lunes, 3 de septiembre de 2012

Nuestra Señora de Guadalupe: La entronización de su lienzo en el Santuario Nacional de la Gran Promesa.

Nuestra Señora de Guadalupe (Luis Toral González, 1951)
Basílica Santuario Nacional de la Gran Promesa
Valladolid

 

En la anterior entrada, en la que se trataba de la Entronización de la Imagen de Nuestra Señora de la Paz y Buen Viaja de Antipolo en el Santuario Nacional de la Gran Promesa, ya se vio una referencia a como el 24 de octubre de 1950, el Arzobispo de Valladolid, remitió un escrito al Arzobispo de Manila con el deseo de convertir el Santuario en centro de devoción del Mundo Hispánico, entronizando para ello las imágenes marianas más representativas del Mundo Hispánico en Occidente y en Oriente. Fruto de este deseo es la llegada a este Santuario de la mencionada imagen filipina y la de Nuestra Señora de Guadalupe de México.


El 19 de octubre de 1951, el Primado de México, monseñor Luis María Martínez, sale en dirección a Madrid. Por la crónica publicada en El Norte de Castilla de 23/10/1951, se menciona que “Procedente de Méjico, vía La Habana, llegó al aeropuerto de Barajas, a las 22,40 horas, en avión de la Iberia, el arzobispo de Méjico, doctor don Luis Marta Martínez, que asistirá a los solemnes actos de la coronación canónica de la Imagen de la Virgen de Guadalupe que van a celebrarse en Valladolid.” En el aeropuerto fue recibido por una comisión de la colonia vallisoletana en Madrid, integrada por el doctor Ercilla, el comandante Gómez y don Andrés Arroniz. Se señala que en este mismo vuelo venía la imagen de la Virgen: “El Ilustre prelado es portador de la Imagen de la Virgen de Guadalupe, Patrona de Méjico, que va a ser coronada en la citada capital castellana”.


El lienzo llegó a Valladolid el miércoles 24 de octubre de 1951; a las cuatro y media de la tarde partió en procesión desde el Palacio Arzobispal hasta la Catedral, en un cortejo presidido por el Arzobispo Primado de México, formando en el mismo una numerosa representación de aquel país y de miembros del Instituto de Cultura Hispánica, de Madrid; alumnos del Colegio Mayor Hispanoamericano, Obra de Cooperación Sacerdotal Americana, Colegio Mayor de San Pablo y Real Congregación de Nuestra Señora de Guadalupe, de Méjico.


En el trayecto a recorrer desde Palacio hasta la Catedral formaban a ambos lados de la calzada los alumnos de los colegios de enseñanza religiosa de esta ciudad.
Abrían marcha tres miembros de la Guardia municipal en traje de gala; seguían los seminaristas, entonando el Ave María, en dos grupos y a ambos lados; precediendo a la sagrada imagen y rodeándola, las banderas de la Acción Católica Femenina y de los Jóvenes y las de los Colegios de Enseñanza, y posteriormente, la de la corte de honor de Caballeros de Nuestra Señora de Guadalupe con los colores de la enseña patria mejicana y la de Señoras de Nuestra Madre la Santísima Virgen de Guadalupe, en los colores nacionales españoles.
La imagen era llevada en unas andas por dos sacerdotes y dos seglares, que se turnaron durante el trayecto. A los lados iba la representación mejicana antes mencionada y detrás su excelencia reverendísima el doctor don Luis María Martínez, acompañado de los capitulares vallisoletanos muy ilustres señores don Eduardo Sánchez y don Valero Caudevilla. Seguían detrás las representaciones del clero secular y regular y directores de los Colegios y Órdenes religiosas.
Cerraba el cortejo la Guardia municipal en traje de gala y la banda de música del regimiento Infantería San Quintín número 32
” (El Norte de Castilla, 25/10/1951).


Las palabras de entrega pronunciadas por el Arzobispo mexicano fueron recogidas por la prensa de la época: “En nombre de Méjico y de toda América voy a entregar al Santuario Nacional de la Gran Promesa, de Valladolid, esta imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. Este acto tiene una gran significación: los mejicanos, que participábamos en la Gran Promesa con el título de hijos de España, vamos a participar ahora, además, por esta Virgen de Guadalupe que será entronizada en el templo Hispánico”.


A este acto en la Catedral asistieron, entre otros: Arzobispo y todos los obispos de las diócesis sufragáneas; como representante del Ministro de Asuntos Exteriores el embajador señor Marqués de los Arcos; Capitán General de la Región; Presidente de la Diputación ostentaba la representación del Gobernador Civil, y otras más autoridades. También los abades cistercienses de San Isidro de Dueñas y San Pedro de Cardeña.

En el templo catedralicio se canto tres avemarías, himno a la Virgen de Guadalupe y Salve.


Terminado los actos en la Catedral, partió, a las 17:30, la Procesión de Traslado por la Puerta de Santa María, Universidad, calles de Librería y Alonso Pesquera hasta el Santuario.


Ya en el Santuario hubo una Vigilia de Adoración Nocturna toda la noche del 24 al 25 de octubre, terminando las misma a las 7:30 de la mañana del día 25 de octubre con una Misa de Comunión, durante la cual, el coro de infantes del Santuario ejecutó diversos motetes eucarísticos.


A las diez se celebró en el mismo Santuario un solemne pontifical, en que ofició el excelentísimo y reverendísimo señor arzobispo de Méjico, asistido por los M.I.Sres. don Germán González Oliveros, don Lorenzo Rodríguez y Rodríguez y don Valero Caudevilla, como presbítero y decanos de honor, y de misa, los muy Ilustres señores penitenciario y lectoral, todos de la S. I. M. De maestros de ceremonias asistieron el canónigo prefecto M.I.Sr. D. Modesto Herrero y el beneficiario don Valentín González.

En el crucero ocuparon sitiales preferentes los excelentísimos y reverendísimos señores Arzobispo de Valladolid y Obispos de Astorga y Zamora, en un lateral, y dando frente al presbiterio, las siguientes autoridades: embajador señor Marqués de los Arcos, en representación del Ministro de Asuntos Exteriores; Capitán General de la Región, señor Bartoméu; Alcalde de la ciudad, señor González -Regueral; Fiscal Superior de la Audiencia, señor Sierra; Coronel ayudante del general de la Región Aérea; presidente de la Audiencia Territorial, señor Álvarez Soto-Jove; Vicerrector y Secretario de la Universidad, señores Arias Ramos y Arribas; General Gobernador, señor Utrilla; General de Artillería, señor Pimentel; Delegado de Hacienda, señor Mosquera; Coronel de San Quintín, y Coronel de la Guardia Civil, señor López Puente.

En el lateral del lado de la Epístola, con manto y beca encarnada, asistieron también los alumnos del Colegio Mayor hispanoamericano «Guadalupe», Colegio Mayor de «San Pablo», representaciones de1 Instituto de Cultura Hispánica de Madrid, miembros de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana y de la Congregación de Nuestra Señora de Guadalupe de Méjico.

La imagen de la Virgen de Guadalupe aparecía magníficamente adornada con profusión de luces y flores y la daban guardia de honor alumnos del Colegio Hispanoamericano, con las banderas nacionales de Méjico y España.

La parte musical estuvo a cargo de la «Schola Cantorum» del Seminario y la Escolanía del Santuario, que interpretaron la «Misa del Corazón de Jesús», del maestro García Blanco.

Terminado el santo sacrificio, el mismo prelado mejicano entonó el «Te Deum», y en tanto se cantaba solemnemente este himno, la venerada imagen de Guadalupe fue llevada procesionalmente a la capilla que ha sido destinada para su culto y que, al igual que la de la Virgen de Antipolo, ha sido decorada especialmente para ella, siendo allí entronizada.

El señor arzobispo de Méjico, que seguía oficiando de pontifical, entonó la Salve, que fue contestada a dos coros, y rezó seguidamente las preces litúrgicas, con lo que se dieron por terminados tan solemnes cultos, quedando con ello consagrada al culto de los vallisoletanos y de toda España la milagrosa imagen de la Virgen de Guadalupe, Patrona de Méjico y Emperatriz de las Américas

(El Norte de Castilla, 26/10/1951. Aparece en la portada una fotografía del retablo con la imagen ya entronizada).
La pintura de la Virgen de Guadalupe que se venera en el Santuario de la Gran Promesa es obra de Luis Toral González, realizada en México en 1951. Este pintor estuvo presente cuando el dibujante Carlos Salinas Chávez, descubre en la noche de martes de 29 de mayo de 1951, en una fotografía a tamaño natural del rostro de la Virgen de Guadalupe (tomada del original de la tilma o ayate de Juan Diego), que en la córnea transparente en la región del iris se haya estampada en ambos ojos la figura del busto de un hombre.


En el Santuario de la Gran Promesa, la Capilla está decorada con 21 escudos de las naciones hispanoamericanas, además el descubrimiento del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón y Aparición de la Santísima Virgen al indio Juan Diego. Capilla pintada por el pintor vallisoletano Eugenio Ramos, a quien ha ayudado su hija, también pintora.

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