucaristía por los difuntos de la Hermandad.

En 1945 la Cofradía del Santo Ángel de la Guardia se traslada de las Descalzas Reales a San Martín. Se efectuó traslado procesional el día 24 de febrero de 1945. La planta de la procesión estuvo formada por: Juventudes masculina y femenina de Acción Católica con sus banderas; cofradía del Santo Ángel con su estandarte, presidida por su Hermano Mayor Honorario don Gilberto Villar, en representación del Cuerpo de Policía Armada, y don Mariano Escribano, que representaba al Cuerpo General de Policía; seguían representaciones de todas las Cofradías y Asociaciones de la Parroquia. Por fin la imagen y el clero parroquial, cerrando la marcha la banda de trompetas y tambores del Cuerpo de Policía Armada y de Tráfico.
Una vez en la Parroquia la procesión, el clero rezó las preces rituales con lo que se dio por terminado el acto religioso, siendo atentamente invitados después los asistentes por la Junta Directiva.
Además de la Cofradía, se señala la presencia de multitud de devotos especialmente de los Cuerpos de Policía y Policía Armada (El Norte de Castilla, 27/02/1945).
El 1 de marzo ya celebró la fiesta en San Martín, con jubileo de las Cuarenta Horas. A las 10 misa solemne y exposición del Santísimo. A las 19:30 estación, rosario, sermón por el párroco y Reserva.

Pero, el Santo Ángel de la Guarda, no sólo era honrado por los Cuerpos de Policía (que además celebraban oficialmente su fiesta en la Conventual de San Pablo) como hemos visto. También los médicos puericultores lo tomaron como Patrono. A este respecto, se transcribe a continuación parte de la crónica de la fiesta del Santo Ángel de la Guarda, celebrada en San Martín por la citada especialidad médica, procedente del Diario Regional de 8 de marzo de 1955:

Los médicos puericultores celebraron la festividad del Ángel de la Guarda – En el templo de San Martín fue oficiada una Misa solemne – Los niños que asistieron al acto religioso, desfilaron luego ante el señor Arzobispo.

Los médicos puericultores de Valladolid celebraron el domingo la octava de su Patrón, el Santo Ángel de la Guarda. A las doce asistieron a una misa solemne, que ofició en San Martín el presbítero don Antonio Fernández. Hizo el panegírico del Santo el párroco, don Justo Adalia. Intervino también en el acto religioso la escolanía de San Pío X, del Colegio de San José, que interpretó magistralmente diversas composiciones. Actuaron como solistas los niños Tomás Jolín, Pascual y Chicherri, bajo la dirección de don José Ortega y don Firmo Hernández. La niña Maite Lesmes recitó ante la imagen del Santo una composición alusiva a la protección a los niños y la esposa del doctor Lozano hizo la ofrenda de flores al Ángel de la Guarda. Seguidamente fue recitada la oración de los puericultores. Terminada la misa, la imagen del Santo fue sacada en procesión por el atrio del templo, y ante ella interpretaron composiciones las bandas de la Institución Gandásegui, Orfanato provincial y escuela de Cristo Rey. […].

En las fotografías que ilustran el artículo destaca una en la que se recoge el momento en que Maite Lesmes recita su composición ante la imagen, pudiendo verse también el estandarte de la Hermandad, con un ovalo central representando al titular de la misma.

En la década de los 60 del siglo XX, aún hay referencias a la celebración de la fiesta titular de esta Hermandad, ya sea en la Parroquial de San Martín, o a partir del hundimiento de la bóveda de San Martín, en 1965, nuevamente en la Conventual de las Descalzas Reales, como por ejemplo en 1966.

Poco más puede decirse de esta Hermandad. Probablemente, aunque no haya referencias a cultos en la actualidad, pueda seguir existiendo en calidad de algún Hermano/a Cofrade de estos últimos años en los que se encontraban referencias a su actividad.


La Imagen del Santo Ángel de la Guarda
La Imagen del Santo Ángel de la Guarda (1,10 m.) próxima al estilo de Juan de Ávila, se venera actualmente en un retablo en la primera capilla del lado de la Epístola partiendo desde la capilla mayor.
En su mano derecha sostenía un báculo con forma cruz. En su mano izquierda custodia a un niño.
Vicent F. Zuriaga afirma que la iconografía del Ángel de la Guarda se inspira en el tipo iconográfico del arcángel, con referencias al Arcángel Rafael y Tobías. El niño que acompaña al ángel y que éste protege, en ocasiones es representado bien sea como niño muy pequeño, “puesto que se enseñaba que el Ángel de la Guarda era enviado al hombre en el mismo momento de su nacimiento” o bien, como “el niño está en esa edad en la que idea del mal empieza a insinuarse en el alma”, siendo ésta más habitual. Los dos avanzan por el camino de la vida, y el ángel con la mano levantada señala al cielo.
Malê afirma que las primeras imágenes del Custodio surgen en la pintura italiana de finales del XVI, coincidiendo con el final del Concilio de Trento. En el Museo de Nápoles, el Ángel de Domenichino coloca su gran escudo entre el niño que reza y el demonio que se arrastra”.
Estas características se pueden encontrar perfectamente en la imagen titular de esta Hermandad.

La imagen de este Ángel de la Guarda remite en algunos aspectos al ángel tallado por Andrés de Solanes para el “paso” procesional de “La Oración del Huerto” de la Penitencial de la Santa Vera Cruz u otros muchos ángeles tallados en esta centuria, ya sea en la forma en que aparecen vestidos o la misma mano en que sostienen el báculo en forma de cruz, aunque actualmente el de la Guarda no lo tenga. Otro tema distinto es que lo tuviera en el principio o bien que fuera un añadido posterior porque es curioso que en la mayoría de representaciones del Ángel de la Guarda, ya sea en pintura o escultura, se repite el mismo esquema y no aparece portando un báculo, tan sólo señalando con su mano al cielo. El joven, que por la edad sí que se puede englobar en el grupo de aquellos en los que “la idea del mal empieza a insinuarse en el alma”, o que distinguiendo entre el bien y el mal eleva una súplica hacía su protector para que le conduzca por el buen camino en la vida. Ese gesto de protección queda reflejado en la mano que el ángel extiende sobre el niño.



Bibliografía:

GONZÁLEZ GARCÍA-VALLADOLID, Casimiro: Compendio histórico-descriptivo y guía general de Valladolid. Imp. Casa Social Católica. Valladolid. 1922. Pág. 186.

GONZÁLEZ GARCÍA-VALLADOLID, Casimiro: Valladolid, sus recuerdos y sus grandezas; Religión, Historia, Ciencias, Literatura, Industria, Comercio y Política. Imprenta Juan Rodríguez Hernándo. Valladolid. 1900-1902. Tomo I, págs. 278-279

MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José y URREA FERNÁNDEZ, Jesús: Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid. Monumentos Religiosos de la Ciudad de Valladolid I. Pág. 101.

TIEDRA, José de: El Hospital de Santa María de Esgueva de Valladolid: fundación gloriosa y secular del Conde Don Pedro Ansúrez y Doña Eylo su mujer. Casa Martín. Valladolid. 1937.

ZURIAGA SENENT, Vicent Francesc: Entre la tierra y el cielo: el tipo iconográfico del ángel custodio.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Nuestra Señora de la Cerca, segunda Patrona de Valladolid. Cofradía de Nuestra Señora de la Cerca.

A lo largo de la historia de Valladolid, sus gentes han acudido a diversas representaciones de la Virgen María en busca, generalmente, de remedio a sus necesidades. Algunas de estas advocaciones marianas han llegado hasta nuestros días, afortunadamente. Otras, en cambio, se han ido perdiendo, llegando incluso a retirar de los templos estas imágenes, hecho que es de lamentar, aunque siempre queda la posibilidad que algún día, estas representaciones sean repuestas al culto, y cumplir el fin para el que fueron creadas, además, y como valor añadido, de enriquecer el patrimonio artístico de la ciudad.

En esta ocasión, se tratará de una de estas advocaciones que ya no se encuentran al culto, Nuestra Señora de la Cerca, pero que en otros tiempos gozó de una enorme devoción en nuestra ciudad, llegando, como indica María Antonia Fernández del Hoyo, a ser considerada como segunda Patrona de Valladolid, después de Nuestra Señora de San Lorenzo. Comenzamos con la invención (=hallazgo) de la imagen. La mayoría de los historiadores locales más conocidos han dedicado alguna página en sus obras a esta imagen a partir de su invención. Como en otras advocaciones marianas de la ciudad, por ejemplo Nuestra Señora de San Lorenzo, Nuestra Señora del Sagrario y en este caso Nuestra Señora de la Cerca, el inicio del culto en Valladolid tiene cierto componente casual. En el caso de la Patrona es un pastor quien la encuentra, mientras que en los casos referidos a Nuestra Señora del Sagrario y Nuestra Señora de la Cerca, se debe a la realización de obras. Así, a principios de junio se 1645, en el transcurso de unas obras en el Convento de Nuestra Señora de la Merced (Mercedarios Calzados) al tirar un trozo de la antigua cerca de la ciudad apareció la Imagen.

Fachada de la Iglesia Conventual de Nuestra Señora de la Merced (Merced Calzada). Valladolid.
Dibujo de Ventura Pérez.

Invención de la Imagen.- Casimiro González García Valladolid habla de este hallazgo en algunas de sus obras. Por ejemplo, en el Compendio Histórico, dice: “El día 3 de Junio de 1645, apareció en la tapia del convento de la Merced calzada, una imagen de la Santísima Virgen, a la cual se la dió el título de NUESTRA SEÑORA DE LA CERCA” (Pág. 29). El mismo autor en otras páginas de la misma obra varía la fecha de la invención (hallazgo) de la imagen, siendo el día 2 de junio de 1645 (págs. 139 y 283), llegando incluso a proporcionar datos sobre el permiso concedido al Convento para tirar la parte de la cerca de la ciudad que se levantaba detrás del convento: “El Ayuntamiento, en 16 de Julio de 1608, acordó conceder al R.P. Mtro. Fr. Antonio Herreros, comendador del Monasterio de la Merced, la parte de muralla que iba por detrás del convento, para que la derribase y procediera al saneamiento de las lagunas y balsas que en su terreno se hacían, con la condición de que siempre que el convento fuese a redimir cautivos, avisase a la Ciudad, a fin de que esta designase uno para ser redimido preferentemente, caso de que el importe de la redención no excediese de doscientos ducados. Al llevar a cabo los religiosos el derribo de esta parte de la muralla, en 2 de Junio de 1645, tuvo lugar el hallazgo de la imagen de Nuestra Señora de la Cerca, que se veneró en dicho convento, y hoy en la iglesia de San Miguel”. (Compendio..., pág. 139).

Por otro lado, dedica un capítulo entero a esta advocación mariana en el tomo I de Valladolid, sus recuerdos y grandezas… (págs. 303 a 305).

De cómo fue el hallazgo, podemos hacernos una idea uniendo la información que proporcionan diversos autores: la historia sería que, partiendo del relato de Antolínez de Burgos, el 2 de junio de 1645, unos oficiales se encontraban trabajando en la demolición de parte de la antigua cerca la ciudad que pasaba por dicho convento de la Merced Calzada, entre estas partes que se iban demoliendo “cayó un cubetillo mediano”, que en opinión de alguno de los oficiales sería un tesoro escondido por algún vallisoletano en tiempos de la “destrucción de España” (¿podría referirse con este término a la época de la invasión musulmana de la península?). Al abrirlo, se encontró la imagen, y este hallazgo se propagó rápidamente, acudiendo gran concurso de gente para ver el prodigio. Y siguiendo con el relato de Matías Sangrador, “[…] Hizose informacion por el Gobernador de este obispado ante Luis Cid Mardones, notario. Colocose en esta capilla del Sr. D. Geronimo Remirez de Arellano, Inquisidor de Valladolid y patrono de ella, en 1.º de Julio de 1646”.

Como se ha dicho anteriormente, gozó de gran devoción esta imagen, sirva como testimonio según palabras de Juan Antolinez de Burgos en su Historia de Valladolid:Es especialísima la devoción que con ella tienen, no solo los vecinos de Valladolid, sino también los de todos los lugares de su comarca y fuera de ella, por los muchos milagros que cada día hace y á hecho, como lo testifica el frontispicio de su capilla donde están pintados en diversos cuadros y tablas”. 


La Imagen de Nuestra Señora de la Cerca.- Algunos datos sobre la imagen son proporcionados por Matías Sangrador: “Esta imágen tenia como una tercia de altura y su material era de barro muy pesado como todas las antiguas. Al tiempo de la exclaustración, un religioso la ocultó en el hueco del sagrario, y cuando se desarmó el altar mayor para extraer el oro de las maderas, recibió un golpe la cabeza de la imágen á consecuencia del cual se hizo pedazos la cabeza, recogiendo el tronco un particular quien la conserva con mucha estimacion.”

La imagen pues, era más bien de pequeño tamaño (1 tercia= 0,278635 m.), y estaría realizada en terracota. No he encontrado hasta ahora descripción sobre la imagen, si estaba de pie o sentada, si portaba al Niño Jesús en sus brazos, si pudo ser revestida con mantos, etc. Para todo esto, como para trazar su historia, sería de gran interés los cuadros y tablas que pudo ver Sangrador en la capilla. Por otro lado, es más que probable que su fiesta o función religiosa en su honor se celebrase el mismo día 2 de junio, a modo de aniversario de la invención.


Capilla de Nuestra Señora de la Cerca en el Convento de la Merced Calzada.- En la iglesia conventual de la Merced Calzada, esta Imagen contó con su propia capilla, donde fue colocada solemnemente el 1 de julio de 1646, con procesión incluida. Esta capilla era, como señala Sangrador la primera capilla del lado de la epístola. La capilla disponía de su propia sacristía: “Sobre la puerta de la sacristía particular de esta capilla se veía una lápida de piedra sostenida por dos ángeles, con una inscripción grabada en la misma que dice así:
“En 2 de Junio de 1645 se halló con circunstancias maravillosas esta S.t Imagen Ntra. Señora de la Cerca, derrivando la de esta ciudad. Hizose informacion por el Gobernador de este obispado ante Luis Cid Mardones, notario. Colocose en esta capilla del Sr. D. Geronimo Remirez de Arellano, Inquisidor de Valladolid y patrono de ella, en 1.º de Julio de 1646”.

Esta lápida invitación del propio Sangrador se trasladó a la capilla de la Virgen de la Cerca, de la parroquial de San Miguel.

Antolinez de Burgos aporta más detalles.-“Es la capilla aunque pequeña, de las cosas pulidas que tiene Valladolid, y la adornan muy curiosas labores. Tiene también por remate del retablo en que está colocada esta santa imágen, un devotísimo Cristo, que es tradición fué con él á conquistar las Indias Hernan Cortés. Tiene también un camarín muy pulido”.

Todos estos datos son recogidos y ampliados en el apartado dedicado a esta capilla por María Antonia Fernández del Hoyo en su obra "Patrimonio perdido, conventos desaparecidos de Valladolid" (págs. 218-223). La capilla se situaba en el lado de la epístola. Sólo dos meses después del hallazgo, D. Jerónimo Remírez de Arellano donó varios bienes para adquirir la propiedad de una capilla, en la que se entronizaría la imagen de Nuestra Señora de la Cerca. En lo que se llevaba a cabo la edificación de dicha capilla y sacristía, la imagen de Nuestra Señora de la Cerca recibía culto en un altar situado la capilla mayor de la iglesia conventual. Las trazas de la nueva capilla de Nuestra Señora de la Cerca, con su sacristía,  fueron dadas por el arquitecto Nicolás Bueno. En el ámbito de la capilla se colocaron varios cuadros representando a:
  • San Francisco de Asís
  • San Jerónimo
  • Nuestra Señora con el Niño en brazos, San José y San Juan Bautista.
  • Cristo crucificado con Nuestra Señora y San Juan
  • Adoración de los Reyes Magos
  • Nuestra Señora, Santa Ana y Santa Isabel
  • Santa Teresa de Jesús
  • Degollación de San Juan Bautista


Capilla de Nuestra Señora de la Cerca en la antigua Iglesia de San Miguel.- Conocemos su ubicación gracias al estudio de Luis Alberto Mingo y Jesús Urrea: “En el lado de la Epístola (derecha según se mira al altar mayor desde los pies del templo) se disponían: la Capilla de San Juan, «que está apartada, con su reja de hierro», propia de la parroquia; la Capilla del Crucifijo, propiedad del licenciado Cristóbal de Benavente, situada «entrando por la puerta principal a mano derecha» que se cerraba con reja. A continuación se abría la puerta principal; hacia los pies del templo, junto a un pozo y próxima a la pila bautismal se hallaba la capilla de Santa Ana cerrada por una reja de madera, en cuyo interior había un retablo de pintura antigua, colocándose en él, en 1663, la imagen de Nuestra Señora de la Cerca procedente del convento de Mercedarios calzados”. No obstante, hay que hacer constar que no sería la imagen encontrada en la Merced Calzada la que se trasladó a San Miguel, ya que ésta, podemos identificarla como la original, hemos visto que quedó parcialmente destruida en tiempo de la exclaustración, así pues, en la Parroquial de San Miguel se colocaría una copia.


La Cofradía de Nuestra Señora de la Cerca.- El informe sobre las Cofradías de Valladolid existentes a finales del siglo XVIII ha sido recogido por varios autores. Entre las que se encuentran establecidas en la Parroquia de San Miguel, al hablar de la Cofradía de Nuestra Señora de la Cerca, apuntan:
"49. Cofradía de nuestra Señora de la Cerca: se erigió el doce de Setiembre de mil seiscientos quarenta y siete, y se aprobó por los Visitadores y Provisor; segun su regla, parece que todos los cofrades son cocheros: sus efectos son dos censos de 300 ducados de principal, y la limosna con nombre de quartillos, que todo gasta en una funcion de ánimas, sufragios, propinas y refrescos".

Al tratarse de una Cofradía gremial (cocheros), es probable que quedase suprimida en virtud de la Real Orden de 25 de junio de 1783, a lo que se añade que parece ser, según el informe, que sólo tendría la aprobación eclesiástica careciendo de la real. De ocurrir su extinción, se formaría otra Cofradía de Nuestra Señora de la Cerca en San Miguel que es la que recoge M. González Moral, lo cual sería indicativo de la devoción que aún mantenía esta advocación mariana.

En 1864, en la obra de Mariano González Moral, El Indicador de Valladolid, entre las cofradías de la Parroquia de San Miguel menciona la de Nuestra Señora de la Cerca. No obstante, la cofradía parece que no llegó al cambio de siglo. Al menos en Valladolid, sus recuerdos y grandezas... ya se indica que la imagen no estaba al culto en la iglesia, se había colocado en el relicario. Y en 1906 ya se habla de la extinguida cofradía, como veremos más adelante.



Traslación de la Imagen a la actual Parroquia de San Miguel y San Julián.- Tras la expulsión de los jesuitas, las antiguas parroquias de San Miguel y San Julián y Santa Basilisa se unieron en un único edificio, San Ignacio, hoy Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián y Santa Basilisa. El traslado de las imágenes es relatado por Ventura Pérez:

Los santos de San Miguel
En 11 de Noviembre de 1775 pasaron á la iglesia de San Ignacio, á las cinco de la tarde, los santos de San Miguel y San Julián, sin campanas, no mas que con las hachas de las cofradías, cantando la letanía de Nuestra Señora. Salieron de San Miguel, el santo delante, despues Nuestra Señora del Rosario y detrás la de la Cerca, y la última de la de la Esperanza, y fueron por el rótulo de Cazalla á San Julián, donde tenian en andas á los santos y á Nuestra de la Compasión; esta la llevaron primero y pusieron á los dos santos San Julian y Santa Basilisa detrás de Nuestra Señora del Rosario, y en esta forma entraron en San Ignacio, en donde estaba ya puesta la pila bautismal, y San Miguel en el altar mayor, donde estaba San Ignacio, y encima del tabernáculo pusieron á los dos santos San Julian y Santa Basilisa, y al otro dia domingo se dijo la primera misa y pusieron á S.M.


Nuestra Señora de la Cerca en la Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián y Santa Basilisa.- Además del traslado de los santos en 1775, visto en el apartado anterior y lo expuesto en El Indicador de Valladolid (1864), a principios del siglo XX (1906) seguiría estando la imagen en San Miguel. En primer lugar, Casimiro González García Valladolid (Valladolid, recuerdos y grandezas... Tomo I. pág. 305) informa: “De la Historia del Sr. Sangrador, escrita el año 1851, resulta, asimismo, que en la iglesia parroquial de San Miguel, se tributaba culto á la Virgen de la Cerca, en una capilla propia; imagen que, por esto y por decir antes que el tronco de la aparecida le conservaba un particular, debe ser distinta de aquella, quizá una copia suya. Hoy se conserva dicha imagen en el relicario de aquella iglesia.”

Y en 1906, Luis Pérez-Rubín y Corbacho: "En esta parroquia se colocó la Virgen de la Cerca, de gran devoción en nuestro antiguo pueblo. En 1864 existió una cofradía para su culto, ya extinguida. Pero la imagen que existe en San Miguel es copia de la que apareció en 1645, mes de Junio, junto á unas tapias del convento de Mercenarios. Ya sabemos las trasformaciones que sufrió este convento. La escultura tenía como una tercia de alto y era de barro. Cuando la exclaustración un religioso la ocultó en el Sagrario, y al desarmarle se hizo pedazos la cabeza de la Virgen, recogiendo el tronco un particular. En la capilla de San Miguel se puso la lápida que relata el suceso del hallazgo".


Bibliografía:


ANTOLINEZ DE BURGOS, Juan: Historia de Valladolid. Imp. y Librería Nacional y Extranjera de Hijos de Rodríguez. Valladolid, 1887.

FERNÁNDEZ DEL HOYO, María Antonia: Patrimonio perdido: conventos desaparecidos de Valladolid. Ayuntamiento de Valladolid. 1998.

GONZÁLEZ GARCÍA VALLADOLID, Casimiro: Compendio histórico-descriptivo y guía general de Valladolid. Imp. Casa Social Católica. Valladolid. 1922.

GONZÁLEZ GARCÍA VALLADOLID, Casimiro: Valladolid, sus recuerdos y sus grandezas; Religión, Historia, Ciencias, Literatura, Industria, Comercio y Política. Imprenta Juan Rodríguez Hernándo. Valladolid. 1900-1902.

GONZÁLEZ MORAL, Mariano: El Indicador de Valladolid, ó sea reseña de todo lo más notable que contiene esta ciudad, con un plano topográfico de la misma. Imprenta y Librería Nacional y Extranjera de H. de Rodríguez. 1864.

LARRUGA, Eugenio: Memorias políticas y económicas sobre los frutos, comercio, fábricas y minas de España, con inclusión de los reales decretos, órdenes, cédulas, aranceles y ordenanzas expedidas para su gobierno y fomento. Tomo XXIII. Conclusión de la historia y policía de la ciudad de Valladolid, límites, división, población, producciones, ríos, ferias, contribuciones y comercio de la Provincia. 1792.

MINGO, Luis Alberto y URREA FERNÁNDEZ, Jesús: La antigua iglesia parroquial de San Miguel en su plaza de Valladolid, en Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción. Nº 42. Año 2007. Págs. 120-121.

PÉREZ, Ventura: Diario de Valladolid. Imprenta y Librería Nacional y Extranjera de H. de Rodríguez. 1885.

PÉREZ-RUBÍN Y CORCHADO, Luis: Ensayo artístico-arqueológico sobre el Culto Mariano y especialmente de la Purísima en la Archidiócesis de Valladolid. Valladolid: Imprenta de El Porvenir, 1906.

SANGRADOR Y VITORES, Matías: Historia de la muy noble y leal ciudad de Valladolid, desde su más remota antigüedad hasta la muerte de Fernando VII.


domingo, 8 de septiembre de 2013

Nuestra Señora de San Lorenzo, en sus cultos de septiembre 2013

Hoy, es 8 de septiembre, Solemnidad de la Natividad de Nuestra Señora, celebrándose en Valladolid la Fiesta de Nuestra Señora de San Lorenzo, Patrona y Alcaldesa Perpetua de la ciudad. En esta jornada concluyen los actos que se han venido desarrollando en su honor. Actos que se iniciaron el 30 de agosto con la Eucaristía presidida por el párroco de San Lorenzo, toma de posesión de los cargos de la nueva junta de gobierno de la Hermandad y salve solemne introductoria del novenario. El novenario, como es tradición, abarcó los días 31 de agosto (con imposición de medallas a los nuevos cofrades) hasta el 8 de septiembre, predicado por distintos oradores:
  • Día 31 de Agosto: Rvdo. P.D. Luis Javier Argüello García.
  • Día 1 de Septiembre: Rvdo. P.D. Ignacio Font Boix.
  • Día 2 de Septiembre: Rvdo. P.D. Jesús Alvaro Sánchez Cabezas.
  • Día 3 de Septiembre: Rvdo. P.D. Natalio Calvo Sarmentero.
  • Día 4 de Septiembre: Rvdo. P.D. Fco. Javier Minguez Núñez.
  • Día 5 de Septiembre: Rvdo. P.D. Fco. José García García.
  • Día 6 de Septiembre: Rvdo. P.D. Jesús García Gañán.
  • Día 7 de Septiembre: Rvdo. P.D. José Luis Rubio Willen.
  • Día 8 de Septiembre: Rvdo. P.D. Jesús Mateo Fernández.

El mismo día 31 de agosto, se procedió a la bajada de la Venerada Imagen desde su camarín para estar dispuesta al día siguiente en Solemne Besapié y Ofrenda floral. Así, el 1 de septiembre, los fieles tuvieron oportunidad de acercarse a su Patrona para besar sus pies, oficiándose entre las distintas Eucaristías del día, una dedicada a los Enfermos (a las 11:30 de la mañana) y otra con presencia de las Instituciones de la ciudad (a las 13 horas).

Nuestra Señora de San Lorenzo (imagen original, segunda mitad siglo XIV) en besapie.

Mientras que la Imagen original estaba expuesta en Besapiés y recibía ofrenda floral en las Eucaristías, en el atrio de la Parroquia se dispuso la copia realizada en el año 2000 por Miguel Ángel Tapia Palomo.


Copia de Nuestra Señora de San Lorenzo (Miguel Ángel Tapia, 2000). Ofrenda floral, atrio de la Parroquia.



El día 7 de septiembre, Víspera de la Fiesta, hubo Vigilia Mariana, presidida por el Arzobispo de Valladolid, que se unió a la propuesta del Papa Francisco de Vigilia de oración por la Paz.

Al día siguiente, 8 de septiembre, Solemnidad de la Natividad de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora de San Lorenzo partió a las 11 de la mañana en Solemne Procesión desde la Iglesia Parroquial de San Lorenzo, continuando por calle de Pedro Niño, San Lorenzo, Plaza de Santa Ana, Pasión, Plaza Mayor, Ferrari, Plaza de Fuente Dorada, Cánovas del Castillo, Catedral y Arribas hasta la Santa Iglesia Catedral, donde se celebraría la Solemne Eucaristía, pocos minutos después de las 12 del mediodía, presidida por el Sr. Arzobispo D. Ricardo Blázquez. Al finalizar esta Misa, hubo un recuerdo al L Aniversario de la concesión del Título de Alcaldesa Perpetua a Nuestra Señora de San Lorenzo (8 de septiembre de 1953).


Vista de la portada de la Iglesia Parroquial de San Lorenzo Mártir y detalle de la misma. Ornamentación con margaritas y anthurium para la salida procesional de Nuestra Señora de San Lorenzo.

Una estampa nueva ha ofrecido la Imagen de Nuestra Señora de San Lorenzo en su paso procesional, en sus andas-templete de plata, obra de Manuel de Miranda (c. 1726), con crespón de luto en una de las columnas, aparecía Nuestra Señora de San Lorenzo con manto blanco bordado en oro, la corona de la coronación canónica (Otero y Riopérez, 1917), bastón de alcaldesa, y Medalla de Diamantes de la Ciudad (que ostenta desde 1950) y pulsera con ramo de oro y piedras preciosas.







La Imagen de la Patrona es acompañada en su paso por pequeñas tallas de santos que representan al titular de la Parroquia, San Lorenzo Mártir, cuya reliquia se alza en el frontal, así como a tres santos de la Archidiócesis de Valladolid: San Pedro Regalado (Patrón de Valladolid), San Francisco de San Miguel (originario de La Parrilla, Valladolid, y protomártir de Japón) y San Simón de Rojas.

Reliquia e imagen de San Lorenzo Mártir.
San Lorenzo Mártir.
San Pedro Regalado.
San Simón de Rojas.
San Francisco de San Miguel (o de La Parrilla).


Finalizada la Santa Misa, regresó hasta la Iglesia Parroquial de San Lorenzo Mártir. En la Plaza Mayor estaba dispuesta la ya tradicional alfombra artística que diversos voluntarios, con José Antonio González Gerbolés a la cabeza, estuvieron realizando durante toda la noche, en la que se presentaba el escudo de la ciudad, con una dedicatoria a la Patrona y en el otro extremo el logo del Año de la Fe que, convocado por el Papa Emérito Benedicto XVI, estamos celebrando.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Gigantes, Gigantones y Gigantillas

"La Reina", Regino Mas. 1947.
Valladolid.

No es que aprovechando esta semana festiva haya optado por tomarme una pequeña licencia en el contenido de este blog para hablar de estas figuras, que con su presencia al son de la dulzaina y tambor, animan (y, en ocasiones, asustan) a pequeños y mayores en la Feria y Fiestas de Nuestra Señora de San Lorenzo.

Son varias las crónicas que hacen referencia a figuras de gigantes en diversas procesiones, ya sea en la del Corpus Christi (en la cual también participaba la Tarasca), procesión de la que formaron parte hasta 1781, o bien en Procesiones de Octava de distintas parroquias y Cofradías. E, incluso, tomaron parte en las celebraciones de la Canonización de San Pedro Regalado, a la postre, Patrono de Valladolid.

A principios del siglo XVII, Tomé Pinheiro da Veiga en su Fastiginia, menciona la presencia de ocho gigantes en la procesión del Corpus Christi, celebrada el 9 de junio de 1605. Al describir la procesión dice “Fue todo muy desordenado, por librarse del sol, que buscaba por dónde entrar, y que era suficiente para desordenarlos. No llevan de nuestras diversiones más que ocho gigantes, muy bien vestidos, y dos damas  [… ]”.

Nuevas referencias, ya del siglo XVIII, encontramos en el Diario de Valladolid, de Ventura Pérez, sirva como ejemplo:
Los gigantones.
Año de 1718, el dia del Corpus, estrenaron los gigantones los nuevos vestidos, que fueren todos uniforme, dos, macho y hembra; los casacones azules y el faldon encarnado; otros dos al contrario, los casacones encarnados y los faldones axules; otros dos los casacones verdes y los faldones pajizos; los negros el casacon pajizo y los faldones verdes; todo de damasco con franja de plata; estaban antes vestidos de terciopelo, los casacones militares con franjones muy anchos, á modo de guardias; uno tenía un brazo remangado y le llamábamos los muchachos el friega platos; otra giganta traia una cogulla á modo de monja bernarda y la llamábamos la gitana; despues á todos les pusieron como está dicho: tenian las manos de tabla. (págs. 49-50). Detalla dos de estos personajes que se habían ganado un apodo entre la población, además hay mención a representación de otras razas en estas parejas.

El 8 de septiembre de 1729 se coloca el Santísimo Sacramento en el retablo mayor de la Parroquial de Santiago Apóstol, y al mismo tiempo en la Penitencial de Jesús, en la crónica dice “...Hubo soldadesca de los de la manzana; salieron los gigantones; hubo danza de volantes y cinco altares…” (pág. 99).

Con motivo de la colocación del Santísimo Sacramento en la Penitencial de La Piedad, el 12 de septiembre de 1734, hubo varios días de fiesta.  El día costeado por la Cofradía Sacramental de la Parroquial del Santísimo Salvador ofreció sermón, sesenta cirios rojos y la danza de los gigantes (pág. 126).

Nuevamente, con motivo de la colocación del Santísimo Sacramento en una iglesia, en este caso la de San Juan de Letrán, con la consiguiente procesión, aparecen los gigantones. Después de hablar del orden de procesión y los altares efimeros levantados para la misma, dice que “...Hubo cuatro danzas, dos de niños forasteros, una de los de la manzana y los gigantones.” (pág. 165).

El día del Corpus en 1747 sólo salieron cuatro gigantones en la Procesión con los vestidos viejos “por estarles componiendo para las fiestas de Santo Regalado” (pág. 244).

Con motivo de las Fiestas de San Pedro Regalado en 1747, el viernes 23 de junio, hubo procesión general, de todas las comunidades religiosas con sus santos patriarcas y  todas las cofradías, en la que se trasladaban a la Santa Iglesia Catedral las imágenes de San Pedro Regalado y de Santa Catalina de Rizis (de la Orden de Predicadores) “Asistieron en la procesion cuatro danzas, las dos comunes con libreas nuevas, una de valencianos con calzones encarnados y chaquetillas azules los cuatro y los otros cuatro al contrario, y la danza de gigantones con los vestidos nuevos de terciopelo nuevo y damasco vestidos á lo persa, muy lucidos” (pág. 249). El lunes, 26 de junio de 1747, la Parroquia del Santísimo Salvador celebró una solemne procesión “[...] iba el santo (San Pedro Regalado) en sus andas con un arco muy rico de flores; asisitieron las danzas y los gigantones […]” (Pág. 251)
En 1756 se dora el retablo de la Parroquial del Santísimo Salvador, trasladándose procesionalmente el Santísimo Sacramento el 5 de agosto, asistiendo todas las cofradías de la parroquia y la Congregación de San Feipe Neri, después de describir los altares levantados, dice que hubo dos danzas y la de los gigantones (pag. 307). Al mes siguiente, el 12 de septiembre de 1756, se coloca en Santísimo Sacramento en la capilla mayor nueva de la iglesia Parroquial de San Juián, hubo procesión con danzas, y destaca en la crónica que no hubo gigantones (pág. 308), por lo que puede entenderse que era habitual su presencia en actos de este tipo.

Los gigantones estaban previstos también, entre otros muchos fastos, para las fiestas en la Parroquial de San Andrés con motivo de colocar el Santísimo Sacramento en el retablo mayor que acababa de ser dorado (se colocó también la imagen de San Andrés y las de Nuestra Señora de las Nieves y San Severo, en sus respectivos retablos, todas estas imágenes formaron en la procesión), que debía celebrarse el 8 de septiembre de 1758, no obstante, no pudo celebrarse con todo el boato por estar guardando luto por la muerte de la reina Doña María Bárbara de Portugal, esposa de Fernando VI, acaecida el 27 de agosto y cuya noticia llegó a Valladolid el 2 de septiembre. (págs. 315-316).

Las fiestas de la Beatificación del trinitario Simón de Rojas contaron también con la presencia en las calles de los gigantones.

El 29 de agosto de 1779, la Cofradía Penitencial de La Pasión estrenó cuatro gigantones nuevos y menciona también la presencia de dos gigantillas, en la función de Octava, fiesta de la Degollación de San Juan Bautista, siendo alcalde Diego Pérez, hijo del autor de este Diario. (Pág. 503)

En 1781 no salen gigantones ni hay danzas en la procesión del Corpus, por decreto real. (Pág. 513).

Es interesante destacar que en la mayoría de los casos son procesiones de un marcado carácter sacramental, al tratarse del Corpus Christi, traslado y colocación del Santísimo Sacramento en Iglesias, y se menciona una "danza de los gigantones", probablemente se tratara de las denominadas danzas de cascabel, más populares que las de sarao (cercanas a lo cortesano), tal vez acompañada de música de tambores, pifanos y clarines, suelen ser esos los intrumentos musicales que más se encuentran en las páginas del Diario.

Avanzando unas cuantas décadas, llegamos a la obra de José Ortega Zapata, "Solaces de un vallisoletano setentón", el Valladolid de los años 1830 a 1847. Un artículo publicado en El Norte de Castilla de 21 de julio de 1894, y que está incluido en dicho libro, habla de la presencia de gigantes en la Procesión del Corpus Christi en la década de los años 30 del siglo XIX. El caso es que, como se ha dicho, habla de la Procesión del Corpus Christi, de la Misa para las tropas en la Plaza Mayor con un altar en el balcón principal del Consistorio, presidido por una "efigie de San Pedro Regalado, de tamaño natural, y de plata maciza, propiedad del Ayuntamiento vallisoletano", con calles decoradas con juncia, romero y otras plantas olorosas. La víspera del Corpus Christi, iban grupos de danzantes, doce hombres y doce mujeres bailando un "paloteo". En ocasiones, se unían los gigantones, que según este autor- por aquellos años 30 del siglo XIX- eran dos, el rey moro y la reina mora, junto con ocho gigantillas que salían del Ayuntamiento, ya acompañados por la música de la dulzaina y el tambor.

En cualquier caso, para concluir, las actuales figuras de los ocho gigantes, cuatro parejas, que sustituyen a otros gigantes, algo más arcaicos, y todo hay que decirlo, un tanto más grotescos, datan del año 1947, obra de artista fallero valenciano Regino Mas (Benifayó, 7 de septiembre de 1899 - Benicalap, Valencia, 31 de mayo de 1968), Medalla de Oro del Ministerio de Educación ese año. Se menciona el trabajo de otro escultor, Salvador Rubio, y entre los pintores a Álvaro Miranda. Regino Mas estaba casado con Maruja San Miguel, que dirigía a las modistas de su taller. Estos datos, que proceden de la prensa local, se completan con la reseña sobre las nuevas figuras publicada en Cinco años de gestión municipal. (Ayuntamiento de Valladolid. 1949. Pág. 63).
Novedad también sobresaliente, fué la aparición de los “Gigantones y Cabezudos”, que salieron por primera vez el 14 de Septiembre de 1947, en unión del popular “Tío Tragaldabas”, que constituye por sí solo la delicia y recreo de toda la población infantil vallisoletana.
«Valladolid –afirma D. Carlos Rodríguez Díaz en sus comentarios sobre los nuevos Gigantes y Cabezudos- venía desde hace muchos años exhibiendo ocho figuras, deformes, feas y del peor gusto, de las cuales ni la chiquillería hacía ya caso. Pretendían ser graciosas u no tenían gracia. En las vueltas de las danzas, lanzaban al aire unos brazos rematados en unas manos de trapo desproporcionadas y sus trajes de telas baratas y colores detonantes, no tenían ni carácter. Resultaban, demás de antiestéticos, pesados. Había que acabar con aquel desfile grotesco, y el año 1947 el Ayuntamiento terminó con él, pudiendo afirmarse que Valladolid tiene la colección de “Gigantes y Cabezudos” más artística de España».
La realización corrió a cargo del artista valenciano D. Remigio (será Regino) Más, tantas veces premiado en las Fallas valencianas, presupuestándose 90.000 ptas. para todo.

Es interesante ver que, siguiendo la tradición, cada una de las cuatro parejas representan distintas partes del mundo, los distintos continentes. Los Reyes (Europa) identificados como los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Indios (América), los Chinos (Asia) y los Moros (África).

"Los Moros". Regino Mas. 1947.
Valladolid
Gigantes y Cabezudos saliendo del Ayuntamiento.
Valladolid.


¡¡FELIZ FERIA Y FIESTAS DE NUESTRA SEÑORA DE SAN LORENZO!!