La asistencia más habitual a la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Carmen (Las Delicias) en estos días de la novena a su titular, la detenida contemplación de su patrimonio y los cambios producidos en este templo, al igual que en otros muchos, invitaba a que en ciertos momentos uno se preguntase…¿Sería posible revertir aquellas reformas de los años 70 del siglo XX?¿Qué elementos se podrían utilizar teniendo en cuenta su posible nivel de protección y el cierre de distintos templos?
Contextualicemos brevemente: El 16 de julio de 1972, fiesta de Nuestra Señora del Carmen, se presentaban las reformas realizadas en el templo, ofreciendo un aspecto radicalmente distinto a lo que se había visto hasta entonces. Por ejemplo, los frescos del presbiterio desaparecieron, la imagen titular fue desplazada al lado del evangelio, en el centro Cristo Crucificado (de la Buena Muerte) y en el lado de la epístola el sagrario, a todas luces pequeño y un tanto perdido entre las dimensiones del presbiterio.
Si durante años (especialmente los años 70 y 80 del siglo XX) la tendencia fue eliminar retablos y la mayor parte de la decoración de los templos, parece que en las últimas décadas se va al otro lado, recuperarlas. También, el cierre de diversas iglesias, especialmente conventuales, hace necesario buscar una ubicación para algunos de sus bienes, sobre todo si los edificios pierden su uso religioso y se dedican a otros fines.
Tal vez, esta Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Carmen (Las Delicias) a la que tanto afectó los cambios, pudiera revertir en parte aquellas decisiones, también adaptándose a los tiempos actuales y la presencia de nuevas imágenes.
Imaginemos…
Si partimos desde el baptisterio, vemos que afortunadamente conserva las pinturas de la cúpula…sería interesante confirmar la autoría de las mismas, así como de los frescos del presbiterio ya que aunque la prensa de la época señala que la obra pictórica correspondía a "el inspirado pintor de técnica moderna religiosa, de discretos tonos, señor Rey Padilla" (Diario Regional de 07/07/1942, pág. 3) ya que resulta curioso que una breve biografía del propio pintor, años después, no menciona estos frescos. Se ha reintegrado el retablo y el cuadro del Bautismo de Cristo, de Valentín Orejas (1942), como estuvo en sus orígenes, hasta 1972. Debajo estaría la imagen de Nuestra Señora del Carmen, la que sale en el Rosario de la Aurora, que fue importante en distintos episodios, hasta 1942 como titular del templo y desde entonces y hasta 1957 y luego desde 1988 hasta 1995 presidiendo la procesión vespertina el día del Carmen. Se adjunta, como curiosidad y reflejo de aquella importancia, una fotografía de la procesión del Carmen de 1956 en la que aquella imagen preside el acto, en una carroza (tal vez la de la Virgen del Rosario de San Pablo) acompañada de niñas vestidas de primera comunión. Quedan los altares dedicados a los titulares de la Exaltación de la Cruz y Nuestra Señora de los Dolores (que podría disponerse a los pies del Cristo de la Buena Muerte, como en aquel Via Crucis Procesional de 1994), quedando así, en el mismo espacio, todas las imágenes procesionales de esta cofradía.
En el presbiterio se coloca en el centro un retablo, en este caso el retablo mayor del antiguo convento del Corpus Christi, ubicando en el centro la imagen titular y bajo ella, hay un amplio espacio que podría albergar un Sagrario o bien un manifestador y Sagrario (tipo al de la cercana capilla del Convento de Las Hermanas de la Cruz). No es tampoco extraño la instalación de antiguos retablos en nuevas parroquias, permitiendo así su correcta conservación y manteniendo el uso para el que fueron creados, y no reducirlo a un uso expositivo o museal o museístico. A los lados (soñemos, como si el dinero no fuera problema) nuevos cuadros, pintura sobre lienzo en lugar de fresco, rememorando los antiguos temas: Nacimiento de la Virgen inspirado en el realizado en 1603 por el pintor vallisoletano Juan Pantoja de la Cruz, conservado en el Museo Nacional del Prado. Más complejo es el otro fresco a falta de encontrar otras fotografías de mayor calidad. Para este ámbito sería interesante también recuperar algunas vidrieras conservadas, como una con la escena de la Anunciación, que completaría la serie de grandes vidrieras de temas marianos del templo.
Finalmente, otro elemento a recuperar para este ámbito sería la cátedra, que antes de la reforma estaba bajo los ventanales cercanos al Nacimiento de la Virgen. Se conserva, o al menos se conservaba hasta hace unos años, este elemento en el crucero, donde se guarda la carroza procesional de la Virgen del Carmen.
En el crucero, a ambos lados, se han colocado las imágenes según la disposición de las pinturas de los arcos de sus respectivas capillas. También se podría optar por la colocación de retablos idénticos procedentes de otro templo cerrado (ejemplo, el mismo del Corpus Christi) en el que se colocasen la Sagrada Familia y Santiago Apóstol, como señalan las pinturas de sus respectivas capillas, mientras que las imágenes del crucero regresasen a sus propias capillas. En la primera capilla desde el crucero, a ambos lados, al haber solo una estación del Via Crucis y para no perjudicar su visión se podría poner la ménsula o peana en el ángulo entre el contrafuerte y el propio muro.
El testero del crucero de la epístola, al lado de la entrada a la sacristía, podría albergar el retablo neogótico que actualmente está en el baptisterio, y, si las medidas lo permiten colocar otra imagen, ya sea de las expuestas al culto actualmente o alguna que no lo está, como un singular grupo de la Virgen de Fátima con los videntes del que consta su existencia tiempos atrás.
Y este templo es sólo un ejemplo, ideas un tanto peregrinas que se podrían variar, pero lo importante es que otros templos más podrían reflexionar sobre elementos que perdieron o guardaron en su momento, incluso imágenes, y valorar la posibilidad de su recuperación.





