martes, 26 de febrero de 2013

Procesión de Octava en la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol


I.- Algunas notas sobre Santiago el Mayor, Patrón de España

Santiago el Mayor (Betsaida, Galilea, 5 a.C. -† Jerusalén, Judea, 44).Fue hijo de Zebedeo y Salomé, y hermano mayor de Juan el Apóstol. Ambos hermanos, con Pedro y Andrés se dedicaban a la pesca cuando fueron llamados por Jesús. A los dos hermanos (Santiago  y Juan) les puso el sobrenombre de «Boanerges», que significa «hijos del trueno» por su fuerte temperamento. Junto con su hermano Juan y Pedro, fueron testigos de los momentos más relevantes en la vida de Jesús como la resurrección de la hija de Jairo, la Transfiguración en el monte Tabor y la oración en el Huerto de los Olivos.

Tras el Pentecostés, Santiago se encaminó a Hispania para predicar las enseñanzas de Jesús de Nazaret. En estas tierras, cuenta la tradición, recibió en dos ocasiones la visita de María, la Madre de Jesús, la primera en Caesaraugusta (2 de enero del año 40) sobre un pilar, dando origen a la devoción de Nuestra Señora del Pilar. La otra tendría lugar en Muxía. En ambos casos el motivo de la visita de María era reconfortar al Apóstol cuando su ánimo decaía.

Tiempo después regresaría a Jerusalén donde fue arrestado y martirizado en el año 44 por orden de Herodes Agripa I: “Por aquel tiempo, el rey Herodes comenzó a perseguir a algunos de la iglesia. Ordenó matar a filo de espada a Santiago, el hermano de Juan; y como vio que esto había agradado a los judíos, hizo arrestar también a Pedro”. Hechos 12:1-3. Según el Códice Calixtino, padeció martirio el 25 de marzo.

Sus restos saldrían desde el Puerto de Jaffa en Jerusalén el 30 de diciembre y llegarían milagrosamente hasta Hispania, a Iria Flavia, desde donde fueron trasladados hasta el monte Libredón (Compostela) traslado que, según el Códice Calixtino, tuvo lugar el día 25 de julio, allí se perdió el recuerdo de ellos hasta que un eremita de nombre Paio vio una noche una luz que mostraba el lugar del hallazgo. Esto sería en el año 813 (aunque otros autores lo sitúan en el 820 e incluso en el 830).

Sólo unos pocos años más tarde tiene lugar la intervención del Apóstol en la Batalla de Clavijo (23 de mayo de 844), apareciendo ante el rey Ramiro I y otros monarcas cristianos, sobre un caballo blanco, ayudando a sus tropas contra las de Abderramán II.

Desde entonces, siglo IX, los reyes establecieron el Voto de Santiago, por el cual todos los años los territorios que se iban reconquistando tenían que hacer una ofrenda a la Catedral de Santiago como agradecimiento a la intervención del Apóstol. Fue declarado oficialmente Patrón de España en 1630 por Urbano VIII. Finalmente, en 1646 las Cortes establecieron que ese Voto fuera ofrenda de los reyes, príncipes y del arzobispo de Santiago.


II.- Función y Procesión de Octava en la Parroquia de Santiago Apóstol

La mayoría de las referencias encontradas sobre la celebración de esta Función y Procesión de Octava proceden de la prensa local, en especial a partir de la década de los años 60 del siglo XIX; por ejemplo, a mediados de esa década se sabe que a la Función y Procesión de Octava de 1865 asistieron los Arzobispos de Valladolid (Juan Ignacio Moreno Maisanove) y de La Habana (Jacinto María Martínez Sáez). En la citada década puede que se estuviera asistiendo a la restauración o, por decirlo de alguna manera, resurgimiento de esta celebración que se manifestará de forma más clara hacia finales de la década de los 70 de dicho siglo, saliendo la procesión que se celebraba por el interior del templo a recorrer las calles de la parroquia. Así, por ejemplo, en 1873 aún se señala que la procesión era por el interior del templo.

Como preparación a la fiesta se celebraba novena en honor a Santiago, los cultos vespertinos de la víspera revestían mayor solemnidad, después de la Reserva se cantaba la solemne letanía y salve solemne en honor de la Santísima Virgen del Pilar.

Como se ha dicho, podría ser que hacia finales de esta década de los 70 la Procesión se desarrollase fuera de los muros del templo, en cualquier caso ya es seguro en 1879, año en que aparece publicado el recorrido de la Procesión: Santander, Atrio de Santiago, Constitución, Duque de la Victoria, Lencería, Plaza y Santiago. Una vez en el templo, terminó con la Reserva Solemne. Durante los años posteriores hay noticias de la misma que ayudan a reconstruirla, por ejemplo, en el recorrido se levantaban altares donde se cantaban villancicos y motetes.

Un nuevo recorrido similar aparece publicado en 1890: Atrio de Santiago, Constitución, Duque de la Victoria, Quiñones, Lencería, Plaza Mayor, Santiago, indicándose nuevamente que finalizaba con Reserva solemne y bendición por el Arzobispo que asistiría de pontifical. Mientras en la segunda mitad de esta década el recorrido era: Atrio de Santiago, Alfareros, Duque de la Victoria, Quiñones, Lencería, Plaza Mayor, Santiago y Santander. Al tiempo que ya empiezan a figurar referencias a la participación de elevado número de imágenes y cofradías en la procesión.

En cuanto a las imágenes, una de las primeras crónicas o tal vez la primera, que las enumera es la del año 1904, donde se recoge que salieron las imágenes de Santa Lucía, Santiago, Virgen del Pilar y, finalmente, el Santísimo Sacramento bajo palio.

No es una procesión que en líneas generales presente muchas modificaciones de un año para otro, pero si se puede hacer mención a unas cuantas, por ejemplo: según la crónica publicada en El Norte de Castilla de 27 de julio de 1907, las imágenes que salieron fueron San Fernando, Santiago y la Virgen del Pilar precediendo al Santísimo Sacramento, la procesión entró en el Convento de las Dominicas, y aunque las calles Alfareros y Duque de la Victoria presentaban colgaduras, no pudo pasar por ellas la procesión por causa de unas obras.

En 1908 las imágenes vuelven a ser Santa Lucía, Santiago, Virgen del Pilar y, finalmente, el Santísimo Sacramento bajo palio, que por otro lado son las habituales, lo que podría llevar a pensar en que la participación de San Fernando fue algo extraordinario (y es una pena que no señale de dónde procedía la imagen o que grupo la acompañaba) o bien que fuera un error.

Otras novedades se producen en 1912, se estrenaron una serie de estandartes, con las distintas partes del Catecismo, que fueron portados por los niños y niñas de la Catequesis en la Procesión del titular de la parroquia. Fueron confeccionados por las catequistas de la parroquia. Llamó la atención el estandarte general, bordado en oro, y que en el centro representaba la figura del apóstol Santiago, está predicando a toda clase de gentes entre las que se destacan multitud de niños que en actitud sumisa escuchan al Apóstol de la verdad evangélica. Ese mismo año, se estrenó también la imagen de un Niño Jesús con unas elegantes andas, que fue portado por los niños académicos de dicha Catequesis (Diario Regional, 23 de julio de 1912).

Estandarte de la Parroquial de Santiago Apóstol
Valladolid

En la crónica de la Procesión de aquel año, se publica que también participó una preciosa imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que por primera vez salía en dicha procesión (Diario Regional, 26 de julio de 1912). Bien es cierto que la presencia de esta imagen del Sagrado Corazón de Jesús parece que fue algo extraordinario ya que no se menciona en años sucesivos.

Así, por estos años, el recorrido habitual de la procesión, que salía a las seis y media de la tarde (después de rezar el Rosario) era: Santander, Zúñiga, Santiago, Claudio Moyano, Duque de la Victoria, Quiñones, Lencería, Plaza Mayor, Santiago y Santander, para entrar en la iglesia donde se finalizaba con la Reserva Solemne. Las imágenes que participaban eran las del Niño Jesús, Santa Lucía, Santiago Apóstol (titular de la parroquia), Nuestra Señora del Pilar (cuya Directiva solicitaba a los comisarios y hermanos de la Cofradía que acompañaran a su Patrona, repartiendo hachas para alumbrarla) y por último, el Santísimo Sacramento.

La crónica publicada en El Norte de Castilla de 26 de julio de 1918 muestra el orden de procesión y algunos detalles para identificar alguna de las imágenes: “La comitiva llevaba el orden siguiente: Catequesis de niños y niñas de la parroquia con bandera y estandartes, y las imágenes del Niño Jesús y la Inmaculada Concepción, cofradía de Santa Lucía con su titular, el santo patrono de la parroquia y la cofradía de la Santísima Virgen del Pilar con la preciosa y riquísima imagen de plata. La cofradía sacramental y el Santísimo Sacramento bajo palio, llevado por el señor obispo auxiliar revestido de pontifical”.

Santiago Apóstol (imagen procesional)
Juan de Ávila, 1681
Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol
Valladolid


Conviene detenerse en las imágenes que figuraban habitualmente en el cortejo, ya se ha mencionado el Niño Jesús, estrenada en 1912. En cuanto a la imagen de Santa Lucía (mediados siglo XVIII), contaba con su propia Cofradía en la Parroquia, la imagen procede de la ermita de Nuestra Señora de Val y San Eloy (derribada en 1868). Por otro lado, la imagen del Titular de la Parroquia, Santiago Apóstol, a caballo, se encuentra en la cajonería de la sacristía, Se trata de una obra realizada por Juan de Ávila en 1681 y representa al Apóstol a caballo, en la iconografía derivada de su intervención en la Batalla de Clavijo. Finalmente, la imagen de Nuestra Señora del Pilar, titular de su propia Hermandad (erigida en 1727), que además de en la Procesión de Octava salía también en la Procesión del Corpus Christi (desde 1895) y hay constancia de otras salidas en el mes de octubre en procesión del Rosario.

En 1926, como se ha visto en otras funciones y procesiones de estas características, se habla de Procesión Sacramental y no se mencionan imágenes. El recorrido publicado en el Diario Regional de 24 de julio de 1926 fue: Zúñiga, Montero Calvo, Duque de la Victoria, Constitución y Santander.

Hay constancia de celebración de Procesión Sacramental por las calles de la parroquia en la Fiesta del Apóstol hasta los inicios de la década de los años 30. En 1931, en el anuncio de los cultos ya no se menciona su salida, ya que se prohibió la salida de procesiones a las calles, probablemente se celebrase por el interior del templo.

En la década de los 40 del siglo XX, la Procesión Sacramental se sigue celebrando por el interior del templo, así se anunciaba en 1943, por poner un ejemplo y, ya no se encuentran en los siguientes años constancia de su salida a las calles.



Cofradía del Santísimo Sacramento 

Son diversas las fuentes que recogen que existía una Cofradía Sacramental en todas y cada una de las parroquias de Valladolid, refiriéndose a las más antiguas, es decir hasta la de San Ildefonso, y es más que probable que todas ellas se erigiesen entre 1508 (creación de las primeras Cofradías Sacramentales por Teresa Enríquez de Alvarado) y 1567 (creación de la Cofradía Sacramental de la Parroquia de San Ildefonso).

No obstante, en el caso la Parroquia de Santiago Apóstol es preciso tomar en consideración la información facilitada por Antolínez de Burgos: “En fin, como iba Valladolid aumentándose de vecindades, fue forzoso convertir las ermitas en parroquias, y así sucedió á la de Santiago. Consta que ya lo era el año de 1490, porque en este tiempo Luis de la Serna, reconociendo que la iglesia, á mas de estar corta, estaba muy vieja y mal parada, que toda se hundia, hizo á sus expensas el cuerpo de ella, y grabó en él y sobre las puertas principales, como fundador, el escudo de sus armas. Pocos años despues, como la capilla mayor y la torre padeciese en mismo achaque de estar cerca de caerse, y alguna parte caida, por ser la una y la otra tapias envejecidas, concertó con los cofrades de la cofradía de la Oblación, que así lo reza la escritura, y es del Santísimo Sacramento, que la queria fundar y edificar, […]” (Historia de Valladolid, Juan Antolinez de Burgos, 1887.  Pág. 237).

Casimiro González García Valladolid en Valladolid sus recuerdos y grandezas… (Tomo I, pág. 768) recoge lo escrito por Antolínez de Burgos, añadiendo que la reedificación de capilla mayor y torre se solicita mediante escritura fechada el 5 de junio de 1498, otorgada ante D. Gonzalo Rodríguez de Valencia. Apunta Juan Agapito y Revilla (De arte en Valladolid: notas sueltas. Pág. 62) que la Cofradía “dio la autorización necesaria, y una semana más tarde, el 12 de Junio de 1498, el Provisor dio licencia para otorgar la escritura, la que se hizo el 8 de Octubre del mismo año por el presidente y cabildo de la iglesia colegial de Santa María”.
Este mismo autor proporciona un dato interesante para fijar la antigüedad de la Cofradía: “Consta que en 2 de Diciembre de 1481, por escritura otorgada entre Luis de la Serna y la cofradía de colación de Santiago, los padres de aquél, Francisco Núñez de la Serna y Teresa Rodríguez, estaban enterrados, y era suya, en la capilla que llevaba la advocación de San Antonio y San Cristóbal. Dicha antigua capilla, dice Antolinez, “es un pedazo como un esconce que está en la sacristía y es hoy un poco del servicio de ella”.

A partir de todo ello, conviene rectificar el título aportado por Antolinez, ya que no es de la Oblación, pues como se ha visto en la escritura se trata de la cofradía de la colación de Santiago, entendiéndose el término colación como territorio o parte de vecindario que pertenece a cada parroquia en particular. Lo que es más difícil de demostrar es que esta Cofradía que ya existía con anterioridad a 1481 tuviera en el tiempo de estas escrituras el carácter de Sacramental o que estuviera dedicada al Santísimo Sacramento, como apunta Antolínez de Burgos. Una opción sería que, que realmente sí que existiera en la Parroquia una Cofradía con el título de Cofradía del Santísimo y de Santiago, como ocurría en otras ciudades (ej. Burgos, fundada h.1338). O bien que, ya en el siglo XVI, momento de auge de las Cofradías Sacramentales, adoptase ese carácter. 



Cofradía de Santa Lucía

“Se erigió en 15 de junio de 1588, y se aprobó por el Visitador de este Obispado en 26 de Abril de 1601; se fundó esta cofradía por los maestros de hacer agujas de esta ciudad, y aunque por el capítulo 4.º se prohibe la entrada á quien no sea de este oficio; habiéndose este extinguido, son los Cofrades de distintas clases. Los efectos son dos cortos censos, y las demandas que piden, que todo asciende como á 800 reales, y se invierten en una función á las Animas, sufragios, propinas, y refrescos”. (Memorias políticas y económicas…, Tomo XXIII. Por D. Eugenio Larruga. Madrid, 1792. Págs. 117-118).

Esta cofradía, por su carácter gremial, probablemente desaparecería a finales del siglo XVIII, ya que por decreto promulgado por Carlos III a propuesta del Consejo de Castilla el 25 de junio de 1783 desaparecían las cofradías gremiales, asistenciales y las que no tenían la aprobación civil o eclesiástica, y que en Valladolid se lleva a cabo en 1785.

Casimiro González García Valladolid, al hablar de la Ermita de Nuestra Señora del Val y San Eloy aclara “En esta ermita se erigieron también las hermandades de San Antonio de Padua y de Santa Lucía; al ser derribada se trasladaron la primera a la iglesia del Salvador, llevando a ésta la imagen y el retablo del Santo; la segunda a la de Santiago Apóstol, y la tercera o sea la de Nuestra Señora del Val, a la de San Estaban el Real” (Compendio histórico-descriptivo y guía general de Valladolid, págs. 118-119).

La cofradía que ha llegado hasta nuestros días data de 1862.

Santa Lucía
Imagen procedente de la Ermita de Nuestra Señora del Val y San Eloy
Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol
Valladolid




Hermandad de Nuestra Señora del Pilar

“Se erigió en 30 de Noviembre de 1727, y se aprobó por el Provisor en 17 de Enero de 1728: los hermanos son de todas clases y oficios: no tiene efectos, y se mantiene con las limosnas que piden en varias veredas, las que produce el Rosario y caxillas en las casas, que todo asciende según el último cargo a 4.500 reales, los que gastan en una función á nuestra Señora, otra de Animas, aceyte para la luminaria, sufragios, refrescos y propinas de los actuales”. (Memorias políticas y económicas…, Tomo XXIII. Por D. Eugenio Larruga. Madrid, 1792. Págs. 118).

Su capilla es la parte más antigua del templo parroquial de Santiago Apóstol y, a lo largo de su historia ha recibido distintas denominaciones.

Por otro lado, tampoco ha estado libre de accidentes, ya que como señala Casimiro González García Valladolid en su Compendio: “La capilla de Nuestra Señora del Pilar, primera del lado del Evangelio, fue destruida por un incendio la noche del 30 al 31 de Diciembre de 1918, con cuyo motivo en el año 1920 se pintó de nuevo toda la iglesia”. (Pág. 45). Tras las obras oportunas la iglesia fue nuevamente abierta al culto el 26 de octubre de 1919.

La imagen de la Virgen del Pilar venerada en esta Parroquia de Santiago, a juzgar por la ráfaga que presenta, será posterior a 1905, ya que sigue el modelo de la que se regaló a la imagen de Zaragoza en dicho año con motivo de su coronación canónica (20 de mayo de 1905). Sin embargo en la crónica de la procesión de 1918 ya se menciona la Virgen del Pilar de plata. A finales de ese mismo año, como acabamos de ver, se produce el incendio en su capilla.

A lo largo de las décadas del siglo XX, la celebración de los cultos en honor de la titular de esta Hermandad conocieron momentos de auge y decadencia. Como ejemplo del auge, según las crónicas de la prensa local, encontramos que en 1913 la imagen salió en procesión el día de su fiesta, por las calles Santander, Zúñiga, Santiago, Claudio Moyano, Duque de la Victoria, Lencería, Plaza Mayor, Santiago y Santander.

Además de su Novenario en octubre, la participación en el Corpus Christi y la Octava de Santiago, celebraba cultos mensuales en honor de su titular el día 12 de cada mes.

Nuestra Señora del Pilar
Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol
Valladolid


En la prensa local hay anuncios de sus cultos hasta finales de las década de los 70 de siglo XX, en los cuales el Novenario de octubre se había reducido a un Triduo que se celebraba entre los días 11 a 13 de octubre. Por ejemplo en 1977: “Triduo a Nuestra Señora del Pilar; día 11 a las 19:20 rosario, oración, reserva, bendición, salve, santa misa con homilía de D. José Antonio Chico, coadjutor de la parroquia. Día 12, a las 10:30, oficio solemne con homilía e himno a Nuestra Señora del Pilar. Día 13, a las 10:30 misa por los cofrades difuntos”.

En la introducción al Novenario en honor de Nuestra Señora del Pilar de la Parroquia de Santiago, publicada en 1889, figuran las indulgencias concedidas a esta Hermandad:

“NUESTRO Santísimo Padre Clemente XIII ha concedido mucha s indulgencias á los que se inscribiesen en el libro de la Congregacion de MARíA SANTíSIMA DEL PILAR, que se venera en la parroquia de Santiago de esta ciudad, de Valladolid, como consta de la Bula que está en el archivo de dicha Congregacion.
El Emmo. Sr. Cardenal D. Sabo Milini, Nuncio que fué de su Santidad en estos reinos de España, concedió cien dias de indulgencia á todas las personas que en cada una de las horas que diere el reloj rezáren una Ave-María delante de cualquiera Imágen de Nuestra Señora del Pilar.

El Ilmo. Sr. D. Julian Dominguez Toledo, Obisp o que fué de esta Ciudad, concedió cuarenta dias de indulgencia á todas las personas que devotamente hicieren este santo Novenario, por cada uno de los dias.
Y tambien concede dicho Ilustrísimo Señor otros cuarenta dias de indulgencia á todas las personas que delante de alguna imágen de nuestra Señora del Pilar, rezaren una Ave-Maria en cada una de las horas que diere el reloj”.

Finalmente en octubre 1943 se publica (El Norte de Castilla) que hay concedida Indulgencia Plenaria por Clemente XII a los hermanos que comulguen y confiesen y los que se apunten el día de la fiesta de Nuestra Señora.


martes, 12 de febrero de 2013

Procesión de Octava en la Iglesia Parroquial de Santa María de la Victoria

Nuestra Señora de la Victoria
Iglesia Parroquial de Santa María de la Victoria.
Valladolid


En el año 1544 se asientan en Valladolid los frailes mínimos de San Francisco de Paula fundando un convento bajo la advocación de Nuestra Señora de la Victoria, asentándole primeramente en una ermita dedicada a San Roque propiedad de la Cofradía del mismo nombre.

El convento fue suprimido el 29 de enero de 1821 en virtud del Decreto de las Cortes de 1 de octubre de 1820. Tras el Trienio Liberal vuelve la vida conventual al complejo, celebrándose la apertura de la iglesia el 21 de mayo de 1826. En la década de los 40 de ese mismo siglo sale a la venta en convento, por lo que se entiende que ya no residían allí los religiosos, pero la iglesia sigue abierta al culto. En 1861 es destinada a ayuda de la parroquia de San Nicolás, contando con sus propios libros, ya que el 10 de febrero de 1861 se realiza el primer registro en ellos, conservándose la misma advocación mariana. 

En el año 1863 comienza a celebrarse función y procesión en honor a la titular del templo. Así lo anuncia El Norte de Castilla de 2 de julio de 1863: “En la de la Victoria se celebra la primera función á la Santísima Virgen su titular; á las diez y media de la mañana habrá Misa solemne y sermón que pronunciará el Sr. D. Mariano Miguel Gómez, canónigo lectoral de la santa metropolitana iglesia. Estará S.D.M. manifiesto durante la Misa mayor y por la tarde hasta las seis y media, á cuya hora saldrá la sagrada imagen por las calles principales del barrio y se irá cantando el Rosario, asistiendo á todo la capilla de música de la Catedral”.

En el arreglo parroquial de 1885, siendo arzobispo de Valladolid D. Benito Sanz y Forés, fue elevada a categoría de parroquial con el nombre de Santa María de la Victoria.

En todos estos años hay constancia de la procesión, en ocasiones no pasa de ser poco más que una breve reseña en la prensa. En el cambio de siglo es cuando se encuentran las noticias sobre la misma, así en El Norte de Castilla de 2 de julio de 1900 aparece publicado el recorrido de aquel año: Victoria, San Lázaro, Fuente el Sol, Monjas, del Medio, Paseo del Muelle y Plazuela de San Bartolomé. Una procesión que estaba anunciada para las seis de la tarde.

En enero de 1901 la iglesia se cerró al culto “por amenazar ruina la media naranja”, siendo abierta nuevamente, ya restaurada, en 1903. No obstante, en el año 1902 se anuncia que habrá procesión por las calles de costumbre.

En El Norte de Castilla de 30 de junio de 1903 se recogen los actos de bendición de la iglesia tras la restauración y los cultos por la fiesta de Nuestra Señora de la Victoria. Añade el dato que en los dos años y medio que ha estado cerrada la iglesia, los cultos se han celebrado en una capilla provisional. El día 1 de julio de 1903 tiene lugar la bendición de la iglesia. Para el día 2 de julio se anuncia fiesta con sermón sufragado por D. Ramón Gallego, vecino de La Victoria, la celebración de Jubileo de las Cuarenta Horas, procesión por las calles y bendición con el Santísimo Sacramento y Reserva.

En el mismo diario, con fecha 30 de junio de 1904 se anuncia la presencia de una nueva imagen en la parroquia. Se trata de una “nueva imagen de San Antonio de Padua de cartón-madera adquirida por el párroco de la Victoria don Raimundo González Cuadrado. Saldrá por primera vez en la procesión. Pilar Gardoqui ha costeado el arreglo del altar de San Antonio de Padua, del que es camarera, pintura imitación a mármol”. Y, efectivamente, dentro de la relación de imágenes que se portaron en la procesión aparecida en la crónica de 3 de julio de 1904 figuran: San Basilio, la Virgen del Pilar, San Roque, Nuestra Señora del Carmen, San Antonio, San José, la Virgen de la Victoria y Santísimo bajo palio.

El recorrido de la procesión debía ser el mismo o apenas ofrecía variaciones. Así en 1906 fue por Victoria, Fuente el Sol, Monjas, Medio, Paseo del Muelle y plaza de San Bartolomé. Se señala que la Virgen de la Victoria iba en andas y la echaban multitud de rosas deshojadas, también se menciona al Santísimo Sacramento, bajo palio.

El Diario Regional de 3 de julio de 1908 recoge las imágenes que salieron en la procesión de aquel año, son las mismas que las vistas en 1904 a excepción que ya no figura la imagen de San Basilio, así quedan (según la crónica): Nuestra Señora del Pilar, San Roque, La Virgen del Carmen, San Antonio, San José, Virgen de la Victoria y el Santísimo Sacramento, llevado por el cura párroco, bajo palio. Estas mismas imágenes, cerrando el Santísimo Sacramento, se repiten en la procesión de 1909 y 1910. A propósito de este último año, 1910, conocemos más datos de la celebración de la fiesta de la titular. El día 2 de julio de 1910, desde primeras horas (desde las 4:30) se decían misas hasta las 10 que era la mayor solemne con S.D.M. manifiesto por celebrase el jubileo de las Cuarenta Horas y sermón Panegírico que aquel año corrió a cargo de don Francisco Martín de Castro, canónigo lectoral de la S.I.M. A las 19:00 estación mayor y santo rosario y a continuación tuvo lugar la Procesión de Octava (a la que asistió el Batallón Infantil), el Santísimo Sacramento fue llevado por el párroco don Raimundo González Cuadrado y asistió la Banda del hospicio Provincial dirigida por Don Benito Fernández.

El 26 de noviembre de 1911 tiene lugar la bendición solemne de la Imagen de la Purísima Concepción, que posteriormente se unirá a la Procesión de Octava del 2 de julio, acompañada por las Hijas de María de aquella parroquia con velas encendidas, quedando la procesión, normalmente, este orden: Nuestra Señora del Pilar, San Antonio de Padua, San Roque, Nuestra Señora del Carmen, San José, Purísima Concepción (acompañada por las Hijas de María con velas encendidas), Nuestra Señora de la Victoria, seguirían la Cruz parroquial, el párroco o autoridad eclesiástica portando el Santísimo Sacramento, con el que se impartía la Bendición al finalizar la procesión y clero parroquial y la autoridad civil.

Por estas fechas el recorrido habitual de esta procesión sigue siendo: Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, Fuente el Sol, calle Monjas, Paseo del Muelle, Plaza de San Bartolomé, Fuente el Sol y La Victoria para regresar a la Iglesia.
Llegados a la iglesia se terminaba con el Santo Dios, Salmo Credidi, Tantum Ergo, bendición con el Santísimo y reserva solemne con las preces de costumbre.

En la procesión de 1915, el Santísimo Sacramento fue llevado por D. Pedro Segura (según la crónica de El Norte de Castilla).

La crónica publicada en El Norte de Castilla de 3 de julio de 1917 recoge que “Por la tarde á las seis, salió la procesión sacramental, en la que figuraban la titular y varias imágenes de los santos de mayor veneración de dicha iglesia. El Santísimo era llevado bajo palio por el señor párroco don Raimundo Cuadrado, asistido por el clero de la parroquia”.

Por estos años no cabe reseñar novedades, se mantiene el mismo recorrido, las mismas imágenes. Pero destaca que en la procesión de Nuestra Señora de la Victoria de 2 de julio de 1921 la custodia la llevó D. Remigio Gandásegui (Diario Regional, 03/07/1921). En la crónica de este año publicada en El Norte de Castilla (03/07/1921) recoge acerca de la procesión: “La Virgen de la Victoria era llevada á hombros de los mozos del barrio, y sus andas habían sido pintorescamente engalanadas con los frutos tempranos recogidos por los hortelanos de la parroquia; sentida ofrenda de aquellos buenos vecinos á su Virgen, con la más simpática devoción”.

Mismo recorrido e imágenes en la procesión de 1922. Aunque según la crónica de esta procesión publicada el 04/07/1922 en El Norte de Castilla, las imágenes que formaron parte de la misma fueron: Virgen del Pilar, la Sagrada Familia, Virgen del Carmen, San Roque, San José y Virgen de la Victoria, no mencionándose el Santísimo Sacramento. En esta ocasión predicó Emilio Álvarez, capellán del arzobispo, por la mañana.

La crónica publicada en El Norte de Castilla de 3 de julio de 1923 dice que formaron en la procesión las imágenes de la parroquia y el Santísimo Sacramento, hubo tres altares durante el recorrido. Según del Diario Regional fueron las imágenes de Nuestra Señora del Pilar, San Antonio de Padua, San Roque, la Virgen del Carmen, la Purísima Concepción acompañada de las Hijas de María con velas encendidas, San José y Nuestra Señora de la Victoria y el Santísimo Sacramento. En el Diario regional de domingo 1 de julio de 1923 anuncia el recorrido: Victoria, Fuente el Sol, Monjas, Medio y Paseo del muelle, atravesando por la Fuente el Sol a la de la Victoria.

Curiosamente en el anuncio de los preparativos y cultos del año 1924 publicado en El Norte de Castilla de 30 de junio de 1924 aparecen las mismas imágenes excepto la de la Purísima Concepción.

En la Procesión del año 1925, según las crónicas, prima el carácter sacramental, de hecho no hay mención a la participación de imágenes. Este período de años, 1925-1926 es importante ya que, como se ha visto en otras Procesiones de Octava, es cuando dejan de participar imágenes en la Procesión del Corpus Christi y en las Octavas de las Parroquias.

El 1 de julio de 1926, aparece el anuncio de los cultos y procesión: Recorrido.- Victoria, Fuente el Sol, Monjas, Medio, paseo del Muelle, Plaza de San Bartolomé, Fuente el Sol y Victoria para regresar a la iglesia.
Imágenes.- Virgen del Pilar, San Antonio de Padua, San Roque, Virgen del Carmen, San José, la Purísima, acompañada por la Congregación de Hijas de María, y Nuestra Señora de la Victoria. Banda unión Musical Vallisoletana. Así parece deducirse entonces que ya no es una procesión sacramental.

Y, posteriormente llegará la década de los 30 con el paréntesis que supuso para la celebración en las calles de este tipo de actos. 

El 1 de junio de 1939, a las 8 de la tarde,  D. Daniel Azorín (cura ecónomo) bendice una imagen del Corazón de Jesús, regalo de una familia del barrio para la parroquia.
Este mismo año, 1939, se celebra triduo en honor a la Virgen de la Victoria y el día 2 de julio salió la imagen de la Virgen en procesión, tras varios años sin salir.

En las siguientes décadas, las de los años 40, 50 y 60 del siglo XX, hay procesión de Nuestra Señora de la Victoria, y parece que es hacia finales de ésta última cuando se pierde.


sábado, 2 de febrero de 2013

Visita del Lignum Crucis de Liébana a Valladolid y la Cofradía de las Siete Palabras


Hoy, 2 de febrero, Fiesta de la Presentación de Nuestro Señor en el Templo y Purificación de Nuestra Señora, celebrada como Nuestra Señora de las Candelas, de la Purificación o de Salve, como es el caso de la Patrona de la Cofradía de las Siete Palabras, se recupera desde estas líneas un acontecimiento que tuvo lugar en 1958, y en el que en el desarrollo de los actos tuvo mucho que ver la Cofradía de las Siete Palabras: la Visita del Lignum Crucis de Liébana a la ciudad de Valladolid.

Son realmente escasos los traslados o salidas del Lignum Crucis de su Santuario de Liébana, de sobra conocido pues es el mayor fragmento conservado de la Cruz de Cristo (la reliquia mide 63 centímetros de alto vertical; 39 centímetros horizontalmente, de lado a lado de los brazos de la Cruz; 1,5 centímetros de grosor, y de 4,5 a 9,5 centímetros de ancho, según la medición realizada el 13 de septiembre de 1938). Además de las dimensiones, en 1958 fue analizada la reliquia por el Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias de Madrid, concluyendo que se trata de madera de 'Cupressus sempervirens 'L, ciprés muy común en el área geográfica de Palestina, y podía tener una antigüedad de más de 2.000 años.

Pues bien, volviendo al tema de los traslados, quedan constatados los siguientes: El 3 de abril de 1957, el Lignum Crucis salió por primera vez fuera de la comarca lebaniega. Fue llevado a Santander, para presidir la Santa Misión, allí permaneció hasta el 14 de abril.
Al año siguiente, el 19 de marzo de 1958 fue trasladado a Madrid, con motivo de la Santa Misión de la parroquia de San Ginés, y de su sexto centenario. Allí permaneció hasta la mañana del 12 de abril cuando fue despedida en el Palacio de El Pardo de Madrid por el Jefe de Estado, partiendo desde allí a Valladolid. Tres días después regresó al monasterio de Liébana.
Después nuevamente a Santander, Astorga y Sevilla.

Según el artículo publicado en El Norte de Castilla de 12 de abril de 1958, fecha en llegaba la reliquia a Valladolid, se señala que el Lignum Crucis llegaría a la ciudad a la seis y media de la tarde, entre un volteo general de campanas.

La reliquia llegaba en una caravana automovilística, precedida de la sección de la Guardia municipal motorizada y presidida por el arzobispo de Valladolid, entró a la ciudad por la carretera de Madrid, paseo España, paseo de Filipinos y andén lateral del Campo Grande. El primer punto donde se detendría en la ciudad sería en el Auditorio del Campo Grande donde sería recibida por las autoridades locales.

En dicho Auditorio, como parte de la recepción, del Arzobispo impartiría la Bendición con la Reliquia y seguidamente se iniciaría una procesión para trasladarla a la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, por el siguiente recorrido: andén central del Campo Grande, plaza de Zorrilla y calle Santiago, hasta la mencionada iglesia.

En dicho artículo aparece también la planta u orden de procesión: Guiones de la cofradía de las Siete Palabras, cofrades y hermanas de devoción, de esta cofradía y representaciones de las cofradías penitenciales y Acción Católica, coche descubierto con la reliquia, llevada por el reverendísimo prelado y coches de las autoridades locales.

A la llegada a la Parroquia de Santiago, la Reliquia sería recibida por el clero parroquia y una comisión de la Cofradía de la Siete Palabras, que introduciría bajo palio la Reliquia en el templo, donde una vez en su interior procederían a adorarla las autoridades, clero y cofradías.

A partir de las 20:30 horas de aquel mismo día comenzaría el turno del pueblo fiel para poder adorar la Reliquia, quienes accederían al templo por la puerta de la calle de Héroes del Alcázar, para salir por la del Atrio. La adoración estaba prevista que continuará toda la noche, hasta las 7:30 de la mañana del domingo, hora que sería suspendida hasta la 13:30 horas, para que puedan los fieles oír las misas habituales en la iglesia parroquial.

Nuevamente, desde las 13:30 hasta las 20:00 horas podría adorarse la Reliquia sin interrupción. A esa hora, las 8 de la tarde, se celebraría una Hora Santa, en la que predicaría el M. I señor don Marcelo González. Al finalizar la Hora Santa se reanudaría la adoración de la Reliquia hasta la mañana del lunes (14 de abril), cuando la reliquia saldría de la ciudad.

Una última nota se anuncia en este artículo, se trata de los HONORES MILITARES:
Con motivo de la llegada a esta ciudad de la milagrosa reliquia del «Lignum Crucis» de Liébana se rendirán los máximos honores militares concedidos por la Presidencia del Gobierno.
Dichos honores serán dados por una compañía del regimiento de Infantería San Quintín número 32, con bandera, banda y música, la cual acompañará a la sagrada reliquia en  su recorrido desde el auditorio del Campo Grande a la iglesia de Santiago. (El Norte de Castilla, 12/04/1958).

La crónica publicada en el mismo diario al día siguiente recoge todos estos puntos, añadiendo algunos detalles. 
La compañía del Regimiento San Quintín, a la que se acaba de aludir estaba formada ante el “Auditorium” del Campo Grande. Al lado de este edificio se situaron las autoridades, entre las que se encontraban Monseñor García Goldáraz,  Arzobispo de Valladolid; el Sr. Ruiz-Ocaña, Gobernador Civil; señor Rubio, capitán general de la Región;  señor G. Semprún, alcalde; señor Balmori, general gobernador militar; señor Conde Pumpido, presidente de la Audiencia; señor Serrano, rector de la Universidad; señor Berzosa, presidente de la Diputación; señor Santiago Juárez, delegado provincial de Información y Turismo; señor Olano, segundo jefe de Hacienda;  señor Casaro, coronel jefe de Estado Mayor de Aviación, en representación del general jefe de esta Región Atlántica, etc., etc.

También se encontraban las Cofradías, formando en ellas las Hermanas de Devoción, en la crónica recoge las siguientes: La Piedad, Preciosa Sangre, Virgen de las Angustias, Santo Entierro, Jesús Nazareno, Oración del Huerto, Sagrada Cena, Descendimiento, Vera Cruz, la Sagrada Familia, Santo Sepulcro (Josefinos). Asistiendo también las Órdenes Religiosas y el clero de la ciudad.

Aparte de todas estas Cofradías mencionadas, se encontraba también la Cofradía de las Siete Palabras, indicando que es la Cofradía organizadora de la visita de la tan preciada reliquia. Varios directivos de la misma, esperaban al pie del “Auditorium” como comisión receptora al cortejo que la portaba. Antes de la recepción, el vicepresidente de la Cofradía, don José María Muro, acompañado del Hermano Mayor de la misma, don Juan Bautista García, junto con otros directivos y cofrades se habían trasladado hasta Villacastín para esperar y posteriormente acompañar la Reliquia hasta la ciudad. A su llegada al término municipal de la ciudad era recibida por el alcalde de la ciudad y varios concejales.

Como se indicó en el anuncio de los cultos, la llegada al “Auditorium” estaba prevista a las seis y media de la tarde, aunque parece que se retrasó un poco. La comitiva estaba compuesta por: dos motoristas del ayuntamiento que abrían la marcha, “seguidos del coche en que el obispo auxiliar de Santander, doctor don Doroteo Fernández, portaba la preciosa reliquia, auxiliado por el párroco de Potes, don Felipe González, y el sacerdote encargado del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, don Desiderio Gómez. Detrás, los coches acompañantes en el cortejo, en uno de los cuales venían los cinco alcaldes de los cinco pueblos del valle de Liébana, a los que los vecinos de dichos pueblos dieran el encargo de escoltar la venerada reliquia”.

En el momento de la llegada, la banda de música toco el toque de atención seguido del Himno Nacional al tiempo que Don Doroteo Fernández colocaba el “Lignum Crucis” en una mesa o altar preparado para ello, a continuación fue mostrada a los fieles congregados, interpretándose el himno a la Exaltación de la Cruz “Vexilla Regis”

Texto latino (debajo de cada estrofa se muestra la traducción al castellano).

Vexilla Regis prodeunt:
Fulget Crucis mysterium,
qua vita mortem pertulit, 
et morte vitam protulit.
(Las banderas del rey se enarbolan: / resplandece el misterio de la cruz,/ en la cual la vida padeció muerte,/ y con la muerte nos dio vida. )

Quæ vulnerata lanceæ, 
mucrone diro, criminum
ut nos lavaret sordibus,
manavit unda et sanguine.
(Vida que traspasada con el cruel hierro de la lanza, / manó agua y sangre / para lavarnos de las manchas / de nuestros pecados.)

Impleta sunt quæ concinit
david fideli carmine,
dicendo nationibus:
Regnavit a ligno Deus.
(Cumpliéronse ya los proféticos / cantares de David, donde / dijo a las naciones: / reinó Dios desde el madero.)

Arbor decora et fulgida 
ornata Regis purpura, 
electa digno stipite 
tam sancta membra tangere. 
(¡Oh árbol hermoso y resplandeciente! / Adornado con la púrpura del Rey, / escogido como digno madero / para el contacto de tan santos miembros.)

Beata, cujus brachiis
pretium pependit sæculi:
Statera facta corporis,
tulitque prædam tartari.
(¡Árbol venturoso, de cuyos brazos / estuvo pendiente el precio del mundo! / Hecho balanza del divino cuerpo,/ levantó la presa del infierno.)

O Crux ave, spes unica, 
hoc Passionis tempore: 
Piis adauge gratiam,
reisque dele crimina. 
(Salve, ¡oh cruz, única esperanza nuestra! / En este tiempo de pasión / acrecienta la gracia a los justos / y borra a los pecadores sus culpas.)

Te, fons salutis Trinitas, 
collaudet ominis spiritus: 
Quibus  Crucis victoriam 
largiris, adde præmium. 
Amen. 
(A ti, oh Santa Trinidad, fuente de la eterna salud / alaben todos los Espíritus: / y a los que haces partícipes de la victoria de la cruz/ dales el galardón./ Amén.)

Tras estos actos, se organizó de nuevo la comitiva que trasladó la Reliquia hasta la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, en esta parroquia, cofrades de las Siete Palabras recibieron el Lignum Crucis bajo palio y fue depositada en el altar de Cristo Crucificado “donde se venera durante todo el año la sagrada imagen”. Nuevamente se cantó el himno Vexilla Regis y después comenzó la adoración de la Reliquia, siendo el Arzobispo de Valladolid y el Obispo Auxiliar de Santander los primeros en hacerlo, seguidos de las autoridades, representaciones y cofradías y hermanas de devoción. Ya, a partir de las 20:30, pudo acceder el pueblo fiel a su adoración. Esta adoración por parte de los fieles se vio interrumpida sólo en dos momentos, uno de ellos durante la Hora Santa, que como se ha dicho fue predicada por el M.I.Sr.D. Marcelo González, y también para la celebración de las Eucaristías de la parroquia en la mañana del domingo.

El lunes, 14 de abril de 1958, a las doce de la mañana, la Cofradía de las Siete Palabras organizó una sencilla ceremonia (de la que no aparecen detalles en la crónica) para despedir la Reliquia del Lignum Crucis. El presidente de esta Cofradía, Sr. Rodríguez Villanueva, junto con numerosos fieles, acompañaron la Reliquia hasta la localidad de Dueñas, donde definitivamente se despidieron de ella, y siguió viaje hasta el Monasterio de Santo Toribio de Liébana.

* Nota.- Los nombre y cargos que figuran en esta entrada son los que aparecen publicados en la crónica de esta visita publicada en la prensa local.

sábado, 19 de enero de 2013

La Custodia Procesional del Convento de Nuestra Señora del Carmen de Valladolid, obra de Juan de Arfe y Villafañe


La Custodia procesional de la S.I. Catedral de Valladolid, realizada entre 1587 y 1590, de la que ya se ha tratado en otra ocasión, no fue la única de estas características (de asiento y procesional) que Juan de Arfe y Villafañe realizó para Valladolid. Dos años después, en 1592, y residiendo en Burgos, ya fuera porque se había alargado la realización de la Custodia procesional para aquella ciudad o porque tuviera nuevas obras, se le encarga la realización de una Custodia para el Convento del Carmen de Valladolid. 


Al residir en Burgos, Juan de Arfe otorgó poder a favor del escultor Esteban Jordán, por medio de un documento fechado en Burgos el 5 de marzo de 1592, para que dicho escultor pudiera actuar en su nombre ante el prior y Convento de Nuestra Señora del Carmen para fijar las condiciones y precio de este trabajo. En este documento se indica que el prior ya tenía en su poder las trazas de la Custodia: “[…] sobre Razon de hazer e que hare una Custodia de plata blanca de hasta treinta marcos de peso poco mas o menos para el dicho monasterio conforme a la traça que tiene el prior y conbento […]”.


La escritura de concierto entre el Convento de Nuestra Señora del Carmen de Valladolid con Juan de Arfe se firma el 13 de marzo de 1592, actuando, como se ha dicho, Esteban Jordán en nombre de Arfe. En esta escritura se vuelve a mencionar la traza de la obra, firmada por el Padre Vicario del Convento y Esteban Jordán, así como otros detalles de la pieza “[…] la qual dha custodia a de pesar hasta treinta marcos y en ella a de poner el dho Ju.º de arfee seis figuras redondas y a nra s.ª y seis ystorias de medio rreliebe las quales dhas figuras e historias seran las que se le ordenasen por p.te del dho conv.to o por el prior y para ella a de poner el dho Ju.º de arfee las plata neces.ª hasta los dhos treinta marcos […]”. Tras hablar de los distintos pagos que se darían al platero, se señala que la fecha de entrega de la obra sería el día de San Miguel del mismo año (29 de septiembre de 1592).


Ambos documentos fueron publicados por José Martí y Monsó en su obra Estudios histórico-artísticos: relativos principalmente a Valladolid, basados en la investigación de diversos archivos. No obstante, pensaba que dicha Custodia había desparecido. 


José Manuel Cruz Valdovinos, en su trabajo “La Custodia de Juan de Arfe del Museo de Santa Cruz de Toledo”, identificó esta Custodia del convento vallisoletano con la que se conserva desde 1961 en el Museo de Santa Cruz en Toledo. 


María Antonia Fernández del Hoyo en “Patrimonio perdido conventos desaparecidos de Valladolid”, ya varias veces citado y fuente imprescindible para conocer el patrimonio de esta ciudad, y del que esperemos algún día se publique el dedicado a los monasterios y conventos de religiosas, habla también de esta Custodia procesional (pág. 375). 


La Custodia es de tres cuerpos, tiene una altura de 1’12 m. Parte de una base hexagonal con pináculos y bolas doradas. Sobre esta, otra peana. A continuación el primer cuerpo con seis columnas jónicas, en cuyo interior se encuentra el viril u ostensorio en plata dorada, con las esculturas de San Pedro y San Pablo y otras pequeñas figuras representando a las Virtudes. El segundo cuerpo es de columnas dóricas y arcos de medio punto, en cuyo interior se encuentra la representación de la Asunción de María al cielo. En el tercer cuerpo, las columnas carecen de capitel y en su interior muestran la efigie de Jesús Resucitado. Se remata el conjunto con cúpula y cruz. 


Presenta dos marcas punzones, uno con las iniciales del Juan de Arfe, su autor y otro con las de Alonso Gutiérrez, marcador de Valladolid. 


De lo que ya no se pueden ofrecer datos, hasta el momento, es del día en que se utilizaba para llevar el Santísimo Sacramento en procesión (probablemente sería dentro de la Octava del Corpus como autorizaba la Constitución X de Gregorio XIII, de 11 de mayo de 1573), la forma en que era trasladada, si en andas o en un carro triunfante, si la procesión se hacía por las inmediaciones del convento o era una procesión claustral (según la citada Constitución podría celebrarse fuera de sus claustros), y cual era la participación de la Cofradía Sacramental que estaba erigida en este convento, aparte de la propia comunidad de religiosos.


lunes, 14 de enero de 2013

Función de Octava de Corpus Christi en el Convento de San Pablo y otras iglesias dominicas de Valladolid




El domingo siguiente al Corpus Christi se celebraba en el Convento de San Pablo la Octava del Corpus con Solemne Función Sacramental, que incluía una Procesión con el Santísimo Sacramento por la plaza que se abre ante la iglesia.

El Catecismo Litúrgico del P. Miguel Enguid (1799) aporta brevemente algunos datos interesantes para conocer el origen de esta práctica:

[...]
P. ¿Pueden los Regulares en algunos días del año hacer alguna Procesión pública fuera de sus Claustros sin licencia del Ordinario, ni del Parroco?
R. Pueden sin duda alguna hacerla en cualquiera dia de los de la Octava del Corpus sin excluir el Domingo, concediendolo asi á todos los Eclesiasticos tanto Seculares, como Regulares Gregorio XIII, por su constitucion, que empieza: Cum interdum. Sin que sobre esto puedan ser inquietados, ni molestados, ni por el Orden de Predicadores, ni por otra Persona alguna: de cuyas palabras infiere el Doctísimo Ursaya, que los Regulares pueden sin licencia alguna de los Ordinarios, ni los Parrocos hacer Procesiones fuera de sus Claustros en todos los dias de la Octava del Corpus.

P. ¿Por qué en la constitucion Gregoriana se hace particular mencion del Orden de Predicadores sobre no inquietar ni molestar á los demas Regulares en el uso de esta concesion?
R. La razon es, porque antes de esta constitucion, la Religion de Santo Domingo podia justamente impedir á cualquiera el hacer Procesion en la Dominica infraoctava, por ser este dia concedido exclusivamente por San Pio V. á dicha Religion, de modo que ninguno otro pudiese hacer procesion en este dia, sino unicamente los Religiosos Dominicos. Y como Gregorio XIII, Sucesor inmediato de San Pio V, reformó lo exclusivo del privilegio concedido por San Pio V. á su Religion, concediendo á todos los Regulares la facultad de hacer sus Procesiones en todos los dias de la Octava del Corpus, y también ipsa die Dominica infraoctavam, fue conveniente que en su constitucion hiciese particular mencion del Orden de Predicadores, para que en lo sucesivo se reconociese sin el derecho, que antes tenia en virtud de su privilegio, revocado ya por la constitucion Gregoriana en quanto á lo exclusivo del dia Domingo infraoctavo: pero es de advertir, que sin embargo de esta revocacion siempre quedó este dia señalado á los Regulares de Santo Domingo con alguna mayor propiedad, y derecho que á todos los demas; porque posteriormente Clemente VIII, en su constitucion Dum fælices, prohibio á todos los Clérigos el celebrar sus Procesiones en la Dominica infraoctava al mismo tiempo, y hora que los Religiosos de Santo Domingo: Ne dicto tempore et hora in dicta die Dominica. De que se infiere que los Regulares Dominicanos tienen derecho para elegir el tiempo y horas de celebrar su Procesion en la Dominica infraoctava del Corpus; pero de suerte, que no pueden, ni tienen derecho para mudar, ni dexar la hora que una vez eligieron desde el principio, como consta de la constitucion de Inocencio XII. Sua nobis. En causa controvertida entre los Religiosos de San Francisco y Santo Domingo.
[...]

Las constituciones enunciadas son: la de Pío V de 21 de junio de 1571, la de Gregorio XIII de 11 de mayo de 1573, la de Clemente VIII de 8 de marzo de 1592 y finalmente la de Inocencio XII de 1 de septiembre de 1696.


Estas consideraciones previas son importantes ya que no sólo en el Convento de San Pablo se celebraba una Procesión Sacramental en la Octava del Corpus, como veremos en la próxima entrada en la que se tratará sobre la Custodia procesional realizada por Juan de Arfe para el Convento de Nuestra Señora del Carmen, de Padres Carmelitas Calzados de Valladolid.

Gracias a Jesús Urrea, en su trabajo “Carros triunfales, sacros y profanos” podemos conocer algunos datos sobre la celebración de esta procesión en las primeras décadas del siglo XVII. El Santísimo Sacramento era procesionado en una Custodia obra de Francesco Cingasdo, de origen milanés; esta Custodia era portada sobre un carro triunfal mandado fabricar por el duque de Lerma en 1613 al ensamblador Melchor de Bella. (Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid, Nº. 31. Págs. 212-213). De esta custodia se dice que era de “oro, plata y un trozo de cristal de más de media vara de alto que remata en viril, todo lo cual dio S.E. y mereció conforme al dudoso gusto de la época ser elogiado por Quevedo en sus Musas”. (El Monasterio de San Pablo de Valladolid: noticias históricas y artísticas sacadas de varios documentos. Julián Paz Espeso. 1897. pág. 25)

Es probable que esta Procesión se celebrase mientras duró la vida conventual, salvo en momentos de inestabilidad. Y así llegaría hasta la exclaustración del convento dictada por disposición del Capitán General de Castilla la Vieja el 18 de agosto de 1835.

Tras varias décadas, la comunidad fue restaurada en 1893, erigiéndose en este templo diversas Cofradías y recuperándose tanto la Procesión Sacramental de Octava, en la dominica infraoctava, como la de Nuestra Señora del Rosario el primer domingo de octubre.

Habitualmente, en la Octava del Corpus, las celebraciones comenzaban a las 8 de la mañana con misa de comunión general, a la que acudían todos los socios de la V.O.T., todos los del Santísimo Rosario y demás Cofradías. A las 10:30 de la mañana misa solemne con exposición de S.D.M. quedando expuesto todo el día para ser velado por turnos de los socios de las Cofradías de San Pablo. A las 19:00 estación, rosario, ejercicio del mes del Corazón de Jesús (si era en junio), sermón, procesión solemne con el Santísimo Sacramento por la Plaza de San Pablo y reserva.

En los años 40 del siglo XX esta Procesión Sacramental visitaba los altares colocados en el Instituto, Colegio El Salvador y Capitanía General. (1947).

En 1961 ya no hay octava del Corpus “En virtud de la supresión de la octava del Santísimo Corpus Christi, quedan derogadas todas las disposiciones de años anteriores sobre funciones eucarísticas durante los días siguientes a esta festividad”, no obstante, ese año se celebra la Procesión Sacramental de San Pablo, como se anuncia en el Diario Regional de 3 de junio de 1961 (pág. 13).- Procesión del Corpus en San Pablo. Procesión por la Plaza de San Pablo, altares en el Instituto, Colegio “El Salvador” y patio central de Capitanía General. Domingo día 4 de junio, por la mañana a las 9:30 misa de 1ª comunión y exposición de S.D.M. con turnos de vela hasta los cultos de la tarde. A las 19:30 misa, rosario, sermón y solemne procesión.

Tal vez, sería de las últimas ocasiones en que se celebrase.

Otro Monasterio de la Orden Predicadores en Valladolid en el que se celebraba Octava y Procesión Sacramental con motivo de la Solemnidad del Corpus Christi era precisamente el Monasterio del mismo nombre. En este caso, hay ocasiones en las que se celebra el domingo infraoctava del Corpus, o bien al finalizar el octavario que se dedicaba desde el jueves del Corpus.

En cuanto al primer caso, dominica infraoctava del Corpus, encontramos referencias en la prensa local en las décadas de los 60 hasta casi los 90 del siglo XIX, esto podría deberse a que, como hemos visto anteriormente, la vida conventual en San Pablo no se restaura hasta 1893, y mientras este privilegio dominicano se conservaría en otra iglesia o convento de la Orden, en este caso, parece ser el del Corpus Christi. Así nos encontramos:
1864 Dominica infraoctava del Corpus, en el Corpus procesión por el interior de la iglesia.
1867 Octavario desde el Corpus al Corazón de Jesús, este día procesión por la iglesia.
Domingo siguiente al Corpus y Minerva de 1883, procesión de octava en el Corpus. El octavario acabó el jueves 31/05/1883. Esta sería la última que se hiciera en el anterior emplazamiento del Monasterio del Corpus Christi, en la actual Acera de Recoletos, ya que el 5 de enero de 1884 comenzó a derribarse la antigua iglesia.
Una nueva referencia a esta celebración en el Monasterio del Corpus Christi se encuentra en el capítulo dedicado a este Monasterio por Casimiro González García Valladolid en Valladolid sus recuerdos y grandezas…, en concreto, al referirse a las solemnidades de su apertura en el nuevo emplazamiento:

"Terminada la obra de la iglesia el año 1889, el día 18 de junio la bendijo el M.I.Sr. Provisor de este arzobispado Don Felipe Amo Luis: el día 20 se inauguró con Misa solemne y sermón que predicó el M.I.Sr.Lic. Don Manuel de la Cuesta, Canónigo Lectoral de esta Santa Iglesia Metropolitana, celebrando la Iglesia en dicho día la fiesta del Santísimo Corpus Christi, y continuando las religiosas el Octavario con la solemnidad de costumbre en dicha comunidad los días siguientes. El día 28, festividad del Sagrado Corazón de Jesús, dieron fin tan extraordinarias funciones con Misa solemne y sermón predicado por el M.I.Sr. Don Mariano Cidad Olmos, canónigo Penitenciario, luego Obispo de Arquelaida y primer auxiliar de Valladolid, y por la tarde asistió el excelentísimo Sr. Arzobispo de la diócesis, Dr. Don Benito Sanz y Forés, de medio pontifical, predicando y llevando procesionalmente á S.D.M. en la visita de altares; siendo dignos de los mayores elogios por su celo y grandes trabajos en todo lo realizado, además del maestro de obras Don Pablo Luis, la reverenda Madre, hoy Superiora de la comunidad, Sor Venancia Salazar, y los presbíteros Don Hipólito Luis y Don Miguel Sanz". 

sábado, 5 de enero de 2013

Cofradía del Santísimo Sacramento y Ánimas o Cofradía Sacramental de Minerva y Ánimas de la Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián. La Procesión de Octava de San Miguel.



Detalle del estandarte de la Cofradía Sacramental de Minerva y Ánimas.
Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián y Santa Basilisa.
Procesión del Corpus Christi, 10 de junio de 2007.
Valladolid



Desde comienzos del siglo XVI se asiste en España a la fundación de numerosas Cofradías del Santísimo Sacramento, promovidas por Doña Teresa Enríquez, en virtud de la Bula Pastoris Aeternis (Roma, 21 de agosto de 1508) del Papa Julio II.


En 1538, fr. Tomás Stella, O.P. estableció en la Iglesia de Santa María Sopra Minerva de Roma una Cofradía del Santísimo Sacramento aprobada por la Bula Dominus noster Iesu Christus transiturus de hoc mundo ad patrem del 30 de noviembre de 1539, firmada por el Papa Paulo III. El origen de esta Cofradía se encuentra, como señala la propia Bula, en “algunos ciudadanos romanos y cortesanos devotos de Jesucristo, piadosamente considerando que el Santísimo Sacramento de la Eucaristía en las iglesias parroquiales de la dicha ciudad de Roma era tenido en lugares no tan decentes ni con el debido honor y reverencia que se requería, y cuando se había de llevar por la ciudad para la comunión de los enfermos era llevado por un capellán solo, sin palio, con poca veneración; y movidos por singular devoción, deseando proveer las cosas sobredichas y que se diese a tan santo Sacramento el debido culto y veneración según su posibilidad, ordenaron y establecieron una hermandad y cofradía, así de hombres como de mujeres, con título e invocación del Santo Sacramento del Sacratísimo Cuerpo de Jesucristo en la dicha iglesia de la Minerva”.


A esta Cofradía le fueron concedidos gracias, privilegios e indulgencias por los Pontífices, que eran extensivos a las Cofradías del Santísimo Sacramento que a imitación de ésta se fundaron en otros lugares, o bien las ya existentes que se agregaban a la misma.


Como se ha dicho, estas Cofradías de Minerva tenían las mismas obligaciones y se beneficiaban de los mismos privilegios e indulgencias que la de Roma. Entre las primeras, las obligaciones, según la bula de aprobación de Paulo III en 1539 estaban:

[…] procurasen que el Santísimo Sacramento, así en la dicha iglesia de Santa María de la Minerva, como en todas las otras iglesias parroquiales de Roma, fuese conservado y se conservase con aquella veneración que conviene, en lugares decentes y honestos, con lumbres encendidas de día y de noche, y si las rentas de las dichas iglesias para esto no bastasen, los mismos cofrades proveyesen de las cosas necesarias para lo sobredicho, y así mismo para comprar un palio para cada una de las dichas iglesias, con el cual fuese llevado el Santísimo Sacramento todas las veces que se hubiese de sacar fuera de la iglesia para comunión de los enfermos, y que el rector o presidente de cualquiera de las dichas iglesias o su lugarteniente, todas las veces que fuere necesario llevar el Santísimo Sacramento a casa de algún enfermo, fuese obligado a hacer tañer ciertas veces la campana de la iglesia para que los cofrades vecinos de la parroquia de la dicha iglesia supiesen eran llamados y convocados para acompañar el Santo Sacramento, y fuesen obligados por sí mismos, si legítimo impedimento no les ocupase, donde no por uno de los principales de su familia a acompañarle hasta la casa del dicho enfermo con candelas encendidas; y que las personas de la dicha cofradía, cofrades así hombres como mujeres, que fuesen en cualquier tiempo, cada domingo tercero de cada mes de todo el año fuesen obligados de juntarse en la dicha iglesia de la Minerva, y allí hacer decir una misa cantada o rezada y tener candelas encendidas al tiempo que se alzase el Santísimo Sacramento; y así mismo el primer día de viernes siguiente después de la fiesta de Corpus Christi de cada un año hacer una procesión fuera y alrededor de la dicha iglesia de la Minerva llevando el Santísimo Sacramento con toda veneración y devoción, con candelas encendidas […]


A las que hay que unir la obligación de rezar: Así mismo, los cofrades de la cofradía susodicha, así hombres como mujeres, fuesen obligados a rezar devotamente cinco veces la oración del Paternoster con la oración del Avemaría en conmemoración y reverencia del Santo Sacramento cada semana de todo el año. Y a las mujeres cofradas de la dicha cofradía, a las cuales era cosa no decente ir por las calles de la dicha ciudad de Roma, que todas las veces que oyeren el señal de la campana, hincadas de rodillas, rezando cinco veces como está dicho la oración del Paternoster con la oración del Avemaría alcanzasen y consiguiesen todas las gracias e indulgencias concedidas en cualquier tiempo a los cofrades de la dicha cofradía... 


Y en cuanto a las indulgencias que se conceden en esta Bula de 1539 se encuentran: Así mismo, a los dichos fieles de Jesucristo que entraren en la dicha cofradía del Santísimo Sacramento, en el día que entraren en la tal cofradía les concedemos y otorgamos misericordiosamente en el Señor indulgencia plenaria a manera de jubileo, y estando primeramente confesados y habiendo recibido devotamente el Santo Sacramento semejantemente indulgencia plenaria de todos sus pecados tres veces en la vida ...


Las cuales serían aplicables a cualquier otra Cofradía de estas características que se fundasen o se agregasen a la de Minerva: Y otrosí, porque la devoción de los fieles para tan santo y saludable Sacramento crezca con mayor fervor y los cristianos sean despertados y levantados por veneración de él y para otras semejantes obras de caridad, concedemos y otorgamos, establecemos y ordenamos que todas las otras cualesquiera cofradías, y cada una de ellas, bajo la invocación del Santísimo Sacramento, en cualquier lugar o ciudad instituidas, usen, gocen y consigan, y puedan y deban usar, conseguir y gozar por la autoridad sobredicha y tenor de las presentes letras, de los mismos privilegios, concesiones, indulgencias, facultades, gracias e indultos a la cofradía instituida en la iglesia de la Minerva por Nos concedidos y por conceder...


Este tipo de Cofradías, agregadas a la de Minerva, se caracterizaban por las siguientes funciones: 
  • Misa de Minerva.- Se celebra el tercer domingo de mes. En el momento de la Consagración los cofrades acompañan al celebrante con antorchas (velas, cirios, hachones) encendidos. Terminada la eucaristía se celebra una procesión con el Santísimo Sacramento bajo palio por el interior (es más habitual) o alrededor del templo, haciendo estación en distintos altares, tres normalmente. Termina con la bendición y reserva solemne.
  • Celebraciones de Semana Santa.- Vela ante el Santísimo Sacramento el Jueves Santo y Viernes Santo.
  • Solemnidad del Corpus Christi.- Fiesta principal y solemne de las Cofradías de esta advocación.
  • Procesión de Minerva.- Especialmente cuando el Corpus Christi aún se celebraba en jueves, al día siguiente, viernes, salían en procesión con el Santísimo Sacramento por las calles.



Para tratar de su implantación en Valladolid, habrá que tener presente primero la fundación de Cofradías Sacramentales en las parroquias de España, más concretamente el auge de estas fundaciones desde 1508 año en que D.ª Teresa Enríquez de Alvarado funda la Cofradía del Santísimo Sacramento en Torrijos (Toledo) y a partir de allí otras muchas en diversas ciudades y pueblos de España, de manera que pocos años después de su muerte (Torrijos, 4 de marzo de 1529) se afirmaba que en cada parroquia de la mayor parte de España, hay una Cofradía del Santísimo. 


Por diversas Bulas que se conservan en el archivo de la Parroquial de San Miguel y San Julián se puede precisar un poco más las fechas. Hay una Bula de Paulo III de 1534 a favor de la Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva (incluir el título de Minerva en este momento debe ser un error ya que la Cofradía de Minerva en Roma fue confirmada por Bula de Paulo III de 30 de noviembre de 1539; la Cofradía existía con anterioridad a la aprobación Papal, sin embargo fue instituida en tiempo de este Pontífice cuyo pontificado abarca del 13 de octubre de 1534 al 10 de noviembre de 1549, fecha de su muerte), de 1547 hay otra bula concediendo indulgencias; posteriormente, otra de Pío V concediendo indulgencias que data de 1567 y una más de Gregorio XV en 1621 concediéndola indulgencias, éstas dos con a nombre de Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva. (Censo-Guía de Archivos de España e Iberoamérica).

Según la información publicada en El Norte de Castilla, 16 de junio de 1922, su agregación a la de Minerva de Roma se produciría a finales de la década de los 60 del siglo XVI, por una Bula de San Pío V, de 26 de abril de 1568. Desde entonces vendría celebrando esta función en la parroquia, siendo acompañada en las procesiones por el resto de Cofradías y Hermandades establecidas en ella.

En el segundo cuarto del siglo XVIII, Manuel Canesi habla de esta Cofradía […] la de la Minerva se sabe ser la más antigua, que el Viernes de Corpus celebra una procesión muy solemne en honor a la Minerva en que va nuestra Señora de la Esperanza, que tiene su capilla al lado de la Epístola […] (Tomo I, Libro I, Cap. X, 179-181). Aunque parece ser que realmente se encontraba en el lado del Evangelio.
Hay que recordar que entre las Cofradías que existían en San Miguel, se encontraba la de Nuestra Señora de la Esperanza, fundada el 12 de septiembre de 1555, y que aún existía en 1792.


Durante el siglo XIX se siguió celebrando, incluso en momentos de situación complicada en el país y ciudad. Hay que destacar en este sentido el año 1808, como se recoge en “Noticias de casos particulares ocurridos en la ciudad de Valladolid” donde aparece: Minerva de San Miguel. La Sacramental de San Miguel que acostumbra en virtud de privilegio hacer su función de octava el día después de Corpus, no pudo con motivo de la estancia de los franceses, pero se verificó en el día 16 de Octubre de dicho año de 1808. (Valladolid, Diarios Curiosos, 1807-1841. Pág. 144). Según el mismo Diario, al año siguiente, en 1809, al hablar de la Procesión del Corpus (1 de junio) también se hace eco de: “La de San Miguel. Al día siguiente salió la procesión de octava de San Miguel, en la misma forma que otros años, habiendo acompañado parte de tropa francesa” (pág. 172).


Durante años, en este mismo siglo XIX parece deducirse que incluso la procesión del viernes siguiente al Corpus Christi tuvo que celebrarse en el interior de la iglesia. Así en 1872 la  procesión es por el interior del templo, y en 1874 se menciona como procesión “en derredor del templo”.


Una de las primeras ocasiones en las que se encuentra en recorrido de la procesión en la prensa local es en el año 1883 (indicando que es el recorrido de costumbre).- San Ignacio, San Benito, Milicias, Plaza de los arces, Zapico, Val, Especería, Platerías, Guadamacileros, Arces, Plaza de San Miguel y Concepción (El Norte de Castilla, jueves 24/05/1883, denominándola Real Sacramental de Minerva) aunque no salió por la lluvia.


El jueves 1 de junio de 1893, Solemnidad del Corpus Christi, se anuncia la Minerva para el día siguiente. A las 6 de la tarde, procesión recorriendo las calles San Ignacio, San Benito entrando en este templo donde saldrá después incorporándose una comisión de la VOT de Nuestra Señora del Carmen con su efigie pequeña, siguiendo por las calles de Milicias, Zapico, Especería, Platería, Guadamacileros, Damas, Arces, Plazuela de San Miguel, Concepción en dirección al templo, donde se concluye con la reserva.


En 1900 las crónicas recogen que “Rompía la marcha un piquete de la guardia civil, en pos del cual marchaban las imágenes de San Luis Gonzaga, Santa Basilisa y San Julián, San Miguel, San Antonio y Nuestra Señora del Rosario, á continuación el clero parroquial con cruz alzada, y el Santísimo Sacramento bajo palio”. “Una banda de músicos ejecutó varias marchas durante la procesión y cerraba el paso una compañía del regimiento de Toledo”. Apunta la crónica que los balcones estaban engalanados y se arrojaban flores al paso de las imágenes (El Norte de Castilla, 17 de junio 1900).

San Miguel Arcángel. Imagen Procesional.
Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián y Santa Basilisa.
Valladolid


En 1904, las efigies fueron San Estanislao, San Luis, San Antonio, la Virgen, San Julián y Santa Basilisa, San Miguel y la Cruz y el Santísimo bajo palio.

San Julián y Santa Basilisa
Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián y Santa Basilisa
Valladolid


Los años siguientes sigue el mismo recorrido que hemos visto anteriormente, las crónicas aportan algunos datos más, tal es el caso de 1906 donde se dice que entró en la Penitencial de la Santa Vera Cruz donde se cantó un motete (algo que se menciona en los años sucesivos); o bien, en 1908 que la procesión de Octava de San Miguel se suspendió a causa de la lluvia.


Al menos en 1912 ya se recoge un cambio de recorrido: Calles de San Ignacio, San Benito, Malcocinado, Conde Ansúrez (entrando en la iglesia de la Cruz), Guadamacileros, Damas, Arces, Plazuela de San Miguel, Concepción (entrando en la iglesia) y terminará en la parroquia con la visita de altares y reserva (El Norte de Castilla,  6 de junio de 1912.). El mismo que recorrerá en 1913, año este último del que conocemos también algunas de las imágenes que participaron en la procesión: Imagen de la Virgen (no se identifica advocación), San Miguel y San Antonio entre otras imágenes.


Para conocer cómo eran los cultos el día de la Octava de San Miguel (viernes, día siguiente del Corpus Christi), se transcribe el anuncio publicado en el Diario Regional de 10 de junio de 1914 (la Octava fue el 12 de junio): En la parroquia de San Miguel. Los cultos de la Octava. Por la Cofradía Sacramental establecida en la parroquia de San Miguel. Desde primeras horas de la mañana misas rezadas. A las 8 misa de comunión general de Regla. A las 10 la mayor con S.D.M. expuesto, y sermón que predicará el doctor don Félix González, profesor de la U.P.
Por la tarde, a las seis, después de rezar la estación y santo rosario, saldrá la procesión de Octava, recorriendo las calles de San Ignacio, San Benito (entrando en la iglesia del mismo nombre), General Almirante (entrando en la Penitencial de la Cruz), Guadamacileros, Leopoldo Cano, Arces, Plaza de San Miguel, Concepción (entrando en la iglesia del mismo nombre), plazuela de Fabioneli a entrar en la parroquia, terminándose con solemne reserva. 
Este mismo año, el recorrido anunciado en El Norte de Castilla de 10 de junio de 1914 es: Calle de San Ignacio, San Benito (haciendo estación en la Iglesia del mismo nombre), General Almirante, Zapico, Conde Ansúrez (entrando de la Penitencial de la Cruz), Guadamacileros, Leopoldo Cano, Arces, Plazuela de San Miguel, Concepción (entrando en la Iglesia del mismo nombre) y Plaza de Fabio Heli, regresando a la parroquia donde se hará la reserva solemne.

Cuando la procesión entraba en la parroquia se hacia la vista de altares.


A la procesión asistían, además de la Cofradía Sacramental, el resto de Cofradías establecidas en la Parroquia, incluso las que se encontraban en los templos del territorio parroquial (Vera Cruz, San Benito), también las catequesis y la Academia de San Carlos. Además de los titulares del templo (San Miguel Arcángel y San Julián y Santa Basilisa) se ha podido ver en las crónicas a Nuestra Señora del Rosario y San Antonio de Padua, ambas de la parroquia de San Miguel que contaban con sus propias Cofradías. Por su parte, la Penitencial de la Vera Cruz portó en ocasiones la imagen de Nuestra Señora de la Paz o puede que también el Lignum Crucis, ya que en algunas crónicas se menciona La Cruz precediendo al Santísimo Sacramento, como se ha visto en el año 1904, año en que por cierto, el Lignum Crucis participó en la Procesión del Corpus Christi. Y también, la V.O.T del Carmen, con alguna imagen de Nuestra Señora del Carmen.


En esta ocasión, 1914, aparecen las imágenes que formaron en el cortejo (Diario Regional, sábado, 13 de junio de 1914): Nuestra Señora de la Paz – que se venera en la iglesia de la Cruz-, San Miguel Arcángel, San Julián y Santa Basilisa, San Antonio, Nuestra Señora del Rosario y el Santísimo Sacramento, escoltado por la guardia civil, llevado bajo palio por el celoso y virtuoso cura ecónomo, don Daniel Llorente.
Detrás marchaban la cofradía de la Santa Vera Cruz y la Sacramental de San Miguel con mazas y cetros.


Mientras, en 1915 (Dirario Regional, sábado 5 de junio de 1915), las imágenes fueron: San Antonio de Padua, San Julián y Santa Basilisa, San Miguel Arcángel, Santísima Virgen del Rosario, La Cruz y el Santísimo Sacramento, que “era llevado bajo palio por el celoso cura ecónomo don Daniel Llorente, dándole guardia un piquete de la guardia civil”. El recorrido fue el mismo que en los años anteriores, haciendo entando en las iglesias de San Benito, Penitencial de la Cruz y Concepción donde se haría estación y se cantarían motetes.


Resulta interesante para aportar datos a la historia de esta Cofradía Sacramental el anuncio de los cultos publicado por El Norte de Castilla de 16 de junio de 1922, ya que se conoce el momento en que se la concede la celebración de esta fiesta y procesión: “Esta tarde, á las seis, rezada la estación y santo rosario, saldrá la procesión de octava, por privilegio especial concedido á esta Cofradía Sacramental de Minerva por San Pío en bula dada el 26 de abril de 1568”. Recorrido: San Ignacio, San Benito (entrando en la iglesia, recibida por los carmelitas y cofradías establecidas en la misma), Zarandona, Conde Ansurez, visita a la Penitencial de la Cruz, Guadamacileros, Arces, Plaza de San Miguel, Concepción (iglesia), Fabioneli y parroquia”.


Como ocurrió en las Procesiones de Octava de otras parroquias de Valladolid, a raíz de que en 1925 salen por última vez imágenes en la Procesión del Corpus Christi, se va extendiendo esa norma al resto de procesiones sacramentales. Así en esta época ya no hay mención a ninguna de ellas, ya sean los titulares del templo u otras imágenes que gozaban de gran devoción en el mismo.


La última crónica, antes del paréntesis de los años 30 del siglo XX, procede del Diario Regional de 21 de junio de 1930. El recorrido fue: Calles San Ignacio, San Benito, Zarandona, Conde Ansúrez, Guadamacileros, Arces, Plaza de San Miguel, Doctor Cazalla, regresando a la iglesia por la de San Ignacio.

“Formaba el cortejo religioso una sección de la Guardia Civil montada, colegios particulares de niños enclavados en los límites de la parroquia, Asociaciones del Sagrado Corazón, San Antonio y Sacramental con sus respectivos estandartes y representaciones de Cofradías del San Benito el Real y la iglesia de la Cruz, en la que hizo estación la procesión.
El párroco don Agustín Mostaza, asistido de los señores Urdiales y Samaniego, llevaba el Santísimo Sacramento bajo palio, cuyas varas eran sostenidas por varios caballeros. Daban escolta al Señor cinco números de la Guardia Civil.”

Participaron también la Banda de Música del Hospicio Provincial, una sección de la Guardia Municipal y un piquete del Regimiento de Infantería de Isabel II.


Desde entonces, la función de Octava se celebraba dentro de la iglesia de San Miguel, con visita de altares y terminando con la Reserva Solemne.


La Cofradía del Santísimo Sacramento y Ánimas  (o Sacramental de Minerva y Ánimas) de la Parroquia de San Miguel ha seguido participando en las Procesiones del Corpus Christi hasta hace poco tiempo, incluso celebrando también su función de Octava, aunque ésta última por el interior del templo.



ENTRADAS MÁS POPULARES